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Una Revelacion Divina del Cielo

2 enero 2008 Deja un comentario

Una Revelacion Divina del Cielo
por Mary Katherine Baxter
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Una Revelacion DivinaSobre la autora

Prefacio

Los escritos inspirados de Mary Kathryn Baxter han sido ungidos por Dios, y han bendecido a cientos de miles de personas. Creo que es de suma importancia difundir ampliamente el mensaje que Dios le ha dado. Ella comparte estas experiencias en cientos de iglesias cada año, y ahora las ha puesto en for ma de libro.

Su obra anterior, “Una revelación divina del infierno” ha sido particularmente utilizada por Dios para dar el mensaje eterno de salvación a los perdidos y ha sido ampliamente recibida con entusiasmo por gente de todo el mundo, habiendo sido impresa en muchos paí ses y en diversos idiomas. Más de medio millón de ejmplares han sido vendidos hasta la fecha. Estoy convencido de que este nuevo libro, “Una revelación divina del cielo”, tendrá un éxito aun mayor.

Como pastor de Mary Kathryn Baxter durante varios años, la conozco personalmente y respaldo plenamente su ministerio. Dios ha puesto su aprobación sobre su trabajo al ungir su ministerio y darle una aceptación tan amplia a este mensaje.

Este libro es el resultado de muchas oraciones, lágrimas y arduo trabajo. Le pido al Señor que a través de la distribución de este libro muchas almas lleguen a conocer a Jesucristo y que se preparen para pasar la eternidad en el cielo!

-T. L. Lowery, Ph.D.

Introducción

El presente libro es una narración de varias experiencias genuinas que he tenido con Dios. No se trata de la obra de mi imaginación hiperactiva o del sueño de alguien con anhelos de algo mejor de lo que esta vida puede ofrecer.

El cielo es una realidad y las experiencias que describo en este libro las he narrado tal y como me sucedieron a mí. No ví todo lo que hay que ver en el cielo, pues necesitaría la eternidad para hacerlo. No cuento todo lo que allí ví, del mismo modo que tampoco lo hizo el apóstol Pablo (véase 2 Corintios 12:1-4). No obstante, relato todo lo que Dios me ha dicho que comparta.

Quiero honrar especialmente y agradecer a mi pastor, el Rdo. Dr. T. L. Lowery, y a su bella esposa, Mildred, por su apoyo, aliento y valiosa contribución a este esfuerzo. También deseo expresar mi agradecimiento sincero a la plantilla de la Iglesia de Dios Nacional y al Rdo. Marcus V. Hand por su orientación editorial con respecto a este libro. Además, reconozco con agradecimiento y doy el debido crédito a todos los de Whitaker House en New Kensington, Pennsylvania,quienes han contribuído en diferentes formas para lograr que tanto “Una revelación divina del infierno “, como “Una revelación divina del cielo” sean asequibles al público lector.

Estoy agradecida a Dios de que me haya llamado para compartir este mensaje. Le agradezco que me haya fortalecido y que me haya alentado en mi ministerio, el cual es una vocación divina. ¡Que Dios los bendiga a todos ustedes!

-Mary K. Baxter

Mensaje de Jesús a Kathryn

“Tu has nacido con este propósito, el de escribir y relatar lo que te he mostrado y lo que te he dicho, porque estas cosas son fieles y verdaderas. “Tu llamamiento es hacer saber al mundo que hay un cielo y que hay un infierno y que yo, Jesús fui enviado por el Padre para salvarlos del tormento y prepararles un lugar en el cielo.”

Dentro del las puertas

Dios en su misericordia y gracia infinitas, me permitió ir a ese hermoso lugar llamado “cielo”. La logística de mi viaje a su morada y de mi regreso a la tierra me resulta poco clara, pero no me puedo equivocar en cuanto a la realidad de lo que me sucedió.

¿Cómo fueron reveladas las maravillas incomparables del cielo a una simple mortal como yo? Permítanme comenzar con el principio.

Una noche el Señor se me apareció y me dijo que me había elegido para una misión especial. Me dijo: “Hija mía, yo me manifestaré a tí a fín de trasladar a las personas de las tinieblas a la luz. Te he elegido con un propósito: tienes que escribir y hacer un registro de las cosas que te mostraré y te diré.”

Me sometí completamente a Dios y comenzaron a suceder cosas asombrosas. Fui tomada de donde estaba en ese momento y trasportada al mismo infierno. Tenía el uso de mis cinco sentidos, podía ver, palpar, oír, oler y gustar. No obstante, se trataba de un acontecimiento sobrenatural. Me daba cuenta de que el impacto que hacía en mí tenía una finalidad.

Durante días, después de haber sido yo llevada por el Señor al infierno, estuve muy dolida en mi alma. Mi corazón estaba triste y apesadumbrado debido a los horrores que había presenciado. Había visto el juicio de Dios sobre el pecado y sobre la gente que había ido al infierno. Yo oraba encarecidamente a Dios y procuraba su consuelo.

Después de 31 días de haber empezado estos sucesos, el poder del Dios omnipotente volvió a caer sobre mí. A las dos de la mañana, un vigoroso ángel se presentó junto a mi cama. Jesucristo se hallaba de pie detrás de aquel ángel. Al mirar yo el rostro del Señor, vi que me sonreía pero no me decía nada.

El poderoso mensajero de Dios me dijo: “Dios me ha dado una misión especial. He sido enviado acá para llevarte al cielo y mostrarte parte de este.”

Volvió a hablar después de un rato: ” y mira la gloria de Dios!”

Enseguida, y de forma sobrenatural, fui trasportada de mi casa y me hallé parada junto al ángel celestial frente a una de las puertas del cielo.

¡La abrumadora belleza de lo que veía a mí alrededor era fascinante! La ropa del ser celestial parecía una vestidura resplandeciente de luz. El ángel tenía alas triangulares que relucían con los colores del arco iris. Aunque yo no estaba sorprendida, sí quedé asombrada por la hermosura indescriptible de Dios que era evidente por todas partes.

Acto seguido, el ángel repitió una exclamación que yo oiría muchas veces: ” la gloria de Dios!”

La magnífica puerta que estaba ante mí en su es plendor estaba hecha de una perla sólida.

Con admiración contemplé todo lo que pude de ese hermoso panorama. Hasta ese punto, no había visto al Señor por ninguna parte, mas me hallaba totalmente extasiada por la gloria del cielo.

LA ENTRADA EN EL CIELO

Cuando llegamos allí, dos ángeles de gran estatura estaban fuera de la puerta. Ambos llevaban vestiduras relucientes y tenían una espada en la mano. La cabellera de ellos era como de hilos de oro y sus rostros resplandecían.

El ángel que me acompañaba se apartó para hablar con los dos ángeles que vigilaban la puerta y me dejó sola. Con asombro pensé: ” qué gloriosas son las puertas del cielo! ¡Qué maravilloso es poder ver esto personalmente!”

De repente, me di cuenta de que iba a entrar realmente en el cielo.

Al mirar a los ángeles del Señor, pude oír parte de la conversación que sostenían. Uno de ellos entró por la puerta y regresó casi de inmediato con un pequeño volumen. El libro tenía una cubierta de oro, y lo que estaba impreso adentro también era de oro. Parecía que era un libro con la historia de mi vida. Mi nombre estaba

estampado en la cubierta: Mary Kathryn Baxter

En el rostro de los ángeles se esbozó una sonrisa de aprobación. Abrieron el libro, se miraron y entonces dijeron con una voz que pude oír: “Ella puede entrar por la puerta.”

Mi ángel guía me escoltó a través de la magnífica puerta y entré en el cielo.

De pronto, todo el ambiente se llenó de música. Me sentí rodeada por ella. Estaba por encima de mí. Parecía como si penetrara todo mi ser. Una poderosa ola tras otra de hermosa música y cantos bañaban el paisaje y parecía que lo envolvían todo y a todos.

El asombro volvió a dejarme sin aliento cuando entré en la ciudad. El paisaje de esa ncomparable ciudad estaba más allá de la descripción. A mi alrededor se hallaban las flores más bonitas y coloridas que yo jamás había visto.

Por todas partes había un verdor y vegetación increíbles. Incluso las flores de las plantas parecían reaccionar a la música y al canto.

La música continuaba girando alrededor mío. Parecía como si yo formara parte de aquello.

Una cosa es intentar describir las maravillas de esa ciudad, otra bastante distinta, es saber que uno compartirá la alegría de ella.

Ví algunos de los ciudadanos exuberantes del cielo y todos vestían túnicas. Esta cita bíblica vino a mi mente:

(Isaías 61:10)“En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas”.

La felicidad y la alegría que refulgía del rostro de ellos sobrepasa cualquier comparación.

El cielo es un lugar real. No es el figmento de alguna imaginación. En la Biblia aparece registra do que Jesús dijo(Juan 14:1-2):

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”.

El cielo es un lugar preparado para gente preparada. Puesto que nosotros como hijos de Dios hemos sido trasformados y hechos nuevas criaturas por el milagro de la regeneración, y puesto que ahora somos nuevas criaturas en Cristo, es un gozo saber que el lugar en que pasaremos la eternidad ha sido preparado por el Salvador que nos redimió.

El cielo es un lugar perfecto. Puesto que nuestro Salvador es perfecto, omnipotente y eterno, el cielo tiene también que ser un sitio perfecto. Puesto que Él nos está preparando un lugar allí para que vivamos con Él por toda la eternidad, también nuestra casa eterna será perfecta. Nada echará a perder jamás ninguna parte de esa morada celestial. Nunca se permitirá en trar nada en el cielo que pueda profanarlo o estropearlo.

(Apocalipsis 21:27) “no entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”.

El cielo está fuera del alcance del pecado y de los pecadores de todo tipo y descripción. Se excluirá a satanás para siempre de ese lugar celestial.

(Apocalipsis 12:3-4, 7-10, 12-13) También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estre llas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Yel dra gón separó frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y satanás, el cual en gaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. 10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; por que ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

2 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.

¡Esa serpiente, satanás, y sus huestes impías no alzarán jamás su fea cabeza en el clima puro y santo del cielo!

Los demonios no pueden entrar en el cielo. Los ángeles caídos que se rebelaron contra Dios y “no guarda ron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada” (Judas 1:6) no pueden regresar al cielo.

No faltará nada en el cielo. No se omitirá ningún detalle que contribuya a que su entorno sea perfecto.

Dondequiera que vayamos en la tierra, no importa dónde vivamos o cuán lujosa pueda ser nuestra mansión, siempre tendrá fallas y defectos obvios que impedirán que sea perfecta. En contraste, Dios no ha cometido fallas al construir el lugar llamado “cielo”. Su gloria, sus bellezas, sus maravillas sobrepasan la capacidad humana para describirlo. Es maravilloso contemplar el esplendor indescriptible de ese hermoso lugar.

El brillo combinado de la luz del Hijo de Dios al reflejarse en los muros de jaspe, las puertas de perla, las innumerables mansiones y el hermoso río de la vida crea una escena que ningún artista podría jamás re presentar adecuadamente.

HOGAR DE ALMAS REDIMIDAS

El cielo es un lugar permanente. Ningún enemigo podrá conquistar jamás el paraíso de Dios.

No habrá desmoronamiento de sus edificios, decadencia de sus materiales, ni secamiento o muerte de su vegetación. Ninguna niebla o radiación contaminará jamás su atmósfera santa.

Esa morada permanente es una ciudad eterna y perdurable. Cantemos este himno escrito por Hattie Bueli:

Una tienda o una choza, ¿qué puede importarme? Me están construyendo un palacio allá arriba; Aun cuando me encuentre yo exiliado de Él, Todavía puedo cantar:

A Dios toda gloria, soy hijo del Rey.

En ese lugar incomparable, los santos encontrarán dulce liberación de todas sus decepciones, angustias, tragedias y desastres. Allí no habrá más pena ni aflicción. Allí no habrá más dolor. Allí no habrá más clamor:

(Apocalipsis 21:4)

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos;y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;porque las primeras cosas pasaron.

Parecía que los ciudadanos alegres a los que veía en el cielo habían provenido de muchas edades y países diferentes. Era obvio que habían diferentes nacionalidades. Entonces recordé otra cita bíblica que había leído:

(Apocalipsis 5:9)Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación.

OCUPADOS EN ALABAR A DIOS

¡Con emoción mi alma alabó la majestad de Dios! Las penas y la aflicción que yo había experimentado cuando vi la revelación del infierno ahora parecían muy lejanas. Ésta de ahora era una revelación del cielo.

Vi a familias enteras juntas. Todos estaban felices, yendo a algún sitio, haciendo algo, sonriendo. Una refulgencia agraciaba cada rostro que veía.

Parecía que todos los santos del cielo estaban ocupados. Jamás estaban ociosos. Empleaban su tiempo en alabar y engrandecer a Dios. Había cánticos en los labios de todos. El ambiente de la música era el tono dominante.

No pasaremos la eternidad en ocio y pereza, como algunos han equivocadamente representado nuestro destino final. Haremos más que flotar en una nube, tocar un arpa o menear los dedos de los pies en el río de la vida. Nuestro tiempo se empleará en servir a Dios. No sabemos cuál ha de ser la naturaleza de ese servicio, pero no puede haber duda de que su pueblo lo servirá.

DIAMANTES PARA LOS GANADORES DE ALMAS

¡Podía ver por todas partes exquisitos diamantes que brillaban y relucían! Algunos eran tan grandes como bloques de cemento.

Algunos de esos diamantes parecían ser para las mansiones de los que habían sido ganadores de almas en la tierra. Parecía que cada vez que alguien llevaba un alma a Cristo, el cielo le otorgaba un diamante a ese cristiano fiel. La Biblia dice:

(Proverbios 11:30) El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio.

(Daniel 12:3)Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento;y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

Según bebía del esplendor y la magnificencia de ese lugar glorioso, vi a un ángel inmenso y hermoso que venía bajando por una vereda. En sus manos sujetaba un rollo con bordes de oro.

El ángel puso el rollo en una mesa de pedestal, que era de un material plateado diferente a cualquier cosa que yo hubiera visto antes. La mesa oblonga literalmente refulgía con luz.

El rollo tenía un nombre escrito en él. Uno de los santos lo tomó y comenzó a leerlo.

“Jesús es el maestro de obra”, me dijo un santo del cielo. “Él determina quién merece los diamantes y a dónde han de ir. Este rollo que he tomado es un informe de la tierra de una persona que llevó a alguien a Jesús, que aumentó a los pobres, que vistió a los desnudos, que hizo grandes cosas para Dios.”

(Mateo 25:31-41, 46)31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?

38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41 Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

ESPACIO PARA TODOS

El ángel me repitió el mensaje de bienvenida: “Ven y mira la gloria de tu Dios.”

Conforme a la dirección del Señor, hago un registro de esta descripción del cielo tal y como lo ví. Necesita mos comprender que el enfoque de nuestras esperanzas y deseos debe estar en pasar toda la eternidad con nuestro Señor.

¡El cielo es la tierra de los sueños hecha realidad!

Me emociono en cuanto al cielo porque después de que terminen nuestra obra y trabajos sobre la tierra, nos iremos de este mundo e iremos allá. Dios ha preparado la ciudad, y Jesús está preparando un lugar allí para los que lo amamos.

COMUNIÓN PERFECTA

En el cielo se restablecerá totalmente una ininterrumpida comunión entre Dios y el hombre.

Cuando Adán y Eva estaban en el huerto del Edén, Dios visitaba esta tierra.

Después que la comunión con Él fuera arruinada por el pecado y la desobediencia, Dios continuó mostrando su deseo de tener comunión con la humanidad.

Su última expresión de amor por la humanidad fue dar a su propio Hijo para que sufriera una muerte inclemente en una cruz cruel. Mediante la muerte y resurrección de Cristo, la comunión entre Dios y el hombre se convirtió de nuevo en una posibilidad.

Incluso ahora, las circunstancias de la vida pueden impedir nuestra comunión íntima con Dios.

Pero allá en el cielo no habrá más impedimentos. Conoceremos la comunión verdadera con el Rey de reyes y Señor de señores. La comunión con Él será plena.

El cielo es la morada del Dios vivo. Está mucho más allá de los cielos atmosféricos y más allá de los planetas y las galaxias. Es la mansión perpetua de “los redimidos de Jehová” (Isaías 62:12). Es el destino eterno de todos los hijos de Dios mediante la fe en Cristo.

No necesitamos temer que nos ubiquen en un diminuto departamento en el cielo al que le hayan colocado el rótulo de “mansión”. Cuándo los redimidos de todos los tiempos seamos llevados a nuestro hogar en la gloria, allí habrá espacio suficiente para todos nosotros para que tengamos una de las muchas mansiones, de las muchas moradas, que Jesús dijo que estaba preparando para nosotros en la casa de su Padre:

(Juan 14:1-4)

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

El cielo seguramente tiene espacio para todos:

Después de esto miré, y he aquí una gran multi tud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;

(Apocalipsis 7:9-11)10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vi vientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios.

LÁGRIMAS EN EL CIELO

Luego fui llevada a un lugar en particular en que el ángel se detuvo y me dijo: “Dios quiere que te muestre la habitación de las lágrimas.”

Muchas veces, puede que ustedes hayan leído varios pasajes en el libro de los Salmos acerca de nuestras lágrimas y sobre cómo se ocupa Dios de nosotros. Los ángeles captan nuestras lágrimas y las meten en redomas o sea, vasijas

(Salmo 56:8). Muchas veces, me había preguntado qué significaba eso.

Sé que muchos de ustedes que leen estas palabras han vertido muchas lágrimas por sus seres queridos: sus hijos, su cónyuge o sus parientes. Especialmente, si la persona ha pasado por una separación o por un divorcio, ha sentido como si se hubiera esfumado toda esperanza. Ustedes se han afligido por los seres queridos que han perdido.

Quiero decirles que Dios me mostró una habitación de lágrimas. Era tan bella. El ángel me condujo a un gran vestíbulo que no tenía puerta.

Al mirar en su interior, pude ver que la habitación misma no era muy grande, pero la santidad y el poder que irradiaba de allí, me asombró. Amueblada con estantes de cristal, las paredes interiores brillaban con luz.

En los estantes habían muchas vasijas, algunas de las cuales estaban en grupos de a tres y parecían ser de cristal transparente. Debajo de cada conjunto de vasijas brillantes semejantes al cristal había una placa con un nombre en él. Había muchas de estas vasijas en la habitación.

Entonces, ví a un hombre dentro de la habitación que parecía haber sido glorificado. Su túnica, de color morado oscuro, era muy bonita y parecía de terciopelo.

Justamente a la entrada había una elegante mesa, hecha de un material valioso, la cual refulgía con majestuoso resplandor. ¡La esplendorosa escena que ví me asombró!

En la mesa habían libros que parecían como si hubieran sido cosidos con el más bello género, parecido a la seda, que jamás yo hubiera visto. Algunos tenían diamantes, perlas y encajes; otros tenían gemas verdes y moradas. Todos habían sido hechos de forma elaborada.

Pensé: ” Dios, qué bellos son estos libros!” Me encantan los libros. Éstos, en particular, me atraían. Eran asombrosos. Al contemplarlo todo, me sentí maravillada.

De pronto, el hombre de la habitación me dijo: “Ven y mira. Quiero mostrarte esta habitación y explicarte acerca de las lágrimas. Esta es una de muchas habitaciones iguales. Estoy a cargo de ésta.”

Según él hablaba, pasó un ángel enorme por el vestíbulo. La belleza y majestad de aquel ser celestial me asombró. Me dí cuenta de que vestía una vestidura blanca, reluciente, con reborde de oro por toda la parte delantera. Parecía medir cerca de doce pies de estatura y tenía alas muy grandes.

El ángel tenía una pequeña copa en las manos. La copa dorada estaba llena (véase Apocalipsis 5:8) de un líquido. El hombre de la habitación me dijo: “Él me acaba de traer una copa de lágrimas de la tierra. Deseo que veas lo que hacemos acá con ellas.”

El ángel le entregó la copa, junto con un pedazo de papel. La nota tenía el nombre de la persona cuyas lá grimas estaban en la copa.

El hombre de la habitación leyó la nota y entonces se dirigió a uno de los lugares en que se guardaban las vasijas. Leyó la placa debajo de la vasija y yo sabía que coincidía con la persona de la tierra cuyo nombre venía en la nota.

El hombre tomó la vasija, que estaba casi llena, y la acercó a la copa. Vertió entonces las lágrimas de la copa dorada en la vasija.

“Quiero mostrarte lo que hacemos aquí”, me dijo el hombre. “Cuéntaselo a la gente de la tierra.” Entonces llevó la vasija hacia la mesa, tomó uno de los libros, lo abrió, y dijo: “

Las páginas del libro estaban totalmente en blanco. El guardián de la habitación me dijo: “Éstas son las lágrimas de los santos de Dios en la tierra según claman a Dios. Mira lo que sucede.”

Entonces, el hombre vertió una gota de la vasija, una lagrimita, en la primera página del libro. Al hacerlo, comenzaron a aparecer palabras inmediatamente. Bellas palabras, elegantemente escritas, comenzaron a aparecer en la página. Cada vez que una lágrima caía en una página, aparecía una página entera de escritura. Continuó haciéndolo página tras página, vez tras vez.

Al cerrar el libro y hablar, parecía estar diciéndole a toda la humanidad lo mismo que a mí: “Las oraciones más perfectas son aquellas que están bañadas con lá grimas que salen del corazón y el alma de los hombres y las mujeres de la tierra.”

Entonces el ángel con alas de arco iris me dijo:

“Ven y mira la gloria de Dios.”

DIOS ABRIÓ EL LIBRO

De pronto fuimos trasportados a un lugar enorme en el que habían miles y miles de personas y seres celestiales. ¡Oh, qué belleza!

Al poco tiempo pareció como que la gente desaparecía y comenzaba a aparecer por todas partes una manifestación incluso mayor de la gloria de Dios. Las grandes alabanzas a Dios se tornaron atronadoras.

El mensajero angelical me llevó hasta el trono de Dios. Ví una enorme nube, una neblina, y ví una imagen del Ser de la nube. No pude ver el rostro del Señor, pero ví su gloria y un arco iris por encima del trono. Oí la voz de Dios y me sonó como la describió Juan(Apocalipsis 14:2).: “Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas” En este poderoso anfiteatro, vi muchos caballos con jinetes al rededor del trono.

De repente, vi un libro que estaba sobre el enorme altar delante del trono de Dios. Vi a los ángeles postrarse ante Él. Estando yo de pie, admirada, miré esa escena, y vi lo que parecía la mano de un hombre salir fuera de la nube y abrir el libro.

De algún modo, yo sabía que lo que abría el libro era la mano de Dios.

Asombrada, vi subir del libro lo que parecía humo. De repente, el perfume más agradable que jamás hubiera olido cundió la zona entera donde yo me hallaba. El ángel me dijo que ese libro contenía las oraciones de los santos, y que Dios enviaba a sus ángeles a la tierra para contestar las oraciones del clamor del corazón de ellos. Todos alababan y engrandecían a Dios.

Al abrir Dios el libro, sus páginas comenzaron a salir del volumen y a volar hacia las manos de los ángeles a caballo. Pude escuchar su voz, “como la voz de un fuerte trueno”, clamar y decir: ” a contestar las oraciones de él! ¡Vayan a contestar las oraciones de ella!”

(Salmo 56:8-11)8 Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí.

10 En Dios alabaré su palabra; en Jehová su pala bra alabaré.

11 En Dios he confiado; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?

La Palabra viva de Dios nos explica lo que Él hace con nuestras lágrimas. ¡Qué hermoso es entender la gloria y la maravilla de nuestro Dios! ¡Qué maravilloso resulta ser receptores de su compasión! A Él le interesan incluso nuestras lágrimas.

Muchas citas bíblicas nos hablan acerca de nues tras lágrimas, acerca de nuestras aflicciones y acerca del consuelo de Dios para nosotros. Léalas y regocíjese:

(2 Reyes 20:5)Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.

(Salmo 6:6-9)6 Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas.

7 Mis ojos están gastados de sufrir; se han enveje cido a causa de todos mis angustiadores.

8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. 9 Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.

(Salmo 116:8)

8 Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de resbalar.

(Salmo 126:5-6)5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo se garán. 6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

(Isaías 25:8)8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.

(Jeremías 31:16)16 Así ha dicho Jehová: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo. (Apocalipsis 7:17)17 Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

(Apocalipsis 21:4)4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;porque las primeras cosas pasaron.

(Isaías 35:10)10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría;y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.

¡Gloria a Dios, el cielo es un lugar genuino! Iremos realmente allí. Y, cuando vayamos al cielo, no seremos vapores de humo que floten en una nube. Una de las cosas maravillosas acerca del cielo es que nuestras lágrimas y aflicciones serán reemplazadas por alegría eterna, tal como se promete en la Pala bra de Dios. No obstante, ¡todavía hay mucho más!

El TRONO DE DIOS

El cielo es un lugar real. Es un destino literal. No es ningún sueño efímero o visión imaginaria. Dios nos ha revelado a todos en las Sagradas Escrituras muchas de las realidades del cielo.

EL PRIMER CIELO

Primero hay un cielo atmosférico. Se trata de la atmósfera alrededor de la tierra. Es donde vuelan los pájaros y los vientos soplan. Es donde se forman los chubascos, las tormentas, la neblina, los vapores y las nubes.

El primer cielo es el sitio al cual se refería el ángel en Hechos 1:11 cuando le preguntó a los discípulos por qué estaban “mirando al cielo”. Jesús, cuando le habla ba a su Padre, levantaba “los ojos al cielo” (Juan 17:1).

EL SEGUNDO CIELO

Luego está el cielo del espacio. Esa es la región del Sol, la Luna y las estrellas. Se menciona en muchos lugares en la Biblia, algunos de los cuales se dan aquí:

(Génesis 22:17)17 De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar;y tu descendencia po seerá las puertas de sus enemigos.

(Deuteronomio 4:19)19 sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

(Job 38:31-33)31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión?

32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, o guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?

¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dis pondrás tú de su potestad en la tierra?

(Isaías 13:10) 10Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.

(Mateo 24:29)

29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

EL TERCER CIELO

Es el destino de los justos. No obstante, se encuentra más allá de la atmósfera y del cielo estrellado. Es el lugar al que se refería el apóstol Pablo cuando escribió:

(2 Corintios 12:2 vp). “Conozco a un seguidor de Cristo, que hace catorce años fue llevado al tercer cielo El cielo, como lo utiliza la autora a lo largo de este libro, es la región de la que se habla a menudo como la presencia inmediata de Dios:

(Hebreos 9:24)

24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; El cielo es donde vive Dios. Cuando Jesús nos ense ñó a orar nos dijo que lo hiciéramos al “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mateo 6:9).

En 1 Reyes 8:30, al cielo se lo llama el lugar en que vive Dios. En Salmo 11:4, se lo llama el templo santo de Dios y el lugar en que está su trono.

Allí, en el templo de la majestad divina de Dios, se revela su excelsa gloria de la manera más evidente. Es un lugar sagrado de luz, alegría y gloria. No sabemos exactamente dónde está ubicado, pero a menudo se in dica el cielo en la Biblia como que está “arriba”.

Sabemos que el Dios todopoderoso está en el cielo. Allí, el Padre y Jesucristo son el enfoque central de los santos, los ángeles y todos los seres que lo adoran.

¡Qué gloriosa compañía hay en el cielo! Allí están los ángeles, porque Jesús dijo (Mateo 18:10). “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”.

Allí están los redimidos, pues Jesús nos prometió (Juan 14:3) ” donde yo estoy, vosotros también estéis”. Se nos dice en 1 Pedro 1:4 que se ha reservado una herencia para nosotros en el cielo que es incorruptible, inmarcesible y que no desaparecerá.

Hermanos, me entusiasmo cuando testifico acerca de mi hermosa visita al cielo. Me emociono al describir las cosas que ví y los seres que conocí.

LA ALABANZA DEL CIELO

Después que el ángel de Dios me mostró la habitación de las lágrimas, repitió el estribillo que le escuché decir tan a menudo a lo largo de mis visitas al cielo:

” y mira la gloria de tu Dios!”

El esplendor radiante y magnífico del cielo me abrumó. Los efluvios de gloria que parecían surgir de todo lo que veía me llenaban de admiración. La belleza y gloria de esa hermosa tierra no puede ser descrita con precisión por el ojo de la mente a menos que la persona la haya visto personalmente.

En ese momento me vinieron a la mente las pala bras que una vez había yo oído citar a alguien:

La luz del cielo

Es el rostro de Jesús.

El gozo del cielo

Es la presencia de Jesús.

La armonía del cielo

Son las alabanzas a Jesús.

El tema del cielo

Es la obra de Jesús.

La ocupación del cielo

Es el servicio a Jesús.

La plenitud del cielo

Es Jesús mismo.

Según iba yo en compañía del ángel, pude percibir por todas partes gozo, paz y felicidad. Mis pensamien tos volaron hacia mi familia en la tierra, y pareció que el ángel los leyó, pues me dijo: “Tienes una misión que cumplir para Dios. Les tienes que decir a las personas de la tierra lo que hay acá arriba. Dios te está mostrando parte del cielo, aunque no todo. Ven y mira la gloria de tu Dios.”

Cuando llegamos a nuestro destino, pude oír muchas, muchas voces cantarle alabanzas a Dios. La magnífica música de los adoradores del cielo llenaba mi alma de emoción. Las expresiones de honra y gloria hacían eco repetidas veces en la vasta expansión del cielo según los serafines y los redimidos cantaban con vehemencia himnos de alabanza.

APROXIMACIÓN AL TRONO

Mi alma se llenó de emoción y de alegría. De algún modo supe que nos acercábamos al trono de Dios.

El ángel que me guiaba se detuvo a gran distancia del trono de Dios. Pude entonces tener una visión panorámica de lo que allí ocurría. Ví la misma escena que vió Juan en la visión que describió en Apocalipsis:

(Apocalipsis 5:11)

11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, ¡Oh, moradores de la tierra, si sólo pudieran percatarse de lo que Dios tiene reservado para los que lo amamos!

Según miraba yo fijamente y con arrobamiento la escena ante mí, sucedió algo incluso más maravilloso. Pude oír a todo volumen las miles y miles de voces que alababan a Dios. Entonces, maravilla de maravillas, el ángel me permitió mirar lo que siempre había yo deseado ver, el trono de Dios.

EL GLORIOSO TRONO DE DIOS

El trono de Dios estaba “alto y sublime” (Isaías 6:1). El río de la vida, que salía de debajo de su base, fluía con toda su belleza y pureza. La gloria de Dios opacaba el trono. Parecía como silos relámpagos, los truenos y las voces estuvieran todos alrededor del trono. Juan, al describir una visión que tuvo del cielo, dijo:

(Apocalipsis 4:5)5 Ydel trono salían relámpagos y truenos y voces;y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

Vi un arco iris encima y alrededor del trono, “semejante en aspecto a la esmeralda” (Apocalipsis 4:3). Los brillantes y magníficos matices del arco iris se mezclaban y producían colores intensos y deslumbrantes.

Se trataba de algo diferente de cualquier cosa que jamás hubiera yo visto en la tierra. Los variados colores de luz resplandeciente significaban gloria y poder. Salían del trono llamaradas de esplendor. Rayos de gloria irradiaban de él.

¡Gran parte del cielo parece transparente y esos gloriosos rayos que salen del trono están llenos de una luz que se refleja en todo el paraíso!

No sé cuánto tiempo permanecí en este anfitea tro celestial, pero me sentí abrumada de admiración.

Pensé acerca de los miles que habían venido al cielo y de los muchos miles que vendrían aún. Pensé en la santidad de Dios, en la pureza de su majestad y en la perfección de su Palabra.

Grité en voz alta: ” Dios, qué maravilloso es contemplar tu gloria, tu majestad y tu poder!”

Como antes, el ángel del Señor me dijo: “Ven con migo. Hay muchas otras cosas en el cielo que quiero mostrarte.”

LA HABITACIÓN DE LOS REGISTROS

Me asombré al ver una habitación en la que se llevaban registros meticulosos. El ángel me dijo que Dios hace que sus ángeles mantengan registros de cada servicio el ángel me recordó que yo debería hacer también un registro de estas cosas. Me dijo que habían muchas cosas que eran un misterio para mí, puesto que yo estaba viendo solamente de forma oscura (1 Corintios 13:12). Pero el ángel hizo hincapié en que yo le tenía que contar a la gente de la tierra acerca de las cosas que veía.

Al llegar a otra parte del cielo, bajé la mirada hacia un corredor muy largo. Sus muros eran altos y parecían de platino. Yo podía oír las fuertes alabanzas a Dios sonar fuera continuamente. Me asombré de la brillantez de luz y gloria que reflejaban aquellos muros. Perpleja, pregunté: ” Qué significa esto?” Parecía como que los muros tenían kilómetros de largo. No podía ver el fin de ellos.

EL GRANERO DE DIOS

El ángel que me estaba mostrando estas cosas dijo: “Mira en la parte superior de este muro.” Allí en la parte superior de él estaba grabada la palabra “Granero”.

Cuando le pregunté: ” son estos aposentos?” ¡El ángel me dijo que ellos contenían las bendiciones que estaban almacenadas para el pueblo de Dios!

El cielo es pureza perfecta, y Dios quiere purificar a sus santos en la tierra para que gocen del ambiente del cielo. El cielo es plenitud de gozo, y Dios desea darle gozo a su pueblo en la tierra. El cielo es libertad perpetua, y Dios anhela que su pueblo sea libre mientras esté en la tierra. El cielo es salud perfecta, y Dios quiere que su pueblo sea saludable aquí en la tierra. El cielo es seguridad total y Dios quiere que su pueblo se sienta confiado y seguro aquí en la tierra. El cielo es realización y cumplimiento, y Dios desea que su pueblo se sienta realizado en la tierra.

Cuando Jesús nos dió instrucciones de que oráramos a Dios: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10), nos reveló que Él quiere que tengamos un anticipo del cielo aquí en la tierra.

Hermanos, el Señor tiene graneros de bendiciones justamente para ustedes. Aguardan en el cielo por que se los reclame y se los reciba ahora, aquí en la tierra. Dios quiere salvarlos. Quiere libertarnos. Quiere sanarnos. Quiere que conozcan “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7). Quiere que experimenten una alegría y un “gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8).

EL JESÚS SANADOR

“Mira la gloria de tu Dios”, proclamó el ángel. Cuando desapareció, he aquí que Jesús estaba a mi lado.

Miré a Jesús. Ahora me parecía que era más alto que de lo que yo lo había percibido antes. Su brillante túnica era muy elegante y llena de gracia. Las sandalias embellecían sus cicatrizados pies, y su rostro y cabellera eran magníficos y hermosos.

Según lo miraba fijamente, le pregunté: “Jesús, ¿qué son estos aposentos?”

El Señor no me respondió, sino que alzó su mano y la extendió hacia el muro. En ese momento, apareció en éste una gran abertura. Por todos los alrededores de los bordes de la abertura se veían gloria, poder y luz. Lo mismo que los demás objetos, parecía como si este le diera gloria a Dios.

Exclamé: ” Señor, ¿qué significa esto?!”

Me dijo entonces: “Hija mía, éstos son para mi pueblo. Son para los pecadores en la tierra, si solamente creen. Morí para sanarlos.”

Al mirarlo a los ojos, supe que quería que la gente creyera que Él, Jesucristo, había muerto para que pudiéramos ser sanos. Dijo: “Las sanidades están en espera de las personas en la tierra. El día ha de llegar cuando habrá una avalancha de milagros y sanidades sobre la tierra.”

Continuó diciendo: “Hija mía, hasta donde alcanza tu vista, puedes ver estos edificios de suministro o graneros. Las bendiciones que se contienen aquí aguardan por la fe de los que están en la tierra. Todo lo que tienen que hacer es creer y recibirán, creer que soy el Señor Jesucristo y que yo puedo hacerlo, y recibirán mis dones.”

“Cuando vuelvas a la tierra”, subrayó, “acuérdate de que no eres tú quien sanas. No es la vasija la que sana; soy yo. Sólo dí mi Palabra y ora y haré la sanidad. Cree que la puedo hacer.”

Yo grité: ” Gloria a Dios! ¡Aleluya! ¡Gracias, Jesús!” Jesús bajó su mano y la abertura del muro se cerró.

Entonces, el ángel y yo viajamos a gran velocidad hacia otro sitio. Aquí, también pude oír la música y las magníficas exclamaciones del pueblo de Dios. El ángel me dijo: “Hija, el Señor me ha ordenado mostrarte varias cosas. Cuéntaselas a la gente.”

Antes, ahora, y después

En este punto de mi visión, el ángel del Señor comenzó a revelarme cosas acerca de las cuales yo me había hecho preguntas con anterioridad. Me empezó a hablar acerca de un gran misterio.

Me dijo: “Dios ha hablado y tengo que mostrarte lo de antes, lo de ahora y lo de después. Lo que te voy a mostrar te producirá gran emoción. Te voy a mostrar lo que sucede cuando una persona nace de nuevo. Te mostraré cómo en las habitaciones de registro los pecados de un individuo son quitados por medio de la sangre del Cordero.

“Te voy a mostrar lo que ocurre cuando una persona nacida de nuevo muere en la tierra y su alma llega al cielo. Ven y mira la gloria de tu Dios.”

Viajamos desde el cielo velozmente y pronto estu vimos de regreso en la tierra. Pude ver la tierra como en una visión, y al ángel que me dijo: “Mira y observa.”

Conforme el ángel permitió que la visión pasara ante mí, vi una bella iglesita del campo. No sé dónde se hallaba geográficamente el templo, pero era una iglesia rural, en el interior del país.

Con la ayuda del ángel de Dios, se me permitió ver el interior del edificio. Pude ver aproximadamente a unas treinta personas sentadas en los bancos. El pastor detrás del púlpito predicaba basado en este pasaje bíblico:

(Isaías 5 5:6-7)6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Según miraba yo esta escena fijamente, ví a un vigoroso ángel encima de la iglesia. El ángel guía que estaba a mi lado me dijo: “Un ángel grande es situado en cada iglesia. Ese ángel tiene a su cargo a todos los demás ángeles de esa congregación.”

ÁNGELES EN LA IGLESIA

Dos ángeles con libros estaban situados fuera de la puerta del templo. yo podía ver a la gente entrar y salir del templo. Entonces el ángel guía me hizo señas con su mano y pareció como si el tejado retrocediera y pude mirar adentro.

Había un ángel a cada lado del pastor en el púlpito. Detrás de ellos había dos ángeles más. En total había cuatro ángeles alrededor del púlpito.

Habían dos ángeles en el fondo del templo, detrás de la congregación. Dos más estaban situados a medio camino hacia el frente del pasillo. Arriba, cerca del altar, había dos ángeles más. Así que había bastantes ángeles en el templo y varios de ellos tenían pergaminos y plumas en las manos.

El ángel entonces me dijo: “Quiero mostrarte lo que ocurre.”

El pastor empezó a hablar, y los diáconos comenzaron a recibir la ofrenda. Conforme se ofrendaba, los ángeles registraban las actitudes de la gente al hacerlo. Registraban los pensamientos de los contribuyentes, si se molestaban al dar para la obra del Señor, o si les agradaba dar la ofrenda y la consideraban un acto de adoración. Los ángeles anotaban todo ello en sus libros de registro.

Entonces, los dos grandes ángeles situados en la parte delantera del púlpito asintieron con la cabeza hacia los otros ángeles.

Estas actividades de los ángeles eran invisibles para las personas dentro del templo, pero yo las podía ver con claridad. Entonces mi guía me dijo: “Quiero mostrarte algo más. Mira con atención y serás bendecida.”

De pronto, pareció como que me hubieran trasladado detrás del pastor. Según el predicaba basándose en el versículo 6: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamale en tanto que está cercano”, pude ver a una multitud de seres celestiales dentro de la iglesia. Los ángeles se regocijaban durante todo el tiempo en que se celebraba el culto. El ministro estaba ungido al predicar ese mensaje. Uno de los ángeles vertía sobre su cabeza algo que parecía fuego. La gloria de Dios salía de la boca del predicador.

Entonces se abrió una puerta en el fondo del templo, y un hombre en estado ebrio entró tambaleándose. Caminó hasta el final del pasillo y dijo: “Yo soy la persona de la que usted está hablando, pastor. Necesito al Señor. Necesito ser salvo. Soy alcohólico.” Se postró de rodillas ante el altar y empezó a clamar a Dios.

Dos de los diáconos acudieron al altar para ayudarlo. Poniendo los brazos alrededor de él, le preguntaron:

- De veras deseas arreglar tus cuentas con Dios? ¿Realmente quieres ser salvo?

-Sí, quiero ser salvo -respondió el hombre-. Soy alcohólico. Necesito ser libertado.

UN ALMA SE SALVA

De repente aparecieron dos ángeles más. Tenían pergaminos en la mano y empezaron a apuntar lo que el hombre decía. Entonces, los diáconos procedieron a presentarle el plan de salvación al hombre ebrio.

Ví que este hombre estaba lleno de pecados. Sin embargo, según los diáconos iban orando con él, uno de los ángeles tocó su corazón y de su pecho salió un humo asqueroso, tan oscuro como una nube de lluvia.

Cuando ví esto, recordé algunas de los pasajes bíblicos que hablan de los pecados viles que salen del corazón:

El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas;y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. (Mateo 12:35)

18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y ésto contamina al hombre.

19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. (Mateo 15:18-19)

Según el hombre empezó a orar a Dios con sus manos alzadas, ví cadenas gruesas negras que lo envolvían. Era esclavo de toda clase de pecados, pero en es pecial del vicio del licor y la embriaguez. Un diácono le dijo: “Debes confesar estos pecados a Dios para que Él te perdone y así puedas ser lavado en la sangre del Cordero.”

Según empezó a confesar sus pecados, un ángel lo tocó. Pude ver fuego salir de las manos del ángel. Las cadenas empezaron a romperse y caerse.

Esto le dió una tremenda libertad al hombre, el cual alzó sus manos y alabó al Señor.

Se puso de pie y ví la gloria de Dios caer sobre él. Sé que el Señor hizo que se le pasara la borrachera, por que empezó a gritar alabanzas al Señor.

Entonces, los dos poderosos ángeles se miraron y asintieron con la cabeza. Ellos regresaron volando por el aire hasta donde estábamos y me dijeron: “Ven y mira la gloria de Dios.”

DE NUEVO EN LAS HABITACIONES DE REGISTRO

Viajamos con mucha rapidez de regreso al cielo acompañados por los otros dos ángeles. Después de entrar por la puerta, fuimos hacia el final de una hermosa vereda que parecía hecha de oro. Fuimos trasportados con rapidez hasta una preciosa habitación.

El ángel me dijo: “Ven y mira lo que hacemos aquí.”

El corredor largo en el que nos hallábamos daba a muchas otras habitaciones similares a aquella en la que estábamos entrando. El ángel dijo: “Hay muchos de estos aposentos en el cielo. Éstas se llaman las habitaciones de registro. Observarás lo que se lleva a cabo en estas habitaciones.”

El ángel dijo: “Estamos llegando a la habitación que contiene el nombre del hombre que termina de convertirse en la tierra.”

En esa habitación, ví que los ángeles provenientes de la tierra rápidamente fueron y le entregaron a otro ángel el informe escrito en un pergamino.

Había colocadas escaleras a lo largo de las paredes de la habitación rectangular. Las paredes estaban cubiertas de estantes y todos los libros estaban dentro de ellos. La escena me recordó una biblioteca de la tierra.

Otros ángeles, que cantaban y alababan a Dios, estaban en fila delante de un gran escritorio de aproximadamente ocho pies de largo por cuatro de ancho.

Había una sección cuadrada en el centro del escritorio, la cual estaba recubierta de oro puro. Era muy bonita. Tallada con hojas y frutas.

Se trataba del escritorio más bello que jamás uno podría imaginar. No he visto nunca nada como él, in cluso un cuadro como él, en la tierra. Me sentí sobrecogida por la gloria y majestad de Dios que había en esa habitación.

Habían ángeles que subían y bajaban por las escaleras. Continuamente sacaban libros de los estantes y los devolvían a sus lugares apropiados. Varios ángeles esperaban en la cercanía con informes de otras partes de la tierra.

Observé que algunos de los libros en la pared tenían tonalidades de color diferentes. Entonces ví a dos de los ángeles de la iglesia que estaban en la fila con un libro que había salido del estante. Contenía precisamente el registro del hombre cuyo nuevo nacimiento terminaba yo de presenciar en la tierra.

El ángel que estaba a mi lado me preguntó:

- Ves a los dos ángeles del culto de la iglesia?

-Sí -le respondí.

- Ves el libro que tienen en sus manos?

-Sí.

-Ese es el libro de registro del hombre que se salvó recientemente. Lo han extraído de los estantes. Ahora deben presentarlo al ángel responsable.

Mi guía me explicó que en cada habitación de registro había un ángel responsable. Todo lo que entra o sale de la habitación pasa ante ese ángel. Y todo se hace con miras a la mayor gloria de Dios.

Me asombré al ver suceder todo esto. El ángel responsable tenía una mitra luminosa que sobrepasa mi capacidad para poder describirla. El tenía una cabellera dorada y una túnica resplandeciente, blanca con mucho oro en ella. Este ángel espléndido tenía unas alas que al abrirse medían aproximadamente doce pies. Se trataba del ángel más hermoso que yo hubiera visto jamás. Ese ángel era el escribano principal de esa habitación.

El ángel responsable me miró e hizo señas de que me le acercara. El poder de Dios me trasladó y llegué con rapidez hasta la diestra del ángel.

Me dijo: “Te ha sido permitido estar aquí a fín de que te podamos mostrar lo que sucede cuando alguien nace de nuevo en la tierra. Se lo tienes que contar a las personas allá.”

¡La maravilla de todo ello me emocionó hasta lo indecible!

MANTENIMIENTO DE REGISTROS

Al mirar delante de mí, las excelsas alabanzas a Dios ascendían por todas partes. Yo podía oír el sonido de campanas, aunque no las podía ver. Ángeles gozosos, sonrientes, magníficos y felices estaban allí con libros en las manos, esperando su turno para hablar con el ángel responsable.

Yo empecé a alabar y a magnificar a Dios de nuevo por su maravilloso poder y sus gloriosos hechos.

- Has visto a los dos ángeles delante del escritorio?-me preguntó mi ángel guía.

-Sí -respondí-. Estaban presentes cuando ese hombre nació de nuevo.

Sacó un mensaje del pergamino; como si se tratara de un marcador en el libro. No podía ver lo que estaba escrito en el papel o en el pergamino. Entonces el ángel me dijo: “Mira lo que está escrito aquí”, y me lo mostró.

El mensaje había sido escrito en una manera ordenada y bella. Ví el nombre del país, del estado, del condado, de la ciudad y de la iglesia.

El ángel me mostró el nombre del pastor y cuántas personas había en el templo.

Me mostró el orden del culto. El registro entero había sido anotado. Me mostró a las personas que participaron en el servicio de la iglesia y los detalles de la ofrenda que se tomó.

El nombre del hombre cuya salvación yo había visto en la tierra había sido registrado en el papel. El mensaje del evangelio del Señor Jesucristo que se predicó para salvar su alma y el tiempo exacto, hasta el segundo preciso, en el que había nacido de nuevo había sido completamente escrito allí. Grité: ” Gloria a Dios!”

Cuando el recuento escrito llegó al lugar en que el hombre repitió la oración del pecador y recibió a Jesucristo como Señor y Salvador, el ángel miró a los otros dos ángeles mensajeros y les preguntó:

- ustedes son testigos de que este hombre nació de nuevo a esta hora?

- Sí-respondieron-, somos testigos. Estábamos presentes. Él recibió a Jesucristo como Señor y Salvador. Lo vimos suceder.

El ruido de la gloria, las alabanzas y los gritos que subieron en ese momento fue asombroso. Todo el cielo magnificó a Dios.

Entonces, el ángel escribió algo en el libro que él mantenía y lo cerró. El libro era muy grueso. Y luego me dijo: “Mira detrás de ti.” Ví a muchas personas, santos redimidos, que llevaban vestiduras blancas adornadas esplendorosamente.

LA SANGRE DE JESÚS

Estos santos redimidos del Dios Altísimo entonaban este cántico:

¡Oh, sólo la sangre de Jesús pudo quitar mis pecados! ¡Oh, sólo la sangre de Jesús Me pudo sanar hoy! ¡Oh, sólo la sangre de Jesús

Me pudo limpiar hoy!

He sido redimido

Por la sangre del Cordero.

Según yo observaba, le dieron el libro del hombre a uno de los santos jubilosos.

Página tras página fueron lavadas de los viejos escritos. Levantaban las páginas una a una y yo podía ver que cada página había sido lavada en la sangre de Jesús. No permaneció ninguno de los pecados de esta persona.

Entonces vino a mi mente este pasaje de Isaías:

(Isaías 43:25)

25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Pensé: ” Dios, qué hermoso es que tu Palabra aún sigue vigente! Los pecados de ese hombre fueron lavados por la sangre del Cordero.”

Según yo miraba, le fue dado el libro a otro ángel. Este ser celestial tenía una cabellera larga y hermosa. El libro fue colocado en una bandeja que el ángel llevaba. Los ángeles se saludaban unos a otros y daban gritos de gloria.

El ángel que me acompañaba me dijo: “Ven y mira la gloria de tu Dios.” Empecé a viajar con él a toda velocidad a lo largo de los corredores del cielo.

EL LIBRO DE LA VIDA DEL CORDERO

Me hallé de nuevo ante el trono de Dios. Queridos hermanos, allí se oía el sonido de cuernos y de trompetas. Una nube de gloria, la gloria de Shekinah, iluminaba toda la zona alrededor del trono.

Habían muchos truenos y relámpagos allí. Pude oír una multitud de voces que decían: “Gloria a Dios! ¡Aleluya!”

Contemplé esta poderosa escena. Ví al ángel colocar el libro en el altar de Dios y postrarse. Luego la voz de Dios resonó fuertemente a través del aire; sin embargo entendí cada palabra. Dios dijo: “Otra alma ha sido redimida por la sangre de mi Hijo. Otra persona ha recibido salvación eterna a través de la sangre de mi Hijo.”

¡Sonaron todas las campanas del cielo! ¡Toda la población del cielo gritó! Me postré y comencé a alabar a Dios.

Ví sobre el altar de Dios el libro de la vida del Cordero (Apocalipsis 21:27), y ví una mano salir de esa nube y abrir el libro puesto allí por el ángel. Entonces fue escrito en el libro de la vida del Cordero el nombre del hombre. ¡Gloria a Dios! Hermanos, también nues tros nombres seguramente han sido escritos en el libro de la vida.

Según miraba yo esta poderosa escena, el ángel de Dios me dijo: “Ven y mira la gloria de Dios.” Inmedia tamente fuí de nuevo sacada del cielo a la velocidad de la luz. Conforme acompañaba al ángel, pensé en este pasaje de Isaías:

Y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.

Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste. (Isaías 45:3-4)

EL RÍO DE LA VIDA

En la próxima escena ví cuando el Señor ayudaba a los santos del Dios vivo a cruzar el río de la vida. Oh, el río de la vida que fluye del trono de Dios y del Cordero (Apocalipsis 22:1). Al cruzar los santos a través del río de la vida, podía oírlos gritar: ” Gloria a Dios!”

Entonces ví a una incontable compañía de santos a los que se les estaba poniendo las vestiduras más blancas y más espléndidas que yo jamás hubiera visto. Me acordé de que Juan escribió esto:

13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. (Apocalipsis 7:13-14)

ANTE EL TRONO

De nuevo se me permitió estar ante el trono de Dios y presenciar una escena asombrosa y emocionante. Pude oír el sonido de trompetas según estaba yo delante del trono de Dios. Me faltan palabras para describir adecuadamente la emoción y sobrecogimiento que sentí.

Habían doce ángeles ante el trono, vestidos con ropajes cuya apariencia sobrepasa cualquier descripción fidedigna. Lo mejor que les puedo decir es que en los pectorales de su vestimenta tenían incrustadas piedras preciosas. Sobre su cabeza tenían algún tipo de tela celestial de colores magníficos. El borde de sus túnicas largas era de oro.

El estruendo de trompetas anunciaba a los santos según venían, uno a uno, a presentarse ante Dios. Una cantidad incalculable de santos, ángeles y seres celestiales llenaba una enorme galería. Todos glorificaban a Dios.

LOS REDIMIDOS

Los redimidos de todas las edades eran magníficos y hermosos. No eran soplos de humo o nubes que flotan en el espacio sino personas reales.

Por todas partes que miraba, veía a los ángeles de Dios que alababan continuamente su majestad.

Estando delante del trono oí una gran voz decir:

(Apocalipsis 21:3)

Y oí una gran voz del cielo que decía: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Entonces ví una nube de gloria llena de relámpagos, truenos y voces. Según miraba, ví que la mano de Dios salía de la nube y que comenzaba a enjugar las lá grimas de los ojos de los santos. La Palabra dice que “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos” (Apo calipsis 21:4).

Oí a Dios decir:

(Apocalipsis 21:4-5)

4 Enjuagará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Yme dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Dios les dijo a los santos reunidos: “Veo que sus nombres están escritos en el libro de la Vida del Cordero. Bienvenidos al gozo del Señor.”

Una vez más, otro pasaje bíblico vino a mi mente:

(Mateo 25:2 1)21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Tras eso el Señor puso coronas espléndidas de oro en la cabeza de todos sus santificados.

Supe que las bendiciones de Dios continuarían fluyendo para todos los redimidos. ¡Supe que no terminarían jamás!

Graneros del Cielo

Creo que Jesucristo me reveló el cielo de la manera en que lo hizo a fín de que me sirviera de compensación. Él sabía que yo había ido muchas veces de visita al infierno, y el haber experimentado ese sitio había sido tan horrible para mí que ahora me daba la bendición de ver el cielo.

En una de mis visitas al cielo me fueron mostrados los graneros de Dios. El ángel del Señor me dijo: “Ven y mira la gloria de tu Dios.”

El ángel era muy guapo y alto. Sus alas de color arco iris eran triangulares. Me dijo que Dios le había dado instrucciones de que él tenía que mostrarme partes del cielo.

Comenzamos a subir a través de la atmósfera y pasamos otra vez por la entrada del cielo. Ví árboles cargados de hermosas frutas. Ví a unas familias que subían y a otras que bajaban por la ladera vestidas con bonitos ropajes y que alababan a Dios.

El ambiente estaba saturado de la más bella música. La música celestial es una manifestación de gozo. Es una evidencia de la felicidad y una prueba de la alegría.

He escuchado a coros magníficos y a grandes conjuntos componer y ejecutar música bella aquí en la tierra. Pero, amados, nada de aquí abajo se puede comparar con el esplendor y la belleza de la música y el canto de allá arriba. El cielo era una sinfonía de música. ¡Imaginense si pueden, a millones de voces, perfecta mente armonizadas, que cantan dulcemente las melodías del cielo! Ni siquiera una sola de ellas desentonada. Todas en perfecta armonía.

Los instrumentos de cuerda proporcionaban un hermoso acompañamiento, junto con trompetas y otras clases de instrumentos musicales. Todos se mezclabancon las voces de los santos redimidos que alababan a Dios con entusiasta alegría. Los sonidos de los instrumentos, así como los tonos de las voces que cantaban, habían sido purificados y perfeccionados por la potencia del Dios Todopoderoso.

¡Oh, era glorioso oír las maravillosas alabanzas a Dios! Voces que carecen de calidad o de gran entona ción en la tierra cantarán con hermosa armonía en el cielo. Todos seremos felices allí. ¡Incluso un coro de diez mil voces de aquí palidecería al compararse con la grande y elocuente música de la ciudad celestial de Dios!

Oleada tras oleada de increíbles himnos de alabanza saturaban el paisaje y las calles del cielo. Era algo tan sobrecogedor que durante algún tiempo no pude oír ni pensar en nada más.

Finalmente el ángel me dijo: “Ven y mira la gloria de Dios.”

Recuerdo haberlo acompañado a través de una zona que tenía la hierba más verde imaginable. Había enormes ramos de flores en ciertas partes del prado. Las flores eran espléndidas y parecidas en cierto modo a las rosas. Cada planta tenía por lo menos una flor con bellos pétalos. Y, amados, ¡parecía como si las flores estuvieran cantando!

CABALLOS DEL CIELO

Al seguir viajando con el ángel pasamos por un lugar en que había hermosos caballos blancos. Recordé haber leído en Apocalipsis acerca de caballos y de cómo Jesús un día, montado en un caballo blanco, dirigirá a las huestes celestiales, que también cabalgarán en caballos blancos:

(Apocalipsis 19:11-14)11 Entonces ví el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Ver-dadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre es crito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

Estos caballos se veían tan majestuosos como piezas de ajedrez de mármol. Parecían enormes estatuas que hubieran sido esculpidas de bloques de piedra, pero eran reales y estaban vivos. Sus cascos eran gigantescos. Los caballos eran de color blanco puro y muy señoriales.

Una mujer que vestía una bella túnica sonreía y hablaba a los caballos, dirigiéndolos a que doblaran su rodilla en alabanza a Dios. ¡Todos ellos, al mismo tiempo, hincaron su rodilla derecha y alabaron al Señor!

Pensé: ” qué hermoso!” Y me acordé de haber leído en la Biblia que toda criatura en el cielo y en la tierra honraría y alabaría a Dios:

(Isaías 45:23)

23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada. Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.

(Romanos 14:11)11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante míse doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. 9 lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dió un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

11 toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:9-11)

(Apocalipsis 5:13)13 Ya todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Había por todas partes paz, gozo y felicidad. Podía oír a personas que alababan a Dios.

De repente, no pude ver más al ángel que había estado conmigo, sino que allí, a mi lado, estaba Jesús.

Se veía muy alto de estatura. Llevaba puesta una túnica que era diferente a la de los demás.

Sus ojos penetrantes eran hermosos. Tenía una barba bien recortada y una cabellera muy tupida. Recuerdo haberlo mirado y haber pensado que la ternura de su mirada sobrepasa la capacidad de descripción de cualquier escritor. La hermosura del bendito Salvador inspiraba admiración y era maravillosa.

Todo dentro de mí quería alabarlo, adorarlo e inclinarse ante Él, Jesucristo, Rey de reyes y Señor de Señores. Gloria y poder lo envolvían completamente.

GRANEROS DE SALUD

Me dí cuenta de que los ojos de Jesús habían tomado una apariencia de preocupación.

-Jesús -le pregunté-, ¿qué sucede?

-Hija mía, ¡mira!

Señaló con la mano hacia un edificio en el que ví una gran abertura. De ella fluía un gran caudal de gloria y poder.

Le volví a preguntar:

-Jesús, ¿qué significa esto?

-Hija mía, ¿ves las sanidades en estos graneros?

-Sí, Señor.

-Todas estas bendiciones aguardan al pueblo de Dios.

Los sufrimientos en esta vida son, en efecto, trágicos. ¡Cuántas enfermedades, dolencias, aflicciones físicas, deformidades y males semejantes sufren las personas aquí!

Se ven por todas partes. Sólo hay que pasar por los pasillos de cualquier hospital o centro médico importante. O visitar las salas de enfermedades contagiosas, las alas de salud mental, las instalaciones de cuidado intensivo, las salas de emergencia y otros lugares en que se atiende a la gente que sufre dolores terribles y angustia física y mental insoportables.

La enfermedad es el resultado de la caída de Adán y Eva en el huerto del Edén. Es una de las consecuencias del pecado. Algunos consideran la enfermedad como un fastidio, una tragedia de la condición humana o simplemente parte de la existencia normal. En realidad se trata de una maldición de satán.

SANIDADES EN EL CIELO

La necesidad de curarse es abrumadora.

Las enfermedades son una corrupción de la voluntad de Dios. Constituyen un elemento no natural en la economía de Dios. No tienen su origen en Dios; no provienen del cielo. Las enfermedades surgen de una fuente mala, no de una buena.

Cuando lleguemos al cielo se terminarán para siempre todas las enfermedades y los sufrimientos. Pablo escribió acerca de la redención final de nuestro cuerpo:

(Romanos 8:18-19)8 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

El peor sufrimiento físico en esta vida no es digno de compararse con la gloria sumamente maravillosa que habrá después. En el cielo, con cuerpos perfectos, descansaremos en Cristo sin más dolores o aflicciones físicas. Sin embargo, también Él quiere que seamos sanados ahora.

Uno de los nombres de Dios en la Biblia es Jehová-Rafah, que quiere decir “el Señor nuestro Sanador”. Dios estableció un pacto especial de sanidad con su pueblo. Él le prometió a Israel:

(Éxodo 15:26)26 Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti;porque yo soy Jehová tu sanador.

Aunque la enfermedad forma parte de la maldición del pecado, Jesús ha quitado la maldición para los creyentes mediante su expiación por el pecado. Las heridas sufridas por Cristo pagaron el precio por el pecado. Él se convirtió en nuestro Salvador. Sin embargo, su sufrimiento hizo más que solamente pagar por nues tros pecados ¡estableció y autenticó a Jesús como Sanador!

(Isaías 53:5)

5 Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

(1 Pedro 2:24)24 “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuísteis sanados.

LA SANIDAD ES PARA HOY

El ministerio de sanidad de Cristo no cesó cuando Él se separó de los discípulos y ascendió al cielo. El libro de Hechos de los Apóstoles es una continuación “de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar” (Hechos 1:1).

Jesús dio forma a un ministerio de sanidad en la tierra y enseñó que la sanidad forma parte de los beneficios del reino. Antes de que regresara a su Padre, Jesús les dió instrucciones a los creyentes de que fueran a sanar a los enfermos.

Él dijo(Marcos 16:17-18): 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nue vas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Jesús también nos dijo:

(Juan 14:13-15)

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Pareció como si Cristo hubiera desaparecido y he aquí me hallaba andando con el ángel entre los graneros. Pensé: “Tantos graneros, Señor.”

Jesús habló a mi espíritu: “Hija mía, cuando ores por alguien en la tierra, pide en mi nombre. Acuérdate de que tú no eres la que sanas… yo soy quien lo hago. Pídeme que sane un ojo o una pierna y lo haré. Pídeme que enderece miembros torcidos o que cure cuerpos enfermos y lo haré. Cualquier cosa que quieras que yo haga, pide en mi nombre y lo haré. Tengo las respuestas esperando en estos graneros.”

Jesús recalcó que las bendiciones que había en es tos graneros eran para su pueblo y para los pecadores en la tierra. Me acordé de que Él había dicho que muy pronto habría una avalancha de sanidades en el mundo.

Pensé en las sanidades que ya están teniendo lugar en la tierra y pensé: “Señor, ¡qué maravilloso es que sanes nuestro cuerpo!”

Conforme envejecemos, nuestro cuerpo empieza a desgastarse o deteriorarse. Eso es un efecto natural del pecado y no seremos nunca enteramente libres de tales consecuencias. Pero Dios no desea que pasemos nuestros últimos años postrados e ineficientes. Él quiere mantenernos activos y productivos. Jesús murió a fin de que recibamos sanidad.

Jesucristo, el Hijo de Dios, derramó su sangre para que pudiéramos salvarnos del infierno. Si creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, tenemos esperanza. La esperanza para nuestra alma está en Jesús.

Jesucristo sufrió para la sanidad de nuestro cuerpo. Nuestros privilegios y bendiciones, y nuestra esperanza, sanidad y salud están en Jesús.

Él es la esperanza de nuestro bienestar físico.

Amados, hay graneros de bendiciones sin reclamar en el cielo. ¡Están listos para ser reclamados por la gente de Dios que pide con fe y en el nombre de Jesús!

Cuando estaba en la tierra, el Señor dijo una vez:

(Juan 14:2) “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros”.

El lugar que está preparando está en el cielo. Es un lugar hermoso con muchas cosas bonitas. Conforme doy mi testimonio en este libro y conforme hablo del cielo, los pensamientos de ese lugar entusiasman mi alma. ¡Gracias a Dios por la hermosa Palabra que nos ha dado a sus hijos!

Orden en el cielo

El cielo es un lugar de mucha actividad. Está lleno de ocupaciones y de emociones. Los ángeles siempre están haciendo algo; siempre están ocupados en empresas útiles e industriosas.

Uno de los propósitos de este libro es contarles cómo ví a los ángeles trabajar en el cielo. Ellos están felices y gozosos… nunca cansados, nunca tristes. Están siempre alabando Dios.

Los santos redimidos también están ocupados en el cielo. Siempre tienen trabajo que hacer su gozo y felicidad no tenían límite. Parecían estar siempre en movimiento, emprendiendo acciones maravillosas en la presencia del Señor.

Todo lo que se hacía ya sea individualmente o en grupos, era realizado en una manera ordenada. El cielo está completamente libre de impurezas e imperfecciones. Es perfecto en todos los sentidos. Todas las alteraciones y cambios a los que estamos familiarizados aquí en la tierra son desconocidos en el paraíso de Dios. Gozo y paz perfectos llenan el corazón, alma y cuerpo de todos los que están allí.

ORDEN PERFECTO

Un orden y un propósito divinos y perfectos caracterizan todo lo que sucede en el cielo.

Tanto los ángeles como los redimidos están continuamente ocupados en servicio excelente y alegre. Ninguno es perezoso. Nadie se aburre nunca. Los hijos de Dios, así como los ángeles y todos los seres celestiales lo sirven a Él día y noche para siempre.

Cuando recibamos nuevos cuerpos celestiales, después de la resurrección de los santos, no nos cansaremos ni nos debilitaremos. No conoceremos nunca la fatiga. Nuestro cuerpo sobrenatural y glorificado no perderá nunca su vigor. En la eternidad será suspendido el tiempo y las circunstancias no dañarán la mente, la voluntad o el cuerpo.

Para participar en las ocupaciones y disfrutes del cielo, deberemos tener una naturaleza celestial. Y es eso lo que sucede cuando nacemos de nuevo: somos “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4), como lo explicó Pedro:

(2 Pedro 1:3-4)“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

La arquitectura del cielo fue diseñaba y construida en la eternidad pasada por el Dios eterno. En una parte ví lo que parecía ser un bloque entero de la ciudad del cielo. Los edificios eran muy grandes y en la parte superior de cada uno había una corona enorme e impresionante hecha de muchas joyas.

No sé cuánta gente ocupaba esos grandes edificios porque no entré en ninguno de ellos. Pero eran todos majestuosos y espaciosos, muy superiores a cualquier cosa que jamás hubiera visto en la tierra.

Pensé en cómo dicen las Sagradas Escrituras que cuando trabajamos en la tierra para Jesús, estamos guardando tesoros en el cielo (Lucas 18:22). Me acordé de estos versículos:

(Apocalipsis 11:16-18)16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, 1 Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

18 Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

(Lucas 6:23)

23 Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.

(Apocalipsis 22:12)12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

LOS CARRUAJES DE DIOS

Según nos trasladábamos a otra parte del cielo, el ángel del Señor me dijo: “Ven y mira la gloria de tu Dios.”

El ángel me mostró los carruajes de Dios. Las ruedas de ellos eran tan grandes que son difíciles de describir. Estaban tachonados con preciosos diamantes, rubíes y esmeraldas.

Cada carruaje tenía por lo menos dos ruedas a cada lado. Las partes delanteras de ellos eran bajas y abiertas, como los trineos. Parecía como si estuvieran ardiendo, aunque sin consumirse nunca.

CUERPOS DE CALIDAD

Los rasgos de todas las personas que ví en el cielo eran glorificados y bellos. Ninguna persona tenía cicatrices y todas se veían resplandecientes y atractivas.

He oído decir a la gente: “Bueno, vamos a ser sólo un vapor de humo.” No, ustedes no van a ser vapores de humo. Tendrán forma y rasgos corporales.

La Biblia dice que hay ancianos alrededor del trono:

(Apocalipsis 4:4)Y alrededor del trono había veinticuatro tronos, y ví sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Los patriarcas en el cielo son hermosos redimidos de Dios que han muerto y partido antes que nosotros. Dios les ha dado vida eterna. Los ví como han de ser cuando reciban sus nuevos cuerpos glorificados después de la resurrección.

Amados hermanos, ustedes serán increíblemente felices en el cielo. Cuando estuve allí, los recuerdos de mi hogar quedaron muy lejanos. Allí no había tristeza, ni aflicción, ni sufrimiento, ni dolor. Yo estaba feliz en el gozo del Señor y sobrecogida por la hermosura de Él.

No había oscuridad en el cielo. Allí sólo había gloria, fuerza y poder en todas partes, en especial cuando uno se acercaba al trono. El río de la vida fluía de debajo del trono; era bello y parecía un mar de cristal:

(Apocalipsis 22:1)1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

Luego el ángel me dijo: “Ven y mira la gloria de Dios.”

Amados hermanos, fui tomada por el ángel a un paso muy rápido a un lugar donde parecía que las fuertes alabanzas a Dios y la música subían en intensidad y volumen. Era la música más bonita que yo jamás hubiera oído. Los sonidos de gozo y las exclamaciones a toda voz estaban por todas partes.

El ángel del Señor dijo: “Nos estamos acercando el trono.” Pensé: ” Dios, qué glorioso y qué bello!”

CUANDO DIOS HABLA

Cuando Dios habla, doce ángeles de gran tamaño, cada uno de ellos de 10 a 15 pies de estatura, se paran en el frente del trono. ¡Como tocan sus trompetas!

Hermosas gemas adornan la parte delantera de sus vestiduras. Con su música y con todas las demás cosas que dicen y hacen, influyen en el ambiente. Parece como si prepararan el camino para que el Señor hablara.

Pude ver una gruesa nube que envolvía al poderoso trono cuando el Señor hablaba o proclamaba un mensaje.

(Apocalipsis 4:5)

5 Ydel trono salían relámpagos y truenos y voces;y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

Entonces emanó un caudal de poder de la parte delantera del trono. En medio del trono, el Dios todopoderoso mora en una nube de gloria.

Cuando Dios habló, su voz sonó “como muchas aguas” (Apocalipsis 14:2); con todo, entendí cada palabra que pronunció. En una ocasión Dios empezó a hablar de la sangre de su Hijo. Habló de cómo la sangre de su Hijo fue derramada por todas las personas de la tierra. Dijo que la sangre de Jesucristo su Hijo nos puede limpiar de todo pecado (1 Juan 1:7) y extendió esta invitación:

(Apocalipsis 22:17)

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Dios dijo que la sangre de su Hijo fue derramada para redimir a los hombres y a las mujeres de sus pecados. Dijo que haber colocado a su Hijo en la cruz para darnos vida eterna lo valía todo y que la sangre de su Hijo había pagado el precio para redimirnos.

(Efesios 1:7) En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

(Colosenses 1:14)14 En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

(Apocalipsis 1:5) Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sange.

Cuando estuve en el cielo, me fue muy emocionante escuchar la voz de Dios. Aunque era como un potente rugido, la voz de Dios era a la vez agradable. Pude en tender todo lo que decía.

Seguí pensando: ” Dios, qué hermoso! Lo has preparado todo. ¡Lo has hecho todo para nosotros, Señor! No podemos empezar ni siquiera a pensar en las cosas que has preparado para nosotros los que te amamos” (1 Corintios 2:9).

EL CIELO, UN LUGAR REAL

Recuerdo haber pensado: “El cielo es real. Estas personas son reales. Estos ángeles son reales. Todo esto es hermoso y real, y algún día lo voy a heredar si continúo sirviendo al Señor.”

Hablar del cielo y del esplendor de Dios es un gozo para mí. Le agradezco a Él con todo mi corazón poder servirlo. Agradezco a Dios que Jesucristo salvó mi alma de un infierno miserable. ¡Agradezco a Dios ser una hija del Rey nacida de nuevo, lavada en la sangre y que Jesucristo sea mi Señor!

Si usted aún no ha nacido de nuevo, necesita ser salvo de sus pecados. Necesita pedirle a Jesucristo que entre en su corazón y que salve su alma.

Crea que es el Hijo de Dios. Crea que Dios el Padre lo envió a esta tierra, que nació de María, siendo ella vírgen, y que es el santo Hijo de Dios, enviado para redimirnos del infierno. Sobre todo, necesita creer que Jesús ofreció el único sacrificio aceptable por sus pecados cuando murió en la cruz.

Lo que les sucede a los ninos

(Mateo 19:14)En tiempos bíblicos Jesús habló acerca de los niños pequeños. Él dijo “dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”.

Jesús también dijo lo siguiente:

Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

(Mateo 18:3-4)

De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

(Marcos 10:15)

El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí;y el que a mí me recibe, no me reci be a mí sino al que me envió. (Marcos 9:37)

También en el Antiguo Testamento dice:

(Joel 1:3)

3 esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación.

Esta parte del cielo va a entusiasmar realmente a muchas personas. Muchos han criticado esto, pero sé que Dios me lo mostró. Sucedió durante uno de mis viajes al cielo.

Estaba yo con aquel gran ángel de potentes alas triangulares color arco iris. El ángel vestía una túnica blanca y reluciente, y su cabellera era como de oro trenzado. Sus rasgos eran hermosos y gloriosos. Estaba rodeado de luz y de poder.

Me dijo: “Ven y mira la gloria de Dios. Él me ha dicho que te debo mostrar el sitio al que van los niños y lo que les sucede cuando mueren.”

Deseo aclarar algo ahora mismo. Cuando el Señor Jesús me mostró el infierno, no ví a ningún niño. No hubo ningún niño pequeño o criatura en el infierno del que me pueda acordar.

Esto puede que no esta de acuerdo con las teorías de otros, pero les narraré lo que el ángel del Señor me mostró sobre el cielo y el infierno, y el lugar al que van los niños.

Alababa yo a Dios mientras viajaba con el ángel. Estábamos muy alto en la atmósfera cuando nos detuvimos y el ángel me dijo: “Te debo mostrar estas cosas.”

RECUERDOS

Cuando estuve con el ángel del Señor ocurrieron muchas cosas que ahora no recuerdo. No se me permitió acordarme de algunas de ellas. Hubo muchos acontecimientos que ocurrieron en mi viaje al cielo.., cosas que me fueran mostradas, pero que no puedo recordar. Sin embargo, ¡lo que sí se me permitió recordar es suficiente como para motivarme a narrarles acerca del cielo!

Daniel tuvo comprensión total de todas sus visiones y sueños. Con todo, cuando el Señor me tomó al cielo, ¡oh, hermanos, fue tal la gloria y el poder! Sucedían allí cosas que no me fueron explicadas, y sólo se me llevó a ciertas regiones del cielo. Para mí, la parte más maravillosa fue la de los bebés y los niños.

CRIATURAS QUE NO NACIERON

Cuando el ángel de Dios me dijo: “Ven y mira”, movió su mano en el aire y apareció la visión de un hospital. Ví a una mujer en la sala de partos que daba a luz una criatura.

El ángel del Señor me dijo: “Ella está teniendo un mal parto. El bebé tiene sólo tres meses de edad.”

Conforme contemplaba yo la escena, aparecieron cerca de su cama dos hermosos ángeles. En sus manos tenían lo que parecía ser una cesta hecha de mármol blanco y perlas. Era la cesta más bella que yo hubiera visto jamás. Se abría por el centro y se cerraba por los lados.

Los ángeles alababan a Dios. Los podía yo oír. Cuando la mujer tuvo el aborto espontáneo, el espíritu de la criatura, como un vapor, salió de aquel diminuto bebé. Los ángeles de Dios lo tomaron y lo pusieron en la cesta, cerraron la tapa y alzaron sus manos hacia el cielo.

Los ángeles comenzaron a gritar alabanzas al Señor. Lo aclamaban y lo exaltaban como Rey de reyes y Señor de señores, Creador de todo lo que hay en el cielo y en la tierra. Gritaban: “A Dios sea la gloria!”

Al pasar frente a nosotros, volvieron a decir: “Ven y mira.”

Regresamos al cielo a través de la puerta. ¡Oh, me pareció que ésa era la parte más bella del cielo! Yo no había estado antes en esa zona del cielo ni pasado por esa entrada.

Recuerdo haber acompañado a los ángeles a un determinado lugar del cielo. yo iba acompañada del ángel que me había estado escoltando. Subimos tan alto que pude ver de nuevo el trono y oír los gritos y las alabanzas a Dios. Esta vez parecía que nos acercábamos por el lado izquierdo del trono.

Recuerdo haber pasado por allí y haber pensado:

” Dios, qué hermoso eres! ¡Qué maravilloso eres!” Las fuertes alabanzas a Dios y las glorias y los gritos se escuchaban por todas partes.

En realidad las Sagradas Escrituras hablan mucho de los ángeles. He aquí algunos ejemplos:

(Salmo 103:20)20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, pode rosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto.

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. (Salmo 34:7)

(Mateo 28:2-3)2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.

Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.

Jesús habló de ser llevados al cielo por los ángeles:

(Lucas 16:22)22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió tam bién el rico, y fue sepultado.

ÁNGELES DE DIOS

Hay muchas referencias a los ángeles en la Pala bra del Señor. yo Pensé, precisamente, en cómo su Palabra comprueba las cosas una y otra vez. No obstante, cuando se le da una revelación a alguien, ésta sólo sirve para arrojar más luz sobre el asunto.

Mi llamamiento primario en Dios es en la esfera de sueños, visiones y revelaciones. Mi testimonio es que yo soy sólo una sierva del Señor y me fascina contar esta historia acerca de los niños.

¡Oh, la gloria que vimos y las voces de alabanza que oímos! Alrededor del trono había relámpagos, truenos y un arco iris. Había una imagen de un Hombre dentro de la nube de gloria que cubría el trono.

Los ángeles colocaron ante el trono la cesta que lle vaban y se inclinaron. Alzaron la punta de sus alas. Gritos de “Gloria!” y ” Aleluya” y “Alabado sea Dios!” resonaron por todo el cielo.

Otra vez parecía que nos hallábamos en un enorme anfiteatro. Los grandes ángeles tocaron las trompetas como si estuvieran anunciando algo.

Ahora bien, no ví a Dios, aunque sí ví la semejanza de Dios lo mismo que lo hizo Moisés (véase Éxodo 33:17-23). Entonces ví una mano abrir la cesta. Estoy segura de que era la imagen de la mano de Dios.

¡Amados hermanos, les digo que si solamente pudieran ver la gloria y el poder de Dios tal como Él me los reveló! ¡Su poder fue tan deslumbrante, hermoso y maravilloso!

Ví la mano salir de la nube y abrir la cesta. Sacó el almita de la cesta y la puso en el altar. Entonces ví manos empezar a trabajar en esa almita.

Cuando se completó la faena, empezó a aparecer la forma más bella y perfecta de humano. Ésta siguió desarrollándose hasta que se torno en el joven más apuesto que yo haya visto jamás.

EN EL CUIDADO DE DIOS

No hay ningún defecto o ninguna señal de pecado en el cielo. Vino a mi mente la porción bíblica sobre la creación de Adán. Entonces el Señor dijo: “No hay imperfecciones aquí. Todo lo que se perdió debido al primer Adán ha sido restaurado por el segundo Adán.”

Es mi firme convicción de que las únicas señales del pecado que habrá en el cielo serán las cicatrices de las manos, pies y costado de Jesús. Ellas serán un recordatorio para siempre de que nuestro bendito Señor ha pagado el precio por nuestra redención.

Entonces ví lo que percibí que fuera la parte superior de la cabeza de Dios… parecida a la lana (Apocalipsis 1:14). Una transformación maravillosa ocurrió cuando Dios sopló en esa criaturita y se tomó en una creación completamente perfecta.

Los ángeles empezaron a gritar y a alabar a Dios. Conforme miraba yo esta poderosa manifestación del poder de Dios, se desvanecieron completamente todas las preguntas que había tenido en cuanto a lo que les sucede a los bebés y a los niños. ¡Ahora sé, sin duda alguna, que son perfeccionados por las manos de Dios!

Entonces el ángel y yo empezamos a ascender hacia otra zona del cielo. Había hermosos árboles por to das partes con toda clase de frutas en ellos. Veía flores de todo tipo.

Podía ver toda clase de aves.., algunas que no habíamos visto nunca antes. ¡Oh, la belleza del cielo es indescriptible!

Subimos muy alto hasta otra parte. Podía oír los gritos de gloria. Había junto a una puerta un gran ángel que vestía una túnica larga y blanca. Estaba situado detrás de un escritorio. Tomó un libro dorado del escritorio y se lo entregó a otro ángel.

El ángel que recibió el libro lo abrió y de él salieron rayos de brillante y luz chispeante. Me recordaron a millones de explosiones simultáneas de fuegos artificiales.

Entonces ví a padres y a miembros de familia que empezaron a deambular y a encaminarse hacia determinados individuos. Luego empezaron a gritar y a saltar. Yo no podía comprender lo que ocurría.

El ángel me dijo: “Esos seres queridos están reconociendo a los miembros de su familia.” Aquellos que habían perdido alguna extremidad o que eran paralíticos o que habían muerto prematuramente estaban ahora en un estado de perfección. ¡Habían sido sanados y sus extremidades restauradas!

En el cielo conoceremos a todos. Conoceremos a Abraham, a Isaac y a Jacob. Conoceremos a Moisés y a todos los profetas. Conoceremos a todos los discípulos del Nuevo Testamento.

Conoceremos a todas las personas en el cielo. Conoceremos de la misma manera en que Dios nos conoce (1 Corintios 13:12). Tendremos un conocimiento muy extenso.

Los ángeles me dijeron: “Ven. Entra por esta puerta.” Era la puerta más hermosa que yo he visto en el cielo. Estaba diseñada como si fuera una puerta de jardín con madera alrededor de ella, aunque hecha con lo que parecía piedra blanca o mármol. Hermosas flores crecían por todas partes.

Entonces pasamos por la puerta y presenciamos todo el maravilloso regocijo y la reunión de toda la familia de Dios.

UNA REUNIÓN CELESTIAL

El rey David sabía muy bien que cuando las criaturas mueren prematuramente por cualquier motivo, el alma de ellas va al cielo, donde algún día los miembros creyentes de la familia se les reunirán. Cuando murió su propio bebé, que había sido concebido fuera del ma trimonio producto de una relación adúltera con Betsabé, David se arrepintió sinceramente de su pecado y estaba seguro de que Dios lo había perdonado (Salmo 32:5). Debido a que David encontró paz en el conocimiento de que pasaría la eternidad con Dios (véase Salmo 23:6) y de que vería de nuevo a su hijo recién nacido (2 Samuel 12:23), pudo consolar a Betsabé en su aflicción.

He aquí el recuento bíblico del incidente:

13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.

14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfe mar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha na cido ciertamente morirá.

16 David rogó a Dios por el niño;y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. 17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan.

18 Y al séptimo día murió el niño;y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí.. Cuando el niño aún vívía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?

19 David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.

20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.

21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.

22 Yél respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño?

23 ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.

24 Y consoló David a Betsabé su mujer (2 Samuel 12:13-14, 16-24)

Un ángel del Señor me dijo: “Una criatura es un alma eterna a partir del momento de su concepción.” Si se termina la gestación de una criatura mediante un aborto o un mal parto o ésta muere por cualquier causa, Dios se entera de ello. Él ha dispuesto que sus ángeles se encarguen de ellas.

“Traemos sus almitas al cielo y Dios las completa. No importa si la criatura ha sido abortada o muere naturalmente. Será formada y moldeada a la perfección por la poderosa mano de Dios.

“Si los padres de estos niños viven rectamente en Cristo Jesús, cuándo vengan al cielo, serán reunidos y conocerán a sus seres queridos. ¡Se encontrarán con ellos en los portales de la gloria!”

Adoración alrededor del trono

A hora bien, alabo a Dios por la oportunidad que me ha dado de describir mi visión del cielo en un libro.

Ella arde continuamente en mi corazón. Mucha gente me ha animado a escribir este testimonio y a compartir la visión del cielo que Dios me ha dado.

He compartido la visión celestial, así como mis experiencias del infierno, en muchas iglesias en las que he ministrado.

Deseo compartir con usted otras escenas que ví en el cielo. Quiero que sepa que el cielo es real. Si ha perdido a algún ser querido, a alguien que haya partido al cielo antes que usted, sepa que se encontrará con esa persona en las puertas de la gloria. Quiero animar su corazón, porque tenemos una bendita esperanza en Jesucristo. Él ha ido al cielo a preparar un lugar para no sotros.

¡Parecía que los ángeles que veía en el cielo eran muy grandes y poderosos! Vestían relucientes túnicas que irradiaban enorme cantidad de luz. Eran poderosos y sinceros. Tenían su mente determinada a obedecer a Dios. Resultaba obvio para mí que los poderosos ángeles que veía en cada puerta de perla eran ángeles protectores.

Al ver la espada al costado de los ángeles, pensé:

” Gloria a Dios! ¡Aleluya! Dios realmente protege a sus hijos.”

LOS ÁNGELES DE DIOS

La Biblia, como saben, habla reiteradamente de los ángeles, pues se refiere a ellos en muchos pasajes. Es asombroso que a veces tendemos a pasar por alto cosas que la Palabra de Dios comprueba una y otra vez. Sin embargo, cuando se le da una revelación a alguien parece que ella arroja más luz sobre el asunto.

He aquí algunos ejemplos más de lo que la Biblia dice acerca de los ángeles:

(Salmo 91:11-12)11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

(Génesis 24:40)

40 Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino;y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre.

(Apocalipsis 10:1)1 Ví descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

(Apocalipsis 18:1)1 Después de esto ví a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.

(Marcos 12:25)

25 Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.

(Lucas 22:43)Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.

(Hebreos 1:14)14 ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

(Lucas 15:10)

10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Se me permitió entrar de nuevo a través de la puerta del cielo, y recuerdo que me sentí impresionada por la paz y gozo que allí había. ¡Oh, el glorioso canto y las alabanzas! Amados hermanos, no creo que nadie lo podría describir muy bien, porque en la tierra nunca se ha sentido una paz como esa. Desde el Edén, en la tierra no se ha experimentado nunca la paz, el gozo y el descanso que hay en el cielo.

En el cielo no hay enfermedades. En el cielo no hay sillas de ruedas. En el cielo no hay discapacidades físicas. En el cielo no hay dolencias. Todo es perfecto y hermoso. No hay corrupción. No hay mentiras. No hay pecado alguno, porque Dios no permitirá que entre un solo pecado por las puertas del cielo.

EL GRAN ESPECTÁCULO

Con el ángel de guía nos movimos muy rápidamente. Dejamos atrás muchos árboles frutales que crecían junto al río de la vida. Cada uno de ellos estaba cargado de hermosas frutas.

Conforme avanzábamos, parecía que nos convertíamos en parte de la música. En todas mis visitas al cielo oí música y siempre era nueva. Escuché alabanzas musicales continuas elevarse en honor y alabanza a Dios.

El ángel de Dios me dijo: “Vamos a ir ante el trono para ver la adoración a Dios.” Alo largo del trayecto pa recía como que llegaban cientos de personas de todas partes del cielo. Iban a adorar al Rey de reyes y Señor de señores.

ADORACIÓN EN EL CIELO

Mientras avanzábamos parecía como si cientos se convirtieran en miles y los miles en una cantidad innumerable. Acudían desde varias regiones del cielo. Aparentemente fuimos a una zona como la de un gran anfiteatro, descrita por Juan:

(Apocalipsis 4:2-5, 10-11)

2 Y al instante yo estaba en el Espíritu;y he aquí:, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Yel aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina;y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la es meralda.

4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y ví sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Y del trono salían relámpagos y truenos y voces;y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas de lante del trono, diciendo:

11 Señor, digno eres de recibir lagloriay la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, ypor tu voluntad existen y fueron creadas.

¡Y las nubes! Las más hermosas nubes flotaban dentro, fuera y alrededor del trono. Las nubes estaban moldeadas casi como las nubes en forma de hongo de una explosión atómica. Todas tenían una combinación de colores hermosos y gloriosos.

Había un deslumbrante arco iris por encima de todo ello. Es imposible imaginar la intensidad del poder de Dios.

Supe en mi corazón que la imagen de hombre que ví en las nubes era la representación de Dios.

Hace miles de años, Dios quiso hacer a un hombre a su imagen… y lo hizo.

(Génesis 1:27)

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Dios tomó del polvo de la tierra, literalmente, e hizo a un hombre. Consideren el poder de Dios que de bió de haber estado presente: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. (Génesis 2:7)

Entonces, por cuanto Adán estaba solo (“[...] para Adán no se halló ayuda idónea para él” [ 2:20]) Dios le indujo un sueño profundo, abrió su costado, le quitó una de las costillas y moldeó de ella a una mujer. El Señor formó a Eva, la eterna compañera y cónyuge de Adán, la cual también fue hecha a la imagen de Dios (Génesis 1:27). ¡Qué gloria se les dio a los humanos de ser hechos a la imagen de Dios!

PREPARACION PARA EL REY

Los testimonios de adoración celestial muestran la belleza y la santidad de Dios. Al llegar al lugar de reunión, pude ver a personas y ángeles por doquier. Me impresionó que todo se hacía ordenadamente. Por todas partes, la gente y los ángeles alababan a Dios.

El río de la vida fluía desde el trono de Dios. Era como un mar de vidrio, como un mar de cristal, pero que fluía.

Entonces, amados hermanos, ví caballos otra vez. Caballos grandes, blancos y magníficos se veían como si fueran de mármol. Eran hermosos y sin un solo defecto en ninguno de ellos. Eran elegantes, como piezas (de ajedrez, pero físicamente genuinos.

Las mantas blancas en la grupa de los caballos estaban uniformemente adornadas con rebordes de oro. Tenían riendas doradas en la boca. Tenían adornos en las patas e incluso en la punta de la cola. Esos caballos permanecían en atención delante del trono.

Me di cuenta de que los doce ángeles que están delante del trono llevaban al costado trompetas y cuernos musicales. Sus vestiduras, que flotaban y resplandecían, tenían adornos de oro y grandes rubíes y toda clase de enormes gemas incrustados.

De pronto, ví muchos instrumentos musicales. Se trataba de los instrumentos más espectaculares que uno jamás pudiera imaginar. ¡Oh, la belleza del cielo! Había muchas arpas. Miré para ver quiénes estaban situados en esos instrumentos musicales.

¡Pensé: ” gloria a Dios! ¡Aleluya!”

LLAMAMIENTO A LA ADORACIÓN

Entonces, amados hermanos, el Espíritu Santo me mostró algo con mucha claridad. La mujer que se hallaba en el centro del grupo de caballos se detuvo. Entonces los ángeles delante del trono, cada uno en su orden, tomaron la trompeta o bocina en su costado y comenzaron a tocar. Cuando tocaron esas bocinas, ¡oh, los sonidos de gozo y gran alabanza que subieron! Alguien en el cielo proclamó fuertemente:

Ahora es el momento de adorar al Rey de reyes y Señor de señores por sus gloriosos actos y su glorioso poder con respecto a los moradores de la tierra.

Es hora de darle a Él gran alabanza, de adorarlo con canción y con danza, de adorarlo con música y de adorarlo por su bondad.

Él es Dios. Es Rey de reyes y Señor de señores. Es el Redentor de la humanidad.

¡Según se anunciaban estas cosas, amados hermanos, sonaron las trompetas! Entonces, el ángel que leía el pergamino se puso de pie e hizo una señal.

De inmediato todos esos caballos magníficos doblaron las rodillas e inclinaron la cabeza uno después de otro en alabanza al nombre del Señor:

(Filipenses 2:10) 10 Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

(Apocalipsis 5:13)13 Ya todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Los caballos entonces empezaron a girar y a hacer cabriolas ante el Señor. Hacían toda clase de cosas para magnificar, alabar y adorar a Dios. ¡Oh, si sólo pudieran haberlo visto! Y Dios se agradaba de la adoración de ellos.

MOTIVACIÓN A ALABAR

Amados hermanos, no creo que nos damos cuenta de cuánto le agradan a Dios nuestras alabanzas. Cuando pasemos por pruebas, quebrantos y angustias, Dios quiere que lo alabemos. Lo tenemos que alabar, no debido a las aflicciones o las pruebas, sino porque lo amamos.

Cuando lo adoramos, parece que lo hacemos en beneficio de Él y no el nuestro. Según lo alabamos por las cosas poderosas que ha hecho por nosotros, cambiamos nuestro enfoque de nosotros a Dios. Al entrar en el proceso de la adoración, nos damos cuenta de que Él es el que puede resolver los problemas que estamos confrontando y podemos confiar en que nos ayudará. De ese modo nos beneficiamos realmente cuando alabamos y adoramos al Señor en verdad.

ACLAMACIONES DE ALABANZA

En ese momento todos los músicos celestiales empezaron a tocar y entró otro grupo de adoradores. Millares de voces cantaron en honor y alabanza a Jesús.

Ascendió el sonido de gloriosa algarabía. Resonaba por todo el cielo. ¡Durante horas, me pareció, vibraron las alabanzas a Dios!

¡Cuán hermoso es oír y estar en medio de las alabanzas a Dios! Allí en el centro de los sonidos vibrantes y magníficos, la tierra me pareció hallarse muy lejos de mí. Las aflicciones y las dificultades me parecieron estar muy lejos de mí. Los horrores del infierno parecieron tan distantes.

EL ENCARGO QUE DIOS ME DIO

No obstante, supe dentro de mí que tenía que hacer algo por Dios. El ángel de Dios me tocó y recibí fuerzas.

Me dijo: “Hija mía, Dios te ha permitido ver estas cosas para que las puedas contar y las puedas registrar. Las revelaciones, las visiones y los sueños te han sido dados para hacer conocer las cosas [ que Dios ha preparado para los que le aman [ y guardan sus mandamientos'" (1 Corintios 2:9; Deuteronomio 7:9).

¡Entonces, amados hermanos, oí la voz de Dios! Sólo el sonido de su voz me llenó de éxtasis.

Sonaba como el trueno, pero pude comprender lo que decía.

Caí sobre mi rostro, y empecé a adorar y a alabar al

Rey de reyes y Señor de señores.

ESCRITURAS CELESTIALES

Cuando regresé a la tierra y comencé a meditar en las muchas cosas maravillosas que Dios me había mostrado, miré en la Palabra de Dios. Parecía como si en cualquier parte que leía, hallaba algo sobre el cielo la majestad de Dios.

Quiero compartir con ustedes algunos de esos versículos de la Sagrada Escritura:

(Nehemías 9:6)6 Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

(Job 22:12, 14)12 ¿No está Dios en la altura de los cielos? Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.

14 Las nubes le rodearon, y no ve; y por el circuito del cielo se pasea.

(Salmo 102:19)19 miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra,

(Salmo 103:19)19 Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.

(Salmo 148:13) 13 Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos.

(Hebreos 12:22)

22 Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles.

SERES SANTOS EN EL CIELO

Lo que sigue es un recuento veraz de una experiencia que tuve. Una vez más, el ángel del Señor vino a mí y me dijo: "Mira la gloria de tu Dios."

Fui llevada instantáneamente a las alturas y a través de una de las puertas al cielo. Cada puerta estaba hecha de una perla exquisita, con diseños en ella. ¡El atractivo del cielo es impactante!

Pasamos por el río de la vida y pude oír a la gente gritar y alabar a Dios en las márgenes del río. Fui llevada delante del trono de Dios, como se describe en el capítulo 4 de Apocalipsis. ¡Oh, qué algarabía y qué adoración!

Amados hermanos, ví el trono de Dios exactamente como lo describe la Sagrada Escritura. Tiene un arco iris a su alrededor. Está opacado por la nube de gloria y el brillo del poder de Dios. Oí voces, ví relámpagos y oí truenos. ¡Ví las manifestaciones divinas del poder de Dios!

Y del trono salían relámpagos y truenos y voces;y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

(Apocalipsis 4:5-6)6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

Conforme observaba, oí las voces multiplicadas de muchos ángeles alrededor del trono. El número de ángeles allí era incontable. Entonces ví a los seres celestiales y a los ancianos. Había cuatro de los seres celestiales y veinticuatro ancianos. Esta escena ha sido también descrita por Juan en Apocalipsis:

(Apocalipsis 5:11)

11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

(Apocalipsis 7:11)11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vívientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,

SERES VIVIENTES

Durante este viaje en particular al trono de Dios ví los cuatro seres vivientes que están delante del trono de Dios. Estos seres que ví alrededor del trono eran aquellos descritos en la Palabra de Dios.

Todos los seres celestiales tenían ojos grandes; algunos en el frente y otros en la parte de atrás. Podían ver hacia el frente y hacia detrás de ellos. Eran muy grandes y algo nunca visto en la tierra.

Cada uno de ellos tenía seis alas. Uno tenía cara como de león. El segundo, cara como de ternero.

El tercer ser viviente tenía cara como de hombre. Imaginen, si pueden, a un ser muy alto con seis alas. Tiene cara de hombre. El cuarto ser viviente era como un águila voladora.

Todos esos seres fascinantes exclamaban constan temente: "Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso.,

Debido a que yo nunca antes había visto algún ser que se semejara a ellos, me parecían muy ex traños. Sabía, sin embargo, que Dios había creado a estos seres santos del cielo. Alabo sea Dios por sus hechos y su poder. ¡Dios es un Dios majestuoso! Según miraba yo a esos seres, empezaron a alabar y a adorar al Dios To dopoderoso.

Quiero que entiendan que después de haber visto en mi visión a los seres celestiales de Dios hice un estudio acerca de ellos y descubrí en el libro de Apocalipsis la asombrosa descripción de Juan de lo que yo había presenciado. He aquí la manera en que los describió

Juan:

(Apocalipsis 4:6-8)6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos de lante y detrás.

El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos;y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

LAS OBLIGACIONES DE LOS SERES VIVIENTES

La Biblia nos habla acerca de esos seres vivientes y de sus obligaciones. Dan continuamente alabanza y honra a Dios. Junto a los veinticuatro ancianos su principal ocupación es adorar al Señor:

(Apocalipsis 4:8-11)

8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas de lante del trono, diciendo:

11 Señor, digno eres de recibir la gloriay la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

(Apocalipsis 5:9-10)

Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y puebloy nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

(Apocalipsis 5: 11-14)11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, lagloria y la alabanza.

13 Ya todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

14 Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.

(Apocalipsis 7:11-12)11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,

12 diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sa biduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!

Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.

(Apocalipsis 19:4-6)

6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!

También se describen otras obligaciones de los se res vivientes en Apocalipsis:

(Apocalipsis 5:8)8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

(Apocalipsis 6:1)1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.

(Apocalipsis 15:6-8)6 Y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplan deciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro.

Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos.

8 Yel templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.

Ví a una innumerable multitud de ángeles cuando empezaban a adorar al Señor. Oí y experimenté la inolvidable escena del momento en que los ancianos alrededor del trono se unían a ellos. También me uní a la adoración al Rey, mientras pensaba: " qué glorioso es ver la potencia del Dios Todopoderoso!"

LAS GLORIAS DEL CIELO

Cuando Jesucristo me reveló el cielo, fui transportada allí en diez visitas mediante la potencia del Dios Todopoderoso. Sucedió inmediatamente después de la etapa en que me mostró el infierno.

Las visitas divinas empezaron durante la época de Semana Santa. Jesús se me apareció de 2:00 AM. a 5:00 AM, durante treinta noches, y me mostró el destino de los que lo rechazan. Antes de que viera yo el cielo, me llevó al centro de la tierra y me mostró la morada de los muertos.

Escribí una revelación divina del infierno, libro en el que relato mis experiencias en ese lugar. Después de esos treinta viajes a las profundidades del horror, durante diez noches; Jesús, me mostró el cielo y su gloria. También tuve muchas otras visitaciones del Señor.

El presente es un recuento veraz de lo que me sucedió. El Espíritu del Dios vivo me reveló todo lo que les relato.

Cuando Jesucristo me llevó en esos viajes, quedé fascinada porque en el cielo no hay aflicción ni muerte ni sufrimiento. En el cielo sólo hay gozo, paz, felicidad y el fruto del Espíritu por todas partes.

Quedé fascinada también por los millares de ángeles de Dios que habían allí. Algunos tenían alas; otros no.

En cada uno de mis viajes al cielo observé que los ángeles siempre estaban ocupados. Ellos realizaban tareas y se encargaban constantemente de cada detalle. Me pareció que cada ángel tenía sus deberes particulares y ciertos trabajos que realizar. Pero todos siempre alababan a Dios y llevaban a cabo sus obligaciones en forma feliz según se ocupaban de sus asuntos.

Todos los ángeles se ocupan constantemente de sus obligaciones. Por ejemplo, cuando llegan nuevas almas al cielo, los ángeles las reciben e inmediatamente las ayudan a cruzar el río de la vida. Ellos luego las escoltan a un lugar en el que otros ángeles les proporcionan las vestiduras de salvación, que son los mantos de justicia. Entonces los guías angelicales las conducen a la habitación de las coronas, en la que a cada persona se le pone una corona.

Todo ello se hace en un orden hermoso y perfecto. Los ángeles son perfectamente felices mientras lo hacen.

Nunca ví campanas en el cielo, aunque las oía sonar constantemente. Me contaron que cada vez que sonaba una campana era porque en ese momento se ha bía salvado un alma en la tierra. A eso se le llama "las glorias del cielo".

MUEBLES CELESTIALES

Observé que durante mis viajes al cielo había visto hermosas mesas. No sé cómo describirlas adecuadamente.

A veces he visto en la tierra juegos de muebles de estilo victoriano o de algún otro estilo con diseños elaborados en sus piezas. Probablemente al dar un paseo hayamos visto tales piezas hermosas, como una mesa recostada a una pared u otra con un jarrón o un libro sobre ella. Pues en el cielo vi mesas de ese tipo por todas partes, aunque diseñadas y elaboradas con mucha más exquisitez.

Allí también había libros por todas partes, así como muchas otras cosas.

REGISTROS CELESTIALES

Amados hermanos, sean conscientes de que cada vez que ofrenden dinero, cada vez que den sus diezmos, todo lo que hagan para la gloria de Dios quedará registrado en el cielo. Me acuerdo de esto muy bien porque cuando el Señor me mostró su gloria y poder, ello produjo en mi mente una impresión indeleble.

Durante mis viajes, me di cuenta de que muchos ángeles llegaban al cielo con informes procedentes de toda la tierra. Iban a cierta habitación que tenía un ángel registrador a su cargo. El ángel mensajero leía el informe y el ángel registrador le preguntaba: " testigo? ¿Viste suceder esto?"

Cuando se confirmaba el informe se anotaba en un libro. Esos libros se llevaban finalmente al trono de Dios. Pero primero tenían que pasar por un proceso especial.

Me acuerdo vívidamente que el Espíritu del Señor se movía constantemente en el cielo. Mucho más de como lo hace en la tierra. Los sucesos en la tierra siguen el modelo de lo que ocurre en el cielo, aunque los acontecimientos terrenales son solamente pálidos reflejos de los del cielo. En el cielo abunda una música increíble, las alabanzas sin impedimento y otras glorias que los de la tierra no pueden jamás imaginarse.

Dios quiere que las personas lo alaben. Desde el principio de Génesis hasta el final de Apocalipsis Dios expresó su deseo de que una familia lo amara.

Mientras usted lee este libro, acuérdese de que el cielo es un lugar que Dios ha preparado para los que lo amamos. Algún día yo iré allí. Algún día usted irá allí si nace de nuevo, si se ha arrepentido de sus pecados y si tiene a Jesucristo en su corazón.

Él puede limpiar sus pecados mediante su sangre preciosa. Permítame hablarle de la sangre del Cordero, de la preciosa sangre de Jesús.

LA SANGRE QUE LIMPIA

Describí con anterioridad las habitaciones de registro, pero ahora quiero describir otro aspecto. Habían varios ángeles sentados en cierta sección de las habitaciones de registro. Tenían cubetas de oro delante de ellos. Esto es también parte de "las glorias del cielo".

Delante de los ángeles había montones de libros. Parecía que algunos de los marcadores dentro de los libros eran mensajes de la tierra. Cada mensaje tenía que ser examinado por un gran ángel registrador.

Ví a otros dos ángeles que traían mensajes procedentes de la tierra. Un nuevo mensaje venía cada vez que alguien nacía de nuevo y había sido salvo genuinamente de sus pecados al aceptar a Jesucristo en su corazón. Cuando alguien se arrepentía sinceramente de sus pecados y le pedía a Jesús que fuera su Salvador y Señor, quedaba registrado que dicha persona le había entregado su vida al Señor.

Cada uno de los ángeles con cubetas de oro tomaba un libro del montón. Cada ángel tenía en su mano lo que parecía un paño manchado de sangre. El paño rojo tenía una mezcla de gloria, luz y poder. No era sanguiñolento ni nada parecido... ¡era hermoso!

Cada ángel colocaba delante de él el libro seleccionado y, empezando por la primera página, limpiaba el registro escrito con el paño manchado de sangre. Guiado por Dios, el ángel borraba la historia vieja de ese pecador y registra ba que él o ella recientemente había nacido de nuevo.

(Isaías 43:25)

25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Hijos, la Palabra de Dios es verdadera. Dios de veras perdona nuestros pecados. Fue tan hermoso ver a los ángeles lavar las páginas. ¡Aleluya, Dios borra la lista de cada uno de nosotros!

Conforme veía esta escena magnífica, oí a los san tos en la gloria cantar:

¡Oh, sólo de Jesús la sangre

Pudo quitar mis pecados!

¡Oh, sólo de Jesús la sangre

Me pudo sanar hoy!

¡Oh, sólo de Jesús la sangre

Me pudo limpiar hoy!

Y luego oí a los ángeles cantar esta canción:

Otro más ha sido redimido

Por la sangre del Cordero.

Otro más ha sido rescatado De las garras del diablo

Por la sangre del Cordero.

Otro más ha sido salvo del infierno

Por la sangre de Jesucristo.

Usted nunca se avergüence de clamar al poder de la sangre de Jesucristo. ¡Su sangre fue vertida hace casi dos mil años para quitar nuestros pecados y nunca ha perdido su poder desde entonces! Jesús venció al diablo "una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo" (Hebreos 7:27) y fue a la cruz por nosotros.

Cristo bajó de la gloria. Nació de una vírgen. Dio su vida para que pudiéramos ser redimidos por su preciosa sangre. Lo hizo para que no tuviéramos que ir al in fierno, el horrible lugar que me mostró.

Queridos amigos, el evangelio es verdadero. ¡Cuánto me regocijé cuando vi a los ángeles quitar de los montones de libros toda la historia vieja! Borraron todo el pasado viejo, todos los pecados viejos, todas las cosas sucias. Todas las cosas viejas desaparecieron; la sangre de Jesús las borró todas.

Jesús es el único que puede hacer eso por usted. Usted mismo no lo puede hacer.

ALTARES DE DIOS

Me encantan los altares de Dios. Cuando visito una iglesia llena del Espíritu que tiene un altar hermoso, sé que allí se han vertido muchas lágrimas.

En el Antiguo Testamento Dios ordenó a su pueblo repetidamente que fuera a quitar los viejos altares paganos. He aquí un ejemplo:

Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y boraréis su nombre de aquel lugar.

No haréis así a Jehová vuestro Dios,

(Deuteronomio 12:3-4)

El pueblo de Dios debía deshacerse de los altares pecaminosos que no le dieran alabanza a Él. Tenían que quitar los altares que no lo honraran o reverenciaran a Él, y luego tenían que edificar y mantener altares solamente para la adoración del Señor. He aquí un ejemplo de esas instrucciones:

(Jueces 6:25-26)

25 Aconteció que la misma noche le dijo Jehová [Josué]: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él;

26 y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el se gundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado.

ALTARES DE HOY

Cuando predico en servicios religiosos por todo el país, pienso en los altares de Dios. Cuando venimos al frente del altar de una iglesia y derramamos nuestro corazón a Dios, no nos avergonzamos de Él. Un altar consagrado es un sitio en el que podemos estar en la presencia de Dios, donde lo podemos invocar, confesarle nuestros pecados y pedirle que nos perdone.

¡Muchos de nosotros sentimos allí su presencia reverencial! Podemos saber que contesta nuestras oraciones. Aveces podemos sentir sus brazos alrededor de nosotros. Hay algo especial y maravilloso en torno a los altares… esos altares tradicionales de Dios en las iglesias. Allí puede uno ir y arrodillarse y sencillamente adorar al Señor.

Uno puede alabar a Dios en la casa también. Uno puede hacerlo en el auto. Lo puede uno alabar en cualquier sitio. Sin embargo, permítame decirle algo: el altar es el lugar apropiado para una cita de íntima comunión con Él.

Cuando los profetas del Antiguo Testamento le hacían altares al Señor, clamaban y se arrepentían a Dios por los pecados del pueblo, así como por sus propios pecados. En el altar se arrepentían y ofrecían sacrificios de sangre en nombre del pueblo y Dios aceptaba sus sacrificios.

Puesto que Cristo hizo el último sacrificio por nues tros pecados mediante la sangre que Él vertió, no necesitamos ofrecer más sacrificios. Con todo, todavía necesitamos arrepentimos cuando sentimos convicción de pecados y uno de los mejores lugares para hacerlo es en el altar. Cuando veamos un altar de iglesia consagrado, de ser posible, nos debemos arrodillar en él y orar a Dios.

Es muy importante que tengamos un altar. Necesitamos uno en nuestro hogar para que podamos hablar con Dios y tengamos un lugar para estar a solas con Él.

Cuando predico siempre les digo a las personas:

“No se avergüencen de venir a este altar. Aquí tendrán un encuentro con Dios.”

Sí, podemos tener un encuentro con Él en nuestro asiento. Sin embargo, hay algo especial en torno a un altar santificado y utilizado con frecuencia donde pue da uno humillarse, alzar sus manos, y decir: “Heme aquí, Señor. Toma mi vida. Úsame para tu gloria.”

ADÓRELO SINCERAMENTE

Necesita usted pedir con seriedad y de todo corazón. Dios busca a un pueblo que lo ame y lo alabe. Dios busca a un pueblo que abandone sus malos caminos y se vuelva a Él. Busca a un pueblo que lo adore en espíritu y en verdad.

(2 Crónicas 7:14)14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, yperdonaré sus pecados, y Sanaré su tierra.

(Juan 4:23-24)

23 la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Sea sincero con Dios. Sea veraz con Dios. Cuando acuda al altar, no se arrodille a decir: “María hizo algo malo” o “José hizo algo malo”. Diga: “Dios, yo soy el que pecó. Necesito tu perdón.” Y luego perdone a aquellos contra los que tenga usted algo… Perdónelos.

Amados hermanos, el Señor busca a un pueblo liberado, para que se abran los ojos ciegos y los oídos es cuchen 1 que el Espíritu del Señor dice a las iglesias (Apocalipsis 2:7).

¡Oh, las glorias del cielo! ¡Si sólo pudiera usted mirar lo que allí le aguarda!

En la vida diaria pasamos por muchas pruebas y tribulaciones. A veces parece que el enemigo intenta robárnoslo todo, pero Dios nos da paciencia para soportar y, al final, nos da la victoria. Hay muchas presiones en la vida, pero en nuestro Señor hay paz y seguridad.

Si no tiene usted una iglesia local buena y estable, le ruego que busque una en la que se predique la verdadera Palabra de Dios y en la que se crea en que el Todo poderoso es capaz de trasformar vidas y corazones. Encuentre una iglesia que crea en el poder del Espíritu Santo. Allí se le enseñará la sabiduría de Dios y podrá ser liberado de sus dificultades y aflicciones.

Es importante reunirse con el pueblo de Dios. La Biblia nos dice que debemos congregarnos (Hebreos 10:25). No intente estar completamente solo allá afuera. Dios lo ama y también hay otros hijos de Dios que lo aman.

GLORIAS QUE HAN DE SER REVELADAS

Otra parte de las glorias del cielo incluía algunos de los misterios que se han de revelar aún. No se me permitió verlos.

No obstante, en uno de los viajes, ví casas y mansiones hermosas. Esta parte pareció pasar muy rápidamente. Luego fui llevada a donde ví a los ángeles efectuar toda clase de tareas. Parecía que venían de la tierra de una manera ordenada y que entraban por las puertas con papeles en las manos.

A veces los ángeles tenían libros en los que habían estado escribiendo. Iban con esos informes a ciertas zonas del cielo. Luego los informes se anotaban en libros,a fin de mantener registros de las recompensas de los creyentes.

Cuando usted vaya al cielo se le recompensará por cualquier cosa que haya hecho por Jesucristo. Es por eso que escribo este libro. Escribo mis visiones del cielo en favor del Señor Jesucristo y para su gloria y honra.

Quiero que usted entienda la parte de los misterios del cielo que Dios me mostró. Sólo le puedo contar lo que vi, por cuanto me fueron revelados los misterios so lamente en parte. La Biblia dice que ahora “en parte conocemos, y en parte profetizamos” (1 Corintios 13:9).

¡Alabado sea Dios, cuando alcancemos nuestro destino final, nuestro hogar final, se dará respuesta a todas nuestras preguntas, todas nuestras oraciones serán contestadas y serán satisfechos todos nuestros más profundos anhelos!

VISIONES DE LOS ANGELES MIENTRAS TRABAJAN

En este capítulo quiero narrarles acerca de mis visiones de los ángeles cuando trabajan. Deseo que ustedes entiendan algunas de las cosas hermosas que Dios me mostró. Quiero proporcionarles algún gozo y deleite al saber lo que les aguarda cuando trabajan para el Señor.

Dios es maravilloso, ya que ” no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Él desea mostrar estas cosas a los que sean sensibles a sus revelaciones y luego proclamen su mensaje.

Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncien les lo que viene, y lo que está por venir.

(Isaías 44:6-8)8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno. 2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión,y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. (Habacuc 2:2)

Hay muchos ejemplos bíblicos de que Dios quiere revelarnos cosas a través de sus representantes designados. La Palabra de Dios es segura y verdadera.

Según la Biblia, Daniel tuvo visiones del Señor:

(Daniel 7:1)1 En el primer año de Belsasar rey de Babilonia Daniel tuvo un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto.

Juan el Revelador también vió visiones del Señor y le fue dicho que las escribiera: “Escribe en un libro lo que ves” (Apocalipsis 1:11).

Isaías fue un gran profeta con un mensaje crucial para Judá debido a sus visiones y a su valor al contarlas. Su libro empieza: “Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vió acerca de Judá y Jerusalén” (Isaías 1:1).

Ezequiel fue llamado y ungido para un ministerio profético debido a que tuvo visiones de Dios (Ezequiel 1:1).

Dios, en su piedad infinita, ha tenido a bien elegirme y mostrarme visiones de Él. Lo alabo por ello. Cuando estoy en oración y meditación buscando a Dios sobre determinados asuntos, se me permite atisbar en los misterios mediante el Espíritu. Él me revela ciertas cosas.

Mi llamamiento en Dios es el de recibir sueños, visiones y revelaciones, y contárselos a los demás. Como sierva ungida del Señor, sencillamente describo lo que me ha mostrado. Creo que ese es mi rol bíblico.

REVELACIÓN DE LAS VERDADES DE DIOS

Al inicio de estas experiencias, el Señor Jesucristo se me apareció a fin de mostrarme el infierno. Apareció vestido con una túnica blanca y resplandeciente, lleno de luz y de poder. Me pareció que Jesús tenía aproximadamente seis pies de estatura. Su barba se veía elegantemente recortada. Su gruesa cabellera se apoyaba ligeramente en sus hombros. Sus hermosos ojos eran penetrantes.

El retrato de Cristo que más se acerca a la forma en que lo ví en mis visiones es el que lo muestra en el muro de Lamentaciones, orando por los judíos e Israel. Jesucristo tiene tanto amor y compasión por nosotros, como bien lo representa el pintor en ese retrato, que hará grandes esfuerzos para mostrarle a una persona el infierno y el cielo y las cosas del porvenir.

LOS CARROS DE FUEGO

Observen lo que dice la Biblia:

(2 Reyes 6:17) 17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

Cuando estuve en el cielo, vi carros de fuego conducidos por ángeles. Eran vehículos muy grandes y me maravillé de su esplendor.

REVELACIONES DE DIOS

Miren este versículo de la Biblia acerca de los ángeles:

(Hechos 1:10)

10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,

¿Cómo puede uno leerlo y no creerlo? Cuando Jesús fue trasladado al cielo, Dios le mostró abiertamente ángeles a su pueblo.

Amados hermanos, nos tenemos que dar cuenta de que en estos últimos tiempos Dios quiere revelar su glorioso poder y sus maravillosas obras. Dios tiene visiones que mostrarnos. Quiere comunicarnos estas verdades a fín de que nos entusiasmemos y nos gocemos al trabajar para Él en esta tierra.

MILAGROS EN LA IGLESIA

Después del tiempo de estas visiones, ministraba yo en el servicio religioso de cierta iglesia. Había estado en profunda oración y meditación. Esa noche ví ángeles en la iglesia por todas partes. Todos tenían espadas doradas en la mano.

El Espíritu del Señor me habló. Me dijo de una manera clara:

Hija mía, cuando venga el momento de orar por las personas, deseo sanar determinados problemas físicos. Quiere que esto sea una señal en tu ministerio de que el testimonio del infierno es verdadero. He dado mi palabra de que daré señales y prodigios, y de que obraré milagros cuando se predique el evangelio del Señor Jesucristo.

¡Me sentí tan emocionada! En mi espíritu vi a un ángel anotar cosas en un gran libro según yo predicaba. Parecía como si el techo se hubiera abierto y yo pudiera tener una visión del trono de Dios. Los ángeles se regocijaban y alababan a Dios.

ROMPIMIENTO DE LAS CADENAS DEL PECADO

Cuando llegó el momento del llamamiento al altar, vi a ángeles pasearse por la congregación, tocando ligeramente a las personas para que fueran al altar a entregar su corazón al Señor. Cuando ví a los ángeles tocar el corazón de los individuos, empezaron a salir del corazón de ellos los pecados más negros según se arrodillaban y oraban a Dios. ¡Oh, qué hermoso!

En mi espíritu podía ver las cadenas que envolvían a la gente. Según las personas recibían el perdón, parecía que los ángeles rompían las ataduras de cadenas y se las quitaban. Las cadenas se rompían conforme la gente empezaba a alzar sus manos y a confesar sus pecados al Señor.

Hubo gritos y algarabía por todas partes de almas que habían sido liberadas. Fue maravilloso. En muchos de mis servicios por todo el mundo Dios hizo grandes milagros como estos, y maravillosas liberaciones empezaron a suceder.

Alabo a Dios por sus señales, prodigios y milagros. Sé que los ángeles obran y me ayudan en el ministerio del Señor Jesucristo.

ROMPIMIENTO DE ATADURAS

Deseo contarles algo más. Según se hablaba la Escritura, parecía que la Palabra subía de la página y tomaba forma de espada. Esa espada luego atravesaba el cuerpo de cierta persona e iba directamente al problema para sanarlo.

¡La gloria de Dios estaba por todas partes! Estaba asombrada. Alabo a Dios por las bendiciones del cielo en la tierra y por esta revelación hermosa de su Pala bra.

LA PALABRA DE DIOS

En muchos de los servicios religiosos a los que asisto, veo tantas cosas hermosas que hacen los ángeles. Los ángeles, en realidad, son espíritus ministradores del Señor enviados para servir a los herederos de salvación (véase Hebreos 1:13-14).

Una vez vi profetizar a un ministro. Según él profetizaba, Dios abrió mis ojos para ver a un ángel encima de su cabeza. El ángel vertía sobre él, de un cuerno, lo que parecía aceite mezclado con fuego.

Luego tuve una visión del corazón del hombre. Estaba lleno de la Biblia, la Palabra de Dios. Parecía como si la Palabra surgiera de su corazón, pasara por su garganta y saliera por su boca.

Yo podía ver la Palabra según salía por su boca. Al salir al aire parecía convertirse en una espada de dos filos.

Otro ángel registraba lo que el hombre de Dios decía.

Pensé: “Oh, Dios, esta es tu Palabra genuina que sale hacia las personas.”

Entonces ví a uno de los ángeles que sostenía las Sagradas Escrituras. Según el hombre empezaba a predicar la Palabra viva de Dios, parecía como si las palabras saltaran de las páginas de la Biblia, pasaran a su corazón y salieran por su boca. Según sucedía esto, las palabras de la Biblia se convertían en una espada de dos filos.

Según el ministro oraba por los enfermos o afligidos por dolencias, parecía que el Señor me permitía ver una mancha oscura en un pulmón, una pierna, un corazón, o dondequiera que estuviera el achaque. La espada de la Palabra iba al lugar afectado del cuerpo y se empezaría a concentrar calor alrededor de él.

Muchas veces, cuando se ora por las personas para que sean sanadas, ellas dicen: “Oh, siento el calor del Espíritu.”

Se me permitió ver espiritualmente cómo se quemaba realmente la enfermedad para eliminarla del cuerpo de una persona. Fue tan hermoso el modo en que empezó a funcionar la revelación de la Palabra de Dios. Cuando ví que empezaban a crecer piel nueva y células nuevas en sustitución de las viejas, empecé a alabar al Señor.

Más tarde, al hablar con algunos de ellos, me dije ron: “Fui milagrosamente sanado ese día.”

Aquí en la tierra vemos solamente en parte y sabemos solamente en parte. Vemos y sabemos solamente lo que Dios permite. Lo que ví fue sólo lo que Dios me permitió ver y le doy toda la gloria y honra a Él.

CERCA DEL TRONO

Comencé a ver la importancia y la necesidad de profetas en el mundo de hoy tanto como en los tiempos bíblicos. Empecé a ver la importancia de todos los cinco ministerios que se mencionan en Efesios:

(Efesios 4:11-12)11 Yél mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

Percibí cuán importante es cada uno de ellos en el cuerpo de Cristo.

La Biblia nos dice que podemos ” pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16). La Palabra nos asegura que tenemos “libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo” (Hebreos 10:19), porque ” todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22).

Amigos míos, yo puedo testificar que esto es cierto. La sangre de Jesucristo es la que hace expiación del alma. Su Palabra y su sangre obran juntas en la gracia.

UNA AYUDA MUY PRESENTE

¿Cuántas veces tenemos grandes necesidades? Padecemos enfermedades en nuestro cuerpo. Atravesamos angustias. Pasamos por un divorcio. Uno de nuestros seres queridos ha muerto. Un hijo se nos ha ido al mundo. Parece como que no nos llega ningún dinero y necesitamos ayuda. En tiempos como ésos acudimos confiadamente al trono de Dios y oramos: “Dios, necesito tu ayuda.”

En las visiones que Dios me dió de escenas en la tierra, cada vez que los creyentes clamaban al Señor para que los ayudara, la Palabra de Dios estaba presente. En una de ellas un ángel tenía una enorme Biblia en las manos. Entonces vi que el ángel abrió la Palabra de Dios y se la lanzó en el rostro a Satanás. El diablo estaba allí en forma de espíritu malo o de serpiente. Cuando el ángel abrió las Sagradas Escrituras, el diablo cayó literalmente hacia atrás, gritando, por que sabía que el ángel estaba utilizando contra él la espada de dos filos.

Ahora bien, necesito decirles que las cosas que veía en mi espíritu no eran siempre acontecimientos dentro de la iglesia que estaba yo visitando en el momento.

Yo veía cosas en mi espíritu que podían estar ocurriendo a kilómetros de distancia. A veces no sabía dónde o cuándo estaban teniendo lugar.

Gracias a Dios, Jesucristo derrotó a satanás de una una vez y para siempre en la cruz para que nosotros podamos tener libertad y vida. Podemos ahora acercarnos confiadamente al trono de la gracia dondequiera que estemos.

UNCIÓN Y SANIDADES

La misericordia y la gracia de Dios son reales y están presentes para sanar toda enfermedad y dolencia por medio de sus Sagradas Escrituras. Quiero que usted se anime en la Palabra de Dios hoy.

Si tiene alguna necesidad, acuda confiadamente al trono de la gracia y pídale a Dios que lo ayude. Los ángeles de Dios son ” espíritus ministradores, en viados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1:14).

Soy consciente de ello, basada en la Escritura, y lo creo. Además, lo sé a ciencia cierta. Lo he visto muchas veces en el ámbito espiritual. Cuando clamamos al Señor, Él envía ángeles para ayudarnos con el poder y la potencia de su Palabra y de su Espíritu.

Cuando en un servicio religioso se han echado fuera demonios de alguien, he visto que los espíritus malos salen como oscuras sombras o apariciones. Cuando se ha invocado el nombre de Jesús, he visto que los ángeles toman a ese espíritu malo y lo atan con una cadena. Al verlo, he pensado: “Dios, qué hermoso es que tu Palabra libra de los poderes malignos a estos endemoniados.”

Es la Palabra del Señor la que obra. Es la Palabra de Jesucristo. Solamente en su nombre -el de Cristo- es que esto funciona.

Recurra al nombre de Jesucristo. Él lo salvará. Lo hará una nueva criatura, lo librara de sus pecados y le dará un hogar eterno en el cielo.

EL PODER DE LA PALABRA

Una vez estuve en el país de Malasia. La gente tenía mucha hambre del Señor y supe, mediante la presencia de Dios, que allí habría un poderoso movimiento del Señor. Conforme la gloria de Dios empezó a caer sobre nosotros, fue como la lluvia.

El Espíritu Santo se movió en medio nuestro y se convirtieron muchas personas., cuando los individuos aceptaban al Señor, caían de sus asientos. Muchas almas fueron liberadas al ser tocadas por el poder del Señor. ¡Oh, el gozo y la presencia de Dios que bajaron del cielo! Se predicaba la Palabra de Dios y la gente resultaba liberada.

¡Cuánta hambre de Dios tenía la gente! Querían nacer de nuevo y pedirle a Jesucristo que entrara en el corazón de ellos. El poder de la Palabra de Dios es increíble.

COMIDA PARA EL PENSAMIENTO

He aquí otro pasaje bíblico en el que me gustaría que usted medite:

(Éxodo 14:19-20)19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, 20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.

Hijos de Dios, ¿no saben que Él quiere hacer milagros hoy lo mismo que los hizo ayer? Por alguna razón hemos estado eliminando los beneficios que Dios ha provisto para nosotros. Hemos estado descuidando todas las cosas hermosas de Dios.

Por nuestros países pululan adivinos y toda clase de brujos y de hechiceros. Ellos hablan al hambre que hay en el corazón de la gente. Las personas buscan consejo y dirección para su vida de todas las fuentes.

Sin embargo, les digo que Dios es real y verdadero. Él no quiere que sigamos en pos de los adivinos. No quiere ver en el mundo los males de la brujería y del ocultismo.

Dios habla en su Palabra contra el ocultismo y contra los que buscan a los espíritus familiares:

(Levítico 19:31)31 No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos.

Yo Jehová vuestro Dios.

Es muy pecaminoso y muy equivocado acudir a los médiums y a los adivinos en busca de ayuda y de orientación. En cambio, los ángeles de Dios son reales y son enviados a ministramos a los que somos herederos de salvación.

(Salmo 91:11)11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

(Isaías 63:9)9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.

(Daniel 3:28)28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entre garon sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.

TROPAS DE ÁNGELES

Cuando el Señor Jesús me dió una revelación del infierno, pude ver con mis ojos espirituales que por todas partes del cielo alrededor de mi casa estaba escrita la Palabra de Dios.

Alrededor y afuera de mi casa había una gran concentración de ángeles. Algunos estaban sentados, hablando entre sí. Otro grupo se veía con mucha autoridad y parecía que estaban vigilando. Los ángeles del tercer grupo alrededor de la casa estaban ala con ala con sus espaldas hacia mi casa.

¡Este último grupo se componía de los ángeles de mayor estatura y parecían todos guerreros! Cada uno tenía una espada grande a su costado. Si siquiera una sombra oscura intentaba arrastrarse hacia mi casa, sacaban su espada y defendían a mi familia.

Recuerden que ” espada del Espíritu [ es la palabra de Dios” (Efesios 6:17). La Palabra salía ardiendo e iba contra en el enemigo. Éste terminaba calcinado y convertido en cenizas.

Acudió a mi mente la Escritura: ” malos [ serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies” (Mala quías 4:3).

Ver constantemente la Palabra de Dios en acción me asombraba.

Cuando Dios envió su Palabra, los ángeles libraron de la prisión a Pedro:

(Hechos 12:7-11)

7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

8 dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.

9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

1 pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma;y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

LOS ÁNGELES Y LA PALABRA

Tenemos muchos pasajes bíblicos en los que ángeles se les aparecieron a hombres. Algunos ejemplos adicionales son:

(Mateo 1:20)

20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

(Números 22:31)

31 Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.

(Génesis 32:1)1 Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.

(Juan 20:12)12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

(Hechos 8:26)

26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que descien de de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.

(Hechos 27:23)

23 Porque esta noche ha estado conmigo [ el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo.

Como cristianos necesitamos comprender cuánta protección tenemos. Debemos entender que Dios lo ha proporcionado todo para nosotros en su Palabra santa. Cuando necesitamos ayuda, podemos ir a Él confiadamente en el momento de necesidad. En el trono de la gracia, en el nombre de Jesucristo, le pedimos ayuda.

Cuando usted y yo pedimos ayuda, El siempre la da. Le encanta ayudarnos conforme guardamos sus mandamientos y lo servimos.

VIENE UN MUNDO NUEVO

ID muchos días después de mi estancia final

En el infierno estuve desesperadamente enferma. Tenía que dormir con las luces encendidas. Necesitaba la Biblia a mi lado en todo momento y la leía constantemente. Mi alma había sufrido un fuerte impacto. Yo Había experimentado parte de lo que sufren los perdidos cuando van al infierno.

Jesús me decía: “Calla, enmudece” (Marcos 4:39), y la paz inundaba mi alma. No obstante, dentro de pocos minutos volvía yo a gritar, histérica con miedo.

Durante esa etapa, sabía que nunca estaba sola y que Jesús siempre estaba presente. Sin embargo, incluso con ese conocimiento, a veces no podía sentir su presencia. A menudo tenía tanto miedo de tener que volver al infierno que hasta sentía temor de que Jesús estuviera cerca de mí.

Cuando intentaba contarles a los demás acerca de mis experiencias en el infierno, no me escuchaban. Les rogaba: “Por favor, arrepiéntanse de sus pecados antes de que sea demasiado tarde.” Era difícil que ninguno de ellos creyera tanto lo que les contaba del tormento que yo había sufrido, como que Jesús me había dicho que escribiera acerca del infierno.

El Señor me volvió a asegurar de que Él es el Dios que sana. Aunque no quedé convencida de que algún día me recuperaría del todo, sí llegué a sanar paulatinamente por completo.

PARAISO DE PAZ

Y entonces volvió a suceder. De nuevo me hallé junto al Señor Jesús, y nos elevamos a gran altura… hacia el cielo.

Jesús Me dijo: “Quiero mostrarte el amor y la bondad de Dios y porciones del cielo. Deseo que veas las maravillosas obras del Señor, que son tan hermosas de contemplar.”

Un ángel vino a nuestro encuentro y me dijo: “Mira la bondad del Señor tu Dios. Su misericordia permanece para siempre.”

Había tal sensación de amor y ternura alrededor del ángel que yo estaba a punto de llorar cuando de nuevo me habló: “Contempla el poder, fuerza y majes tad de Dios. Déjame mostrarte el lugar que Él ha crea do para los niños.”

De repente, un gran planeta emergió ante noso tros, uno que parecía ser tan grande como la tierra.

(Apocalipsis 21:1-2)1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Lo siguiente que oí fue la voz del Padre que dijo:

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno. El Padre y el Hijo son uno, y el Padre y el Espíritu Santo son uno. Envié a mi Hijo a morir en una cruz para que nadie tenga que perderse.

En breve voy a mostrarte el lugar que he hecho para mis niños. Me interesan en gran manera todos los niños. Me interesa cuando una madre pierde a un hijo, incluso cuando el fruto del vientre es echado antes de su tiempo. Sabes, conozco todas las cosas y sí me interesa.

Desde el momento en que hay vida en el vientre, Yo me entero. Sé de los bebés que son asesinados mientras están todavía dentro del cuerpo de su madre… las vidas abortadas que son desechadas e indeseadas. Sé de las criaturas que nacen muertas y de las que nacen con defectos paralizantes. A partir del momento de su concepción, cada una de ellas es un alma.

Mis ángeles bajan y me traen a los niños cuando mueren. En el cielo se les ama y se convierten en seres perfectos. Les doy cuerpos sanos y restituyo cualquier miembro que hayan perdido. Les doy cuerpos perfeccionados.

Por todo el planeta había una sensación de que uno era amado, un sentido de bienestar perfecto. Todo era perfecto. Aquí y allá en medio de la exuberante hierba verde y de los estanques de agua cristalina y transparente había asientos de mármol y bancos de madera finamente pulida.

Por todas partes que veía, había niños que participaban en toda clase de actividades. Cada niño vestía una túnica nítida blanca y sandalias. Las vestiduras blancas eran tan brillantes que resplandecían con la magnífica luz del planeta. Una profusión de color por todas partes acentuaba la blancura de los trajes de los niños. Los ángeles eran los guardas de la entrada y los nombres de los niños estaban todos escritos en un libro.

Ví a los niños aprender la Palabra de Dios y música, la cual se les enseñaba con un libro dorado. Me sorprendí al ver animales de todo tipo acercárseles a los niños o sentarse junto a ellos mientras estaban en esta escuela angelical.

No había lágrimas ni sufrimiento. Todo era supremamente hermoso. El gozo y la felicidad estaban por todas partes.

Entonces, el ángel me mostró otro planeta que brillaba como una gran luz ante mí. La luz brillaba con el fulgor de un millón de estrellas y todo lo que había en el planeta era hermoso y estaba vivo. En la distancia vi dos montañas de oro puro, mientras que cerca de mí había dos puertas doradas, en las cuales había incrustados diamantes y otras piedras preciosas.

Sabía en mi corazón que ésta era la tierra nueva y que la ciudad que aparecía en todo su esplendor ante mí era la Nueva Jerusalén… la ciudad de Dios tal y como descenderá a la tierra.

DE NUEVO EN LA TIERRA

Con rapidez yo estaba de regreso mirando la tierra vieja, pero la tierra tal y como estará después de la gran tribulación, aunque antes de que los fuegos finales del Armagedón la limpien finalmente. En esta escena ví también a Jerusalén, la ciudad capital del milenio.

En mi visión, ví a personas venidas de cerca y de lejos que se dirigían a esa ciudad. Allí Jesús era Rey y todas las naciones de la tierra le llevaban regalos y le rendían homenaje. ¡No sólo era Él, de hecho, Rey, sino que también era reconocido como Rey de reyes!

Jesús me dio la interpretación de mi visión y me dio mayor claridad de lo que sucederá entonces:

Pronto Yo regresaré y me llevaré conmigo al cielo primero a los justos muertos. Luego, después de ellos, serán arrebatados para estar conmigo en el aire los que estén vivos y perma nezcan.

Después de eso, el anticristo reinará en la tierra por un tiempo señalado, y habrá tribulaciones tales como jamás las ha habido antes ni nunca las habrá otra vez.

Y entonces regresaré con mis santos y satanás será echado en el abismo, donde permanecerá mil años. Durante esos mil años reinaré en la tierra desde Jerusalén.

Cuando haya pasado el milenio, satanás será liberado por una temporada y lo derrotaré con el brillo de mi venida. La tierra vieja pasará.

He aquí que habrá una tierra nueva y una Nueva Jerusalén que descenderá en ella y rei naré para siempre.

El regreso de Cristo

En otra visión ¡ví la venida del Señor! Oí su llamada como sonido de trompeta y voz de arcángel (1 Tesalonicenses 4:16). La tierra entera tembló, y los justos muertos salieron de las tumbas para reunirse con su Señor en el aire.

Por espacio de lo que pareció como horas oí sonar las trompetas. La tierra y el mar entregaron a sus muertos (Apocalipsis 20:13). El Señor Jesucristo estaba encima de las nubes con vestiduras de fuego y con templaba la magnífica escena.

Volví a oír sonido de trompetas. Según miraba, los que estaban vivos y permanecían en la tierra ascendieron para encontrarse con ellos:

(1 Tesalonicenses 4:14-17)

14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

15 lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Vi a los redimidos, como millones de puntos de luz, converger en un lugar de reunión en el cielo. Allí los ángeles les daban túnicas del más puro blanco. Había gran júbilo.

La responsabilidad de los ángeles es servir, y estaban por todas partes prestando especial atención a los resucitados. A los redimidos se les daba un nuevo cuerpo glorificado y eran transformados según se desplazaban por el aire.

Gran gozo y felicidad llenaban los cielos y los ángeles cantaban: ” al Rey de reyes!”

EL CUERPO DE CRISTO

En esta visión contemplé un enorme cuerpo espiritual a gran altura en los cielos. Era el cuerpo de Cristo que yacía de espaldas mientras gotas de su sangre caían en la tierra. Sabía que esto representaba el cuerpo muerto de nuestro Señor. El cuerpo se agrandó más y más hasta que llenó los cielos. Millones de santos redimidos entraban en él.

Miré con asombro cómo millones subían una escalera hasta el cuerpo y lo llenaban, empezando por los pies y continuando a lo largo de las piernas, los brazos, el estómago, el corazón y la cabeza.

Cuando se llenó, ví que se había llenado con personas de todos los ángulos de la tierra. Con voz fuerte alababan al Señor:

Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. (Apocalipsis 5:9-10)

Se congregaron millones delante del trono y vi a los ángeles traer los libros de los cuales se leyó el juicio. Allí estaba el trono de la gracia y a muchos se les entregaron recompensas.

Entonces, conforme miraba yo con asombro, una oscuridad cubrió la faz de la tierra y huestes de demonios iban por todas partes. Incontables espíritus malos habían sido liberados de su prisión y habían sido derramados en la tierra. Oí otra fuerte voz decir:

(Apocalipsis 12:12)

12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

LA IRA DE DIOS

Ví a una bestia enfurecida, la cual derramó su ponzoña por toda la tierra. El infierno se sacudía de rabia y de un abismo salían pululando multitudes de criaturas malas para con su vasto número ennegrecer la tierra.

Hombres y mujeres corrían gritando a los montes, las cuevas y las montañas. Y había guerras y hambruna y muerte en la tierra.

Por último ví caballos y carros de fuego en los cielos. La tierra tembló, en tanto que “el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre” (Apocalipsis 6:12).

Un ángel anunció: ” oh tierra, ya viene el Rey!”

Entonces el Rey de reyes y Señor de señores apareció en el cielo. Junto a Él, en esplendor magnífico, estaban los santos de todas las edades, vestidos del más puro blanco. Me acordé de que “todo ojo lo verá” (Apoca lipsis 1:7) y de que “ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará” (Romanos 14:11) que es Señor.

Entonces los ángeles metieron sus hoces y cosecharon el grano maduro (véase Apocalipsis 14:14-19), que es el fin del mundo.

Pensé: “Nos debemos amar unos a otros. Tenemos que ser firmes en la verdad y disciplinar a nuestros hijos a la luz de la pronta venida de Cristo. Porque de se guro… ¡el Rey ya viene!”

Suplica final del Senor “Esten preparados”

Jesús me dijo: “Arrepiéntanse y conviértanse, porque el reino de Dios está cerca. Mi voluntad y mi Palabra se cumplirán. Preparen el camino del Señor.”

Luego declaró:

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6:17).

Diles que anden en el Espíritu y que no satisfagan los deseos de la carne (Gálatas 5:16). “No os engañéis; Dios no puede ser burlado:

pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:7-8).

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, falsas enseñanzas, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:19-24).

Jesús continuó:

Cuando la Palabra de Dios se cumpla, en tonces vendrá el fin. Ningún hombre sabe el día o la hora en que el Hijo de Dios volverá a la tierra. Ni siquiera el Hijo lo sabe, porque este es conocido solamente por el Padre.

La Palabra se cumple rápidamente. Vengan como si fueran niñitos y permítanme limpiarlos de las obras de la carne.

Díganme: “Señor Jesús, entra en mi corazón y perdóname mis pecados. Sé que soy Pecador y me arrepiento de mis pecados. Lávame en tu sangre y hazme limpio. He pecado contra el cielo y contra ti y no soy digno de llamarme tu hijo. Te recibo por fe como mi Salvador.”

Les daré pastores conforme a mi propio corazón y seré su Pastor. Ustedes serán mi pueblo y Yo seré su Dios. Lean la Palabra y no dejen de congregarse. Denme su vida entera y los sustentaré. Nunca los dejaré ni los abandonaré.

PREPÁRENSE PARA EL ENCUENTRO CON DIOS

Amados, de las profundidades de mi corazón he compartido con ustedes muchas de las visiones y revelaciones del cielo que me fueron dadas por la potencia del Dios Todopoderoso. Quiero resumir mis pensamientos expresando cuánto nos ama Dios. Él ha mostrado su cuidado y gran amor enviándonos su poderosa Palabra y concediéndonos revelaciones en estos últimos tiempos.

Hijos queridos, debemos estar dispuestos a tener un encuentro con el Señor. Debemos en todo tiempo esperar su venida. Ustedes y yo conocemos las dificultades, los tiempos y las sazones en los que estamos. No ha habido nunca una era como la presente.

Con todo mi corazón los insto a que estén prepara dos: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Iviateo 25:13). ¡Je sucristo regresará!

¿Recuerdan lo que les conté acerca de los creyentes que ahora están en el cielo? El ángel de Dios me dijo que si vivimos rectamente en Cristo Jesús, nos reuni remos con nuestros seres queridos en las puertas de la gloria cuando lleguemos allá.

¿Están recibiendo este hermoso mensaje en su corazón?

Hablé de los libros y registros que guardan los ángeles. Todo lo que hacemos por la causa de Jesús queda registrado y nuestras recompensas van a ser mucho mayores dentro del cielo de lo que son en la tierra. Los ángeles anotan nuestras acciones.

Muchas veces los evangelistas, los predicadores, los maestros y otros líderes tienen que dejar temporalmente sus casas, hijos y cónyuges para llevar la cruz de Jesucristo. El Señor lo ve y lo sabe todo con respecto a eso.

También sabe de las muchas veces que vamos a algún sitio y no nos tratan como a hijos del Señor. Aveces se nos maltrata, pero aun así somos hijos del Rey.

Con todo, Dios quiere que seamos siervos de los siervos. Quiere que nos sirvamos unos a otros como Él nos ha servido.

Amados hermanos, Dios no nos ha prometido un jardín de rosas. Aunque no nos ha prometido esplendor aquí abajo, podemos tener bendiciones, riquezas, honor y cosas materiales conforme Dios lo permita. No obstante, los podemos tener cuando tomamos nuestra cruz y seguimos a Cristo.

Quiero que estén preparados. Si usted no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, aún puede convertirse, según las Sagradas Escrituras:

(Juan 3:16)

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

9 Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Romanos 10:9-10, 13)

Por favor, haga esta oración ahora mismo:

Padre, en el nombre de Jesucristo, vengo a ti tal como soy. Soy pecador, Señor. He pecado contra ti y contra el cielo. Te pido, Señor Jesús, que me perdones, que entres en mi corazón y que salves mi alma. Déjame nacer de nuevo mediante el Espíritu del Dios vivo.

Te doy mi vida, Señor Jesús. Creo que eres el Hijo de Dios. Creo que eres Jesucristo, el que fue enviado para salvar mi alma del infierno. Te doy gracias, alabanza y honra por redimirme mediante tu preciosa sangre.

Si ha hecho esta oración conmigo y ha creído realmente lo que pidió, usted ha sido salvo ahora. Le ha pedido a Jesucristo que entre en su corazón. Empiece a confesarlo con sus labios y a alabarlo.

¡A Dios sean toda la alabanza y la honra!

Acerca de la autora

Mary Kathryn Baxter nació en Chattanooga, Tennessee, Estados Unidos. Fue criada en la casa de Dios. Mientras era todavía joven, su madre le enseñó acerca de Jesucristo y su salvación.

Kathryn nació de nuevo a la edad de diecinueve años. Después de haber servido al Señor durante varios años, se apartó por un tiempo. El Espíritu del Señor no la dejó tranquila, y ella regresó y le dio su vida de nuevo a Cristo. Todavía lo sirve fielmente.

A mediados de la década de los sesenta Kathryn se trasladó con su familia a Detroit, Michigan, Estados Unidos, donde vivió durante un tiempo. Más tarde se mudó a Belleville, Michigan, donde empezó a tener vi siones de Dios.

Los ministros, los líderes y los creyentes del Señor hablan muy bien de ella y de su ministerio. En todos sus servicios religiosos se hace hincapié en el movimiento del Espíritu Santo y muchos milagros han tenido lugar en ellos. Los dones del Espíritu Santo con de mostraciones de poder se manifiestan en sus reuniones según es dirigida por el Espíritu de Dios. Ella ama al Señor con todo su corazón, mente, alma y fuerzas y desea por encima de todo ser una ganadora de almas para Jesucristo.

Kathryn está casada con Bili Baxter por más de veintiocho años. Tienen cuatro hijos y seis nietos que la apoyan en el ministerio.

Es en verdad una sierva especializada del Señor. Su llamamiento es específicamente en la esfera de sue ños, visiones y revelaciones. Fue ordenada ministra en 1983 en la Iglesia de Dios del Evangelio Completo en Taylor, Michigan. Ahora asiste a la Iglesia de Dios Na cional en Washington, D.C.

En 1976, mientras residía en Belleville, Jesús se le apareció a ella en forma humana, en sueños, en visiones y en revelaciones. Desde entonces ha recibido muchas visitaciones del Señor.,

Durante esas visitaciones,Él le ha indicado las profundidades, grados, niveles y tormentos de las almas perdidas en el infierno. Ella ha recibido también muchas visiones del cielo, de la gran tribulación, y del fin de los tiempos.

Durante una etapa de su vida, Jesús se le apareció cada noche durante cuarenta días. Le reveló los horro res del infierno y la gloria del cielo. Le dijo que este mensaje era para el mundo entero.

Categorías:El Cielo

El Cielo Es Tan Real (Testimonio)

2 enero 2008 7 comentarios
El Cielo Es Tan Realpor Choo Thomas        

—–[ Presentador Bill Cheung ]——

En 1992, una  conocida como Choo Thomas, se convierte en una Cristiana nacida de nuevo.  Lo impresionante de esta historia es  que dos años después de su conversión, Choo fue visitada por Jesucristo de Nazaret.  Ella fue posteriormente escoltada al cielo varias veces, y le fue mostrado el infierno en dos ocasiones.  Choo Thomas escribió un libro acerca de sus experiencias;  el libro se titula “El cielo es muy real,” y fue publicado en octubre del 2003.  Al año de haber sido publicado, este libro se convirtió en un éxito internacional, así como uno de los primeros diez libros Cristianos Carismáticos en los Estados Unidos.

¿Cómo puede una simple ama de casa, cuyo dominio del inglés es limitado, no sólo lograr publicar un libro, sino que al año de ser publicado, éste se convierta en un éxito internacional?  Pero quizá una pregunta más importante sea, ¿Por qué estas revelaciones ahora?   “El cielo es muy real,” y esta es la historia de Choo Thomas.

———-[ Choo Thomas ]———–

Bueno… Padre Celestial, gracias por permitirme testificar.  Aleluya.  Me convertí en Cristiana en el 1992 y literalmente, me enamoré de Jesús después de ir a la iglesia en varias ocasiones yo quería entregarle cada área de mi ser a Él, por el resto de mi vida…Así que… Quiero explicar brevemente acerca del libro titulado “El cielo es muy real.”  El Señor Jesús me llevó al cielo en diecisiete ocasiones en mi cuerpo transformado, viéndome tal como era a los 15 o 16 años de edad.  Antes de esto, Él preparó todo paso por paso.  En 1994 Él ungió todo mi cuerpo con Fuego Santo, y un mes después, Él me mostró Su presencia visual en la iglesia durante el tiempo de adoración.  Luego, en Semana Santa de 1995, Él me ungió con temblores en mi cuerpo y desde entonces, mi cuerpo tiembla en la iglesia, durante mi tiempo de oración.  Como verás, mi cuerpo se está moviendo ahora mismo, si no hago esto, mi estómago se pone muy tenso, y siento que voy a explotar; por eso me muevo hacia adelante y hacia atrás.  Por favor, no pienses que hay algo malo con mi cuerpo.  Esto lo hace el Espíritu Santo, porque estoy hablando con Jesús, sólo por eso.

Después de esto, Él me bautizó con el Espíritu Santo, con nuevas lenguas, cantos espirituales y risa santa y estuve por tres horas en el piso bajo una fuerte unción, no podía levantarme porque era muy poderosa.  Después de eso, unos meses más tarde, el pastor Larry Randolf profetizó sobre mí que el Señor quería usarme de una manera muy especial.  Y toda esa profecía se hizo realidad, mil veces mayor.

Después de esto, en enero de 1996, el Señor Jesús me visitó con Su presencia visual.  Y Él me visitó por diez ocasiones para decirme cómo Él me iba a usar, Él me decía todas las cosas, Sus planes conmigo, tal como lo relato en el libro.  Pero Él no me dijo que me iba a llevar al cielo.  Después de diez ocasiones, en Febrero 19 del ‘96, Él comenzó a llevarme al cielo en mi cuerpo transformado, mi cuerpo igual a Su cuerpo espiritual.

En cada ocasión, antes de llevarme al cielo, Él me llevaba a una playa en la tierra.  La primera vez, antes de llevarme al cielo, Él me llevó a un lado de la playa y me mostró un pequeño cuerpo de agua clara como el cristal entonces Él me mostró un gran túnel brillante.  Después Él me llevó al cielo

———-[ Presentador Bill Cheung ]————

Después de atravesar el túnel, Choo escribe: “El Señor y yo caminamos por un camino que bajaba desde una colina.  Finalmente llegamos a un enorme portón blanco que estaba frente a un gran edificio blanco.  Atravesamos el portón y nos dirigimos hacia el edificio blanco.  Entramos y caminamos por un largo pasillo que llevaba a un salón muy grande.  En el cual entramos.  Al mirar hacia abajo, me di cuenta por vez primera que llevaba puesta una túnica diferente a la que tenía en la playa, y podía sentir algo muy pesado sobre mi cabeza.  Alcé mis manos y descubrí que, sin darme cuenta, me habían puesto una hermosa corona.  Entonces miré directamente al Señor.  Él estaba sentado en un trono, y llevaba una radiante túnica y una corona de oro.  Habían otros allí conmigo, arrodillados en el piso y postrándose delante de Él.  Las paredes del salón estaban hechas de grandes piedras esplandecientes.  Las rocas multicolores producían un efecto de calidez y alegría en el salón, y también algo de misterio.  Entonces, tan rápido como había sido transportada arriba a la montaña y dentro del edificio blanco, me encontré en la playa otra vez.

———-[ Choo Thomas ]———–

La primera vez Él sólo me mostró Su salón del trono.  Y después, regresamos del cielo y estábamos sentados en la arena de una playa en la tierra.  Entonces Él comenzó a hablar.  Él dijo, “Acabamos de ir al Reino de los Cielos.  Los únicos que irán allí serán los obedientes y de puro corazón.” Él dijo que era muy importante predicar el evangelio y luego de unos instantes dijo que aquellos que no diezman, son Cristianos desobedientes.  Esa fue la última palabra que Él dijo en el primer viaje.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

Choo visitó el cielo en 16 ocasiones más, en cada una de estas visitas, ella escribe:  “En mi cuerpo transformado, caminaba con el Señor por la playa, y luego Él me escoltaba al cielo.  Atravesamos las puertas de perlas y fuimos al edificio blanco para cambiar nuestros vestidos.  Después de cambiarnos, cruzamos el puente dorado.  Todo esto se convertía en algo natural para mí.  Cada creyente, estoy segura, atravesará este mismo proceso cuando él o ella vayan al cielo.”

———-[ Choo Thomas ]———–

Después de esto, Él me llevó al cielo 16 veces más.  Cada vez que Él me llevaba allí, me mostraba cosas diferentes.  Y cuando Él me mostraba cosas especiales, siempre me decía, “he preparado esto para mis hijos, yo sé lo que a ellos les gusta.” Cuando Él me mostraba la playa, me decía, “¿Ves cuán hermosa es esta playa? Sé que a mis hijos les gustará esta playa” y cuando me llevó a pescar, me dijo, “Yo sé que a mis hijos les gusta pescar, por eso preparé tantas cosas que a ellos les gusta” y comprendí que el cielo es mil veces más hermoso que la tierra, pero con cosas similares a las de la tierra como carreteras, edificios, árboles, arbustos, rocas, flores, lugares áridos fuera del reino;  hay tantas cosas allí; pero todas son mil veces más hermosas que las de la tierra, simplemente hermosas.  La belleza del cielo es indescriptible y no puedo describir tal hermosura, son simplemente hermosas.  También comprendí cuánto Jesús nos ama a cada uno de nosotros.  Por su forma de hablar, Él me decía  “Ves cuánto amo a mis hijos, hice todas estas cosas para mis hijos,” sabes, es por eso que Él me llevó allí, para mostrarme lo que Él ha preparado para sus hijos, para que todo el mundo conozca lo que nos aguarda en el cielo, porque antes que Él vuelva, Él quiere que todos los Cristianos conozcan estas cosas, para que se entusiasmen de ir allí.  Esta es la razón por la que Él me mostró estas cosas.  Él no me dice todas las cosas, con todo detalle, Él sólo me muestra ciertas cosas, y me habla en pocas palabras, sólo lo necesario.  Él es un Dios amoroso.  ¡Gloria a Dios!

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

Además de experimentar el cielo, a Choo también le fue mostrado el infierno dos veces.  Ella describe las visiones del infierno como sigue:  “Podía ver un humo negro que salía de un profundo abismo.  Era parecido al cráter de un volcán, y adentro podía ver llamas que abrasaban una multitud de personas que gritaban y lloraban en una agonía que sólo los que han sufrido quemaduras graves conocen.  Las personas estaban desnudas, no tenían pelo, parados muy cerca unos de otros, moviéndose como gusanos, y las llamas abrasaban sus cuerpos.  No había escapatoria para aquellos que fueron capturados en la fosa – sus paredes eran demasiado profundas para ellos treparlas, y habían carbones encendidos en todo el borde.  Las llamas saltaban inesperadamente de todas direcciones.  La gente se movían de lugar, y cuando pensaban que estaban seguros, otro fuego estallaba de otro lado.

No había descanso para estas desafortunadas víctimas del pecado; ellos estaban condenados a pasar toda la eternidad abrasados y quemados mientras intentaban escapar de las llamas del infierno.”  “¿Quiénes son esta gente?” pregunté.  “Hija mía, estas personas no me conocieron.”

———-[ Choo Thomas ]———–

Todas las cosas que Él me mostró en el cielo eran excitantes y maravillosas.  Pero luego, me mostró el infierno.  Él me llevó al infierno, lo primero que vi adentro fue fuego, pero era un hoyo profundo, oscuro y sin final.  Las personas estaban desnudas y no tenían pelo.  No tenían cabello, no tenían ropa, us cuerpos estaban desnudos.  Estaban parados muy cerca unos de otros.  Parecía que ellos estaban empujándose unos a otros porque querían salirse fuera de las llamas de fuego.  Cada vez que ellos se movían, las llamas los seguían, a todos lados, a un lado y a otro lado, todo el lugar estaba en fuego, y estas personas estaban tan cerca uno del otro.  Se veían llenos de dolor y tristeza yo no podía evitar llorar por todos ellos.

Luego Él me llevó por segunda vez y vi la misma gente otra vez.  Entonces escuché voces y miré en esa dirección, había muchos Orientales allí.  Y vi esta mujer que me hacía señas con la mano, me decía, tan caliente, tan caliente.

La miré y nuestros ojos se encontraron.  Esa era mi madre.  Cuando me di cuenta que era mi madre, mi corazón se dolió, y comencé a llorar.  Nunca antes había sentido tanto dolor.  Tanto dolor, y no sabía qué hacer.  Y ella seguían diciendo, caliente, caliente y movía su mano hacia mí.  Yo comprendí que ella quería que yo bajara y la ayudara.

Entonces miré y vi otras personas, allí estaba mi padre, mi madrastra, mi sobrino que murió muy joven y dos amigos que conocía.  Oh, era una memoria muy dolorosa, y yo seguía llorando y llorando.  Entonces el Señor Jesús me dijo, “hija, tengo una buena razón para mostrarte eso, pero a mí me duele más que a ti.” Uumm.  Y yo le dije, Señor, mi madre murió joven, ella había estado enferma por largo tiempo.  Yo no creo que ella fuera una mala persona.  Él dijo, no importa cuán buena sea la gente, todo el que no me conozca, este será el único lugar a donde irá.  Pero en mi corazón yo decía, ¿por qué me hieres de esta manera mostrándome esto?  Yo pensaba esto, pero no podía enojarme con Él.  Yo no podía ver Su cara, pero sabía que Él también estaba llorando.  Yo lo sentía.  Él se veía tan triste, entonces Él tocó mi cabeza, tomó mi mano, y salimos de allí yo lloré durante todo el camino de regreso.

En el libro explico todo con detalles, En la siguiente visita, Él me mostró otra cosa que me entristeció.  Eran los bebés abortados.  Él me llevó a este lugar donde había un gran edificio.  Parecía un almacén.  Cuando entramos, había bebés por dondequiera, pequeños bebés desnudos.  Y estaban uno al lado del otro.  Humm, y yo comencé a llorar.  “Señor, ¿por qué hay tantos bebés? Él me dijo, son bebés abortados.  Yo le dije, “¿Qué vas a hacer con ellos?” Él me contestó, “Si sus madres son salvas y vienen al cielo, Ellas podrán tener a su bebé”.  Eso fue todo.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

En su decimoséptimo viaje al cielo, Jesús le dijo a Choo que ese sería su última visita al cielo.  Acerca de esto, ella escribe:  “Sus palabras me estremecieron profundamente Mi corazón me dolía de amor por mi Señor.  Él se incorporó, y yo sabía que era tiempo de partir.  Yo continué llorando, pero mi corazón estaba confiado en el conocimiento de que estaría con el Señor para siempre y que Él siempre estaría conmigo en la tierra.

En el salón de vestidor, un ángel del Señor me abrazó.  Era un gran regocijo estar en un lugar donde había tanto amor, compasión y comprensión siempre presente.  Mientras cambiaba mi ropa, concluí que tanto Abraham como el ángel sabían que esta sería mi última visita al cielo.  Al salir del vestidor, el ángel me abrazó una vez más.  Este ángel tenía el cabello rubio, vestiduras blancas y un rostro tierno y cariñoso.  El ángel me sonrió mientras yo caminaba hacia el Señor.”

———-[ Choo Thomas ]———–

Cuando el Señor Jesús me llevó al cielo por última vez, Él me mostró las nubes.  Y este fue el final de mi visitación al cielo.  El Señor Jesús me dijo que esta sería la última vez que estaría allí.  No te volveré a traer aquí hasta el último día.  Yo sentía que sería así, hasta el último día.  Y comencé a llorar, Porque yo no quería irme de allí.  Yo tenía agarrado Su brazo y le dije, “Señor, por favor, no me dejes ir, yo no quiero irme porque quiero volver aquí una y otra vez.” Era muy triste para mí, saber que no podría volver más allí, porque cada vez que iba con Jesús al cielo, veía cosas tristes, pero sentía un gozo y una paz que nunca podré explicar, el gozo y la paz que hay allí.  Aunque triste, aún tenía gozo y paz.  Más que nada, yo quería estar con Él.  Tanto amor, lloré por muchos días.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

La Biblia habla de un día cuando Jesucristo volverá por Su iglesia.  En 1ra de Tesalonicenses 4:16 y 17 dice, “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Esto se conoce como el rapto.

———-[ Choo Thomas ]———–

Después de todo esto, como dos semanas más tarde, el Señor Jesús me llevó a la playa en mi cuerpo espiritual.  Nos sentamos en el lugar acostumbrado, y hablamos por un rato, y Él me dijo, “Te mostraré algo.” Al instante, una voz de visión salió de mí.  Cada vez que Él me muestra algo especial, de mi interior sale una voz especial de visión que sale de mis entrañas, de mi estómago.  Era tan fuerte esta voz de visión, y duró por largo tiempo.

Entonces pude escuchar un ruido; un ruido muy, muy fuerte.  Sentí que todo el mundo se venía abajo, tan fuerte y horrible era este ruido.  Entonces miré, y todo el aire se veía blanco.  Pude ver gente con vestidos blancos que salían por todos lados, brotaban, brotaban, desaparecían, brotaban, el aire estaba lleno de gente.  Entonces supe que era el rapto.  Yo estaba riendo, llorando, y gritando de excitación, y vi a mi nieta, que para entonces tenía sólo diez meses y no tenía cabello, de repente ella salió volando por la ventana de una habitación.  Ella tenía una túnica blanca y su cabello le llegaba a los hombros.  Puedes imaginar lo excitada que me sentía.  Luego vi a mi otra nieta, que para entonces tenía sólo cuatro meses de nacida y no tenía pelo.  Ella salió volando por una ventana, igual que la otra, con una túnica blanca.  Y su cabello también le llegaba a los hombros.

Yo estaba llorando, gritando, riendo, excitada como nunca antes en mi vida, tan excitada que en toda la casa podían escucharme.  Fue bueno que mi esposo no estuviera en casa.  De haber estado en casa, hubiera pensado que me sucedía algo malo.  Después de esto, Dios me mostró una escena diferente.  Esta escena era muy triste.  Era horrible.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

La Biblia también habla acerca de un tiempo de gran angustia, después del rapto.  En Mateo 24:21-22, Jesús dijo, “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.  Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”  Esto es conocido como la gran tribulación.

———-[ Choo Thomas ]———–

Bueno, después de esto, el Señor Jesús me mostró otra visión.  Esta fue de los que quedaron atrás.  Creo que entre ellos hay muchos Cristianos.  Por eso corrían, ¿verdad? Si no eran Cristianos, no salían corriendo, sabes.  Pero la policía estaba por dondequiera, gente dondequiera y ellos, solo corrían, atemorizados, llenos de pánico, hacia los carros, los botes, corriendo a la montaña, ellos no sabían a donde ir, como si los estuviera persiguiendo algún monstruo o algo malo.  Tan atemorizados, era horrible, una escena muy horrible era esta.

Y después de eso, el Señor Jesús me dijo, “Esto que has visto no es nada comparado con lo que sucederá cuando llegue ese día.” Y después de eso, Él me dijo, “Cuando mi pueblo sea raptado, Satanás tomará el mundo y querrá que todos reciban su número 666.” Y todo el que se niegue a recibirlo, será decapitado.  Así que cualquiera que no desee recibir la marca de la bestia, el número 666, ellos entregan su corazón a Jesús, ellos quieren estar con Él por siempre y siempre, Apocalipsis 20:4.  Pero todo aquél que reciba la marca de la bestia, el número 666, ellos serán echados al lago de fuego para siempre y siempre; y arderán allí día y noche, sin descanso, Apocalipsis 14:11.  Así que todos deben conocer estas cosas y recordar que ser decapitado, no será fácil.  Serán torturados en gran manera antes de ser decapitados, porque satanás no les permitirá rendirse fácilmente.  Así que todo el que escuche este mensaje, por favor, si no tienes una relación íntima con nuestro Señor Jesús, por favor, haz algo por tu salvación.  Y si eres dejado atrás, no importa lo que cueste, nunca jamás te dejes marcar con el número de la bestia 666.  Es mejor sufrir por un poco de tiempo que sufrir el infierno para siempre, ardiendo en fuego, por favor, toma seriamente lo que estoy diciendo.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

Este libro, El cielo es muy real, está siendo traducido en diferentes idiomas y está siendo distribuido a través de todo el mundo.  También hay una versión en MP3 de este libro, que usted puede adquirir a través de la línea de red.

———-[ Choo Thomas ]———–

Bueno, a este libro le ha ido grandioso, se ha convertido en un éxito internacional.  El Señor usó al Dr.  Yonggi Cho para traducir este libro al coreano.  A él le tomó cerca de dos meses traducirlo, usualmente toma de seis a siete meses.  El día que el libro salió al mercado, las ventas explotaron y se convirtió en el éxito número uno en Corea.  El Dios Todopoderoso está usando al Dr.  Yonggi Cho de una forma asombrosa.  Él tiene casi 800, 000 miembros en su iglesia, y Dios lo está usando para este libro, Él lo escogió para este libro.  Gloria a Dios, y este es el libro del Señor Jesús para los tiempos del fin.  Él quiere que todos los Cristianos lean este libro y testifiquen a otros y esto es lo que muchas personas están haciendo, cuando ellos compran un libro, compran docenas, o compran cientos, y dicen que es la mejor herramienta de evangelismo aparte de la Biblia.  También recibo tantos correos electrónicos, que ya no dispongo de tiempo para mí.  Y especialmente, cuando recibo correos electrónicos de niños de 12 o 13 años.

Ellos dicen que sienten tanto amor por este libro.  Ellos aman a Jesús y dicen que este es el libro de Jesús y están siendo transformados por el libro.  Algunos de ellos dicen, debería dejar la escuela y trabajar para Dios.  Yo les digo que nunca dejen la escuela.  Tienen que estudiar, Dios desea que tengan una educación.  Eso es lo que les digo.  Pero en cualquier cosa que hagas, pon a Dios primero.  Cuando contesto sus correos, ellos se sienten muy felices, Sabes, miles y miles de vidas están siendo cambiadas por este libro, porque es el libro de Jesús.  Y Él ha cumplido todas Sus promesas para este libro, de principio a fin.  Él me dijo que Él tendría cuidado de todo, desde el principio hasta el final, y yo dije qué bien, pues estaba muy preocupada por tantas cosas, entonces Él me dijo, “¿Por qué te preocupas? Este es mi libro; yo tendré cuidado de todo”; Él siempre me dice eso.  Pero Él ha tenido cuidado de todo de principio a fin.

Todo aquél que lea este libro, sabe que este es el libro de Jesús y que Él tuvo cuidado de todo.  Así que Él cumplió todas Sus promesas para este libro.  Ahora lo único que falta es mi ministerio de danza.  Él me entrenó para un ministerio de danza, esto es, danza sagrada, por tres años, y luego dancé en la iglesia por dos años.  Ahora, casi tres y medio años después, espero en Él.  Esperar es lo más difícil de servir a Dios.  Sabes, tuve que esperar siete años antes que Él publicara el libro.  A veces pensaba si Él publicaría el libro alguna vez, pero Él cumplió Sus palabras.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

Al final de sus viajes celestiales, Jesús le hizo una promesa muy especial a Choo.

———-[ Choo Thomas ]———–

Bueno, el final de la visitación fue después que terminé el manuscrito del libro.  Entonces Él me llevó a la playa en la tierra.  Y estuvimos juntos un par de horas.  Él me dijo que me llevaría allí todos los lunes.  Eso fue el 27 de mayo de 1996.  Desde entonces, Él nunca ha fallado, Él me lleva allí cada lunes en mi cuerpo transformado.  Él me despierta unos minutos después de las 12 cada lunes en la mañana.  Él hace mi cuerpo temblar por 30 minutos, exactamente 30 minutos, ni más, ni menos, y Su presencia aparece en Su cuerpo espiritual, y yo en mi cuerpo espiritual, y vamos a la playa.  Y cuando vamos allí, Él mayormente habla, y yo escucho.  Entonces yo canto y danzo en mi cuerpo espiritual y ese es el mejor momento de mi vida ahora mismo.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

La razón por la que Jesús murió en la cruz está en Juan 3:16 -Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.  De manera que, de acuerdo a Romanos 10:9 -Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

———-[ Choo Thomas ]———–

Escucho tanta gente decir, “qué importa después que muera,” (risa) Entonces digo, es mejor que te importe.  Esto me sucedió cuando evangelizaba.  Si mueres, irás a uno de dos lugares, al cielo o al infierno.  Y él me dijo, eeehhh, a quién le importa después que muera.  Ellos hablan como si no tuvieran conocimiento después de muertos.  Yo te digo, mejor que te importe, ¿sabes por qué? Cuando mueres, tu cuerpo muere, pero tu espíritu y tu alma nunca mueren.  Es por eso que puedes recordar, sentir dolor, alegría, gozo, todo, igual que cuando estabas vivo.  Y aún así ellos no creen, aaaaa, ellos se enojan conmigo.  Yo digo, espero que algún día recuerdes lo que te estoy diciendo.  ¿Conoces a Jesús? Ellos responden, conozco a Dios.  Yo les digo, bueno, Jesús es Dios.  Él es el Padre, Él es el Espíritu Santo, Él es todo.  Si no conoces a Jesús, tu conocimiento de Dios no te llevará al cielo.  Yo les hablo, pero la mayoría de ellos no quieren escuchar.  Yo sólo les digo, bueno, tú no quieres creer ahora, pero espero que algún día creas.  Yo les hablo, y algunos de ellos no quieren aceptar el material de evangelismo.  Yo les digo, Ok, tú no quieres aceptar este material de salvación, está bien, pero un día, sabrás que todo el pueblo de Dios será raptado, entonces sabrás de lo que te estoy hablando ahora, Pero te pido, que cuando ese momento llegue, no recibas el número 666.  Si lo recibes, arderás en el infierno para siempre y siempre.  Así que por favor, por favor, por favor, nunca recibas el número 666.  ¿Lo recordarás? Sabes, algunos de ellos dicen, Ok.  Le digo esto a mucha, mucha gente.

A todo aquel que nunca ha orado la oración de salvación, me gustaría orar por ti.  Por favor, repite después de mí.

Señor Jesús, Creo que Tú eres el Hijo de Dios Y que moriste por mí.  Por favor entra en mi corazón y sé mi Señor y Salvador.  Te pido perdón por todos mis pecados y que me limpies con tu preciosa sangre, Toma control de cada área de mi vida de este momento en adelante.  Jesús, lléname con tu Espíritu Santo y lléname de poder para ser usado para Tu gloria.  Quiero servirte, amarte, obedecerte todos los días de mi vida y hacer una diferencia en las vidas de otros.  Padre, gracias por hacerme tu hijo.  En el Santo Nombre de Jesús, amén. 

Aleluya

Todo el que haya orado esta oración conmigo, or favor, vayan a una iglesia, escuchen la palabra de Dios de pastores y lean la Biblia todos los días y estúdienla.  Oren muchas veces al día y tengan una relación íntima con Jesús.  Gracias.  Amén.  Aleluya.

———-[ Presentador Bill Cheung ]———–

A nombre del Ministerio de Choo Thomas, gracias por ver nuestra presentación.  En “El cielo es muy real,” Jesús dijo que Él regresará por Su Iglesia antes de lo que nosotros pensamos, así que prepárate y démosle toda la gloria a Dios.

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23 Minutos En El Infierno (Historia Real)

2 enero 2008 18 comentarios

23 Minutos En El Infierno de Bill WieseTRANSCRIPCIÓN DEL TESTIMONIO DE BILL WEISE:
 “23 MINUTOS EN EL INFIERNO”

Es un honor dirigirme a ustedes y es una tremenda bendición para nosotros. Estamos en el negocio de bienes raíces. No hacemos esto para vivir. No hacemos esto por dinero. Sólo sabemos que Dios nos dijo que vayamos y le digamos al mundo acerca de Su amor por los hombres y acerca del lugar que Dios no quiere que Su creación vaya. Por eso es que estamos aquí.

Primero, debo mencionar varias cosas; preguntas que podrían estar en sus mentes. La primera pregunta la haría yo mismo, si fuera el oyente. Preguntaría, ¿cómo sabes que no fue un sueño malo lo que tuviste o una pesadilla? Quiero establecer par de puntos. Primeramente, yo salí de mi cuerpo. Cuando regresé, vi mi cuerpo tirado en el piso, y por lo tanto estoy seguro que fue una experiencia fuera del cuerpo. Algunos Cristianos han dicho, “oh, ningún Cristiano puede salir fuera de su cuerpo.”
Pero eso no es verdad, en 2da de Corintios 12:2, cuando Pablo fue llevado al tercer cielo, él dijo, “Si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé.” Por lo tanto, si él no lo sabía, significa que es posible. También él dijo en el verso 1 que fue una visión, así que creo que esto puede clasificarse como una visión.
En Job 7:14 dice: “me asustas con sueños, y me aterras con visiones.” Y eso fue definitivamente lo que el Señor hizo, me aterrorizó con una visión. Cuando regresé de esta visión, me tomó un año calmarme y volver a ser una persona normal. Yo estaba tan agitado y traumatizado de ese temor, que mi punto de vista de como testificar y apreciar aquello de lo que Dios nos libró, cambió totalmente.

Le he pedido a mi esposa que comparta con ustedes, el momento en que ella me encontró en la sala de nuestro hogar, porque yo no recuerdo esa parte.
Y quiero que ella se lo diga en pocas palabras.

¡Gracias querido! Eran las 3:23 de la mañana cuando desperté. Recuerdo esto porque miré nuestro reloj digital y noté que Bill no estaba a mi lado. Escuché gritos que venían de nuestra sala y avancé hacia allá. Al llegar encontré a mi esposo de un estado que no lo había visto antes. Cualquiera que conozca a Bill sabe que él, por naturaleza, es muy conservador, un hombre muy calmado y profesional. El no es el tipo de persona que grita o se emociona por cualquier cosa, a menos que Dios lo toque, (ríe) claro está.
Pero el asunto es que lo vi allí traumatizado, literalmente traumatizado; sosteniendo su cabeza entre las manos, gritando y llorando, desplomado en el piso de nuestra sala, y yo no sabía qué hacer. Pensé que estaba teniendo un ataque cardiaco. Así que comencé a orar, y él me gritó diciendo: “Ora que el Señor me quite esto de mi mente. El Señor me llevó al infierno y siento que mi cuerpo está muriendo. No lo puedo soportar.”
Así que comencé a orar por él, no sé, quizá por diez o veinte minutos, y él comenzó a calmarse; pero él estaba literalmente en un estado traumatizado, como uno que viene de Vietnam y luego tiene pesadillas recurrentes, o uno que revive un terrible accidente. No era alguien que simplemente despertaba de un mal sueño. Y yo necesitaba testificar esto.

Soy bendecido de tener una gran mujer. Estoy muy agradecido a Dios por ella. Hemos estado casados por cuatro años, nos hemos conocido por seis y han sido los mejores seis años de mi vida.

Lo primero que quise saber, después de haber tenido esta experiencia, fue si habría alguien en la Biblia que hubiera tenido una experiencia en el infierno. Así que comencé a investigar. Encontré y escuché a Chuck Missler. Él es un maestro de la Biblia que enseña a través de la nación, un erudito, y él dice que Jonás experimentó el infierno. En Jonás 2:2 dice: “desde el seno del Seol clamé.” Y en Jonás 2:6 dice: “la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura” Así que al menos hay alguien en la Biblia que experimentó el infierno: Jonás.

Quería saber esto porque fui enseñado en mis primeros días de convertido en la Capilla del Calvario, que toda experiencia espiritual que tengamos debe estar ya registrada en la Palabra de Dios. Así que entendía que si lo que había experimentado era real, estaría en la Palabra.
Por eso comencé a investigar y encontré alrededor de cuatrocientas escrituras que describen lo que vi, oí y sentí.

Todo lo que tiene que ver con el infierno, ya está en la Biblia, por eso lo que les digo, ya está en la Palabra, y luego haré referencia a algunas de estas escrituras.
Supe también de alrededor de 14 personas que experimentaron alguna porción del infierno. La mayoría de estas experiencias fueron de personas que estuvieron cerca de la muerte, hospitalizadas, a punto de morir, y que pudieron regresar.

Vayamos rápido al asunto. Mi esposa y yo fuimos al culto de oración del domingo en la noche, al cual siempre asistimos con nuestros pastores, y luego regresamos a casa como cualquier otra noche normal y nos acostamos. A eso de las tres de la madrugada, fui tomado. No supe como llegué allí hasta que regresé, y el Señor me explicó. Pero me encontré tirado en la celda de una prisión, como cualquier celda que usted se pueda imaginar, con paredes de piedra, barrotes en la puerta, pero yo no sabía en donde estaba. Yo sólo sabía que se sentía extremadamente caliente. Estaba tan caliente que no podía creer que estuviera vivo en esa celda. Pensé que debía haberme desintegrado con ese calor tan intenso, pero seguía vivo.

Hubo luz en aquel cuarto por un breve instante y creo que la presencia del Señor estaba allí para que yo pudiera ver aquel escenario. Pero luego todo volvió a oscurecer.
En Isaías 24:22 dice: “Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados.” Proverbios 7:27 dice: “Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.” Cámara significa cuarto interior, así que parte del infierno tiene celdas de prisión en cámaras, hornos de fuego y grandes áreas de fuego. Y yo estaba en una celda de prisión en ese momento.

Leamos entonces la siguiente escritura en Jonás 2:6, donde dice: “La tierra echó sobre mí sus cerrojos para siempre.” Y Job 17:16 dice: “A la profundidad del Seol descenderás.” Por eso todo lo que vi está en la Palabra. La sepultura que menciona Isaías 14:19 es el infierno. Me vi en una celda y estas cuatro criaturas estaban allí conmigo. En ese momento yo no sabía que ellos eran demonios, porque fui llevado allí como una persona inconversa. Dios quitó de mi mente que yo era salvo. No supe por qué pero Él me lo explicó en el camino de regreso.

No sabía lo que eran estas criaturas, pero eran enormes, de 12 o 13 pies de alto. De forma extraña, una de las personas que da su testimonio, vio el mismo demonio que yo vi. Si ven el testimonio de Kenneth Heagan, verán una buena descripción de este demonio que aparece en su video, donde un muchacho está siendo arrastrado por las barras del infierno.

Todos los demonios eran escamosos. Uno de ellos tenía escamas por todo su cuerpo y mandíbulas gigantes que sobresalían con unos enormes dientes y ojos hundidos. Era realmente enorme. El otro era horrible y tenía unas aletas bien afiladas por todo su cuerpo. Tenía unos brazos largos, fuera de proporción, al igual que sus pies, y todo en él era deforme, torcido y fuera de simetría. No había simetría. Un brazo largo, un hombro… era una criatura horrenda, muy horrenda.
Ellos maldecían a Dios todo el tiempo.

Yo me preguntaba, “¿Por qué estas criaturas maldicen a Dios? ¿Por qué odian tanto a Dios?”
Entonces ellas volvieron su atención hacia mí. Yo sentí que me tenían el mismo odio que le tenían a Dios. Y pensé, “¿Por qué me odian? Yo no les he hecho nada.” Pero ellos me odiaban con un odio que yo nunca había percibido en la tierra. Mucho más allá de toda habilidad que el hombre tenga para odiar. Ellos definitivamente me odiaban. Y supe que habían sido asignados para torturarme.

Hay algunas cosas que voy a decir, que no sé cómo las supe. Es como si en el infierno tus sentidos estuvieran más agudizados. Estás más consciente de lo que estás en tu cuerpo físico aquí. Yo estaba más consciente de las distancias, del tiempo y de muchas otras cosas. Una de las cosas que sabía era que ellos fueron asignados para torturarme para siempre en ese lugar. Me di cuenta que estaba acostado en el piso de la celda y que no tenía absolutamente ninguna fuerza en mi cuerpo.
Y yo me preguntaba, ¿Por qué no puedo moverme? ¿Qué me está pasando?

Yo estaba consciente de que a mi esposa y a mí nos gusta ejercitarnos, lo sabía, pero no tenía fuerzas, estaba indefenso allí tirado. Entonces uno de los demonios me agarró, me levantó y me tiró contra la pared, como quien coge un vaso y lo tira contra la pared; así de liviano era yo, o así de fuerte era él. Cada hueso de mi cuerpo se rompió, los sentí romperse. Sentí dolor, y allí, tirado en el piso comencé a clamar por misericordia, Pero estas criaturas no tenían ninguna misericordia, absolutamente ninguna. Uno me levantó, y el otro con sus aletas afiladas rasgaba mi carne en hilachas y la arrancaba de mí, sin ningún cuidado por este cuerpo que Dios formó tan maravillosamente.

Era un odio tan intenso contra mí y yo me preguntaba por qué estaba vivo, por qué estaba pasándome esto. No podía entender por qué no estaba muerto. La carne colgaba de mi cuerpo en hilachas, pero no había agua ni sangre, sólo carne colgando, porque la vida está en la sangre y no hay vida en el infierno. Tampoco hay agua en el infierno.

En Isaías 14:9-10 dice: “El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte… Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros…?” El Salmo 88:4 dice: “Soy contado entre los que descienden al sepulcro; soy como hombre sin fuerza.” Nosotros sabemos que el diablo tiene fuerza, porque la Biblia registra que había un endemoniado corriendo por los sepulcros y no lo podían amarrar con cadenas porque las rompía en pedazos. El era sólo un hombre con fuerza demoníaca.

También entendí que ellos tienen mil veces la fuerza del hombre. Y yo, si hubiera tenido mi fuerza natural, no hubiera podido contra ellos. Yo estaba a su merced y ellos no tenían ninguna misericordia. El olor de estos demonios y el olor en el infierno era tan atroz, que no puedo describirlo, pero lo intentaré. Es como el olor de la carne quemándose, a sulfato, así era el olor de los demonios. Era como una alcantarilla abierta, como carne podrida o huevos podridos y leche dañada, y todo lo que usted se pueda imaginar, sólo que mil veces peor. Era tan tóxico, que te mataría si tú estuvieras en este cuerpo; morirías. Yo me preguntaba ‘Por qué permanezco vivo con este olor?’ Era tan horrendo, pero no puedes morir. Tienes que soportarlo.

Ellos maldecían a Dios con profanidades. Esto se menciona en Ezequiel 22:26: “he sido profanado en medio de ellos.” La palabra profanar significa ‘degradar con un lenguaje vulgar y blasfemo.’ Las torturas que ellos me hacían están mencionadas en Deuteronomio 32:22-24, donde dice “Porque fuego se ha encendido en mi ira y arderá hasta las profundidades del Seol… Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de peste amarga; dientes de fieras enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra.” 2da de Samuel 22:6 dice: “las ligaduras del Seol me rodearán;” y en Miqueas 3:2 hay una escritura interesante que dice que los Filisteos, quienes odiaban a los Israelitas, amaban el mal y odiaban el bien, les arrancaban la piel y la carne de los huesos. Eso fue lo que les hicieron a los Judíos; eso fue lo que ellos hicieron en lo natural, pero ¿de dónde sacaron esa idea? La sacaron del infierno. Porque eso es lo que los demonios hacen.

Y en cuanto a la misericordia, sólo hay misericordia en el cielo, porque la misericordia viene de Dios. El diablo no conoce la misericordia. El está totalmente en contra de ella. Dice el Salmo 36:5 “Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia.” Definitivamente no está en el infierno. Y el Salmo 74:20 dice: “Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.” Es un lugar cruel, miserable y horrible que tienes que soportar.

Otro punto importante es que Dios hizo a la humanidad la más alta forma de Su creación y estos demonios son la forma más baja. Como humanos nosotros trabajamos duro para salir adelante en la vida, nos superamos y estudiamos. Y en el infierno tu vida está regida por los demonios. Estas criaturas tienen un consciente intelectual de cero. Son absolutamente ignorantes. Lo único que saben es odiar a Dios y a ti, y torturarte. Eso es todo lo que ellos saben hacer. Ellos controlan tu vida y no puedes hacer nada para evitarlo. Hay escrituras que hablan acerca de eso. La humillación que tú tienes que soportar, de saber que esa cosa va a controlar tu vida y no la puedes detener.

En Habacuc 2:5 dice: “ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará…” En Isaías 57:9 dice, “te abatiste hasta la profundidad del Seol.” Y En Ezequiel 32:24 dice, “Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro.” Era una cosa horrible, tener que ser manipulado por esas criaturas, que no tienen ninguna misericordia de ti.

Yo estaba tirado en la celda y se puso oscuro, muy oscuro. Quiero decir: tinieblas cual nunca antes yo había sentido, y yo he estado en cuevas, en profundas minas de hierro en Arizona, y esas eran tinieblas que usted no puede imaginarse. De alguna manera, logré arrastrarme fuera de la celda, aparentemente ellos me dejaron hacerlo, y yo sabía donde quedaba la puerta. Así que me arrastré hacia ella y cuando sentí que había salido fuera de la celda, miré en una dirección, y todo era oscuridad. Todo lo que se escuchaba eran gritos. Billones de personas gritando en este lugar. Yo supe que eran billones; era un ruido muy fuerte. Si alguna vez has escuchado a alguien gritar, es algo molestoso, no? Pues cuando escuchas billones de personas gritando, puedes imaginar como esto afecta tu mente; no puedes soportarlo, deseas taparte los oídos pero es tan penetrante que no puedes evitar escucharlos. Y el miedo que te sobrecoge es increíble, porque está dominado por el miedo, pues no hay presencia de Dios en ese lugar. De modo que tienes que soportar el miedo, el tormento y la total oscuridad donde no puedes ver nada, ni siquiera puedes saber lo que viene en contra de ti, y la Escritura habla acerca de esas tinieblas en el Salmo 88:6 donde habla de: “tinieblas en lugares profundos.”

En Apocalipsis 16:10 también habla de estas tinieblas. Y En Judas verso 13 dice “para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.” Hay una oscuridad que se puede sentir. En Exodo 10:21 dice, “para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.” Tú puedes sentir las tinieblas. Y el temor, debo decirte, era tan poderoso que te atrapaba. Es como, ¿alguna vez has visto una película de terror donde se te paran los pelos hasta el cuello? ¡Ese segundo! Si puedes tomarlo y multiplicarlo por mil y sostenerlo ahí, así es como estás todo el tiempo, y yo conozco algo sobre el miedo.

Hubo un tiempo en mi juventud cuando solía deslizarme en el acuaplano o tabla de surfing; todavía lo hago de vez en cuando, pero cuando era un jovencito, estábamos en Cocoa Beach, Florida deslizándonos en el acuaplano, cuando vimos un grupo de tiburones que venían hacia nosotros, y un tiburón tigre de unos 9 pies de largo se acercó y mordió mi tabla partiéndola por la mitad, me agarró por la pierna y me haló hacia abajo, así que mi pierna estaba en la boca de este tiburón gigantesco. Yo no era cristiano entonces, esto fue antes de que fuera salvo. Y de repente, me soltó. Yo sé que Dios permitió que el tiburón abriera la boca. Pero por esos breves momentos, el miedo que te sobreviene es absolutamente aplastante.

Si tú has visto la vieja película “Tiburón,” nada se compara con lo que le sucede a uno en ese momento. El miedo era aterrador, y al muchacho que estaba a unos pies de mí, el tiburón le arrancó la pierna de un solo golpe y lo arrastró por la playa. Había sangre por todos lados, gritos, y a él le faltaba una pierna. Por tanto, yo entiendo lo que es el miedo, pero ese miedo no se compara en nada, absolutamente nada, con el miedo que sentí en el infierno. No existe comparación. Y yo pensaba que ese era uno de los peores miedos que pudiéramos experimentar en la tierra, y esas son algunas de las cosas que tú tienes que soportar en el infierno.

En Isaías 24:17-18 dice: “Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra… voz del terror.”
Aún en las prisiones de la tierra los presos gritan; ¿cuánto más en el infierno? En Job 18:14 habla acerca de la suerte de los malos diciendo, “al rey de los espantos será conducido.” El diablo es, definitivamente, el rey de los terroristas.

Ahora yo estaba fuera de la celda y miré en una dirección y otra, y pude ver unas llamas de fuego. Yo estaba como a diez millas de ellas. Supe que eran 10 millas, y este hoyo de fuego medía como 3 millas de ancho. Las llamas aclararon el horizonte lo suficiente para ver el panorama del infierno. Las tinieblas eran tan densas que devoraban cualquier luz, pero había suficiente luz para ver un poco del horizonte.

Todo era color marrón; desolado. Quiero decir, ni una hoja verde. Nada de vida de ninguna especie. Sólo piedras, suciedad y un firmamento oscuro. Había una niebla tóxica en el ambiente. Las llamas subían muy altas, y me permitieron ver el lugar. Hay una escritura en Deuteronomio 29:23 que dice, “Azufre y sal, abrazada toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella hierba alguna…” No hay vida de ningún tipo en el infierno. Es tan extraño estar en un mundo donde no hay vida como la disfrutamos aquí. Los árboles y el aire fresco y todo lo demás. Nada de eso. Todo allí es absoluta mortandad. Y cuando hablo del calor, este era tan intenso, que no se puede describir. Dice en Deuteronomio 32:22, “Porque fuego se ha encendido en mi ira, y arderá hasta las profundidades del Seol…” En Judas verso 7 dice, “sufriendo el castigo del fuego eterno”, y el Salmo 11:6 habla de “fuego, azufre y viento abrasador.”

Eso es lo que está pasando en el infierno. Es tan caliente. Todas estas cosas deberían matarte, pero no mueres, sino que tienes que continuar soportando todas esas cosas. Yo quería paz mental para alejarme de esos gritos y salir de allí; como cuando tú quieres regresar a casa luego de un día ruidoso y difícil. Pero allí tienes que soportar todos esos gritos y tormentos. Y nunca jamás puedes librarte de ellos. Nunca. En Isaías 57:21 dice “no hay paz para los impíos, dice el Señor.”

También estás desnudo en el infierno. Esta es otra de las cosas que tienes que soportar; algo vergonzoso. Y hay una escritura que habla de la vergüenza y se encuentra en Job 26:6 y dice, “El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.” Eso significa que Dios puede ver dentro del infierno. Así que es observable para Él. Pero también estás desnudo en el infierno.
No hay agua en el infierno. No hay humedad en el aire. Es totalmente seco. Te sientes desesperado por una gota de agua; tan sólo una.

Como dicen las Escrituras en Lucas 16:23-24, “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.”

Quisiera mencionar algunos puntos de esta escritura. Él sólo quería mojar la punta de su dedo en agua; solo una gota hubiera sido preciosa. Una gota; pero ni siquiera tienes eso. Es difícil imaginar cuán seca tu boca está. Si puedes imaginarte corriendo en un maratón a través de valle de la muerte con algodón en tu boca y permanecer así por siempre. Seco; absolutamente desesperado por una gota de agua… Otra cosa que me fue revelada en las Escrituras es que, sabemos que había un abismo entre ellos, en el infierno, entre el paraíso y el hades. Y el hombre rico vio a Abraham a una gran distancia. En lo natural, ¿cómo podía él reconocer a Lázaro y a Abraham? Primeramente, él nunca conoció a Abraham, y segundo, para ver a alguien a esa distancia, no sabrías distinguir quienes son. Pero, como había mencionado antes, en el infierno tú conoces la distancia y lo profundo de las cosas.

Uno de los demonios me agarró, me arrastró de regreso a la celda y comenzó a atormentarme otra vez. Realmente odio hablar sobre esto, porque no deseo recordar el tormento. Pero ellos comenzaron a apretar mi cráneo y un demonio me agarró y trató de aplastar mi cabeza. Yo gritaba y rogaba por misericordia; pero no había misericordia.

Para entonces, uno de ellos agarró mi brazo y el otro mi pierna. Estaban a punto de arrancar mis piernas y brazos. Entonces pensé, “no puedo soportar esto, no puedo soportar esto,” y de repente algo me agarró y me empujó fuera de esta celda. Yo sé que fue el Señor, pero entonces no lo sabía. Yo estaba allí como un inconverso. Así que no sabía estas cosas. Yo fui allí como si nunca hubiera aceptado al Señor. Luego fui puesto cerca del fuego que había visto. Estaba parado a la orilla del hoyo, y debajo de la caverna. Era como una cueva gigante, como un túnel hacia arriba. Y junto al fuego podía ver a través de las llamas lo suficiente para ver los cuerpos, personas en el fuego, gritando, gritando por misericordia, quemándose en este lugar, y yo sabía que no quería estar allí. El dolor que había soportado era más que suficiente. Pero el calor y las llamas eran peor. Y estas personas estaban implorando salir de allí. Había una enorme criatura vigilando al borde del hoyo. Las personas se trepaban tratando de salirse, pero eran empujadas de nuevo al fuego. A ninguno se le permitía salir.

Y yo pensé, “oh, este lugar es tan horrible y espantoso.” Todas estas cosas sucedían a la misma vez. Tienes sed, hambre, estás exhausto y tampoco puedes dormir en el infierno. Necesitas dormir, tal como lo necesitamos ahora; nuestro cuerpo necesita reposar.
En Apocalipsis 14:11 dice: “Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche…,” no puedes dormir. ¿Puedes imaginarte como será eso?
Y en Zacarías 9:11 dice: “…yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.” No hay absolutamente ninguna agua en el infierno. Yo sabía que la ubicación del infierno era en el centro de la tierra. Allí es donde está. En el centro de la tierra. Yo sabía que estaba a 3,700 millas de profundidad en la tierra. El diámetro de la tierra es de 8,000 millas y la mitad de eso serían 4,000 millas. Yo estaba a 3,700 millas de profundidad.

En Efesios 4:9 habla de que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra.

En Números 16:32-33 dice, “Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra…” Allí es donde está el infierno ahora mismo.

Más tarde la muerte y el Hades serán lanzados al lago de fuego. Esto será después del juicio, pero ahora mismo el infierno está en la tierra. Yo estaba en la orilla de este hoyo de fuego, y vi todos estos demonios alineados a lo largo de los pasillos, de todo tamaño y forma; cada clase de horribles y deformes criaturas que usted pueda imaginar. Todas estas criaturas estaban torcidas y deformes. Enormes, pequeños, habían gigantes, arañas enormes, ratas, serpientes y gusanos; y la Biblia habla acerca de los gusanos en Isaías 14:11.

Allí hay toda clase de criaturas abominables. Por todos lados. Y parecían estar encadenadas a las paredes. Me pregunté por qué estas cosas estaban encadenadas a las paredes. No lo comprendía. Hay una escritura que se encuentra en Judas verso 6, que dice: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.” Así que quizá fue eso lo que vi. No sé pero eso fue lo que pareció ser. Yo me alegré porque no quería que ellos me alcanzaran. Todos ellos me odiaban con pasión. Otra cosa que yo no podía entender era que ellos no eran simples criaturas. Sentían odio hacia la humanidad. Por tanto me alegré de que estuvieran encadenados a la pared.

Comencé a ascender de esta caverna, este túnel, y dejar las llamas, así que se hizo más oscuro pero podía ver todos los demonios a lo largo de las paredes; ellos tenían un poder asombroso. Yo me pregunté quién podría pelear contra estas criaturas. Nadie puede pelear contra ellos.

Pero ese terror era tan aplastante que ni siquiera podía soportar tolerar el miedo. Pero lo peor de todo en el infierno, peor que los tormentos y demás, era que yo entendía, que la vida seguía su curso aquí en la tierra, y que las personas aquí -la mayoría de ellos- no tenían idea de que ese mundo existe aquí abajo. Ellos ni siquiera saben que hay un mundo real aquí abajo y que hay billones de personas sufriendo e implorando por una oportunidad para salir de allí, pero ellos nunca tienen oportunidad de salir. Ellos están molestos con ellos mismos por no haber tomado la oportunidad de recibir a Jesús. Están atascados allí para siempre. Esto es lo peor del infierno, no hay absolutamente ninguna esperanza de salir alguna vez. Yo entendía eso. Yo podía entender y comprender lo que es la eternidad. Nosotros aquí no podemos comprenderlo a cabalidad. Pero yo lo entendía, y sabía que estaría allí para siempre y siempre y siempre y que no tenía esperanza de salir.

Yo pensaba en mi esposa, que nunca podría regresar a donde ella. Yo siempre le decía que si alguna vez nos separábamos por un terremoto o alguna catástrofe, yo la encontraría a ella. Y yo no podía llegar a donde ella estaba; nunca la volvería a ver, y ella no tendría idea de donde estaba yo, nunca más podría volver a hablar con ella. Ese pensamiento me molestaba terriblemente. No había esperanza en este lugar, nunca sales de allí, ¿entiendes? Nunca puedes salir de allí, ¡jamás!!

¿Sabes? Aquí en la tierra siempre hay esperanza. Aún las personas en los campos de concentración tenían una esperanza de salir o de al menos morir para escapar sus circunstancias. Pero en la tierra nunca hemos experimentado una situación totalmente ausente de esperanza.

En Isaías 38:18 dice: “Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.” No hay esperanza, y la verdad es Jesús. Él es la verdad.
Para entonces, iba subiendo por el túnel, aterrorizado y totalmente perdido, con miedo a estos demonios, cuando de repente, Jesús apareció. ¡Alabado sea el Señor! ¡Jesús apareció! Una luz brillante alumbró todo el lugar, yo sólo veía su silueta, una silueta de hombre, pero no podía ver Su rostro porque era muy brillante, y yo caí de rodillas y me derrumbé; no podía hacer nada, sino adorarlo… adorarlo…

Estaba tan agradecido… Sólo un segundo atrás estaba perdido para siempre, y ahora de repente, estaba fuera de aquél lugar, porque ya yo conocía a Jesús. Aquellas personas no pueden salir porque no eran salvas. Yo sabía y entendía que no había salida de aquel lugar. Sólo por medio de Jesús puedes evitar ir a ese lugar; Él es el único camino.

En Apocalipsis 1:16 y 17 dice que cuando Juan fue al cielo, él vio a Jesús y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza, y cuando lo vio cayó como muerto a sus pies.
Ahora tú piensas que le harás millones de preguntas, pero cuando estás frente a Él… lo único que puedes hacer es adorar Su santo nombre y darle gracias por haberte salvado. Cuando recobré mi compostura lo suficiente como para formular un pensamiento, le dije al Señor (no creo que verbalicé la pregunta, simplemente lo pensé y el Señor me contestó):

“¿Por qué me enviaste a este lugar?”

Y Él me dijo, “Porque la gente no creen que este lugar existe, aún algunos de mis hijos no creen que este lugar es real.”

Yo estaba asombrado por sus palabras. Pensaba que todo Cristiano creía en el infierno. Pero no todos creen en un infierno literal.

Entonces le dije: “Señor, ¿por qué me escogiste a mí?”

Pero Él no me respondió a esta pregunta. No tengo idea de por qué Él me escogió a mí para ir allí. Yo soy la persona menos indicada para ir a ese lugar. Mi esposa y yo detestamos las películas maléficas, odiamos todo lo malo, no me gusta el verano, mucho menos el calor. Ese lugar es mugriento, no hay orden, existe caos total, desorden y repugnancia; y a mí me gustan todas las cosas ordenadas, la excelencia, y no sé por qué, pero Él no me contestó esa pregunta.

Él me dijo, “Ve y diles que yo odio este lugar, que no es mi deseo que uno de mi creación vaya a este lugar, ninguno. No hice esto para el hombre. Esto fue hecho para el diablo y sus ángeles. Tienes que ir y decirles. Te he dado boca para hablar; tú ve y diles.”

Y yo pensé para mis adentros, “Pero Señor, ellos no me van a creer; ellos van a pensar que estoy loco o que tuve un sueño malo.”

¿No pensarían ustedes eso?

Entonces el Señor me respondió y me dijo, “No es responsabilidad tuya convencerlos, sino del Espíritu Santo. Tú ve y diles.”

Para mis adentros, dije: “Sí, Señor, absolutamente; tengo que ir y decirles.”

Tú podrás preocuparte y temer lo que los hombres van a pensar de ti; pero tú sólo tienes que ir y hacerlo, y dejar a Dios el resto. ¿Amén?

Y le dije, “Señor, ¿por qué esas criaturas me odian tanto?”

Y Él me dijo, “Porque tú estás hecho a mi imagen, y ellos me odian a mí.” ¿Sabes? El diablo no puede hacer nada contra Dios, él no puede herir a Dios como tal. Pero él puede dañar a Su creación. Y es por eso que el diablo odia la humanidad, los engaña, los lleva al infierno, les inflige enfermedades, todo lo que pueda hacer para dañar la creación de Dios.

Dios fluía en mis pensamientos. Yo estaba inundado de pensamientos. Él me permitió tocar un pedazo de Su corazón y sentir cuánto Él ama a la humanidad. ¡Fue increíble! Yo no podía sobrellevarlo. Era tan absoluto, el amor que Él tiene por la humanidad, que tú no puedes soportarlo en tu cuerpo. Nosotros amamos a nuestras esposas, nuestros hijos. ¿Los amas mucho, verdad? Pues ese amor no puede compararse con el amor que Dios tiene para nosotros.

Su amor es infinitamente mayor que nuestro amor, y nuestra habilidad para amar. Es como dice en Efesios 3:19, Su amor excede todo conocimiento, va más allá, no puedes asimilarlo. No podía creer cuánto Él ama a la humanidad, Él moriría por que tan solo una persona no vaya a este lugar. Y a Él le ha dolido sobremanera, ver a uno de Su creación ir a este lugar.

Al Señor le duele, Él llora al ver que una persona vaya allí. Él me permitió tocar un pedazo de Su corazón, y pude sentir tanta tristeza de que Su creación vaya allí…

Yo pensé, “tengo que ir y testificar, hasta mi último suspiro, para decirle al mundo acerca de Jesús, cuán bueno es Él. ¡Nosotros tenemos las buenas nuevas del evangelio, y el mundo no las conoce! Ellos tienen que saber. Tenemos que compartir el conocimiento, las personas no tienen conocimiento en esta área. Dios quiere que compartamos con ellos cuán bueno Él es y cuánto Él odia este lugar.

Él también me dijo, “Diles que vengo muy, muy pronto.”

Y otra vez me repitió: “Diles que vengo muy, muy pronto.”

Ahora yo pienso, por qué no le pregunté, “¿Qué quieres decir, Señor, cuán pronto…? Así pensamos nosotros, ¿no? ¿Cuán pronto? Pero no le pregunté. Cuando estás ahí tú no piensas en hacer preguntas, sólo deseas adorarlo. No puedes creer la paz de Dios que viene sobre ti al estar cerca de Él –es inexplicable.

Yo, como todos ustedes, he estado en servicios ungidos. Pero no hay comparación al amor y la paz de Dios que sientes al estar cerca de Él. Entonces miré y vi aquellos demonios en la pared que primero se veían feroces, ¡ahora parecían hormigas! Eran enormes, pero en comparación con el poder de Dios, todo el poder creador de Dios, parecían como hormigas en la pared. Estaba maravillado. Y pensé, “Oh, Señor, ¡son simples hormigas!”

Y Él me dijo, “Sólo tienes que atarlos y echarlos fuera en mi nombre.”

Y pensé, “¡Wow, qué gran poder el que Él le ha dado a la Iglesia!”

¿Sabes? La crueldad de esas cosas tan fieras no tenía comparación, no hay quien las venza sin Jesús. Pero con Jesús, ellas no son nada. Y yo sentí una valentía que se levantó en mí allí cuando vi esas criaturas. Era como decir, “¿Son ustedes las criaturas que me estaban torturando y querían despedazarme? ¡Vengan ahora!” Quizá ese pensamiento fugaz estuvo allí, ¿quién sabe? “¡Jesús, ve contra ellos!”

Subimos a la superficie de la tierra. Tuvimos que continuar subiendo porque todavía estábamos en el túnel. No podía verlo más pero estábamos como en un torbellino gigante. Y aparentemente, teníamos que continuar subiendo para poder salir. Cuando llegamos al final, miré hacia abajo a la tierra, y estábamos muy arriba. ¡Ver el globo terráqueo fue algo asombroso! Yo sé que Dios me permitió ver eso. Él pudo haber salido del túnel de cualquier manera que Él quisiera. Pero pienso que Él conocía que desde niño yo quería ver como la tierra se vería desde el espacio, colgando de la nada. Como dice la Biblia en Job 26:7, “Cuelga la tierra sobre nada.”

Yo miraba y pensaba, “¿Qué sostiene esto? ¿Qué hace su término tan perfecto?” ¡Dios está en total control! ¡El poder de Dios fluyó en mí porque Él es asombroso! ¡Él es Todopoderoso! Cada pequeña cosa está bajo Su control. Ni un solo cabello de nuestra cabeza cae sin que Él lo sepa. Ni un ave cae al suelo sin que Él lo conozca. Yo estaba deleitado con estos pensamientos, ¡Dios tiene tanto poder! Yo estaba sobrecogido por esto. Y hay una escritura en Isaías 40:22 que dice, “Él está sentado sobre el círculo de la tierra.” Y allí estaba el círculo de la tierra. Y aún me atreví a pensar, “Señor, si Cristóbal Colón hubiera leído las escrituras hubiera sabido que la tierra es redonda.” Ellos creían que la tierra era plana entonces.

Cuando bajamos, atravesamos la capa de calor que está alrededor de la tierra. Sabía que la habíamos atravesado.

Cuando vi mi cuerpo tirado en el piso quedé estupefacto. Ese no podía ser yo, ¡yo estoy aquí! ¡Este soy yo! Usted nunca se ha visto a sí mismo dos veces? Y ahí estaba yo tirado, pero ese no era yo realmente. Hay una escritura donde Pablo dice que nuestro cuerpo es sólo una morada. Eso me golpeó fuerte. Yo pensé, “Eso es sólo una morada. ¡Eso es nada! ¡Es temporal! ¡Este soy yo realmente! ¡De esto se trata la eternidad, no esta vida de la que tanto nos preocupamos!” También me golpeó el pensamiento de que nuestra vida es como neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece, como dice Santiago 4:14. ¡Cuán corta es esta vida! ¡Es muy corta! ¡Cien años, si es que los vivieras, no son nada! ¡Se van como la neblina!

Y pensé, “¡Tenemos que vivir para Dios! ¡Lo que hagamos aquí, ahora, contará para la eternidad! ¡Tenemos que ser testigos de Jesucristo, tenemos que ir y salvar a los perdidos!”
¿Sabes? Nosotros no debemos preocuparnos por cada pequeña cosa que nos hace sentir cansados y derribados. ¡Tenemos que salir y predicar el evangelio y las buenas nuevas de salvación! Porque esto va a terminar pronto.

Yo vi mi cuerpo tirado allí y pensé que era algo así como cuando tú te sales de tu carro y lo miras. Ese no eres tú; es el carro que te lleva de un lugar a otro. Así me pareció mi cuerpo. Y pensé, ¡Señor, no me dejes, no me dejes, quiero continuar contigo por un poco más de tiempo! Pero Él se fue y yo me acerqué a mi cuerpo, y algo me haló hacia mi cuerpo. Como si hubiera sido aspirado por la nariz o la boca.

Y en esos momentos, cuando Él se fue, fue cuando todo el temor, tortura y tormento regresaron a mi mente. Porque la Biblia dice que “el perfecto amor echa fuera el temor.” Así que yo estuve cerca del perfecto amor, y Él se había ido. Y de súbito todo el terror y horror del infierno entraron a mi mente, y no lo podía soportar. Estaba gritando en total agonía. Yo sabía que este cuerpo no es capaz de soportar esa clase de terror. No puedes resistir esa clase de presión. Tu cuerpo no es lo suficiente fuerte. Así que finalmente, pude comenzar a orar, y a sacar eso de mi mente. En lo natural, tendrías que ir a toda clase de consejería para salir de este trauma; pero Dios lo sacó, Él quitó el trauma instantáneamente. Él dejó la memoria, pero sacó el trauma y el terror de mí. ¡Yo estaba tan agradecido!

Después de esto sucedieron muchas cosas. Quisiera tener tiempo para ir sobre ellas. Pero Dios me confirmó lo que había sucedido.

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Una Revelación Divina del Infierno

2 enero 2008 4 comentarios

Una Revelación Divina del InfiernoDurante cuarenta días Dios le dió a Mary Kathryn Baxter visiónes del infierno y la comisionó para que contase a todos a fin de que escojan la vida. He aquí un recuento de dicho lugar y de los seres que se encuentran allí, vistos en contraste con las glorias del cielo. Se trata de algo que nos recuerda la necesidad que todos tenemos del milagro de la salvación.

Acerca del Autor Kathryn Baxter nació en Chattanooga, Tennessee. Ella fue criada en La casa de Dios. Desde muy joven su madre le enseñó acerca de Jesús y su salvación. Kathryn nació de nuevo a la edad de diecinueve años. Después de servirle al Señor por varios años, se alejó de sus caminos por un tiempo. El Espíritu del Señor no la soltó y ella regresó entregándole su vida al Señor nuevamente. Ella todavía le sirve fielmente. A mediados de los años sesenta, Kathryn se mudó con su familia a Detroit, Michigan, donde vivió por un tiempo. Después, se mudó para Belleville, Michigan, donde comenzó a tener visiónes de Dios. Durante sus años en Michigan, estuvo bajo el liderazgo de los ancianos dentro de la familia de Dios permaneciendo fiel en todo. Los ministros, líderes y santos del Señor hablan con respeto sobre su minsiterio. El movimiento del Espíritu Santo es enfatizado en todos sus servicios y han ocurrido muchos milagros en ellos. Las demostraciones de los dones del Espíritu se han manifestado en sus servicios, mientras el Espíritu de Dios la dirije. Kathryn ama al Señor con todo su corazón, mente, alma y fuerzas y su deseo primordial es el de alcanzar almas para Cristo. Ella esta casada con Bill Baxter desde hace más de 24 años. Ellos tienen cuatro hijos y seis nietos quienes la respaldan en el ministerio. Ella es una verdadera doncella dedicada al Señor. Su llamado es especificamente en el área de sueños, visiónes y revelaciones. En 1983 ella fue ordenada como una ministra en la Iglesia de Dios del evangelio completo en Taylor, Michigan. Ella opera actualmente bajo la autoridad de La Iglesia de Dios Nacional en Washington, D.C. En 1976, mientras vivía en Belleville, Jesús se le apareció en forma humana, en sueños, visiónes y revelaciones. Desde ese tiempo ella ha recibido muchas visitaciones del Señor. Durante esas visitas El le ha enseñado la profundidad, los grados, niveles y tormentos de las almas perdidas en el infierno. Ella también ha recibido visiónes del cielo, el período de la gran tribulación y el fin de los tiempos.

Durante un período de su vida Jesús se le apareció por cuarenta noches consecutivas. El le dijo que este mensaje es para todo el mundo. Se está planeando realizar una película en el futuro.

De Parte del AutorYo reconozco que sin el poder sobrenatural del Señor Jesucristo, no se hubiera podido escribir este libro ni ningún otro que trate acerca de lo que ocurre después de la muerte. Jesús tiene la llave del infierno y ha pagado el precio para que nosotros podamos entrar en el cielo.

Descubrí que el escribir este libro ha sido una experiencia larga, solitaria, y exigente. Es más, se ha esperado varios años antes de que este libro sea revelado. Las revelaciones del Señor me llegaron en 1976. Se tardó ocho meses en ponerlo en papel. La escritura del manuscrito duró varios años y el colocar las referencias bíblicas paso a paso, demoró otro año. El terminar el libro tomó la mejor parte del invierno de 1982 y 1983. Además, Jesús me llevo al infierno por un período de 30 días, seguidos de 10 días de visita al cielo.

Ahora puedo ver que el Señor me estaba preparando para escribir este libro, pues desde niña tenía sueños acerca de Dios. Después que nací de nuevo, empecé ha sentir un amor muy grande por los perdidos y solo deseo ver que las almas se salven. Cuando el Señor se me apareció en el año 1976 me dijo que había sido designada para una tarea especial. El me dijo, “Mi hija me manifestaré en ti para sacar personas de las tinieblas hacia la luz. Porque el Señor Dios te ha escogido con un propósito, para escribir y registrar las cosas que te enseñaré y te contaré.

Te voy a enseñar la realidad del infierno, para que muchos sean salvos, muchos se arrepentirán de sus malos caminos antes que sea muy tarde. Tu alma será sacada de tu cuerpo, por mi, el Señor Jesucristo y transportada al infierno y otros lugares que yo quiero que veas. Yo también te enseñaré visiónes del cielo y otros lugares y te dare muchas revelaciones.”

Mary Kathryn Baxter

PrólogoMarcus Bach ha declarado que los libros muchas veces son comos “hijos de La mente,” y eso es correcto. No es como los hijos de nuestra carne y sangre, sino, que estos niños creativos, nacidos por una decisión o casualidad, están destinados a tener su propia vida. Sus experiencias en el mundo se comparan favorablemente a cualquier otro de un ofrecimiento original. Todas las emociones humanas son de ellos. Y existe el temor de que algún día sean guardados en el estante y sean olvidados para siempre.

No así este libro, el cual creo que el Espíritu Santo ha dejado nacer para todo tiempo y para la eternidad. Las experiencias y el mensaje son de suma importancia para el cuerpo de Cristo. Yo creo que la unción de Dios descansará sobre este libro y ministrará a cada persona que lo lea.

Como pastor de la Hermana Mary Kathryn Baxter, respaldo completamente este libro así como su ministerio y oro a Dios para que bendiga este libro y lo distrubuya a fin de que millares de personas lleguen a conocer a Jesucristo como su Señor y Salvador.

Dr. T. L. Lowery
National Church of God
Pastor

Capítulo 1: Camino al infiernoEn marzo de 1976 mientras oraba en mi hogar, tuve una visita del Señor Jesucristo. Había estado orando en el Espíritu por varios días cuando de pronto sentí la presencia real y verdadera de Dios. Su poder y gloria llenó la casa y una luz brillante iluminó el cuarto donde estaba orando y un sentimiento agradable y maravilloso vino sobre mi.

Habían luces que fluían en ondas, rodando y doblándose sobre y fuera de si. Era una vista espectacular! Luego la voz del Señor me comenzó a hablar. El me dijo, “Soy Jesucristo, tu Señor, y quiero darte una revelación con el fin de preparar a los santos para mi venida y para restaurarlos a mi justicia. Los poderes de las tinieblas son reales y mi juicio es verdadero.

Hija mía, te llevaré al infierno por mi Espíritu y te enseñaré muchas cosas que quiero que el mundo conozca. Yo me manifestaré muchas veces a quí, sacaré tu Espíritu de tu cuerpo, y te llevaré directamente al infierno.

Yo quiero que escribas un libro y relates las visiónes y todas las cosas que te revelaré. Tu y yo juntos caminaremos por el infierno. Haz un registro de estas cosas que fueron, son y están por venir. Mis palabras son verdaderas, fieles y de confianza. Yo soy el que soy, y no hay otro después de mi.”

“Querido Señor,” le grité, ” qué quieres que yo haga?” Todo mi ser quería gritarle a Jesús, para reconocer su presencia. La mejor manera de describir lo que me pasó, fue como que su amor vino sobre mí. El amor que sentí fue el amor más hermoso, sereno, lleno de gozo y un poder que jamás había experimentado.

Comencé a alabar a Dios. De momento, quería darle toda mi vida para que El la usara, para así ayudar a salvar a la gente de sus pecados. Sabía, por medio de su Espíritu, que el que estaba conmigo en mi cuarto era realmente Jesús el Hijo de Dios. No puedo encontrar palabras para expresar su presencia divina. Pero yo se, y estoy segura que era el Señor.

“He aqui, Hija mia,” dijo Jesús, “te voy a llevar al infierno por mi Espíritu para que puedas hacer un registro de su realidad; para que digas a toda la tierra que el infierno es real y para que traigas a los perdidos de las tinieblas a la luz del evangelio de Jesucristo.”

Instantáneamente, mi alma fue tomada de mi cuerpo. Jesús y yo ascendimos fuera de mi cuarto hacia el cielo. Yo me daba cuenta de todo lo que estaba aconteciendo a mi alrededor. Miré hacia abajo y vi a mi esposo y a mis niños dormidos en nuestro hogar.

Era como que había muerto y mi cuerpo había quedado en la cama mientras que mi espíritu iba con Jesús hacia arriba a través del techo de la casa. Parecía como que todo el techo había sido enrollado hacia atrás y yo podía ver a mi familia dormida en sus camas. Sentí el toque de Jesús mientras decía, “No temas; ellos estarán seguros.” El conocía mis pensamientos.

Hasta donde mis habilidades me permitan, trataré de contarles paso a paso lo que ví y sentí. Algunas de las cosas no las entendí, pero el Señor Jesús me dijo el significado de La mayoría de ellas, mientras que otras no me fueron reveladas.

Yo estaba conciente de lo que sucedía en aquel entonces, y ahora estoy convencida de que estas cosas verdaderamente ocurrieron y que solamente Dios me las pudo haber enseñado. Alabado sea su santo nombre. Pueblo, créanme, el infierno es real. Yo fuí conducida alli por el Espíritu, muchas veces aún durante la preparación de este reporte.

Pronto estábamos alto en los cielos. Me dí vuelta y miré a Jesús. El estaba lleno de gloria y poder, y una gran paz emanaba de El. El tomó mi mano y dijo:” “Yo te amo; no temas, porque yo estoy contigo.”

Luego, comenzamos a subir aún más alto dentro del cielo,y ahora podía ver la tierra desde arriba. Saliendo de la tierra habían embudos esparcidos en muchos lugares girando en vueltas hasta un punto central y regresando otra vez. Estos se movían en las alturas de la tierra y se veían como un tipo de resorte de hierro sucio y gigantesco que se movía constantemente. Estos subían de todas las partes de la tierra. “Qué son son éstos?” le pregunté a mi Señor Jesús al acercarnos a uno de ellos. “Estas son las entradas al infierno,” me contestó. “Nosotros entraremos al infierno por uno de ellos.”

Inmediatamente, entramos en uno de los embudos. Por dentro, se parecía a un túnel, girando alrededor y regresando otra vez como un trompo.

Una profunda oscuridad descendió sobre nosotros y con la oscuridad vino un olor tan terrible que me dejó sin aliento. A los lados de este túnel habían formas vivientes de un color gris oscuro incrustadas en las paredes, las formas se movieron y nos gritaron mientras pasábamos. Yo sabía que eran malignas sin que nadie me lo dijera.

Estas formas se podían mover pero se quedaban pegadas en las paredes al mismo tiempo que un un olor terrible emanaba de ellas, mientras que nos gritaban en forma terrible. Yo sentí una fuerza maligna invisible dentro de los túneles.

Alguna veces en la oscuridad se podían reconocer estas formas que en la mayoría eran cubiertas por una neblina sucia. “Señor, qué son estos?” le pregunté mientras me agarraba fuerte de la mano de Jesús. El contestó, “Estos son espíritus malignos listos para ser escupidos sobre la tierra cuando satanás de las ordenes.”

Mientras ingresábamos al túnel, estas formas malignas se rieron y nos llamaron. Ellos trataron de tocarnos, pero no pudieron debido al poder de Jesús. El aire estaba putrificado y sucio y solamente la presencia de Jesús evitó que gritara de tanto horror.

Oh si, yo tenía todos mis sentidos puestos podía oir, oler, ver, sentir y aún percibir la maldad en este lugar. Es más, mis sentidos se habían intensificado y el olor sucio casi me enfermó.

El aire estaba lleno de gritos al llegar cerca de la base del túnel. Gritos punzantes se oyeron por el túnel oscuro al acercarse a nosotros. Sonidos de toda clase llenaban el aire. Yo podía sentir temor, muerte y pecado alrededor mio.

El peor olor que yo jamás había olido llenaba el aire. Era el olor de carne putrefacta que parecía venir de toda dirección. Yo jamás había sentido tanto maldad y/o escuchado tales gritos de desesperación en la tierra. Pronto iba a darme cuenta de que se trataban de los gritos de los muertos y que el infierno estaba lleno de sus llantos.

Yo sentí un viento maligno y una pequeña fuerza de succión delante de nosotros. Unas luces como relampagos punzantes penetraban en la negra oscuridad y lanzaban sombras grises sobre las paredes. Yo podía reconocer escasamente la forma de algo delante mío. Impresionada me eché hacia atrás, cuando me di cuenta que era una culebra larga que se movía delante de nosotros. Cuando seguí mirando observé que habían culebras horribles que se deslizaban por todos lados.

Jesús me dijo, “Pronto entraremos a la pierna izquierda del infierno. Mas adelante vas a ver grande dolor, tristeza patética, y horror indescriptible. Quédate cerca de mi, y yo te dare fuerza y protección mientras pasamos por el infierno.”

“Las cosas que estás por ver son una advertencia” El me dijo. “El libro que vas a escribir va a salvar muchas almas del infierno. Lo que estás viendo es real. No temas, porque yo estaré contigo.”

Al fin, el Señor Jesús y yo estábamos en el fondo del túnel y entramos al infierno. Yo voy a tratar hasta donde mis habilidades me lleven a contarles lo que ví, y lo contaré en el orden en que Dios me lo dió.

Delante de mi, hasta donde podía ver, habían objetos volando, saltando de aquí para allá. En el aire se sentían sonidos de quejas y gritos dignos de pena. Delante de mi ví una luz opaca y comenzamos a caminar hacia ella. El camino era seco, seco como polvo. Pronto llegamos a la entrada de un túne1 pequeño y oscuro. Algunas cosas no las puedo escribir pues son demasiado horribles para hacerlo. El temor en el infierno se podía hasta saborear, y yo sabía que si no hubiese andado al lado de Jesús no hubiera podido salir de allí. Al escribir todo esto no he podido entender algunas de las cosas que ví, pero el Señor quien conoce todo me ayudó a entender la mayor parte de lo ocurrido.

Déjeme advertirle para que no vaya a ese lugar. Es un lugar horrible, de tormentos, dolor cruel y tristeza eterna. Su alma siempre estará viva. El alma vive para siempre. Es el verdadero Ud. y su alma ira al cielo o al infierno.

Aquellos que piensan que el infierno está aqui en la tierra, es verdad, lo está! El infierno se encuentra en el centro de la tierra, y allí hay almas en tormento día y noche. No hay fiestas en el infierno. No hay amor. No hay compasión ni descanso. Solamente es un lugar de increíbles dolores.
 

Capítulo 2:  La pierna izquierda del infiernoUn olor horrible llenaba el aire. Jesús me dijo: “En la pierna izquierda del infierno hay muchas fosas. Este túnel lleva a muchas partes del infierno, pero pasaremos un tiempo primeramente en la pierna izquierda.”

“Las cosas que estás por ver siempre estarán contigo”. El mundo tiene que saber de la realidad del infierno. Muchos pecadores, aún mucha gente mia no creen que el el infierno es real. Yo te he escogido para que le reveles estás verdades a ellos. Todas las cosas que te voy a enseñar acerca del infierno y todas las otras cosas que te enseñaré son verdaderas.”

Jesús se me presento en forma de una luz brillante, más brillante que el sol. La forma de un hombre estaba en el centro de la luz. Algunas veces vi a Jesús como hombre, pero en otras ocasiones en la forma de un Espíritu.

El habló otra vez, “Hija, cuando yo hablo, el Padre ha hablado. El Padre y Yo somos uno. Acuérdate de amar sobre todas las cosas y a perdonarse los unos a los otros. Ven ahora, sígueme.” Mientras caminabamos, espíritus malignos huían de la presencia del Señor Oh Dios, oh Dios yo exclamé, “que viene ahora?” Como ya lo he declarado, yo tenía todos mis sentidos en el infierno. Todos los que están en el infierno poseen todos sus sentidos. Los míos estaban trabajando con toda fuerza. Había temor en cada lado, y peligros inexpresables estaban por doquier. Cada paso que daba era más horrible que el ya dado. Habían puertas arriba del túnel del tamaño de pequeñas ventanas, que se abrían y cerraban ligeramente. El aire estaba lleno de gritos cuando muchas criaturas malignas volaban cerca de nosotros, y fuera de las puertas del infierno. Pronto estábamos al final del túnel. Yo estaba temblando de miedo debido al peligro y temor que había a nuestro alrededor.

Yo estaba tan agradecida por la protección de Jesús. Yo le doy gracias a Dios por su gran poder para protegernos – aún en las fosas del infierno. Pero aún con ese escudo de protección, yo continuaba pensando, no mi voluntad, Padre, sino la tuya sea hecha. Yo mire mi cuerpo y por primera vez me di cuenta que estaba en forma de espíritu, y mi forma era como yo era. Yo pensaba sobre lo que vendría después.

Jesús y yo nos salimos del túnel a un camino con pedazos anchos de tierra en cada lado. Habían fosas de fuegos en todos los lugares hasta donde podía llegar la vista. Las fosas eran de cuatro pies de ancho y tres pies de hondo y tenían la forma de un tazón. Jesús dijo, “Hay muchas fosas como estas en la pierna izquierda del infierno. Ven, yo te enseñaré algunas de ellas.”

Yo me paré al lado de Jesús en el camino y miré dentro de una de las fosas. Había azufre enterrado en sus lados y brillaban como carbones calientes de fuego. En el centro de la fosa estaba un alma perdida que había muerto y llegado al infierno. Desde el fondo de la fosa comenzaba el fuego que subía y arropaba el alma perdida con llamas ardientes. En un momento el fuego se apagaba y se volvía a encender y después con un sonido fuerte pasaba otra vez sobre el alma atormentada en la fosa.

Yo miré y vi esta alma perdida en la fosa, enjaulada dentro de una forma de esqueleto. “Mi Señor,” exclamé por lo que vi, ” la puedes dejar salir?” que terrible era esa escena! Yo pensé, ésta podría ser yo y le dije, “Señor, que triste es ver y saber que un alma viviente esta en ese lugar.”

Yo escuché un grito del centro de la primera fosa. Vi un alma en la forma de un esqueleto, gritando, “Jesús, ten misericordia.” ” Señor!” yo dije, era la voz de una mujer. Yo la miré y quería sacarla del fuego. El verla me rompió el corazón.

La forma de esqueleto de una mujer con un velo de color gris adentro estaba hablando con Jesús. Yo la escuchaba en estado de choque. De sus huesos colgaban pedazos de carne podridos y según se quemaba se caía al fondo de la fosa. Donde antes estuvieron colocados sus ojos, solo habían huecos vacíos y no tenía cabellos.

El fuego comenzó en sus pies con pequeñas llamas creciendo hasta subir por todo su cuerpo. La mujer parecía estar quemándose constantemente aún cuando las llamas eran solo brasas. Desde lo mas adentro de ella salían gritos y ayes de desesperación: “Señor, Señor, Yo quiero salir de este lugar!”

Ella continuaba tratando de alcanzar a Jesús. Yo miré a Jesús y había mucha tristeza en su rostro.

Jesús me dijo, “Mi hija, tu estás aquí conmigo déjale saber al mundo que el pecado resulta en la muerte, que el infierno es real.”Miré a la mujer otra vez, y gusanos salían de los huesos de su esqueleto. El fuego no le hacia daño. Jesús dijo, “Ella conoce y siente esos gusanos por dentro.”

Yo grité “Ten misericordia!” cuando el fuego alcanzó su altura y se encendía otra vez. La forma del alma de esta mujer fue estremecida con fuertes gritos y un profundo sollozo. Ella estaba perdida. No había salida.

“Jesús porqué está ella aqui?” le pregunté en voz baja, pues tenía mucho miedo. Jesús dijo, “Ven.”

El camino en el cual estábamos era como un circuito, girando dentro y afuera de estas fosas de fuego hasta donde podía alcanzar nuestra vista. Los gritos de los muertos vivos, llenos de quejas y lamentos llegaban a mis oídos desde todas las direcciones. Nunca había silencio en el infierno. El olor a muerte y carne podrida flotaba intensamente en el aire.

Llegamos a la próxima fosa. Dentro de esta fosa que era del mismo tamaño de la anterior, había una forma de esqueleto. Se escuchaba la voz de un hombre que gritaba desde una cueva, diciendo, “Señor, ten misericordia de mi.” No podía saber si el alma era un hombre o una mujer hasta el momento en que hablaban.

Grandes lamentos y sollozos salían de este hombre. “Jesús, lo siento mucho. Perdóname, sácame de este lugar. He estado en este lugar de tormento por años. Te lo ruego, sácame de aqui!” Grandes sollozos estremecian el marco esqueletal mientras rogaba, ” Por favor, Jesús, sácame de aqui!”

Yo miré a Jesús y pude ver que El también estaba llorando. El miró hacia arriba y dijo, “Mi Padre, Mi Padre, ten misericordia!” “Señor Jesús,” el hombre gritó desde la fosa en fuego, ” No he sufrido lo suficiente por mis pecados? Han pasado cuarenta años desde mi muerte.”

Jesús dijo, ” escrito está, el justo por la fe vivirá!” Todos los burladores e incrédulos tendrán su parte en el lago de fuego. Tu rehusaste creer la verdad. Muchas veces mis gentes te fueron enviados para enseñarte el camino, pero tu no los querías escuchar. Tu te reiste de ellos y rehusaste el evangelio. Aunque yo morí por ti en una cruz, tu te burlaste de mi y no te arrepentistes de tus pecados.

“Mi Padre te dió muchas oportunidades para ser salvo. Si solamente hubieras escuchado.” Jesús lloró.

“Yo lo se, Señor, lo se,” grito el hombre. “Pero yo me arrepiento ahora.”

“Ya es muy tarde,” dijo Jesús. “El juicio ya está determinado.”

El hombre continuó, “Señor, algunas de mis gentes vienen para este lugar, porque ellos tampoco se quieren arrepentir. Por favor, Señor, déjame ir a decirles que tienen que arrepentirse de sus pecados mientras están todavia en la tierra. Yo no quiero que ellos vengan aqui.”

Jesús dijo, “Ellos tienen predicadores, maestros, ancianos- todos ministrando el evangelio. Ellos se lo dirán. Ellos también tienen la ventaja de los modernos sistemas de comunicación y muchas otras maneras para aprender de mi. Yo les he enviado obreros para que puedan creer y sean salvos. Si ellos no creyeren cuando escuchen el evangelio, tampoco serán persuadidos aunque alguien resucite de los muertos.”

Con esto, el hombre se llenó de mucha ira, y comenzó a maldecir. Palabras malignas y blasfemas salieron de el. Yo miré con horror mientras las llamas subieron y su carne muerta y podrida comenzó a quemarse y a caerse. Yo ví su alma dentro de un cascarón de hombre. Esta parecía un velo gris sucio, y llenaba la parte interna del esqueleto.

Me volví hacia Jesús y grite, ” que horrible!”

Jesús dijo, “el infierno es real; el juicio es real. Mi hija, los amo tanto. Esto es solamente el comienzo de las cosas espantosas que tengo que enseñarte. Hay mucho más todavía por venir. Dile al mundo en mi nombre que el infierno es real; que los hombres y las mujeres tienen que arrepentirse de sus pecados. Ven y sigueme. Tenemos que seguir adelante.

En La proxima fosa vi a una mujer de cuerpo pequeño que parecía tener como unos 80 años. No puedo decir como sabía su edad, pero lo sabía. Su piel era removida de sus huesos por las contínuas llamas y solamente permanecían los huesos con un alma de un velo gris sucio adentro. Yo la observaba mientras el fuego la quemaba. De pronto solamente quedaban los huesos y los gusanos deslizándose por dentro los que el fuego no los podía quemar.

“Señor, que terrible,” yo grité, “yo no sé si puedo continuar, pues esto es increiblemente horrible.” Hasta donde podía llegar mi vista, se veían las almas quemándose en cuevas de fuego.

“Mi hija, ésta es la razón por la cual estás aqui,” respondió Jesús. “Tu debes de conocer y contar La verdad acerca del infierno. Ei cielo es real! El infierno es real! Ven, tenemos que seguir hacia adelante.”

Miré hacia atrás a la mujer. Sus gritos eran tan tristes. Mientras yo la miraba, ella juntó sus manos delgadas, como si estuviera orando. Yo no podía más que llorar. Yo estaba en forma de espíritu, y estaba llorando. Yo sabía que la gente en el infierno también sentían todas estas cosas.

Jesús conocia mis pensamientos. “Si, mi hija,” El dijo, “ellos sienten.” “Cuando la gente viene aquí, tienen los mismos sentimientos y pensamientos como cuando estaban en la tierra. Ellos se acuerdan de sus familias y amigos y todas las veces que tuvieron oportunidades de arrepentirse, pero rehusaron hacerlo. La memoria siempre está con ellos. Si solamente hubieran creído el evangelio y se hubieran arrepentido antes que fuera demasiado tarde.”

Yo miré a la anciana otra vez, y esta vez note que solamente tenía una pierna, y parecía que habían agujeros que habían sido taladrados en los huesos de sus caderas. ” Jesús qué es esto, le pregunté. El dijo, “Hija, mientras ella estaba en la tierra, tenía cáncer y estaba en gran dolor. Le hicieron cirugía para salvar su vida. Ella fue una anciana llena de amargura postrada en una cama por muchos años. Muchas de mi gente fueron a orarle y a decirle que yo podía sanarle. Ella dijo, “Dios me hizo esto,” y no quiso arrepentirse y creer en el evangelio. Ella, aún me conoció a mi, pero al tiempo llegó a odiarme.

“Ella dijo que no necesitaba a Dios y no quería que yo la sanara. Sin embargo, aunque le rogué, todavía queriendo ayudarla, sanarla y bendecirla, ella me volvió la espalda y me maldijo. Ella dijo que no me quería. Mi Espíritu le rogó a ella. Aún después de haber volteado su espalda contra mi, yo todavía trataba de atraerla por mi Espíritu, pero ella no quiso escuchar. Al fin murió y llegó aqui.”

La mujer le grito a Jesús, “Señor Jesús, por favor perdóname ahora. Yo siento no haberme arrepentido cuando estaba en la tierra.” Ella le gritaba con grandes sollozos a Jesús. ” solamente me hubiera arrepentido antes que fuera muy tarde! Señor, ayúdame a salir de aqui. Yo te serviré. Yo seré buena. No he sufrido lo suficiente? ,Por qué esperé hasta que fuera muy tarde? Oh, por qué esperé hasta que tu Espíritu dejó de tratar conmigo?”

Jesús le dijo a ella, “tu tuviste oportunidad tras oportunidad para arrepentirte y servirme.” La tristeza se veía escrita sobre el rostro de Jesús mientras nos alejábamos. Mientras yo miraba la anciana lloraba, y pregunté, “Señor, qué es lo próximo? “

Yo sentía temor a mi alrededor. Por doquier había tristeza, gritos de dolor y una atmósfera de muerte. Jesús y yo caminamos en dolor y pena hacia la próxima cueva. Solamente por su fuerza yo podía continuar. A una larga distancia todavía podía escuchar los gritos de arrepentimiento y ruegos por el perdón de la anciana.Si solamente hubiera algo que yo pudiera hacer para ayudarla! Yo pensé. Pecadores, por favor no esperen hasta que el Espíritu de Dios deje tratar con ustedes.

En la próxima fosa estaba una mujer arrodillada, como si buscara algo. Su forma de esqueleto también estaba lleno de agujeros. Sus huesos se le salían y su vestido rasgado estaba en fuego. Su cabeza era calva, y donde antes estuvieron su naríz y sus ojos, solo habían agujeros. Un pequeño fuego ardía alrededor de sus pies donde estaba de rodillas, y metía las uñas en las paredes de La cueva de azufre. El fuego se pegaba a sus manos y la carne muerta caía de ella mientras escarbaba.

Estaba conmovida con sollozos tremendos. “Oh, Señor, Oh Señor,” ella gritaba, “Quiero salir de aqui.” Cuando mirábamos, ella finalmente alcanzó la parte de arriba de la fosa con sus pies. Yo pensé que ella iba a poder salir, cuando de repente un demonio grande con alas inmensas que parecían estar rotas por arriba y que colgaban de sus lados, corrió hacia ella. Su color era marrón con negro y tenía cabellos en todo lo que era su cuerpo. Sus ojos estaban colocados en la parte trasera de su cabeza y era como del tamaño de un oso. El demonio corrió hacia la mujer y la empujó fuertemente de espaldas hacia la cueva en el fuego. Yo la miré con horror mientras caía y sentí mucha pena por ella. Yo quería tomarla en mis brazos y recibirla para pedirle a Dios que la sanara y la sacara de aquel lugar.

Jesús leyó mis pensamientos y dijo, “Mi Hija, el juicio ha sido determinado. Dios ha hablado. Aún cuando era una niña, la llamé y llamé para que se arrepintiera y me sirviera. Cuando ella tenía dieciseis años, yo vine a ella y le dije, yo te amo. Dame tu vida, ven y sígueme, porque te he llamado con un propósito especial. La llamé durante toda su vida, pero ella no me escuchó, solo dijo, “Un día te serviré. Yo no tengo tiempo para ti ahora, no tengo tiempo, tengo que gozar la vida. No tengo tiempo, para servirte, Jesús. Lo hare mañana.” El mañana nunca llegó, pues esperó demasiado.

La mujer le grito a Jesús, “Mi alma está verdaderamente en tormento. No hay salida. Yo se que quería el mundo en vez de ti, Señor. Yo quería riquezas, fama, y fortuna, y lo conseguí. Yo podía comprar todo lo que deseaba; yo era mi propio jefe. Yo era la más hermosa y la mujer mejor vestida de mi tiempo. Y tenía riquezas, fama y fortuna, pero encontré que no me las pude llevar al morir. Oh, Señor, el infierno es horrible. No tengo descanso ni de dí ni de noche. Estoy siempre en dolor y tormento. Ayúdame Señor,” gritó ella.

La mujer miró hacia Jesús con muchos deseos y dijo, “Mi dulce Señor, si solamente te hubiera escuchado! Me arrepiento por siempre. Yo planeaba servirte algún día cuando estuviera lista. Yo pensé que tu siempre me estarías esperando, pero que equivocada que estaba!

Debido a mi belleza, yo era una de las mujeres más buscada de mi tiempo. Yo sabía que Dios me llamaba a arrepentirme. Toda mi vida me atraía con cuerdas de amor y pense que yo podía utilizar a Dios como utilizaba a todos los demás, que El siempre estaría esperándome. Oh si, yo utilicé a Dios! El trataba tanto para conseguir que yo le sirviera, y todo el tiempo yo pensé que no lo necesitaba. Oh qué equivocada estaba! satanás comenzó a utilizarme, y comencé a servir a satanás más y más. Al final lo amaba más que a Dios. Yo amaba el pecar y no quería volverme hacia Dios.”

“Satanás utilizó mi belleza y mi dinero, y todos mis pensamientos estaban puestos en todo el poder que él me daría. Aún así, Dios continuaba llamándome, pero yo pense, tengo el mañana u otro día.

Y un día mientras viajaba en un auto, mi chofer chocó contra una casa, y morí. “Señor por favor dejame salir”! Mientras hablaba sus manos delgadas y brazos se extendieron hacia Jesús mientras las llamas continuaban quemándola.

Jesús dijo, “El juicio ha sido determinado.” Las lágrimas corrían por sus mejillas según nos movíamos a la otra fosa. Yo lloraba por dentro debido a los horrores del infierno. “Señor Jesús,” yo grité, “El tormento es muy real. Cuando un alma viene a este lugar, no hay esperanza, vida, o amor. El infierno es demasiado real.” No hay salida, yo pensé. Ella tiene que quemarse para siempre en estas llamas.

“El tiempo se está acabando,” dijo Jesús. “Nosotros regresaremos mañana.”

Amigo, si estás viviendo en pecado, por favor arrepiéntete. Si habías nacido de nuevo y le diste la espalda a Dios, arrepiéntete y retorna a El ahora mismo. Vive una vida buena y afírmate en la verdad. Despierta antes que sea muy tarde y vivirás para siempre con el Señor en el cielo.

Jesús habló otra vez, “El infierno tiene un cuerpo (como una forma humana) acostado de espalda en el centro de la tierra. El infierno está moldeado como un cuerpo humano muy grande y con muchos cuartos de tormento.”

“Acuérdate de decirle a la gente de la tierra que el infierno es real. Millones de almas perdidas están aquí, y cada día llegan más. El Día del gran Juicio, la muerte y el infierno serán lanzados en el lago de fuego y esa será la segunda muerte.”
 

Capítulo 3: La pierna derecha del infiernoDesde la noche anterior cuando estuve en el infierno no he podido dormir ni comer. Cada día revivo el infierno. Cuando cerraba mis ojos todo lo que podía ver era el infierno. Mis oídos no podían dejar de escuchar los gritos de los condenados. Así como un programa de televisión, yo revivía una y otra vez todas las cosas que había visto en el infierno. Todas las noches estaba en el infierno, y de día, trabajaba para encontrar las palabras correctas para explicarle estas cosas tan terribles al mundo.

Jesús se me apareció otra vez y me dijo, “Esta noche vamos a entrar en la pierna derecha del infierno, mi hija. No tengas temor, pues yo te amo y estoy contigo.”

El rostro del Señor estaba triste, y sus ojos estaban llenos de mucha ternura y un profundo amor. Aunque los que estaban en el infierno estaban perdidos para siempre, yo sabía que El todavía los amaba y los seguiría amando por toda la eternidad.

“Mi hija,” el dijo, “Dios, nuestro Padre, le ha dado a cada uno de nosotros una voluntad para que escojamos de servirle a El o a satanás. Sabes, Dios no hizo el infierno para su pueblo. Satanás engaña a muchos para que le sigan, pero el infierno fue hecho para satanás y sus ángeles. No es mi deseo, ni el deseo de mi Padre, que alguien perezca.” Lágrimas de compasión corrían por las mejillas de Jesús.

El comenzó a hablarme otra vez, “Acuérdate de mis palabras, en los días por venir, mientras te enseño el infierno. Yo tengo todo poder en el cielo y en la tierra. Habrán tiempos cuando te sentirás como que te he abandonado, pero no es así. En ocasiones seremos vistos por las fuerzas malignas, y las almas perdidas, mientras que en otras ocasiones nadie nos vera. No importa a donde vayamos, ten paz y no temas en seguirme.”

Salimos juntos. Yo lo seguí de cerca y lloraba. Durante días había estado llorando, y no podía deshacerme de la presencia del infierno que estaba siempre delante de mi. En mi interior yo lloraba. Mi espíritu estaba muy triste.

Llegamos a la pierna derecha del infierno. Mirando hacia adelante, yo ví que estábamos en un camino seco y quemado. El aire sucio estaba lleno de gritos y un olor a muerte estaba por doquier. El olor era a veces tan repugnante que me enfermaba el estómago. Había oscuridad en todos los lugares a excepción de la luz que emanaba del rostro de Jesucristo y de las fosas de fuego, que se veían en todas partes de ese lugar hasta donde alcanzaba nuestra vista.

De pronto, delante de nosotros comenzaron a pasar demonios de toda clase . Algunos diablillos restrillaban sus dientes al pasar. Espíritu de demonios de todos los tamaños y formas hablaban entre ellos. Delante de nosotros, un demonio grande le estaba dando órdenes a demonios pequeños. Nos paramos a escuchar y Jesús dijo, “Aquí también hay un ejército invisible de fuerzas malignas que no se ven aquí, demonios tales como espíritus malignos de enfermedad.”

“Anda, le dijo el demonio grande a los duendes y diablos más pequeños. “Hagan muchas cosas malas, rompan los hogares y destruyan familias, seduzcan a los cristianos débiles, mal informen y extravién a todos los que puedan. Ustedes tendrán su recompensa cuando regresen. Acuérdense, que deben de tener cuidado de aquellos que genuinamente han aceptado a Jesús como su Salvador. Ellos tienen el poder para expulsarlos. Vayan por toda La tierra. Yo tengo muchos más de ustedes alli y tengo otros más por enviar. Acuérdense, somos sirvientes del príncipe de las tinieblas y de los poderes de los aires.”

Entonces, las formas malignas comenzaron a volar hacia arriba y a salir del infierno. Puertas, en la parte alta de la pierna derecha del infierno se abrían y se cerraban rápidamente para dejarlos salir. Otros subieron y salieron del túnel en forma de embudo por el cual habíamos bajado.

Voy a tratar de describirles la apariencia de estos seres malignos. El que estaba hablando era muy grande, del tamaño de un oso, de color marrón, con la cabeza como un murciélago y sus ojos estaban colocados bien adentro de su rostro belludo. De sus costados colgaban unos brazos belludos y de los cabellos de su cara salían colmillos.

Otro era pequeño como un mono, con brazos bien largos y cabellos sobre todo su cuerpo. Su cara era pequeña y tenía una nariz puntiaguda. No pude ver los ojos en ninguna parte de su ser.

Otra tenía una cabeza grande con orejas largas y un rabo largo, mientras que otro era grande como un caballo y tenía una piel suave. La visión de estos demonios y espíritus malos así como el olor terrible que salía de ellos, me enfermó del estómago. Donde quiera que veía habían demonios y diablos. El mas grande de ellos, según me conto Jesús, estaba recibiendo órdenes directamente de satanás.

Jesús y yo caminamos por el camino hasta que llegamos a otra fosa. Gritos de dolor, sonidos de dolores inolvidables, se escuchaban por doquier. Mi Señor, qué viene después? yo pensé.

Caminamos y pasamos directamente delante de algunos de los seres malignos (parecían que no nos veían) y nos paramos delante de otra fosa de fuego y azufre. En esta otra fosa había un hombre con un cuerpo grande. Lo escuché predicando el evangelio. Yo miré a Jesús espantada esperando que me diera una respuesta, pues El siempre conocia mis pensamientos. El me dijo, “Cuando este hombre estaba en la tierra, era un predicador del evangelio. En un tiempo habló la verdad y me sirvió.” Yo me preguntaba por qué razón este hombre estaba en el infierno. El era como de seis pies de alto y su esqueleto era de un color gris y sucio como una piedra sepulcral y partes de sus ropas todavía colgaban de él.

Yo me preguntaba porque las llamas habían dejado estas ropas rotas y andrajosas y no las había quemado. Su carne en fuego colgaba de él y su cráneo también estaba en fuego. Un olor terrible emanaba de él. Vi como el hombre extendía sus manos como si estuviera cargando un libro y comenzaba a leer escrituras de un libro simulado. Otra vez, me acordé de lo que dijo Jesús:

“Tu tienes todos tus sentidos en el infierno, y son más efectivos aquí.”

El hombre leía escritura tras escritura, y yo pensé que eso era bueno. Jesús le dijo, con grande amor en su voz, “Paz, estad quieto.” Inmediatamente, el hombre dejó de hablar y se volvió lentamente para mirar a Jesús.

Yo vi el alma del hombre dentro de su esqueleto. El le dijo al Señor, “Señor, ahora le voy a predicar la verdad a toda la gente. Ahora, Señor, estoy listo para ir y contarle a otros de este lugar. Yo se que cuando estaba en la tierra yo no creí que había un infierno, ni tampoco que tu venías otra vez. Esto era lo que la gente quería escuchar y yo comprometí la verdad con la gente de mi iglesia. Yo se que no me gustaba nadie que fuese de diferente raza, o color de piel y causé que muchos se apartaran de ti. Yo hice mis propias reglas sobre el cielo y sobre el bien y el mal. Yo se que dirigí a muchos hacia el mal y causé que muchos cayeran y se apartaran de tu Santa Palabra, y tomé dinero de los pobres. Pero, Señor, déjame salir, y haré lo correcto. No tomaré más dinero de La iglesia. Yo ya estoy arrepentido. Yo amo La gente de todas las razas y colores.”

Jesús dijo: “No solamente distorsionaste y malinterpretaste la Santa Palabra de Dios, sinó que mentiste al decir que no conocias la verdad. Los placeres de la vida fueron mas importantes para ti que la verdad. Yo mismo te visité y traté de conseguir que regresarás, pero tu no me escuchaste. Te fuiste por tu propio camino y la maldad era tu Señor. Tu conocias la verdad, pero no te arrepentías, ni regresabas a mi. Yo estaba presente todo el tiempo y te esperé. Yo quería que tu te arrepintieras, pero no lo hiciste. Y ya el juicio ha sido dado.”

Había pena en el rostro de Jesús. Yo sabía que si el hombre hubiera escuchado el llamado del Señor, él no estaría aquí ahora. Oh, pueblo, por favor escuchen.

Jesús le habló al descarriado otra vez: “Tu debiste haber dicho la verdad y así hubieras guiado a muchos hacia la justicia con la Palabra de Dios, que enseña que todos los incrédulos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre.

Tu conocías el camino de la cruz. Tu conocías el camino de la justicia. Tu sabías que tenías que predicar la verdad. Pero satanás llenó tu corazón de mentiras, preferiste el pecado. Debiste haberte arrepentido con sinceridad y no a medias. Mi Palabra es verdadera. Esta no miente, y ahora es muy tarde, muy tarde.”

Este hombre amenazó a Jesús con sus puños y lo maldijo, pero aún así Jesús exclamo: “Mi Padre, ten misericordia.”

Con mucha tristeza, Jesús y yo caminamos hacia la próxima fosa. El predicador descarriado todavía seguía maldiciendo a Jesús en su íra. Mientras caminábamos por las fosas de fuego, las manos de los perdidos se extendían para tocar a Jesús, y le rogaban a gritos que tuviera misericordia. Sus manos y brazos de huesos estaban grises y negros del fuego- no había carne viva o sangre, u órganos, solamente la muerte. Yo lloraba por dentro, “Oh tierra, arrepiéntete. Si no lo haces vendrás a este lugar. Detente, antes de que sea muy tarde.

Nos paramos en otra fosa. Sentía tanta pena y tristeza por todos ellos que estaba físicamente débil y casi no me podía parar. Tanto llanto me conmovió y dije “Jesús, me duele tanto en mi interior.”

Desde la fosa una mujer le habló a Jesús. Ella estaba parada en el centro de las llamas, y éstas cubrían todo su cuerpo. Sus huesos estaban llenos de gusanos y carne muerta. Mientras las llamas se prendían a su alrededor, levantó sus manos hacia Jesús, gritando, “Sácarne de aqui. Yo te doy mi corazón ahora, Jesús, ahora le contaré a otros de tu perdón. Yo testificaré de ti. Te ruego, por favor déjame salir.”

Jesús dijo, “Mi palabra es verdad, y ésta declara que todos tienen que arrepentirse y dejar sus pecados, y pedirme que entre en sus vidas, si quieren escapar de este lugar. Por medio de mi sangre hay perdón de pecados. Yo soy fiel y justo y perdonaré a todos los que vienen a mi. Yo no los echaré fuera.”

El dio la vuelta, miró a la mujer y dijo, “Si tu me hubieras escuchado y hubieras venido a mí arrepentida, yo te hubiera perdonado.”

La mujer preguntó, “Señor, no hay manera de salir de aquí?”

Jesús habló bien suavemente. “Mujer,” le dijo, “Se te dieron muchas oportunidades para arrepentirte, pero tu endureciste tu corazón y no lo hiciste. Y tu sabes que mi palabra dice que “todos los adúlteros tendrán su parte en el lago de fuego.”

Jesús se dirigió a mi y dijo, “Esta mujer tuvo muchas relaciones pecaminosas con muchos hombres, y causó que muchos hogares se desbaratáran. Sín embargo, a pesar de todo eso, todavía la amo. Yo la busqué no para condenarla, sino para salvarla. Yo le envié muchos de mis siervos para que se arrepintiera de sus malos caminos, pero no quiso. Cuando era una mujer joven la llamé, pero ella continuó haciendo el mal. Ella hizo muchas cosas malas, sin embargo, yo la hubiera perdonado si hubiera venido a mi. Satanás entró en ella, y creció en amargura, y no quiso perdonar a otros.

Ella iba a la iglesia solamente a buscar hombres, y los seducía. Si solamente hubiera venido a mi, sus pecados hubieran sido lavados por mi sangre. Parte de ella me quería servir, pero no podemos servir a Dios y a satanás a la misma vez. Cada persona tiene que escoger a quien va a servir.”

“Señor,” yo grité, “dame fuerzas para seguir.” Yo estaba temblando desde mi cabeza hasta los pies debido a los horrores del infierno.

Jesús me dijo: “Paz, estad quieta.”

“Ayudame, Señor.” grite. “Satanás no quiere que nosotros sepamos la verdad del infierno. En mis sueños mas atrevidos jamás pensé que el infierno fuera así. Querido Jesús, cuándo terminará esto?

“Mi hija,” respondió Jesús, “solamente el Padre sabe cuando vendrá el fin.” Después me habló otra vez y me dijo, “Paz, estad quieta.” Una gran fortaleza vino sobre mi.

Jesús y yo caminamos por las fosas. Yo quería jalar del fuego a cada persona que pasaba y traerlos ligeramente a los pies de Jesús. Lloré mucho por dentro. Pensé dentro de mi, yo no quiero que mis hijos vengan jamás a este lugar.

Al fin, Jesús se dirigió a mi y dijo calladamente, “Mi hija, iremos ahora a tu hogar. Mañana por la noche regresaremos a esta parte del infierno.”

De regreso a mi hogar, lloré y lloré. Durante el día reviví el infierno y los horrores de todas las gentes que se encuentran allí.

Durante el día le conte a todos acerca de lo que ví en el infierno. Yo les dije que el dolor del infierno es increíble.

A los que están leyendo este libro, por favor, yo les ruego, arrepiéntanse de sus pecados, clamen a Jesús y pidanle que les salve, clamen a El hoy. No esperen hasta mañana. El mañana quizas no llegue. El tiempo se termina ligeramente. Caigan de rodillas y sean limpios de sus pecados. Sean buenos los unos con los otros. Por el bien de Jesús, sean bondadosos y perdónense los unos a los otros. Si está enojado con álguien, perdónenlo. No vale la pena ir al infierno por un enojo. Perdonen como Jesucristo nos perdona de nuestros pecados. Jesús es poderoso para sostenernos si es que tenemos un corazón arrepentido y dejamos que su sangre nos limpie de todo pecado. Amen a sus hijos y a su prójimo como así mismo.

El Señor de la iglesia dice, “arrepiéntanse y sean salvos.”

Capítulo 4:  Más fosasLa proxima noche, Jesús y yo, regresamos a la pierna derecha del infierno. Vi, como antes, el amor que Jesús tenía por las almas que estaban perdidas en el infierno. Y senti su amor por mí y por todos los que viven en 1a tierra.

“Hija,” me dijo, “No es la voluntad de Dios qu nadie perezca. Satanás engaña a muchos y ellos le siguen. Pero Dios es perdonador. El es un Dios de amor. Si estos hubieran venido verdaderamente al Padre y se hubieran arrepentido, El los hubiera perdonado.” Una gran ternura cubría el rostro de Jesús mientras El decia, “Mi Padre, ten misericordia.”

Otra vez pasamos por las fosas en fuego y pasamos por medio de mucha gente como las que describí anteriormente. Mi Señor, mi Señor, que horror es esto yo pensé. Caminamos y caminamos pasando por muchas almas quemándose en el infierno.

Durante todo el camino se extenían manos ardientes hacia Jesús. Donde antes hubo carne, ahor solo habían huesos y una masa gris con carne quemándose y pudriéndose y colgando en pedazos. Dentro del marco de la forma de su esqueleto había un alma como vapor de un color gris y sucio dentro de un esqueleto seco para siempre. Yo podía sentir, por sus gritos, que ellos percibían el fuego, los gusanos, el dolor, y la falta de esperanza. Sus gritos llenaban mi alma con un dolor tan grande que no puedo describirlo.

Si solamente ellos hubiera escuchado, yo pensé, no estarían en este lugar. Yo sabía que los que estaban perdidos en el infierno tenían todos sus sentidos. Ellos se acuerdan de todo lo que se les dijo y sabían que no había manera de escapar de las llamas y que estaban perdidos para siempre.

Sin embargo, aunque sin esperanza, todavía le pedían a Jesús misericordia.

Nos paramos en la proxima fosa. Era exactamente como todas las demás y adentro estaba la forma de una mujer (lo supe por la voz). Ella gritó tras Jesús para ser librada de las llamas.

Jesús miró a la mujer con amor y dijo, “cuando estabas en la tierra, te llamé y te llamé para que vinieras a mi. Yo te rogué que arreglaras tu corazón conmigo antes que fuera muy tarde. Muchas veces te visite a media noche para hablarte de mi amor. Yo te busque, te amé y te traje hacia mi por mi Espíritu.

‘Si Señor,’ dijiste, ‘yo te seguiré,’ con tus labios dijiste que me amabas, pero tu corazón no lo decia. Yo sabía donde estaba tu corazón. Yo muchas veces te envié mis mensajeros para que te dijeran que te arrepintieras de tus pecados y vinieras a mi, pero no quisiste escucharme. Yo quería usarte para que le ministraras a otros, para ayudar a otros a encontrarme. Pero tu querías más al mundo que a mi. Yo te llamé, pero tu no me escuchaste, ni tampoco quisiste arrepentirte de tus pecados.”

La mujer le dijo a Jesús, “tu te acuerdas Señor, como yo fui a la iglesia y era una mujer buena. Yo me uní a la iglesia. Yo fui miembro de tu iglesia. Yo sabia que tu llamamiento estaba sobre mi vida. Yo sabia que tenía que obedecer a ese llamado a cualquier costo, y asi lo hice.”

Jesús dijo, “Mujer, estás llena de mentiras y pecados. Yo te llamé, pero tu no me escuchaste! Es verdad, fuiste miembro de una iglesia, pero ser miembro de una iglesia no te lleva al cielo. Tus pecados eran muchos y no te arrepentiste. Tu causaste que otros tropezaran con mi palabra. Ya no perdonabas a los que te herían. Tu pretendías amarme y servirme cuando estabas con los cristianos, pero cuando estabas lejos de los cristianos tu mentiste, engañaste y robaste. Tu te entregaste a espíritus de seducción y gozabas de tu doble vida. Tu conocias el camino recto y angosto.”

Jesús dijo, “También tenías una doble lengua. Hablabas de tus hermanos y hermanos en Cristo. Tu los juzgabas y creías que eras mejor que ellos, cuando en tu corazón había un gran pecado. Esto yo lo se, tu no escuchaste mi dulce Espíritu de compasión. Tu juzgabas lo externo de una persona sin tener en cuenta que muchos eran hijos de la fe. Tu eras bien dura.

Si, decías que me amabas con tus labios, pero tu corazón estaba lejos de mi. Tu conocias las cosas de Dios y las comprendías. Tu jugaste con Dios, pero Dios todo to sabe. Si tu hubieras servido a Dios con sinceridad, no estuvieras hoy en este lugar. No puedes servir a satanás y a Dios a la misma vez.”

Jesús se dio vuelta hacia a mi y dijo, “muchos en los días postreros se apartaran de la fe, escuchando espíritus de mentiras y servirán al pecado. Salid de en medio de ellos, apartense de esos caminos y no caminen sus caminos.”Cuando nos alejamos, la mujer comenzó a maldecir a Jesús. Ella dió gritos de ira. Nosotros seguimos caminando. Mi cuerpo estaba muy débil.

En La próxima fosa estaba la forma de otro esqueleto. Yo sentía el olor de la muerte, aún antes de llegar allí. Este esqueleto se parecía a los demás.

Yo deseaba saber lo que esta alma había hecho para estar perdida y sin esperanza y sin futuro, y estar por la eternidad en este terrible lugar. El infierno es eterno. Mientras escuchaba los llantos de las almas en tormentos, yo también lloré.

Yo escuchaba mientras una mujer le hablaba a Jesús desde las llamas de la fosa. Esta estaba mencionando la Palabra de Dios. Yo pregunte, “Querido Señor, qué hace ella aquí?” “Escucha,” dijo Jesús. La mujer dijo, “Jesús es el camino, la verdad y la vida. Nadie puede venir a Cristo sino es por medio de El. Jesús es la luz del mundo. Ven a Jesús, y El te salvará.” Cuando ella habló muchas de las almas perdidas a su alrededor la escuchaban. Algunos le hablaban mal y la maldecian. Otros le pidieron que cesara y otros decían, ” verdad que hay esperanza? o “Jesús, ayúdanos.” El aire estaba lleno de muchos llantos de dolor.

Yo no entendía lo que estaba pasando. Yo no sabía porque la mujer estaba predicando el evangelio aquí. El Señor conocia mis pensamientos y me dijo: “Hija, yo llamé a esta mujer a la edad de treinta años para predicar mi palabra y ser un testigo del evangelio. Yo Ilamo a diferentes personas a trabajar en mi cuerpo con diferentes propósitos. Pero si una mujer, muchacho o muchacha no quiere mi Espíritu, yo me alejo.”

“Si, ella respondió a mi llamado por muchos años, y creció en el conocimiento del Señor. Ella conocia mi voz e hizo muchas cosas buenas para mi. Ella estudió la Palabra de Dios. Ella oraba con frecuencia, y muchas de sus oraciones fueron contestadas. Ella le enseñó a mucha gente el camino de la santidad. Ella fue fiel en su hogar.” “Los años pasaron hasta que un dia averiguó que su esposo le estaba siendo infiel con otra mujer. Y aunque él le pidió perdón, ella se endureció y no quiso perdonarlo y tampoco salvar su matrimonio. Es verdad, su esposo estaba mal y había cometido un gran pecado.”

“Pero esta mujer conocia mi palabra. Ella sabía que tenía que perdonar y que con cada tentación hay un camino de escape. Su esposo le pidió que lo perdonara. Ella rehusó a hacerlo. El resultado fue que su ira sembró raíces. La rabia creció dentro de ella. Ella no quiso entregarme su ira. Ella cada día se volvió mas amargada y dijo en su corazón, yo aqui estoy sirviéndole a Dios totalmente, y mi esposo está saliendo con otra mujer! Tu crees que eso está bien? Ella me dijo.”

“Yo le dije, ‘No, no está correcto. Pero el vino a ti y se arrepintió y te dijo que jamás lo volverla a hacer’.” “Yo le dije, ‘hija, mírate por dentro, y ve que tu misma has causado esto’.”

“No, yo no, Señor, ‘dijo ella,’ yo soy la santa, y él es el pecador. ‘Ella no me quiso escuchar’.” “El tiempo pasó, y rehusó orar o leer la biblia. Ella sentía ira, no solamente con su esposo, sino que también con los que estaban a su alrededor. Ella citaba las Escrituras, pero no perdonaba a su esposo.”

“Ella no me escuchaba. Su corazón se llenó de amargura y un gran pecado entró en él. En el corazón donde en un tiempo hubo amor, creció el homicidio y un día en su ira, ella mató a su esposo y a la otra mujer. Satanás se posesionó completamente de ella y ella se suicidó.”

Yo miré a aquella alma perdida por haber dejado a Cristo y así se condenó para siempre en las llamas y en dolor. Yo escuché cuando ella le respondió a Jesús.

Ella dijo, “Yo perdonaré ahora, Señor, déjame salir. Yo te obedeceré ahora. Ves, Señor, estoy predicando tu palabra ahora. En un par de horas vendrán demonios a atormentarme más severamente. Ellos me torturarán durante horas ellos me torturarán porque yo he estado predicando tu palabra y por eso mi tormento será peor. Por favor, Señor, te lo ruego, déjame salir.”

Lloré por la mujer en la fosa y le pedí al Señor que me mantuviera de toda amargura de corazón. Yo dije, “Señor Jesús, no permitas que el odio entre en mi corazón.” Jesús dijo, “Ven, sigamos adelante.”

En la proxima fosa estaba el alma de un hombre envuelto en su forma de esqueleto y gritandole a Jesús. “Señor,” gritó “Ayúdame a entender porque estoy en este lugar.” Jesús dijo, “Sea la paz. Tu sabes por qué estás aqui.”

“Déjame salir y seré bueno,” rogó el hombre. El Señor le dijo, “Aún en el infierno sigues mintiendo.” Jesús se dirigió a mi y dijo, “Este hombre tenía 23 años cuando llegó aquí. El no escuchará mi evangelio. El escuchó mi palabra muchas veces y estuvo frecuentemente en mi iglesia. Yo lo traje con mi Espíritu para salvarlo, pero el quería el mundo y sus deseos. Le gustaba tomar licor y no quería responder a mi llamado. Un día me dijo, ‘Yo viviré mi vida para ti, un día, Jesús.’ Pero ese día nunca llegó. Una noche después de una fiesta se mató en un accidente de automóvil. Satanás lo engañó hasta el final.”

“El murió instantáneamente. El no quiso escuchar mi llamado. Otros, también murieron en el accidente. El trabajo de satanás es matar, robar, y destruír. Si solamente este joven hubiera escuchado! la voluntad del Padre es que ninguno perezca. Satanás quería el alma de este hombre y la destruyó por medio del descuido, pecado y bebidas intoxicantes. Muchos hogares y vidas son destruídas todos los años por el alcohol.”

Si la gente pudiera darse cuenta que los deseos y concupiscencias de este mundo duran solamente por un tiempo! Si tu vienes al Señor Jesús, El te librará del alcohol. El será tu amigo. Acuérdate, El te ama, y El también tiene el poder para perdonar tus pecados.

Cristianos casados, Jesús les amonesta a no cometer adulterio. Y el desear a alguien del sexo opuesto, aún cuando no cometan adulterio, puede ser adulterio en tu corazón.

Jóvenes, no se acerquen a las drogas y a los pecados sexuales. Si has pecado, Dios te perdona. Clama a El hoy, mientras hay tiempo. Busquen a buenos cristianos adultos y pregúntenles si pueden hablar con ellos de sus problemas. Se van a alegrar de haber tomado el tiempo ahora, mientras están en este mundo y antes que sea muy tarde. Satanás viene como angel de luz para engañar al mundo. No es de sorprendernos que los pecados de este mundo se veían tentadores para este joven, aun cuando él conocia La Santa Palabra de Dios. Una fiesta más, el penso, Jesús lo comprenderá. Pero la muerte no tiene misericordia. El esperó demasiado.

Yo contemplé el alma del hombre y pense en mis propios niños que pronto tendrán 23 años. ” Dios, que ellos te sirvan!” Yo se que muchos de ustedes que están leyendo este libro tienen seres amados, quizas niños, que ustedes no quieren que se vayan al infierno. Háblenles de Jesús antes de que sea muy tarde. Pídanles que se arrepientan de sus pecados y que Dios los perdonará y los santificará.

Los gritos del hombre quedaron dentro de mi por muchos días. Yo jamás olvidaré sus clamores de pesar. Me acuerdo de su carne colgando y quemándose en las llamas. Yo no me puedo olvidar de la pudredumbre, el olor a muerte, agujeros donde hubieron ojos, almas grises y sucias y los gusanos que se arrastraban por los huesos. Cuando salimos para la proxima fosa, la forma del joven extendió sus brazos hacia Jesús en forma de ruego.

“Querido Señor,” yo ore, “dame las fuerzas para seguir.” Yo escuché la voz de una mujer clamando desesperadamente. Los gritos de muerte se escuchaban en todos los lugares. Pronto llegamos a la fosa donde estaba la mujer. Ella estaba rogando con toda su alma para que Jesús la sacara de aquel lugar. Su ser estaba conmovido por los sollozos y había un gran dolor en su voz. Yo sabía que estaba sufriendo mucho.

Yo dije, “Jesús, no hay algo que tu puedas hacer?” Jesús entonces le habó a ella “Cuando estabas en la tierra” el dijo, “yo te llamé y llamé para que tu vinieras a mi. Yo te rogue que arreglaras tu corazón conmigo, que perdonaras a otros, que hiecieras lo correcto y evitaras el pecado. Yo hasta te visité a media noche y te traje por mi Espíritu de tiempo en tiempo. Con tus labios decías que me amabas, pero tu corazón estaba lejos de mi. No sabías que de Dios nada se puede esconder? Tu engañaste a otros pero a mi no me pudiste engañar. Envié a otros que te pidieran que te arrepintieras, pero tu no los escuchaste. Tu no escuchaste, tu no viste, y en tu ira los despreciaste. Te coloque donde podías escuchar mi Palabra. Pero tu no me dabas tu corazón.

Tu no estabas arrepentida, ni te avergonzabas de lo que estabas hablando. Tu endureciste tu corazón y me rechazaste. Ahora estás perdida para siempre. Debiste haberme escuchado.”Al oir esto, miró a Jesús y lo comenzó a insultar y maldecir. Yo sentí la presencia de malos espíritus y sabía que eran ellos los que maldecian y hablaban de esa manera.

Que triste es estar perdido para siempre en el infierno! Resistid al diablo, mientras puedan y el huirá de vosotros.

Jesús dijo, “El mundo y todo lo que en él hay pasará, pero mi Palabra no pasará.”
 

Capítulo 5: El túnel del temorYo traté de acordarme de las prédicas que he escuchado acerca del infierno, pero jamás había escuchado las cosas tan terribles que el Señor me había enseñado aquí. El infierno era infinitamente peor de lo que alguien podría pensar o imaginarse. Me duele mucho al saber que las almas que hoy están en tormento en el infierno, lo estarán por toda la eternidad. No hay manera de escapar.

Yo he decidido hacer todo lo que está en mi poder para salvar a las almas de estos horrores. Tengo que predicar el evangelio a todos los que encuentre, pues el infierno es un lugar espantoso, y este es un reporte verdadero. Se da cuenta usted de lo que estoy dieciendo? Si los pecadores no se arrepienten y creen en el Evangelio, de seguro que terminarán en este lugar.

Cree en el Señor Jesucristo y clama a El para que te salve de tu pecado. Lee los capítulos 3 y 14 de Juan, y lee este libro completo para que entiendas más del infierno y del más allá. Mientras lees, ora para que Jesús entre a tu corazón y lave tus pecados antes que sea demasiado tarde.

Jesús y yo continuamos caminando por el infierno. El camino estaba quemado, seco, con grietas, y la tierra estéril. Vi una línea de fosas tanto como mi vista podía alcanzar a ver. Yo estaba muy cansada, mi corazón y mi espíritu estaba quebrantado por todo lo que había visto y oído, sin embargo, todavía había más por delante.

Yo lloré “Jesús dame las fuerzas para seguir.” Yo caminaba cerca de Jesús mientras El me guíaba. Yo estaba llena de dolor por todas las cosas terribles que había visto. Yo pensaba dentro de mi, si el mundo me creería. Miré hacia mi izquierda, y mi derecha y detrás de mi habían fosas de fuego hasta donde mis ojos podían alcanzar a ver. Yo estaba rodeada por el fuego, las llamas y las almas ardientes. Grité del mismo terror. El horror y la realidad de lo que yo veía era más que lo que podía soportar.

“Oh tierra, arrepiéntete,” yo exclamé. Un llanto grande estremeció mi espíritu mientras caminaba hacia adelante con Jesús. Yo deseaba saber que sería lo próximo. Yo quería saber lo que mi familia y mis amigos estaban haciendo . . . oh, cómo los amaba! Me acordé como había pecado antes de volver a Jesús y le daba gracias a Dios que había regresado antes que fuera muy tarde.

Jesús dijo, “Estamos por entrar en un túnel que nos llevará al vientre del infierno. El infierno está formado como un cuerpo humano en el centro de la tierra. El cuerpo está acostado de espalda con ambas manos y piernas estiradas. Así como tengo un cuerpo de creyentes, el infierno tiene un cuerpo de pecado y muerte. Así como el cuerpo de Cristo es edificado diariamente, asi también el cuerpo del infierno es edificado diariamente.”

Durante el camino hacia el túnel pasamos por las fosas en fuego, con los gritos y ayes de los perdidos en mis oídos. Muchos clamaban a Jesús, según íbamos pasando. Otros trataron de salir de las fosas de fuego para poder alcanzarlo, pero no podían. Mi corazón clamaba, “Mu tarde, muy tarde.”

En el rostro de Jesús se veía tristeza mientras El caminaba. Me acuerdo haber visto las fosas de fuego y me acordaba de las muchas veces que hicimos parrilladas en nuestro patio como se veía el carbón rojo y ardiente aún después de horas de haber sido apagado. Se parecía mucho a lo que estaba viendo aqui en el infierno.

Me sentí tan agradecida cuando entramos al túnel. Yo pensé, el túnel no puede ser peor que las fosas. Pero que equivocada estaba!

Tan pronto entramos, comencé a ver culebras y ratas grandes así como muchos espíritus malos, todos huyendo de la presencia del Señor. Las culebras nos siseaban y las ratas chillaban. Habían muchos sonidos malignos. Habían sombras oscuras a nuestro alrededor. Jesús era La única luz que se veía en el túnel. Yo me quedé tan cerca de Jesús como me fue posible.

Habían demonios y diablos por todos lados de esta caverna, y todos estaban saliendo hacía algún lugar, por arriba y fuera del túnel. Después descubrí que estos espíritus malos estaban saliendo hacia la tierra para cumplir las órdenes de satanás.

Jesús, sintiendo mi temor de este lugar oscuro, húmedo y sucio me dijo: “No temas, pronto llegaremos al final del túnel. Yo tengo que mostrarte estas cosas. Ven y sigueme.”

Cerca de nosotros se arrastraban culebras grandes. Algunas de éstas eran de cuatro pies de ancho y veinticinco de largo. El aire estaba lleno de olores densos y sucios y los espíritus malos estaban por todos lados.

Jesús habló, “Pronto estaremos en el vientre del infierno. Esta parte del infierno tiene 17 millas de alto y tres millas redondas, como un círculo.” Jesús me dio las medidas exactas.

Yo voy a tratar, hasta donde mis habilidades me permitan, de contar y escribir lo que ví y escuché. Lo haré para la gloria del Padre, La gloria del Hijo y La gloria del Espíritu Santo. Que sea hecha Su voluntad.

Yo sabia que Jesús me estaba enseñando todas estas cosas para que amonestara, a los hombres y mujeres del mundo a evadir el infierno a todo costo. Mi amado, si estás leyendo esto y no conoces a Jesús, para ahora mismo, arrepiéntete de tus pecados e invitalo a ser tu Salvador.
 

Capítulo 6: La actividad del infiernoDelante de nosotros podía ver una luz amarilla y opaca. Jesús y yo habíamos salido del tunel del temor y ahora estábamos parados en un borde y mirábamos hacia el vientre del infierno. Hasta donde yo podía ver, no había mucha actividad en el centro (o vientre) del infierno. Nos detuvimos y Jesús habló.

“Yo te voy a llevar por el vientre del infierno y te voy a revelar muchas cosas. Ven y sigueme.” Los dos caminamos hacia adelante.

Jesús dijo, “delante de nosotros hay muchos terrores. No es La ficción de la imaginación de alguien-son reales. Asegúrate de contarle a tus lectores que los poderes demoníacos son reales. Diles también que satanás es real y los poderes de las tinieblas son reales, pero diles que no se desesperen, porque si mi pueblo, que está llamado por mi nombre, se humilla, ora y se aparta de sus malos caminos, entonces los escucharé desde los cielos y sanaré su tierra y sus cuerpos. Así como el cielo es real, también el infierno lo es.

Dios quiere que tu sepas del infierno y El te quiere librar de ese lugar. Dios quiere que tu sepas que tienes una salida. Ese camino es Jesucristo, el Salvador de tu alma. Acuérdate, solamente los que tienen sus nombres escritos en el libro de la vida del cordero serán salvos.

Llegamos a la primera actividad en el vientre del infierno. Esta se encontraba a la derecha de donde habíamos entrado y sobre una pequeña colina en una esquina oscura del infierno.

Me acuerdo de las Palabras que me dijo el Señor, “en ocasiones sentirás como que te he abandonado, pero no lo haré.

Acuérdate que yo tengo todo poder en el cielo y en la tierra. En ocasiones los malos espíritus y las almas perdidas no nos verán o sabrán que estamos aquí. No temas, lo que estás por ver es real. Estas cosas están aconteciendo ahora mismo y continuarán sucediendo hasta que la muerte y el infierno sean lanzados dentro del lago de fuego.

Queridos lectores, asegúrense que sus nombres estén escritos en el Libro de la vida del Cordero.

Delante mio se escuchaban voces y el grito de un alma en tormento. Caminamos hasta la pequeña colina y miramos sobre ella. Una luz llenaba el área, y podía ver claramente. El lugar estaba lleno de gritos que jamás uno cree poder escuchar alguna vez. Eran los gritos de un hombre. “Escúchame,” me dijo Jesús, “Lo que estás por ver y escuchar es verdadero. Tomen esta advertencia predicadores del evangelio, porque esto son dichos fieles y verdaderos. Despertad, evangelistas, predicadores, y maestros de mi Palabra, todos los llamados a predicar el evangelio del Señor Jesucristo. Si estás pecando, arrepiéntete o perecerás igualmente.”

Caminamos hasta unos 15 pies de esta actividad. Yo vi unas criaturas vestidas de negro, marchando alrededor de un objeto parecido a una caja. Al examinarla de cerca pude ver que la caja era un ataúd y las criaturas marchando alrededor del ataúd eran demonios. Era un ataúd real, y doce demonios marchaban a su alrededor. Según marchaban estaban cantando y riéndose. Cada uno tenía una lanza aguda en su mano, la cual metían con violencia por unos agujeros de la parte externa del ataúd.

Había una sensación de gran temor en el aire, y yo temblaba delante de lo que veía. Jesús leyó mis pensamientos, pues me dijo, “Hija, hay muchas almas en tormento aquí y hay muchos tormentos diferentes para estas almas. Hay un castigo mas grande para aquellos que predicaron el evangelio y después regresaron al pecado, o para aquellos que no obedecieron el llamamiento de Dios para sus vidas.

De pronto escuché un grito tan desesperado que mi corazón se llenó de espanto. “No hay esperanza, no hay esperanza!”él decia. Este grito sin esperanza procedía del ataúd. Era un llanto interminable de pesar. “Oh, que terrible,” yo exclamé.”Ven,” dijo Jesús, “acerquémonos.” Al decir eso caminó hacia el ataúd y miró hacia adentro. Yo le seguí y también miré. Aparentemente los malos espíritus no nos podían ver.

Un vapor gris y sucio llenaba el interior del ataúd. Este era el alma de un hombre. Mientras miraba, los demonios metían sus lanzas dentro del alma del hombre que se hallaba en el ataúd. Yo jamás me olvidaré del sufrimiento de esta alma.

Yo le dije a Jesús, “Déjalo salir, Señor; déjalo salir.” El tormento de esta alma era un espectáculo terrible, si solamente se pudiera liberar. Le jalé la mano a Jesús y le rogué que dejará salir al hombre del ataúd.

Jesús me dijo, “Mi hija, sea la paz.” Cuando Jesús habló, el hombre nos vío. El dijo, “Señor, Señor, déjame salir, ten misericordia.” Yo miré y vi mucha sangre. Delante de mis ojos había un alma, adentro del alma había un corazón humano del que salpicaba sangre. Las punzadas de las lanzas estaban literalmente traspasando su corazón.

“Yo te serviré ahora, Señor.” El rogó, “Por favor, déjame salir.” Yo sabía que este hombre estaba sintiendo cada lanza que traspasaba su corazón. El Señor dijo, “Es atormentado día y noche. Satanás lo trajo aqui y es satanás quien lo atormenta.”

El hombre exclamó, “Señor, estoy listo para predicar el verdadero evangelio. Yo contaré del pecado y del infierno. Pero por favor, sácarne de aqui.”

Jesús dijo, “Este hombre fue un predicador de la Palabra de Dios. Hubo un tiempo cuando me sirvió con todo su corazón y llevo a muchas personas a la salvación. Muchos de sus convertidos, aún después de haber pasado muchos años, todavía me sirven.

La concupiscencia de la carne y el engañó de las riquezas lo llevaron por el mal camino. El permitió que satanás reinará sobre él. El tenía una iglesia grande, un buen automóvil, y una buena entrada financiera. El comenzó a robar de las ofrendas de la iglesia y a enseñar mentiras. El habló mayormente mitad mentiras y mitad verdades. El no permitió que yo lo corrigiera.

Yo envié a mis mensajeros para que le dijeran que se arrepintiera y predicara la verdad, pero él amaba los placeres de esta vida, más que la vida con Dios. El sabía que no debía de predicar o enseñar otra doctrina que no fuera la verdad que está revelada en la Biblia. Pero antes de morirse dijo que el bautismo con el Espíritu Santo era una mentira y que los que reclamaban tener el Espíritu Santo eran hipócritas. El dijo que se podía ser un borracho y todavía ir al cielo, aún sin arrepentirse.

El dijo que Dios no envia a nadie al infierno-que Dios era muy bueno para hacer eso. Hizo que mucha gente buena cayera de la gracia de Dios. Aún dijo que no me necesitaba, pues él era como un Dios. El ofreció hasta seminarios para enseñar esta doctrina falsa. El pisoteó mi Santa Palabra. Pero aún asi, yo lo continue amando.”

“Mi hija, es mejor no haberme conocido que haberse apartado de servirme,” dijo el Señor.

“Solamente te hubiera escuchado, Señor!” yo lloré. “Si solamente le hubiera importado su alma y las almas de otros”.

“El no me quiso escuchar. Cuando lo llamé, él no me escuchó. El amaba la vida fácil. Lo llamé, y lo llamé al arrepentimiento, pero él no quiso regresar a mí. Un día murió y llegó inmediatamente a este lugar. Ahora satanás lo atormenta por haber predicado mi Palabra y haber salvado almas para mi reino. Este es su tormento.”

Yo miraba los demonios mientras estos continuaban marchando alrededor del ataúd. El corazón del hombre latía y de éste salía verdadera sangre. Jamás me olvidaré de sus gritos de dolor y tristeza.

Jesús miró al hombre en el ataúd con grande compasión y dijo, “La sangre de muchas almas perdidas están sobre las manos de este hombre. Muchas de ellas están en tormento ahora.”.

Jessús y yo continuamos el camino con corazónes adoloridos. Según nos alejabamos, ví a otro grupo de demonios acercarse al ataúd. Eran cerca de tres pies de alto, vestidos con ropas negras, con capuchas negras sobre sus rostros. Se turnaban para atormentar esta alma.

Yo pensé como el orgullo en todos nosotros a veces no nos deja admitir errores y pedir perdón. Rehusamos arrepentirnos y humillarnos, y seguimos como si fuéramos los únicos que tenemos la razón. Pero escuchenme, almas, el infierno es real. Por favor no vayan a ese lugar.

Jesús y yo caminamos a un solar limpio con piedras regadas por todo lugar. Habían paredes bajas en algunos lugares, todas hechas de tierra y de piedra. Una luz muy brillante alumbraba en un area del tamaño de un gran salon de baile.

Jesús me dijo, “Hija, mira las obras de satanás.” Esto es lo que vi y escuché. El aíre estaba lleno de una música hermosa y en el medio del salón de baile, en un piso de baile bien alumbrado habían cinco hermosas bailarinas. Estaban paradas en línea y moviéndose juntas al sonido de la música. Al bailar sonreían. Parecía un concurso de belleza,las mujeres eran esplendorosamente bellas. Es más, eran tan atractivas que no parecían reales.

Yo pensé dentro de mi, Cómo puede algo tan hermoso estar en el infierno? Las ropas que las mujeres vestían eran hermosas y muy costosas. Parecían princesas sin una sola falta. Todo en ellas parecía ser perfecto.

Yo quería saber que hacian ellas en el infierno. No se les veía malignas o pecadoras. Entonces me di cuenta que estaban bailando al movimiento de un fuego y llamas subían y bajaban por sus cuerpos perfectos. Ellas se reían cuando las llamas rodeaban sus cuerpos. Ellas no se quemaban, ni tampoco sentían dolor.

Yo las miraba cuando como de pronto la música paró y el salon de baile quedo en silencio.

Las bellas mujeres en línea se quedaron quietas y miraban a alguien que se acercaba. Una presencia maligna llenó el lugar un mal como el que jamás había experimentado. Y entonces ví la espalda de una persona oscura todo envuelto en sombras, se hayaba de espaldas hacia mi, y estaba vestido con una sotana larga y una capa oscura. A su lado habían dos hombres parados, sus espaldas estaban también hacia mi y Jesús. Yo sabía que ellos no nos podían ver. Jesús dijo, “Velad.”

Yo sabía que la presencia maligna era satanás, pues ahora las hermosas mujeres comenzaron a inclinarse delante de él y a cantar, ” satanás, salve, satanás!”

Satanás comenzó a hablar, diciendo, “Mis hijas, ustedes han obedecido mis mandamientos y están listas para salir a la tierra para hacer mi voluntad. Se les han sido dado los poderes de las tinieblas y tienen todos los recursos del infierno para respaldarlas en vuestro trabajo.”

Satanás se rió malignamente y dijo, “y ahora, para recordarles a ustedes de mi poder, les voy a demostrar lo que sucederá si no me obedecen explícitamente. Satanás batió sus manos sobre ellas y comenzaron a gritar. “Oh, satanás, por favor no lo hagas. Nosotros te obedeceremos y haremos lo que nos ordenes. Por favor, satanás, no nos atormentes.” Pero satanás no escuchó.

Yo miraba atónita como los hermosos cuerpos de estas mujeres comenzaron a volverse en la carne gris decaída del infierno. Lo que en una ocasión había sido perfecto en belleza ahora era despreciable por su fealdad.

Los hermosos cuerpos se deshicieron, hasta que solamente quedaba una forma horrible de un cuerpo de muerte. Sus formas de muerte estaban llenas de demonios y malos espíritus, y de sus estómagos salían culebras grandes y largas que se deslizaban a su alrededor.

“Jesús, qué significa esto?” Yo le pregunté. Jesús no me respondió. “Satanás, por favor, devuélvenos nuestros hermosos cuerpos,” las mujeres rogaban. “Nosotras te obedeceremos.” El aire volvía a estar lleno de carcajadas otra vez mientras satanás batía sus manos en el aire mientras que las feas formas se conviertieron en bellas y hermosas mujeres de nuevo.

Satanás les dijo a ellas, “Escúchenme y obedézcanme. Hagan todo lo que les pido y podrán quedarse con esos hermosos cuerpos. Ahora miren, y yo les enseñaré donde quiero que obren mis obras malignas.”

Al fin de esto, el hombre que se hallaba a la izquierda de satanás levantó su mano y una luz apareció en la pared del este. En la pared había una pantalla de teatro, y en la pantalla habían retratos de lugares comunes de la vida diaria.

Satanás dijo, “vayan a estos lugares y vivan y actúen como personas normales. Engañen a mucha gente y desvíen de Dios a todos los que puedan. Yo las estaré observando y cada uno de sus movimientos me será conocido. Tengan cuidado que no las descubran y yo cuidaré de ustedes.”

Satanás señaló hacia la pantalla de dar películas y comenzaron a aparecer diferentes escenas. Allí apareció la calle de una ciudad, un club de baile, una tienda, una panadería, una tienda de departamento, un banco, unas bodas, una de venta de cosas usadas, una iglesia y una alcaldía. Todos los lugares presentados eran lugares regulares y muchos otros lugares similares les fué presentado en la pantalla por satanás.

“Ustedes van a engañar a muchos y a causar que muchos se aparten de la verdad. Ustedes irán por toda la tierra y harán mi obra y regresarán a mi con sus reportes. Si necesitan ayuda, yo se las enviaré. Ustedes han sido bien entrenadas en el uso de sus poderes diabólicos.

Vuestra misión es conseguirme almas. Ustedes las pueden atraer usando la brujería, religiones falsas y el ocultismo. Vosotras podéis llevar a los cristianos débiles a los pecados de la carne. Vosotras podéis plantar semillas de dudas acerca de la verdad sobre La Palabra de Dios. Sacar a hombres y mujeres del evangelio de Jesucristo y destruirlos si pueden.”

A satanás le trajeron un púlpito alto donde habían unos papeles. El los levantó y comenzó a leerles muchas cosas a esas mujeres.

Yo solo entendí algunas cosas pero otras no. “Escojan un alma a la semana,” les decia satanás, “y trabajen con esa alma toda la semana. Les dare tres semanas para corromper esa alma, y después se me reportan. Nada les faltará pues tienen muchas riquezas a su disposición. No se olviden que el alma que ganen, ira y también ganará muchas otras para mi. Trabajen duro y yo las recompensaré. Pero si me desobedecen, revelaré su verdadera identidad al mundo.

Acuérdense, ustedes tienen el poder para cambiarse en cualquier forma que deseen. Les enviaré todo lo necesario para que tengan éxito. Ahora váyanse y hagan mi trabajo y regresen en un mes.”

“yo le ganaré a Dios!”, grito satanás mientras batía sus manos otra vez, y las hermosas mujeres comenzaron a ascender a la tierra.

Miré y en el lugar donde las mujeres habían estado paradas solamente quedaba el fuego. Escuché cuando satanás le dijo a los dos hombres que estaban con él, “Miren” y señaló a la pared donde colgaba la pantalla. “Yo odio a Dios,” dijo él, “y éstas harán un buen trabajo para mi.”

En la pantalla yo vi que las mujeres hermosas estaban en las ciudades, tiendas, iglesias y cantinas, haciendo su obra maligna. Estas eran espíritu de seducción, demonios del infierno sueltos sobre la tierra y la gente no sabían que eran demonios.

Yo pensé, los poderes de demonios son reales. Verdaderamente que están en la tierra enganañdo a todos los que pueden. Ellos estafan, mienten y roban para alcanzar un discípulo para satanás.

La pantalla de cine desapareció de pronto y ví a satanás y a los dos hombres con él desaparecer en una nube de humo.

Después Jesús me enseñó un reloj gigante, que cubría todo el mundo. Y lo escuché tocando. La manecilla que marca la hora estaba cerca de la posición del 12 y la manecilla que marca los minutos corrió alrededor hasta que se paró en los tres minutos antes de las 12. Firmemente la manecilla de los minutos se movía hacia la hora. Mientras se movía, el sonido del reloj sonaba más alto y más alto hasta que parecía que llenaba toda la tierra.

Dios habló con el sonido de trompeta y su voz sonaba como el estruendo de muchas aguas. El dijo, “Escuchen y oigan lo que el Espíritu le dice a las iglesias. Estad listos, porque en una hora cuando ustedes no lo piensan, yo vendré otra vez. Yo escucho el reloj dando la hora. Ya son las doce. El esposo ha venido por su novia.”

Mi amigo, estás listo para la venida de Cristo? o serás como aquellos que dicen, “Hoy no, Señor.” ,Clamarás a El para ser salvo? Le darás a El tu corazón hoy?

Acuérdate, Jesús puede y te salvará de todo mal, si tu clamas a El hoy y te arrepientes. Ora por tu familia y tus seres queridos para que vengan a Cristo antes que sea muy tarde.

Escuchen lo que dice Jesús, “Te protegeré de todo mal. Te guardare en todos tus caminos. Yo te salvaré. Yo salvaré a tus seres queridos. Clama a mi hoy.”

Con lágrimas estoy orando para que todo aquel que lea este libro entienda la verdad antes que sea muy tarde. El infierno perdura por toda la eternidad. Yo estoy tratando de revelar lo mejor posible todo lo que vi y escuché. Yo se que estas cosas son verdaderas. Oro, que mientras leas el resto de este libro te arrepientas y recibas a Jesucristo como tu Salvador personal.

Yo escuché al Señor decir, “Es tiempo de irnos; regresaremos mañana.”

Capítulo 7: El vientre del infiernoLa proxima noche Jesús y yo visitamos el infierno de nuevo. Entramos primero a una área grande y de campo abierto. Hasta donde se podía ver, estaban aconteciendo actividades malignas. Un gran número de esas actividades estaban centralizadas a nuestro alrededor. A unos diez pies de donde estábamos parados, observe una actividad bien peculiar, peculiar mayormente porque muchas formas malignas y espíritus malos salían apurados de aquella área.

La escena era parecida a una película de horror. Hasta donde podía ver, habían almas en tormento, y el diablo y sus ángeles estaban ocupados en sus trabajos. La media oscuridad estaba traspasada por gritos de agonía y desesperación.

Jesús dijo, “Hija, satanás es el engañador de almas en la tierra y el atormentador de almas en el infierno. Muchos de los poderes demoníacos vistos aqui, suben de vez en cuando también a la tierra para producir aflicción y engañó. Te voy a enseñar cosas que jamás han sido mostradas antes con tanto detalle. Algunas de las cosas que verás ya están aconteciendo, mientras que otras acontecerán en el futuro.”

Nuevamente miré hacia adelante. La tierra era de un color marrón claro brillante, sin vida, y sin hierba o verdura. Todo, estaba muerto o muriéndose. Algunos lugares eran fríos y húmedos, mientras que otros eran calientes y secos. Y siempre había un olor putrificado de carne quemándose y pudriéndose mezclada con el olor de basura vieja y enmohecida.

“Satanás usa muchas trampas y lazos para engañar al pueblo de Dios,” dijo Jesús. “Durante muchos de nuestros viajes al infierno, yo te enseñaré muchos de los trucos astutos y sutiles del diablo.”

Habíamos caminado unas pocas yardas, cuando vimos un objeto, oscuro y negro alzándose visiblemente delante de nosotros. Parecía moverse de arriba hacia abajo, vaciarse y llenarse y cada vez que se movía soltaba un olor terrible, un olor peor que el aire que había en el infierno.

Yo trataré de explicar lo que vi de la mejor manera posible. Mientras que el objeto negro y flotante continuaba vaciándose y llenándose y respirando olores ofensivos, yo observé algo como cuernos, de color oscuro saliendo del objeto y subiendo hacia la tierra. Me dí cuenta que era un corazón grande y negro y que tenía muchas entradas. Un terrible temor se apoderó de mi.

Jesús leyó mis pensamientos y dijo, “No temas. Este es el corazón del infierno. Más tarde caminaremos en él, pero ahora tenemos que ir al bloque de celda del infierno.”

El bloque de celda estaba en un círculo en el vientre del infierno. Las celdas son de 17 millas de alturas. Miré hacia arriba y pude ver una cuneta color marrón entre las celdas y la parte baja o el vientre del infierno. A mi me parecía que la cuneta era de uno seis pies de profundidad y me preguntaba como la iba a cruzar. No acababa de pensar en eso cuando me encontré en un borde, en la primera fila de celdas. El borde se usaba como un camino alrededor de las celdas y también como un punto de observación desde el cual se podía mirar hacia el centro del infierno.

Jesús dijo, “Estas cosas son fieles y verdaderas. La muerte y el infierno un día serán lanzados en el lago de fuego. Hasta entonces este es un lugar de espera del infierno. Estas celdas continuarán aquí, empaquetadas de almas pecaminosas, que son atormentadas y llenas de sufrimiento.

Yo di mi vida para que tu no tuvieras que venir aquí. Yo sabía que estos horrores eran reales, pero la misericordia de mi Padre es igual de real. Si tu se lo permites, El te perdona. Clama hoy a El en mi nombre.”
 

Capítulo 8: Las celdas del infiernoJesús y yo nos paramos en el borde de la primera fila de celdas. El borde era de cuatro pies de ancho. Miré hacia arriba, y hasta donde podía ver, habían otros bordes en un círculo grande alrededor de lo que parecía un pozo gigante. Alrededor del borde o el camino, habían celdas que habían sido excavadas dentro de la tierra. Estas celdas (como las celdas de cárceles) se hallaban todas en columnas, separadas solamente por dos pies de tierra.

Jesús dijo, “Este bloque de celda es de 17 millas de alto, comenzando desde el fondo del infierno. En este bloque de celda hay muchas almas que practicaban la hechicería y lo oculto. Algunos eran hechiceros, pitonizas, vendedores de drogas, idólatras, o gente mala con espíritu famillar. Estas son las gentes que han hecho las abominaciones mas grandes en contra de Dios, muchos de ellos han estado aqui por cientos de años. Estos son aquellos que no quisieron arrepentirse, que sedujeron a mucha gente y la apartaron de Dios. Estas almas han hecho mucha maldad en contra de Dios y su Pueblo. La maldad y el pecado fue su amor y pasión.”

Mientras seguía a Jesús alrededor del camino, miré hacia abajo al centro de la tierra, donde había mas actividad. Todo el tiempo había una luz que alumbraba opacamente el centro y yo podía decifrar el movimiento de muchas formas. Habían celdas hasta donde alcanzaba a ver. Yo pensé dentro de mi que los tormentos en las celdas no podían ser más horribles que los de las fosas. En todo nuestro alrededor escuché los gritos, los ayes, y llantos de los condenados en las celdas. Me comencé a sentir muy enferma. Mi corazón se llenó de pena.

Jesús dijo, “Hija, no te dejé escuchar esos gritos hasta ahora. Pero ahora quiero enseñarte como satanás viene a robar, a matar y a destruir. Aquí en el infierno hay diferentes tormentos para cada alma. Satanás administra estos tormentos hasta el Día del Juicio, hasta que la muerte y el infierno sean lanzados en el lago de fuego. También, un lago de fuego pasa a veces por el infierno.”

Según caminábamos por el borde, los sonidos aumentaban. De las celdas salían gritos fuertes. Mientras caminaba cerca de Jesús, él se paró cerca de la tercera celda. Una luz brillante alumbraba la celda por dentro. En la celda había una anciana sentada en una cilla mecedora, meciéndose y llorando como si su corazón se quebrantara. Yo no se porqué, pero me conmovió el saber que esta mujer era una persona real con un cuerpo.

La celda estaba completamente vacía con la excepción de la anciana en el sillón. Las paredes de la celda estaban construídas de un barro claro y tierra, moldeados dentro de la tierra. Estaba hecha de metal negro, con barrotes de metal, con un candado puesto. Jesús y yo teníamos una vista ilimitada de toda la celda.

El color de La mujer anciana era ceniza -carne mezclada con un toque de gris. Se estaba meciendo en el sillón. Mientras se mecia, lágrimas corrian por sus mejillas. Yo sabía, por su expresión agonizante, que ella estaba en gran dolor y sufría de un tormento que no se notaba. Yo quería saber los cargos que la habían traído a aquel lugar. De pronto, delante de mis ojos, la mujer comenzó a cambiar su forma -primero en un viejo hombre, despues en una joven mujer, a una mujer de mediana edad y después otra vez en la anciana que había visto primero. Yo la miraba atónita mientras ella pasaba por esos cambios uno detrás de otro.

Cuando vió a Jesús ella exclamó, “Señor, ten misericordia de mi. Sácame de este lugar de tormento.” Ella se inclinó hacia adelante en su sillón y trató de alcanzar a Jesús, pero no pudo llegar a El. Los cambios continuaron.

Sus ropas también cambiaron y estaba vestida de hombre, después de una jovencita, de una mujer de edad media y como una anciana. Todos estos cambios parecían tomar unos pocos minutos. Le pregunté a Jesús, “Porqué, Señor?”

Ella volvió a gritar, “Oh Señor, déjame salir de aqui antes de que ellos regresen.” Ella ahora estaba parada en el frente de la celda, agarrándose de las barreras con puños apretados. Ella dijo, “Yo se que tu amor es real. Yo se que tu amor es verdadero, déjame salir.”

Entonces, mientras la mujer lloraba de terror, yo ví que algo estaba arrancando la carne de su cuerpo. “Ella no es lo que parece ser,” dijo el Señor. La mujer se sentó hacia atrás en su sillón y comenzó a mecerse. Pero ahora solo un esqueleto estaba sentado en la mecedora -Un esqueleto con una neblina sucia por dentro- donde hace minutos hubo un cuerpo vestido, ahora habían huesos negros, quemados, y en vez de ojos, cuencas vacias. El alma de La mujer en congoja gritaba arrepentida a Jesús. Pero sus llantos ya no la ayudaban.

“En La tierra,” dijo Jesús, “esta mujer fue una bruja y adoradora de satanás. Ella no solamente practicó la brujería, sino que le enseñó la brujería a otros. Desde que ella era niña su familia practico las artes negras. Ellos amaron las tinieblas más que la luz.”

“Muchas veces,” dijo el Señor, “Yo le pedí que se arrepintiera. Se burló de mi y dijo, ‘Me gozo en servir a satanás. Yo le seguiré sirviendo.’ Ella rechazó la verdad y rehusó arrepentirse de su maldad. Ella alejó a muchos del Señor, algunos de ellos están en el infierno con ella. Si ella se hubiera arrepentido, yo La hubiera salvado y a muchos en su familia, pero no escuchó.”

“Satanás la engañó haciéndole creer que recibiría su propio reino como recompensa por servirle. El le dijo que jamás moríria, sino que tendria una vida con él para siempre. Ella murió alabando a satanás y llegó aquí y le pidió su reino. Satanás, el padre de las mentiras, se rió en su cara y le dijo, ‘ que yo voy a dividir mi reino contigo?’ Este es tu reino. Y la encerró en esta celda donde la atormenta dia y noche.”

“En la tierra esta mujer enseñó a muchas brujas, tanto blancas como negras, a hacer sus brujerías. Uno de sus trucos mágicos era cambiar de una mujer joven, a una mujer de edad media o a una mujer anciana -aún en un hombre anciano. Para ella era muy chistoso hacer el cambio y asustar con su magia a las brujas menos poderosas. Pero ahora sufre los dolores del infierno, y su carne es arrancada con cada cambio. Ella no lo puede controlar ahora, y sigue cambiando de una forma a otra, pero su verdadera forma es el alma en neblina dentro de su esqueleto.

Satanás la usa para sus malos propósitos y la provoca y se burla de ella. De vez en cuando la llevan delante de satanás para ser atormentada delante de él. Yo la llamé muchas veces, y la hubiera salvado. Pero ella no me quería. Ahora ella implora y ruega por el perdón, pero es muy tarde. Está perdida y sin esperanza.

Yo contemplé a esta mujer que estaba perdida para siempre en sufrimiento y dolor, y aunque fue una mala mujer, mi corazón estaba quebrantado de compasión.

Yo dije con lágrimas, “Señor que terrible.” En ese momento, como si Jesús y yo no estuviéramos alli, un demonio marrón y sucio con alas rotas y del tamaño y forma de un oso grande, vino hacia el frente de su celda y la abrió con una llave. Estaba haciendo un fuerte alboroto para asustarla. La mujer gritó con gran terror cuando el comenzó a atacarla y a sacarla de la celda.

Jesús dijo, “Este demonio la atormenta frecuentemente.” Yo vi cuando la sacaron de la celda y se la llevaron.

“Amado Señor,” pregunté, ” No hay nada que podemos hacer?” Yo sentí mucha pena por ella. ” muy tarde!” respondió Jesús, “Es muy tarde”.
 

Capítulo 9: Los horrores del infiernoYo entiendo porque la gente en estas celdas del vientre del infierno eran diferentes a otras en otros lugares de tormento. Había muchas cosas que yo no entendía. Yo simplemente escuché a Jesús e hice un registro de todo ho que escuché y oí para la gloria de Dios.

Hasta donde podía ver, las celdas parecían estar en un círculo sin fin. En cada celda había un alma. Mientras pasabamos por las celdas salían gemidos, llantos, ayes y quejas.

No habíamos caminado mucho cuando Jesús se detuvo al frente de otra celda. Cuando miramos adentro, se encendió una luz (Jesús creó la luz). Me pare y miré a un alma que yo sabía que estaba en gran tormento. Era otra mujer de un color azul-gris. Su carne estaba muerta y las partes que se habían podrido se caían de sus huesos. Sus huesos habían sido quemados en un color negro oscuro y tenía pedazos de ropas harapientas. De su carne y huesos salían gusanos y un olor sucio llenaba la celda.

Como la mujer anterior, ella también estaba sentada en una mecedora. Estaba aguantando una muñeca de tela. Y mientras se mecia, lloraba y apretaba ha muñeca de tela sobre su pecho. Su cuerpo se estremecía por los grandes llantos y de su celda salían lamentos.

Jesús me dijo, “Ella también fue sierva de satanás. Ella le vendió su alma y mientras estuvo viva practicó todo tipo de mal. Jesús dijo , “la brujería es real. Está mujer enseñó y practicó la brujería y llevo a muchos a caminos de pecado. Los que eran maestros de la brujería recibían atención especial y satanas les otorgaba un poder mayor que aquellos que solo la practicaban. Ella fue una adivina y una espiritista para su señor

Ella, debido a la mucha maldad que cometió, ganó mucho favor con satanás. Ella sabía como usar los poderes de las tinieblas para sí misma y para satanás. Ella fue a servicios de adoración al diablo y alabó a satanás. Ella fue una mujer poderosa de satanás.”

Pensé en La cantidad de almas que ella había engañado para satanás. Yo vi a ese huesito de cascarón del alma, llorando por una muñeca de trapo , un simple pedazo de tela sucia. El dolor llenó mi corazón, y lágrimas inundaron mis ojos. Se agarraba fuerte de la muñeca de trapo como si ésta pudiera ayudarla, el olor a muerte llenaba el lugar.

Entonces la comencé a ver como se transformaba como a la otra mujer. Primero se volvió como una mujer anciana de la década de los treinta y después en una joven de hoy. En todo momento ella hacia esa transformación fantástica delante de nuestros ojos.

“Esta mujer,” dijo Jesús, “fue el equivalente de un predocador para satanás. De la misma forma que el verdadero evangelio se nos es predicado por un verdadero ministro, así también, satanás tiene sus ministros falsificados. Ella tenía un tipo de poder satánico muy poderoso, que para recibirlo fue necesario que ella vendiese su alma. Los dones malignos de satanás son como el otro lado de la moneda de los dones Espírituales que Jesús otorga a los creyentes. Este es el poder de las tinieblas.

Estos trabajadores de satanás trabajan en lo oculto, las tiendas de brujería, leyendo las palmas de las manos y en muchas otras maneras. Un espiritista de satanás es un poderoso obrero satánico. Estos indivíduos son completamente engañados y se venden totalmente a satanás. Algunos obreros de las tinieblas no le pueden hablar a satanás a menos que no sea por medio del espiritista. Ellos ofrecen al diablo sacrificios humanos y de animales.

Muchas personas entregan sus almas a satanás. Ellos escogen servirle a él y no a mi. Su decisión significa la muerte, a menos de que se arrepientan de sus pecados y clamen a mi. Yo soy fiel y los salvaré de sus pecados. Muchos le venden sus almas a satanás creyendo que van a vivir para siempre. Pero sufrirán una muerte horrible.

Satanás todavía cree que él puede derrocar a Dios e interrumpir sus planes, pero él ya fue derrotado en la cruz. Yo le quite las llaves a satanás y tengo todo el poder en el cielo y en la tierra.

Después que esta mujer murió, se fue derecho al infierno. Los demonios la trajeron delante de satanás, donde muy airada preguntó el porque los demonios tenían poder sobre ella, pues en la tierra ella pensó que era ella quien los controlaba a ellos. Allí ellos hicieron lo que ella les pidió. Ella también le pidió a satanás el reino que él le había prometido.

Satanás le siguió mintiendo, aún después de su muerte en la tierra. El le dijo que la resucitaría y la usaría para sus propósitos otra vez. Con engaño, ella le había conseguido muchas almas, por lo tanto, sus mentiras le parecían razonables a ella.

Pero al final, satanás se burló y la despreció. El le dijo, ‘Yo te engañe y te usé durante esos años. Yo jamás te dare mi reino.’ El diablo batió sus manos delante de la mujer, y tal parecía que toda su carne estaba siendo arrancada de sus huesos. Ella grito de dolor cuando un libro negro y grande fue traído para satanás. El lo abrió y corrió sus dedos por las páginas hasta que encontró su nombre.

“‘Oh si,’ dijo satanás, ‘tu me serviste bien en la tierra. Tu me trajiste más de 500 almas.’ El Le mintió y le dijo, ‘Tu castigo no será tan malo corno el de los demás.’

Se escucharon muchas carcajadas. Satanás se puso de pies y señaló con el dedo hacia la mujer y un viento fuerte se levantó y llenó el lugar. Un sonido como de un relámpago alborotado salió de él. ‘Ja, Ja,’ dijo: ‘toma tu reino si puedes.’ Entonces una fuerza invisible la aventó contra el suelo. ‘Me vas a servir aqui también’ Satanás se reía cuando ella trataba de levantarse. La mujer gritaba de dolor porque los demonios continuaban arrancando la carne de sus huesos.

Cuando se muere en la tierra, si usted ha nacido de nuevo por el Espíritu de Dios, su alma va al cielo. Si usted es un pecador cuando muere, va inmediatamente a un fuego ardiente. Su alma será arrastrada por demonios con cadenas inmensas por las puertas del infierno y donde será lanzado en las fosas y atormentado. Más tarde, serás tirado delante de satanás. Ud. conoce y siente todo lo que le pasa en el infierno.

Jesús me dijo que hay un lugar en el infierno llamado el “centro de placer.” Las almas asignadas a las fosas no pueden ser llevadas a ese lugar. El también me dijo que aunque los tormentos son diferentes para cada persona, todos son quemados con fuego.

El centro de placer tiene la forma del centro de un circo. Varias personas que van a servir como entretenimiento son traídas al medio del centro de placer. Estas son personas que concientemente sirvieron a satanás en la tierra. Esos son aquellos que por propia voluntad, escogieron seguir a satanás en vez de Dios. Alrededor del centro del circo están las otras almas, con excepciónn de las que están en las fosas.

Los que están en el centro del circo fueron líderes en el ocultismo antes de su muerte. Ellos fueron espiritistas, adivinadores, hechiceros, lectores de la mente, brujas y magos -todas las personas que concientemente escogieron servir a satanás.

Cuando vivían en la tierra engañaron a muchos y lograron que siguieran a satanás y pecaran. Los que fueron engañados y fueron causados a caer en pecado, vinieron y atormentaron a sus engañadores. Se le permitió torturarlos uno a uno.

En ese tipo de tormentos escondían huesos espírituales que habían sido cortados y enterrados en diferentes partes del infierno. El alma fué literalmente rasgada en pedazos y las partes esparcidas por todo el infierno era como un tipo de juego a las escondidas demoníaco. Las almas mutiladas sintieron dolores tremendos. Los espectadores les tiraban piedras a los que se encontraban en el centro.

Todo método de tortura imaginable era permitido. Las almas al ser atormentadas pedían la muerte pero ya estaban en muerte eterna. Satanás dió la orden para que todo esto se hiciera. Este es su centro de placer.

Jesús dijo, “Yo le quite la llave del infierno a satanás hace muchos años. Yo vine y abrí estas celdas y dejé salir a mi gente, pues en el tiempo del Antiguo Testamento, antes de haber dado mi vida en la cruz, el Paraíso estaba situado cerca del infierno. Estas celdas estaban en el Paraíso; pero ahora satanás las usa para sus malos propósitos y ha hecho más.

Oh lector, te arrepentirás de tu pecado antes que sea demasiado tarde? Pues todos vendrán delante de mí en el juicio. El Paraíso fue movido de su proximidad al infierno cuando yo morí y resucité otra vez por el poder de Dios, mi Padre.

Otra vez te dire, que estas celdas que son de 17 millas de alto, sirven como una prisión para aquellos que fueron obreros de satanás, aquellos envueltos con cualquier tipo de pecado que tiene que ver con los poderes de demonios, el ocultismo y La adoración a satanás.”

Jesús dijo, “Ven, te quiero enseñar algo.”

De momento estábamos cerca de media milla de alto en el aire, en el centro del vientre del infierno y en el centro del bloque de celdas de 17 millas de alto. Era semejante a estar en un pozo de agua donde ni la tapa o el fondo se veía debido a la oscuridad. Una luz amarilla comenzó a Llenar el lugar y yo me agarré de Jesús apretando su mano.

“Amado Señor,” pregunté, ” Porqué estamos aqui?”

De momento vino un viento con la fuerza de un huracán y un sonido fuerte y unas olas de fuego grandes comenzaron a subir por los lados de las paredes, de las celdas, quemando todo lo que había en su camino. Las llamas entraron en cada celda y ocasionaron gritos penosos de dolor y ansiedad. Aunque Jesús y yo no fuimos tocados por las llamas, me llené de temor por dentro, cuando vi las almas de los perdidos corriendo hacia la parte de atrás de las celdas pequeñas, tratando de encontrar un lugar para esconderse.

Por nuestro lado izquierdo salió un sonido maligno. Yo miré, y era satanás parado de espaldas hacia nosotros y encendido en fuego. Pero no se quemaba sino, él fue el que causó el fuego. El se paraba envuelto en llamas, gozándose de los gritos de estas pobres almas perdidas. Cuando satanás movía sus brazos, salían de él inmensas bolas de fuego.

De las celdas salían gritos que quebrantaban el corazón, así como grandes gritos de dolor. Las almas encarceladas estaban siendo quemadas vivas por este lago de fuego más caliente, sin embargo no podían morir. Los demonios, también se unieron a las carcajadas cuando satanás iba de celda en celda torturando a los perdidos.

Jesús dijo, “Satanás se alimenta con la maldad. El se gloría en el dolor y el sufrimiento y gana poder con eso.”

Yo observaba a satanás cuando una llama roja con borde color marrón creció a su alrededor y vino un viento silvestre fuerte que sopló sobre sus ropas, las que no se quemaron. Un olor a carne quemada llenaba la atmósfera y nuevamente me di cuenta que los horrores del infierno son reales. Satanás caminó entre las llamas y éstas no lo podían quemar. Aunque solamente le ví de espaldas, podía escuchar sus carcajadas malignas por todos los partes.

Yo ví cuando satanás ascendió en una nube de humo, llevando la corriente de fuego hacia la parte alta del vientre del infierno. Lo escuché cuando dió la vuelta y con una voz fuerte anunció que si todas las almas no lo adoraban, él les daría un turno en el centro de placer.

“No, por favor, satanás, nosotros te adoraremos,” gritaron todos al unísono mientras se inclinaban en gesto de adoración al diablo, y mientras más le adoraban, mayor era su hambre para que lo adoraran. Los sonidos de adoración eran tan fuertes que hasta las vigas del infierno sonaban con dicho clamor.

Jesús dijo, “todos los que ocupan las celdas del infierno escucharon el verdadero evangelio cuando vivían en la tierra. Muchas veces les ofrecí mi salvación. Muchas veces mi Espíritu los atrajo, pero no me escucharon o vinieron a mi para ser salvos.”

Mientras Jesús hablaba, satanás le decia a sus súbditos, “Ja, ja, este es su reino, todo el reino que jamás podrán tener. Mi reino cubre toda la tierra y el mundo de abajo.” lo escuché gritar, “Esta es su vida por toda la eternidad.” Mientras gritos de arrepentimiento salían de las celdas ardientes.

Jesús dijo, “Mi salvación es gratis. El que quiera, que venga y será salvo de este lugar de castigo eterno. Yo no lo echaré fuera. Si has sido una bruja o un mago, aún si tienes un acuerdo escrito con el diablo, mi poder lo romperá y mi sangre derramada te salvará. Yo quitare la maldición maligna de tu vida y te salvaré del infierno. Dame tu corazón para poder quitarte las cadenas y ponerte en libertad.
 

Capítulo 10: El corazón del infiernoEn las noches iba con Jesús al infierno. Durante el día, el infierno siempre estaba delante mio. Yo traté de contarle a otros lo que estaba viendo, pero no me creían. Me sentí muy sola y fue solamente por la gracia de Dios que pude continuar. Toda la gloria pertenece al Señor Jesucristo.

La siguiente noche Jesús y yo regresamos al infierno. Caminamos por el borde del vientre del infierno. Reconocia partes del infierno que había visto antes. La misma carne podrida, el mismo olor de maldad, el mismo aire caliente estaba por doquier. Ya estaba cansada.

Jesús conocía, mis pensamientos y dijo, “No te dejaré jamás, ni te desampararé. Yo sé que estás cansada, pero yo te fortaleceré.”

El toque de Jesús me fortaleció y seguimos adelante de pronto ví un objeto negro grande, casi del tamaño de un terreno de una cancha de baseball que parecía moverse de arriba hacia abajo. Me acordé que ya me habían dicho antes que este era el “corazón del infierno.”

De este corazón negro salía algo parecido a unos brazos largos o cuernos que salían de él y subian hacia la tierra y sobre la tierra. Yo pensé si estos eran los cuernos de los que hablaba la Biblia.

Alrededor del corazón la tierra estaba seca y de color marrón. En un radio de mas o menos 30 pies, de todas las direcciones la tierra se había quemado y secado y tenía un color marrón mohoso. El corazón era de un color negro intenso mezclado con otro color parecido al de la piel de las culebras. Cada vez que este corazón latía emanaba un olor terrible y se movía como un corazón verdadero latiendo de arriba hacia abajo y había un campo de fuerza maligna que lo rodeaba.

En forma atónita yo me preguntaba cual era el objetivo de este corazón maligno. Jesús dijo, “Estas ramas, que se parecen a las arterias de un corazón, son como carreteras que suben hasta la tierra para hechar la maldad sobre ésta. Estos son los cuernos que vio Daniel, y estos representan reinos de maldad en la tierra. Algunos ya han pasado, algunos vendrán y otros están ahora mismo. Se levantarán reinos malignos y el anticristo reinará sobre mucha gente, pueblos y cosas. Si es posible, hasta los escogidos erán engañados por él. Muchos se apartarán y adorarán la bestia y su imágen.

De estas ramas o cuernos principales crecerán otras ramas más pequeñas. De las ramas pequenas saldrán demonios, espíritus malos y todo tipo de fuerzas malignas. Estos serán soltados sobre la tierra y satanás los instruirá para hacer mucha maldad. Estos reinos y fuerzas malignas obedecerán a la Bestia y muchos lo seguirán hacia la destrucción. Es aqui, en el corazón del infierno, donde estas cosas comenzarán.”

Estas son las palabras que me habló Jesús. El me ordenó escribirlas y a ponerlas en un libro para contárselas al mundo. Estas palabras son verdaderas. Estas revelaciones me fueron dadas por el Señor Jesucristo para que todos sepan y entiendan las obras de satanás y las cosas malignas que él está preparando para el futuro. Jesús dijo, “sigueme.”

Subimos por una escalera dentro del corazón donde una puerta se abrió para nosotros. En el corazón había completa oscuridad. Escuché el sonido de llantos, y había un olor tan terrible que casi no podía respirar. Todo lo que podía ver en la oscuridad era a Jesús, y caminaba muy cerca de El.

Y entonces, de momento, Jesús desapareció! Lo increíble había sucedido. Yo estaba sola en el corazón del infierno y un horror se apoderó de mi apretando mi alma y sentí que la muerte me agobiaba.

Yo grité “Jesús dónde estás? Por favor, regresa Señor.” Clamé y llamé, pero nadie me respondió.

“Oh mi Dios,” me lamenté, “Yo tengo que salir de aqui.” y comencé a correr en la oscuridad. Mientras tocaba las paredes, éstas parecían respirar, moviéndose contra mis manos. Y entonces ya no estaba sola. Escuché el sonido de carcajadas, mientras dos demonios rodeados por una luz amarilla y opaca, vinieron y agarraron mis dos manos poniendome cadenas en los brazos arrastrarme al fondo del corazón.

Yo grité llamando a Jesús pero no había respuesta. Grité y pelée con todas mis fuerzas, pero ellos me seguían arrastrando como si yo no ofreciera resistencia alguna. Mientras ingresábamos en lo profundo del corazón, yo sentí un dolor terrible cuando una fuerza rozó con mi cuerpo. Parecía como que me arrancaban la carne.

Grité de terror. Mis captores me arrastraron hasta una celda y me lanzaron hacia adentro. Cuando cerraron la puerta, grite aún más alto. Ellos se rieron sarcásticamente y dijeron, “No te ayudará el que llores. Cuando llegue tu momento, serás llevada delante de nuestro señor. El te atormentará para su placer.”

El terrible malolor del corazón había saturado mi cuerpo.

” Porqué estoy aqui? Que está mal? Me estoy volviendo ‘loca? Déjenme salir. Déjenme salir. Les grite, pero fue como si nada.

Después de un tiempo, comencé a sentir el lado de la celda en que estaba. Era redondo y suave como algo que estaba vivo. Estaba vivo y comenzó a moverse. “Señor,” grite. ” qué está pasando? Jesús, dónde estás?” Pero solamente recibí la respuesta del eco de mi voz cque regresaba.

Un gran temor -el más grande temor- se apoderó de mi alma. Por primera vez desde que Jesús me dejó, comencé a darme cuenta que estaba perdida sin ninguna esperanza. Comence a sollozar llamando a Jesús una y otra vez.

Y entonces escuché una voz en la oscuridad que decia, “No te va a hacer ningún bien clamar a Jesús. El no está aqui.”

Una luz opaca comenzó a llenar el lugar. Por primera vez, podía ver otras celdas parecidas a la mía, metida en la pared del corazón. Había una tela de araña delante de nosotros, y por dentro de cada celda fluía una sustancia pegajosa como de lodo.

En la celda siguiente la voz de una mujer me dijo, “Estás perdida en este lugar de tormento no hay salida.”

La podía ver escasamente por medio de la luz opaca. Ella estaba despierta, como lo estaba yo, pero los ocupantes de las otras celdas parecían estar dormidos o en un éxtasis.

Ella decia “No hay esperanza, no hay esperanza.” y me sobrevino una soledad intensa así como una gran desesperación. Lo que ella dijo no me ayudó y continuó diciendo “Este es el corazón del infierno, aquí somos atormentados, pero nuestro tormento no es tan terrible como el de aquellos en otras partes del infierno.”

“Algunas veces,” continuó diciendo, “nos llevan delante de satanás y él nos tortura para su placer. Satanás se alimenta con nuestro dolor y se fortalece con nuestros gritos de desesperación y dolor. Nuestros pecados están siempre delante de nosotros y sabemos que somos inmundos. También sabemos que en un tiempo conocimos al Señor Jesús, pero lo rechazamos y nos apartamos de Dios. Hicimos lo que nos complacía. Antes de llegar aqui era una ramera. Robaba el dinero a los hombres y a las mujeres, y le llamaba amor a lo que hacia. Yo destruí muchos hogares. En estas celdas hay muchas lesbianas, homosexuales y adúlteros.”

Yo le grite a las tinieblas, “Yo no pertenezco aqui, yo soy salva y le pertenezco a Dios. Por qué estoy aqui?” Pero no había respuesta.

Entonces los demonios regresaron y abrieron las puertas de mi celda. Uno me jalaba, mientras que el otro me empujaba por un camino rústico. El toque de los demonios se sentía como una llama ardiente sobre mi carne. Me estaban hiriendo. “Oh Jesús, dónde estas tu? Por favor, Jesús, ayúdame!” grite.

Un fuego ardiente apareció delante mio, pero se paró antes de tocarme. Ahora yo sentía como que mi carne estuviera siendo arrancada de mi cuerpo. El dolor mas cruel que me pudiera imaginarme corrió sobre mi. Algo invisible rasgaba mi cuerpo, mientras que espíritus malos en formas de murciélagos me mordían por todo el cuerpo.”

“Querido Señor Jesús,” exclamé, “Dónde estás? Oh, por favor, déjame salir!”

Fui empujada y jalada hasta que llegue a un lugar ancho y abierto en el corazón del infierno, y fui lanzada sobre un tipo de altar sobre el suelo. Sobre dicho altar había un libro grande abierto. Escuché carcajadas malignas y me di cuenta que estaba tirada en la tierra delante de satanás.

Satanás dijo, “Al fin te tengo.” Me encorvé de horror, pero pronto me di cuenta que él no me estaba mirando a mi, sino a alguien delante mio.

Satanás dijo, “Ja, ja, al fin te pude destruir de la tierra. Déjame ver cual será tu castigo.” El abrió el libro y corrió sus dedos por las páginas. El nombre del alma fue iluminado y el castigo detallado.

“Querido Señor,” yo grité, “es todo esto real?”

Yo era la próxima, y los demonios me empujaron sobre una plataforma y me obligaron a inclinarme delante de satanás.

Otra vez las mismas carcajadas malignas salían de él. “He esperado por ti mucho tiempo, y al fin te tengo,” me dijo con un placer malicioso. “Tú trataste de escapar de mi, pero al fin te tengo.”

Un temor que yo jamás había experimentado antes se apoderó sobre mi. Otra vez desgarraban mi carne y mi cuerpo fue envuelto por una cadena grande. Yo me miraba mientras me la ponían.

Me parecía a los demás y me veía como un esqueleto lleno de huesos muertos. y gusanos se arrastraban dentro de mi, al mismo tiempo un fuego que salió desde mis pies me cubría de llamas.

Yo grité otra vez, “Oh Señor Jesús, qué ha sucedido? Jesús, dónde estás?”

Satanás se rió y rió. El dijo, “Aquí no está Jesús, yo soy tu rey ahora. Vas a estar conmigo para siempre, tu eres mía ahora.”

Me sentí desgarrada con las emociones mas terribles que había sentido hasta ahora. No podía sentir a Dios ni amor amor, paz, o afecto. Pero podía sentir lo peor de los sentidos: temor, odio, dolores agudos y aún peor, la tristeza.

Clamé al Señor Jesús para que me salvara , pero no había respuesta.

Satanás dijo, “Yo soy tu señor ahora,” y levantó sus brazos para llamar a un demonio a su lado. Enseguida, un espíritu feo y malo vino a la plataforma donde estaba parada y me agarró. El tenía un cuerpo grande con una cara como de un murciélago, en vez de manos tenía garras y un olor maligno salía de él.

“Señor satanás, que hago con ella?” pregunto el espíritu malo, cuando otro demonio que tenía cabellos sobre todo su cuerpo y una cara como un jabalí salvaje, también me agarro. “Llévenla a la parte más profunda del corazón, -Un lugar donde los horrores estarán siempre delante de ella. Allí ella aprenderá a llamarme señor.”

Me arrastraron a un lugar muy, muy oscuro y me lanzaron sobre algo frio y mojado. Oh, como puede uno sentir frio y caliente al mismo tiempo? Yo no sabía, pero el fuego quemaba mi cuerpo y los gusanos se arrastraban sobre y por dentro de mi, los ayes de los muertos llenaban el espacio.

“Oh Señor Jesús,” grité con desesperación, ” qué estoy haciendo aquí?” Amado Dios, déjame morir.”

De pronto una luz alumbró el lugar donde yo estaba sentada. Jesús apareció y me tomó en sus brazos e instantáneamente estuve de regreso en mi hogar.

“Querido Señor Jesús, dónde estabas?” Yo exclamé, mientras las lágrimas corrían por mis mejillas. Jesús me habló con ternura y me dijo: “Mi hija, el infierno es real. Pero tu no lo ibas a saber con seguridad hasta que lo experimentaras por ti misma. Ahora sabes la verdad y como se siente estar perdido en el infierno. Ahora tu le puedes hablar a otros del infierno. Yo tenía que dejarte pasar por el infierno para que supieras de él sin duda ninguna.”

Yo estaba muy triste y cansada. Me desmayé en las manos de Jesús. Y aunque El me restauró por completo -yo me quería ir lejos, muy lejos- de Jesús de mi familia y de todo el mundo.

Durante los días siguientes en mi hogar estuve muy enferma. Mi alma estaba muy triste y los horrores del infierno estaban siempre delante mio y pasaron muchos días antes de recuperarme por completo.
 

Capítulo 11: Las tinieblas de afueraNoche tras noche Jesús y yo regresamos al infierno para que yo pudiera testificar de estas verdades tan terribles. Cada vez que pasábamos por el corazón del infierno yo caminaba muy cerca de Jesús. Un enorme temor se apoderaba de mi corazón cada vez que me acordaba de lo que me había sucedido allí. Yo sabía que tenía que salir hacia adelante para salvar almas. Pero fue solamente por la misericordia de Dios que pude regresar.

Nos paramos delante de un grupo de demonios que estaban cantando, rezando y alabando al diablo. Parecía que se estaban gozando inmensamente. Jesús dijo, “Yo te dejaré escuchar lo que están diciendo.” “Iremos a esta casa hoy y atormentaremos a los que están en ella. Recibiremos más poder del señor satanás si lo hacemos bien,” dijeron ellos. “Oh si, causaremos mucho dolor, enfermedades y muchas pruebas a todos.”

Comenzaron a bailar y a cantar canciones malignas de adoración a satanás, gloriandose en la maldad.

Un demonio dijo, “tenemos que velar cuidadosamente a aquellos que creen en Jesús, pues nos pueden hechar afuera.” “Si,” dijo otro, “al oir el nombre de Jesús tenemos que huir “, entonces el último espíritu malo dijo:” nosotros no vamos donde los que conocen a Jesús y el poder de su nombre.”

Jesús dijo, “Mis angeles protegen a mi pueblo de estos malos espíritus y su trabajo no prospera. Yo también protejo a muchos que no son salvos, aunque ellos no lo saben. Yo tengo muchos angeles empleados para impedir los planes malvados de satanás.”

Jesús dijo, “Hay muchos demonios en los aires y en la tierra. Yo te he permitido ver algunos de esos demonios pero a otros no. Por eso es que la verdad del evangelio tiene que ser predicada a todos. la verdad hará a los hombres libres y los protegera de la maldad. En mi nombre hay liberación y libertad. Yo tengo todo poder en el cielo y en la tierra. No le temas a satanas; teme a Dios.”

Según caminábamos en el infierno, Jesús y yo encontramos a un hombre grande y que estaba envuelto en oscuridad y tenía la apariencia de un ángel y sostenía algo en su mano izquierda.

Jesús dijo, “Este lugar se llama las tinieblas de afuera.”

Escuché llanto y crujir de dientes. En ningún otro lugar había visto tanta desesperación como la que sentí en ese lugar. El angel parado delante de nosotros no tenía alas, era como de 30 pies de alto y sabía exactamente lo que estaba haciendo. En su mano izquierda tenía un disco grande con el cual se estaba volteando lentamente, levantándolo como que se estaba preparando para lanzarlo.

En el centro del disco había fuego y los bordes eran negros. El angel tenía su mano debajo del disco y retrocedió para conseguir mas impulso. Yo me preguntaba quién sería ese angel gigante y que es lo que estaba por hacer.

Jesús me leyó el pensamiento y dijo otra vez, “Esto es las tinieblas de afuera.” Acuérdate que mi Palabra dice: “Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; alli será el lloro y el crujir de dientes.”

“Señor,” yo dije, quieres decir que tus hijos estan aqui?” “Si,” dijo Jesús, “sirvientes que se apartaron después que los llamé. Siervos que amaron mas al mundo que a mí y se apartaron para resbalarse en el lodo del pecado. Sirvientes que no soportaban la verdad y la santidad. Es mejor no haber comenzado, que apartarse despues de haber comenzado a servirme.”

Jesús dijo, “Créeme, si usted peca tiene un abogado con el Padre. Si te arrepientes de tus pecados, yo seré fiel en limpiarte de toda maldad. Pero si no te arrepientes, yo vendré en una hora que no crees, y seras cortado con los incrédulos y echado a las tinieblas de afuera.”

Obseré al ángel moreno mientras lanzaba el disco grande muy lejos, adentro de la oscuridad. “Mi Palabra significa lo que dice, ‘serán echados en las tinieblas de afuera’.” Y entonces, inmediatamente, Jesús y yo estabamos en el aire siguiendo el disco por el espacio. Llegamos a la parte exterior del disco y nos paramos a mirar adentro.

Había un fuego en el centro del disco, y gente salía y entraba, sobre y debajo de las olas de fuego. No habían demonios o malos espíritus en este lugar, solamente almas quemándose en un mar de fuego.

Fuera del disco se hallaba la oscuridad más negra y solamente la luz de las llamas dentro del disco iluminaba el aire de la noche. En La luz ví gente tratando de nadar hacia los bordes del disco. Algunos de ellos casi agarraban los lados cuando una fuerza aspiradora dentro del disco los jalaba otra vez hacia las llamas. Yo miraba mientras sus formas se tornaban en esqueleto con almas de un gris sucio. Entonces pude saber que era otra parte del infierno. Después ví, como en una visión, ángeles abriendo sellos. Naciones y reinos parecían estar cerradas debajo de ellos. Cuando los angeles rompieron los sellos, hombres y mujeres, muchachos y muchachas marchaban directo a las llamas.

Yo miraba horrorizada, pensando si conocia algunos de los sirvientes caídos del Señor que marchaban hacia adelante. Yo no podía mover mi cabeza para dejar de mirar las almas marchando dentro del fuego sin que nadie tratara de pararlos.

Yo exclamé, “Señor por favor, páralos antes que alcancen el fuego.” Pero Jesús dijo, “El que tiene oido que escuche. El que tenga ojos que vea. Mi hija, proclama en contra del pecado y la maldad. Dile a mis siervos que sean fieles y que clamen en el nombre del Señor. Te estoy llevando por este lugar tan terrible, para que les puedas contar cómo es el infierno.”

Jesús continuó: “Algunos no te van a creer. Algunos van a decir que Dios es muy bueno para enviar a hombres y mujeres al infierno. Pero diles que mi Palabra es verdadera. Diles que los temerosos y los incrédulos tendrán su parte en el lago de fuego.”
 

Capítulo 12: CuernosJesús dijo, “Esta noche, mi hija, iremos a una parte diferente del corazón del infierno. Quiero hablarte de los cuernos y enseñarte como serán usados para enviar espíritus malos y fuerzas demoníacas sobre la superficie de la tierra.”

Mientras Jesús hablaba comencé a ver una visión abierta. En la visión ví una casa de campo vieja, de color gris, rodeada por muchos árboles muertos y hierba muy crecida y muerta. El patio alrededor de la casa vieja estaba lleno de cosas muertas. No había vida en ese lugar. Esta casa parecía como que se había afirmado por las esquinas y se estaba hundiendo en el centro del campo y no se vean otros edificios. La muerte estaba por todos los lugares. Yo sabía que esta casa de campo era parte del infierno, pero no entendía lo que estaba viendo. Por adentro, detrás de las ventanas sucias, se movían grandes sombras de formas humanas. Había algo maligno en su apariencia. Unas de las formas se acercó a la puerta del frente y la abrió.

Observé como un hombre grande, con músculos extremadamente grandes, salió de la puerta y caminó hacia el balcón, lo pude ver claramente. Era como de seis pies de alto, con el cuerpo de un levantador de pesas. Su color era el mismo gris muerto de los alrededores. Solamente vestía con pantalón de hombre. Eran tan gris y tan muerto como la piel desnuda de su pecho. Su carne era como escama y su cabeza era muy grande. Es más, su cabeza era tan grande que sus piernas estaban dobladas por cargar una carga tan grande. Sus pies eran con cascos, como las patas de un cerdo. Su cara era dura y maligna y se veía muy viejo.

Sus ojos estaban muertos y su cara era muy ancha. En esta visón, vi a esta criatura tan terrible subirse al viejo balcón. La tierra temblaba cuando el se movía y de su cabeza crecían cuernos tan grandes, que crecieron hasta que desaparecieron. Mientras él caminaba, noté que los cuernos estaban creciendo, pero muy lentamente. Habían otros cuernos también que comenzaron a crecer de su cabeza y de los mas grandes salían cuernos pequeños. Vi que su cabeza era como el de una bestia, una poderosa y bestia maligna, llena de destrucción. Cada paso que daba estremecia la tierra.

Jesús me dijo: “Observa.”

Vi los cuernos según se elevaban y terminaban en hogares, iglesias, hospitales, oficinas y edificio de toda clase sobre toda la tierra. Los cuernos hicieron gran daño en toda la tierra.

Yo vi a la bestia hablar y espíritus malos fueron escupidos por toda la tierra. Vi a muchos ser seducidos por estos espíritus y caer en las trampas de satanás.

Yo pensé, Estamos en una guerra entre el mal contra el bien.

“Estamos en una guerra,” escuché decir al Espíritu del Señor. “El bien contra el mal.” De los cuernos salían nubes oscuras que escondían las diversas formas de maldad que estaban saliendo sobre la tierra. Todas las abominaciones que Dios odia estaban presentes. Vi reinos que se levantaban sobre la tierra, y millones de personas comenzaron a seguir a estas fuerzas malignas. Vi como los cuernos viejos fueron removidos y en su lugar crecían cuernos nuevos.

Escuché a Jesús decir. ” ya está aconteciendo! Estas cosas son, fueron, y serán. Los hombres se llegarán a amar a ellos mismos en vez de amar a Dios. En los postreros días la maldad correrá por doquier. Los hombres y las mujeres amarán más sus casas, coches, tierras, edificios, negocios, plata y oro más que a mí.”

“Arrepiéntanse,” dijo El, “pues yo soy un Dios celoso. Nadie puede estar antes que yo ni los hijos, hijas, esposa o esposo. Pues Dios es Espíritu y tiene que ser adorado en Espíritu y en verdad.”

Yo miraba mientras los cuernos se movían sobre la faz de la tierra, subiendo muy alto dentro de los cielos. Se levantaron nuevos reinos y hubo guerra y destrucción sobre la tierra. Eran muchos los que adoraban a la bestia.

La bestia maligna con los cuernos caminaba para arriba y para abajo como si estuviera pensando y la tierra se estremeció debajo de sus pies. Después de algunos minutos regresó a la casa de campo. De pronto aparecieron nubes oscuras y muchos habían muerto en la tierra.

Yo ví el mundo en medio de una gran tribulación y comencé a orar con todo mi corazón. Yo exclamé, “Oh, Señor, Ayúdanos.” Entonces dos grandes bestias en formas de espíritu se levantaron de la tierra y comenzaron a pelear entre ellos, yo sabía que habían salido del infierno.

Un mar de gente miraban la guerra entre estos dos males. Y después vi algo levantarse del suelo entre ellos, y dejaron de pelearse parándose al lado de un barco grande. Las dos bestias trataron de destruir el barco, pero no podían. Lo empujaron hacia atrás, dentro de la tierra, y lo enterraron entre ellos dos. Se pararon otra vez cara a cara, listos para continuar su guerra.

Escuché una voz que dijo, “Velad.” Mientras velaba, apareció una luz en el suelo, donde el barco había sido enterrado.

El barco reapareció sobre el suelo y se convirtió en un disco grande. Las otras dos bestias comenzaron a tomar otras formas, y se volvieron grandes y negras. Una puerta en el frente del disco se abrió, y un fuerte rayo de luz reveló una escalera. Las escaleras bajaban, bajaban dentro de la tierra y escuché una voz que dijo, “Dentro del infierno.”

En el aire había un sentido fuerte de maldad, y me sentía perdida y sin dirección mientras miraba. Una fuerza paralizante salió del disco y no tenía donde correr. Me sentía atrapada a pesar de que estaba en el Espíritu.

Casi al momento, Jesús me levantó hasta lo más alto hasta que pude ver la visión desde arriba. Pero ahora las escaleras se habían vuelto una escalera eléctrica, que se movía para arriba y para abajo desde el corazón de la tierra.

Cuando estaba al lado de Jesús me sentía segura y protegida. Escuché una voz que dijo, “Esto saldrá del infierno.”

Jesús dijo, “Esto será. Esto está todavía por venir. Escribe para que todos conozcan.” En mi visión la escalera eléctrica estaba trayendo fuerzas de demonios y malos espíritus. Las dos bestias se pararon, una a cada lado del barco, y los ví que comenzaron a cambiar otra vez. Escuché el sonido de un gran alboroto, el sonido de motores corriendo en alta velocidad. Las cabezas de las bestias crecieron más y una luz comenzó a llenar sus manos. Ví a las dos bestias y el barco cuando se juntaron.

Muchas almas, como si caminaran dormidas marchaban adentro de una de las bestias. Por horas observé este evento tan feo hasta que al fin, una de las bestias estaba empaquetada de gente. Mientras escuchaba, de la primera bestia salió un gran alboroto parecido al de un avión listo para despegar. La bestia había recibido su poder del barco. Cuando la bestia comenzó a volar, tomó otra vez la forma de un hombre. Mientras volaba su cabeza parecía estar llena de luces y grandes poderes emanaban de él. Mientras él desaparecía entre los cielos, su cabeza se volvió otra vez en un barco.

Yo todavía podía escuchar el sonido de la primera bestia, mientras veía a la segunda bestia llenarse de almas. Cuando se llenó, vi a la segunda bestia volar hacia arriba como un cohete. Se unió a la otra bestia y los dos se movieron lentamente hacia el cielo gris. La segunda bestia también, había tomado la forma de un hombre. Yo escuché sus grandes alborotos según desaparecían de vista.

Yo pensaba sobre lo que esto significaba. Yo vi el barco o disco, aterrizar otra vez sobre la tierra. La tierra se cerró sobre éste, hasta que estaba otra vez fuera de vista. Cuando la visión comenzó a desaparecer, yo vi una corte muy grande y pensé en el juicio del Trono Blanco.
 

Capítulo 13: El brazo derecho del infiernoDespués de la primera visión, Jesús y yo fuimos a una parte diferente del infierno. Jesús dijo, “Estas cosas que estás viendo son para el fin de los tiempos.” Otra visión apareció delante de mi.

Caminamos por una colina alta y seca. Yo miré desde lo alto de la colina hacia abajo y vi la corriente de un río. No habían fosas de fuego, ni demonios o malos espíritus, solamente el río grande fluyendo entre orillas escondidas. Jesús y yo nos acercamos al río y vi que estaba lleno de sangre y fuego.

Al acercarme y mirar de cerca, vi muchas almas, cada una encadenada con otra. El peso de las cadenas las arrastraba hacia abajo de la superficie del lago de fuego. Las almas en el infierno estaban en el fuego del infierno. También vi que estaban en formas de esqueleto con almas de un color gris sucio.

” Qué es esto?” Le pregunte al Señor. “Estas son las almas de los incrédulos y de los impíos. Estos fueron mas amantes de su propia carne que amantes de Dios. Ellos eran hombres amando hombres y mujeres amando mujeres, que no quisieron arrepentirse y ser salvos de sus pecados. Ellos se gozaron de su vida de pecado y despreciaron mi salvación.”

Me paré junto a Jesús y miré adentro del lago de fuego.

De pronto, el fuego comenzó a rugir como un gran horno, moviéndose y devorando todo lo que estaba en su camino. En poco tiempo llenó casi todo el brazo derecho del infierno.

El fuego se acercó a nuestros pies, pero no nos quemó. El río estaba devorando todo lo que había en su camino. Miré el rostro de Jesús y se veía triste y tierno.

El todavía tenía escrito sobre su rostro amor y compasión por estas almas perdidas. Comencé a llorar y deseaba salir de ese lugar de tormento, el tener que continuar era casi insoportable.

Miré otra vez las almas en el fuego. Eran de un color de fuego rojo y sus huesos estaban negros y quemados. Escuché sus almas gritar de remordimiento.

El Señor dijo, “Este es su tormento; amarrados juntos con cadenas tras cadenas. Estos deseaban la carne de su propio sexo, hombres con hombres y mujeres con mujeres, haciendo lo que no era natural. Ellos llevaron a muchos jovencitos y jovencitas a actos de pecado. Ellos lo llamaban amor, pero al final era pecado y muerte.”

“Yo sé que muchos jovencitos y jovencitas, hombres y mujeres fueron obligados en contra de su voluntad para cometer actos tan terribles, yo lo sé y no cargaré este pecado contra ellos.” Acuérdense de esto, sin embargo, dijo Jesús, “Yo conozco todas las cosas, y las personas que causaron que estos jóvenes pecaran tienen el pecado mas grande. Yo juzgaré con justicia. Al pecador Le digo, ‘Arrepiéntete, y tendré misericordia. Clama a mi y te escucharé.’

En repetidas veces les pedí a estas almas que se arrepintieran y que vinieran a mí. Yo los hubiera perdonado y limpiado y en mi nombre podrían haber sido liberados. Pero ellos no me escucharon y ellos deseaban la codicia de la carne antes que el amor del Dios vivo. Porque yo soy santo tenéis que ser santos. No toquen las cosas inmundas y los recibiré,” dice el Señor. Yo me sentí muy enferma mientras veía las almas en el lago de fuego.

Jesús continuó, “Si solamente se hubieran vuelto a mi antes que fuera muy tarde. Mi sangre fue derramada para que todos vinieran a mi. Yo dí mi vida para que el peor de los pecadores viviera.”

Multitudes de almas pasaron por el río de llamas ardientes y sobre ellas pasaban las olas de fuego sin poder salir y dejar de nadar en ese lago de fuego. Yo escuché gritos de remordimiento cuando el río de sangre pasaba delante de nosotros.

Caminamos hacia arriba por un camino cerca del río. Delante de nosotros, había una mujer grande sentada sobre una colina. Se mecia para adelante y hacia atrás como si estuviera ebria. Sobre ella estaban escritas las siguientes palabras “Misterio de Babilonia.” Ahora sabía que la madre de las abominaciones en la tierra también venía del infierno. De ella emanaba una fuerza maligna, y vi multitudes de gente y lenguas debajo de ella. Ella tenía siete cabezas y diez cuernos. En ella se encontraba la sangre de los profetas, y de los santos y de todos los que fueron asesinados sobre la tierra.

“Salíd de ella y sean separados,” dijo el Señor. “En su tiempo será destruida.”

Caminamos hacia adelante pasándo por donde estaba la mujer mala con los cuernos sobre su cabeza. Todo se comenzó a poner oscuro. Ahora Jesús era la única luz. Caminamos hasta que llegamos a otra colina. En la distancia podía ver llamas calientes en el aire. La atmósfera se calentó agobiantemente. Dimos la vuelta alrededor de la colina y llegamos a una puerta grande con ranuras cortadas. Esta estaba colocada al lado de la colina y una cadena grande se encontraba sobre ella y de ella salían llamas. La puerta estaba cerrada con candados grandes. Yo me preguntaba que es los que todo esto significaba.

De pronto, la figura oscura de un hombre vestido con una capa larga y oscura larga, apareció delante de la puerta. Su cara se veía muy vieja y muy cansada. La piel de su cara estaba jalada bien apretada hacia los huesos de su calavera. Parecía que tenía muchos años de edad. Jesús me dijo: “Detrás de esa puerta está el abismo sin fondo. Mi Palabra es verdadera.” Las llamas detrás de la puerta alcanzaban lo más alto hasta llegar a la puerta la cual se hinchaba con la presión del calor. Yo dije, “Señor Jesús, yo me alegraré cuando satanás sea lanzado en el abismo sin fondo, y todas estas cosas cesen por un tiempo.”

El respondio: “Ve, oye lo que el Espíritu le dice a las iglesias. El fin está cerca y yo estoy llamando a los pecadores a arrepentirse y ser salvos. Mira ahora.”

Estábamos parados en un lugar al aire libre y estaba con el Señor en el Espíritu. Yo miré y contemplé una visión abierta. En la visión vi una serpiente de fuego rozando que la dejaron atacar el aire con su enorme cola. Yo miraba mientras esta serpiente espíritual se movía con terrible poder. Entonces la ví regresar al brazo izquierdo del infierno y esperar. Yo sabía que no podía atacar la tierra todavía hasta que la Palabra de Dios se cumpliera.

Ví fuego y humo subir desde la tierra y ví un velo extraño mientras éste se formaba sobre la tierra. Vi parches de oscuridad aparecer por todas partes. Sobre la cabeza de la serpiente de fuego comenzaron a crecer cuernos. Estos se esparcieron hasta que cubrieron toda la tierra. Satanás le dió órdenes a la serpiente de fuego. Espíritus malos y diablos se hallaban presentes. Entonces ví la serpiente maligna de fuego salir del brazo derecho del infierno, y comenzar a atacar la tierra con gran fuerza hiriendo y destruyendoa mucha gente.

Jesús dijo: “Esto sucederá al fin de los tiempos. Ven más alto.” Lector, si estás cometiendo algunos de los pecados de los cuales estoy hablando, por favor deja de pecar y clama a Jesús que te salve. No tienes que ir al infierno. Clama al Señor mientras está cercano, El te escuchará y te salvará. Todo el que clame en el nombre del Señor será salvo.
 

Capítulo 14: El brazo izquierdo del infiernoUna profecia de Jesús para todos

Jesús dijo, “Estas cosas ya están sucediendo en la tierra, están por ser y pronto vendrán sobre la tierra. La serpiente de fuego es parte de la bestia. Las profecias que vas a leer son verdaderas. Las revelaelones son verdaderas. Velad y orad. Amaos los unos a los otros. Manténganse santos. Mantengan sus manos limpias.

Esposos amen a sus esposas como Cristo amó a su iglesia. Esposos y esposas, amaos los unos a los otros como yo os he amado. Yo ordené el matrimonio y lo bendije con mi Palabra. Mantengan el lecho del matrimonio sin mancilla. Límpience de toda maldad y sean puros, como yo soy puro.

El santo pueblo de Dios ha sido extraviado por engañadores. No se dejen engañar; Dios no puede ser burlado. El entendimiento te será dado si abres tus oídos y me escuchas. Este es el mensaje de Cristo a las iglesias. Cuídense de los falsos profetas que se paran en mi lugar Santo y engañan con piropos. Oh tierra, mi santo pueblo se ha quedado dormido al sonido de la falsa doctrina. ¡Despertad, despertad’ Yo te digo que toda maldad es pecado. Límpience de todo pecado de la carne y del Espíritu. Mis santos profetas vivan una vida santa. Pero ustedes se han revelado contra mi y mi santidad. Han traído el mal sobre vosotros. Ustedes han pecado y se han hecho esclavos de la enfermedad y de la muerte.

Ustedes han cometido iniquidades y han hecho lo malo y se han revelado contra mí. Se han apartado de mis preceptos y de mis juicios. Ustedes no han escuchado las palabras de mis siervos, los profetas y las profetizas.

Maldiciones en vez de bendiciones han venido sobre vosotros, y todavía rehusan retornar a mí y arrepentirse de sus pecados.

Si ustedes regresan, se arrepienten y si me honran con el fruto de la justicia, yo bendeciré vuestros hogares y honraré la cama del matrimonio. Si se humillan y claman a mi, yo escucharé y los bendeciré.

Escuchen, ustedes ministros de mi Santa Palabra. No enseñen a mi pueblo a pecar contra Dios. Acuérdense que el juicio comienza por la casa de Dios; a menos que se arrepientan, yo los quitare por los pecados que le enseñaron a mi pueblo. Creen ustedes que estoy ciego y no puedo ver, o sordo que no puedo oir?

Tú que tienes la verdad con la injusticia y llenas tus bolsillos con oro y plata a costa de los pobres -arrepiéntete, te digo, antes que sea muy tarde. El día del juicio te pararás solo delante mi para dar cuenta de lo que hiciste con mi Santa Palabra; si clamas a mi en arrepentimiento, yo quitare la maldición de tus tierras y os bendeciré. Si te arrepientes y te avergüenzas de tus pecados, yo tendré misericordia y compasión de ti y no me acordaré más de tus pecados. Ora para que seas un vencedor.

Despierta a la vida. Arrepiéntete por la gente que has guiado mal y les enseñaste falsas doctrinas. Diles que has pecado y que has desparramado mis ovejas. Arrepientete delante de ellos.

He aquí, estoy preparando un ejército santo. Ellos harán grandes exploraciones para mi y destruirán tus lugares altos. Es un ejército de hombres, mujeres, niños y jóvenes santos. Ellos han sido ungidos para predicar el verdadero evangelio, para poner las manos sobre los enfermos, y llamar a los pecadores al arrepentimiento.

Este es un ejército de trabajadores, hombres, esposas, hombres solteros, mujeres solteras y niños escolares. Son gente sencilla, pues no muchos nobles han respondido a mi llamado. En el pasado fueron mal entendidos y maltratados, abusados y rechazados. Pero yo los he bendecido dándoles intrepidez en santidad y en Espíritu. Ellos comenzarán a cumplir mis profecias y a hacer mi voluntad. Yo caminaré en ellos, hablaré en ellos y trabajaré en ellos.

Estos son aquellos que se han tornado a mi con todo el corazón, alma, mente y fuerza. Este ejército despertará a muchos a mi justicia y pureza del espíritu. Yo pronto me comenzaré a mover entre ellos, a escoger a los que deseo para mi ejército. Yo los buscaré en las ciudades y los pueblos. Muchos se van a sorprender con los que he escogido. Los van a ver moverse sobre toda la tierra y hacer hazañas por causa de mi nombre. Mirad y ver mi poder en obra.

Otra vez os digo, no manchen la cama del matrimonio. No manchen el cuerpo en el cual mora el Espíritu Santo. Los pecados del cuerpo llevan a pecados del Espíritu.

Mantengan el lecho del matrimonio santo. Yo hice al hombre para la mujer y la mujer para el hombre y he decretado que sean unidos en el santo matrimonio.”

“Otra vez os digo, despertad.”

Yo vi muchas otras visiones en el brazo izquierdo del infierno. Yo fuí instruida por el Señor que no debo revelarlas ahora. Muchas de ellas eran visiones del mundo en los últimos días. Cuando muchos del pueblo de Dios se apartarán y se perderán.

En las visiones se me dieron revelaciones sobre el cuerpo de Cristo, el ministerio de los hijos de Dios, los hijos de la bestia, y la eminente venida de Cristo. “Más tarde, las puedes revelar,” dijo El, “pero no ahora.”

“Este ejército,” dijo el Señor, “que fue hablado por el profeta Joel, saldrá de la tierra y hará grandes obras para Dios.” El Hijo de justicia se levantará con sanidad en sus alas. El acabará con los malignos y serán cenizas debajo de las plantas de sus pies.” “Serán llamados el ejército del Señor. Yo le daré dones y ellos harán mis grandes obras.

Ellos harán maravillas para el Señor de La gloria. Yo derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán.

Este ejército peleará contra las fuerzas de maldad y destruirá muchas obras de satanás. Ellos alcanzarán a muchos para Jesucristo antes que llegue el día cuando se levante la bestia, dice el Señor.

Jesús, dijo, “Ve, ya es hora de irnos.” Al fin dejábamos las visiones y el brazo izquierdo del infierno. Yo estaba muy alegre. Cuando salimos, Jesús dijo, “Dile a tu familia que los amo y corrígelos con amor. Diles que los libraré del mal si ponen su confianza en mi.”
 

Capítulo 15: Los días de JoelEscuche una voz que me dijo, “Escribe, pues estas cosas son fieles y verdaderas.” Otra vez estaba con el Señor en el Espíritu. El estaba alto y exaltado, y su voz era como de trueno.

“He aqui, oh tierra, estas cosas son, eran y están por venir. Yo soy el primero y el último. Sírvanme, el Creador, pues yo doy vida y no muerte. Levántense de su maldad y clamen a mi, yo os sanaré y os libertaré. Las cosas que lees en este libro son verdaderas y sucederán pronto.

Arrepiéntanse, pues el tiempo está cerca, y el Señor de la gloria pronto aparecerá. Estad listos, porque no sabéis el día ni la hora. Grande será la recompensa de aquellos que ésperan mi venida. Yo bendeciré a mis pequeños, aquellos que han guardado la fe y me han servido en verdad y en justicia. Antes que lo sepan, Yo estaré sobre ellos. Yo he preparado una bendición para aquellos que han sido fieles a su llamamiento y para aquellos que no han negado mi nombre.

Yo digo, que si mi pueblo que se llama por mi nombre, se humillan y oran, yo los perdonaré, y los sanaré, y los restauraré. Yo deseo escuchar, libertar, y salvar a todos los que creen y claman en mi nombre.

Santifiquen un ayuno. Llamen a una asamblea solemne. Reunid a todos los ancianos y a todos los habitantes de la tierra en mi casa y clamen a mí. Ay, pues el día del Señor viene como un ladrón en la noche -el día está cerca.

Confíen en mí, y yo restauraré los años que comió la oruga, las langostas, el gusano y las larvas.

El gran ejército que he llamado no romperá su lugar o su marcha. Ellos harán prestaciones brillantes maravillosas, y no serán conquistados, pues yo soy su fortaleza.

Sus voces sonarán como la trompeta, sonarán como el trueno y todos escucharán y sabrán que yo soy el Señor vuestro Dios.”

Amado Señor Jesús, es mi oración ser encontrada digna, de ser parte de este ejército. Yo quiero estar en este ejército, pero sé que tengo que ser pura y santa, como Jesús es, puro y santo. Con la sangre que Cristo derramó, límpiame de toda maldad. Ayudarne a mantener un corazón arrepentido, libre de todo odio y amargura.

Padre, yo sé que mucha de tu gente está dormida. Yo temo que vas a tener que romper nuestro vaso de barro y humillarnos para que pueda haber fruto de justicia.

Señor, yo no quiero tener que regresar al infierno otra vez y tener que quedarme allí. Oh Señor, ayudame a amonestar a la gente. Dame poder para impedir que el infierno siga creciendo. Ayúdame a mi, y a tu pueblo a ser buenos, de buen corazón, perdonándonos y amándonos los unos a los otros. Ayudanos a hablar la verdad todo el tiempo.

Yo sé que Jesús regresa pronto y sus recompensas con El. Yo sé que mi mensaje al mundo es, “Arrepentíos, pues el día del Señor está cerca.” Padre, yo no quiero la sangre de esta gente sobre mis manos.
 

Capítulo 16: El centro del infiernoOtra vez, el Señor y yo fuimos al infierno. Jesús me dijo, “Mi hija, tu naciste para este propósito, para escribir y contar lo que te he dicho y enseñado. Pues estas cosas son fieles y verdaderas. Yo te he llamado para decirle al mundo por medio de ti que hay un infierno, pero yo he preparado un medio de escape. Yo no te enseñaré todas las partes del infierno. Hay cosas escondidas que yo no te puedo revelar. Pero te enseñaré mucho. Ahora, ven y ve, los poderes de las tinieblas y su fin.”

Regresamos otra vez al vientre del infierno y comenzamos a caminar hacia una pequeña apertura. Me puse a mirar por donde estábamos entrando y encontré que estábamos en una repisa. cerca de una celda en el centro del infierno. Nos paramos delante de una celda en la cual estaba una hermosa mujer. Sobre la parte alta de la celda estaban las iniciales “A.C.”

Escuché a la mujer que dijo, “Señor, yo sabía que un día vendrías. Por favor déjame salir de este lugar de tormento.”

Ella estaba vestida con la ropa del tiempo antiguo y era muy hermosa. Yo sabía que había estado aqui por muchos siglos y no podía morir. Su alma estaba en tormento. Comenzó a jalar las barras y a llorar. Suavemente Jesús dijo, “Sea la paz.” El le habló a ella con tristeza en su voz. “Mujer, tu sabes porqué estás aquí.”

“Si,” dijo ella, “pero yo puedo cambiar.” Yo me acuerdo cuando dejaste salir a los otros del Paraíso. Yo me acuerdo de tus palabras de salvación. Ella exclamó, “Yo seré buena ahora y te serviré.” Ella apretó las barras de la celda con sus pequeños puños y comenzó a gritar, “Déjame salir! Déjame salir!”

Después de eso, comenzó a cambiar delante de nuestros ojos. Su ropa se comenzó a quemar. Su carne se le cayó y todo lo que quedo fue un esqueleto negro con agujeros quemados en vez de ojos y un cascarón hueco por alma. Yo miré con terror mientras la mujer anciana caía en el suelo. Toda su belleza desapareció de momento. Se me estremeció el entendimiento al pensar que ella había estado aquí desde antes del nacimiento de Jesús.

Jesús le dijo, “Tú sabías en la tierra cual sería tu fin. Moisés te dio la ley y tu la escuchaste. Pero en vez de obedecer mi ley, escogiste ser un instrumento en las manos de satanás, una adivina y una bruja. Tu enseñaste el arte de la brujería, amaste las tinieblas en vez de la luz, y tus obras eran malas.

Si te hubieras arrepentido de corazón, mi Padre te hubiera perdonado. Pero ya es muy tarde,” le dijo El.

Con tristeza y gran pena en nuestros corazones, nos apartamos de ella. Nunca terminará su dolor y sufrimiento. Mientras nos alejábamos, sus manos delgadas trataron de alcanzarnos. “Mi hija,” dijo el Señor, “Satanás usa muchas artimañas para destruir hombres y mujeres buenas. El trabaja día y noche, tratando de conseguir que la gente lo sirva.”

Si usted fracasa en escoger servir a Dios, Ud. ha escogido servir a satanás. Escoga la vida y la verdad lo hará libre.

Después de caminar una corta distancia, nos paramos delante de otra celda. Escuché la voz de un hombre que llamaba, ” está ahí? Quien está ahí?” Yo me pregunté la razón por la cual llamaba.

Jesús dijo, “El está ciego.”

Escuché un sonido, y miré a mi alrededor. Delante de nosotros estaba un demonio grande con alas largas que parecían estar rotas. El pasó sin mirarnos. Yo me paré cerca de Jesús.

Nos paramos juntos a mirar al hombre que había hablado. El también estaba en una celda y nos daba la espalda , el tenía la forma de un esqueleto en fuego y tenía el olor de muerte sobre él. Daba golpes en el aire y gritaba “Ayúdenme, alguien, ayúdenme.”

Jesús dijo tiernamente, “Hombre, sea la paz.” El hombre se volvió y dijo, “Señor, yo sabía que vendrías por mi. Yo me arrepiento ahora. Por favor déjame salir. Yo se que fui una persona horrible y que usé mi minusvalidad para ganancias egoístas. Yo se que fui un brujo y que engañé a muchos para satanás. Pero Señor, yo me arrepiento. Por favor déjame salir.

Dia y ñoche soy atormentado en estas llamas, no hay agua. El exclamó, tengo mucha sed, no me puedes dar una poco de agua.” El hombre seguía llamando a Jesús, mientras nos alejábamos. Yo miré hacia atrás con tristeza.

Jesús dijo, “Todos los hechiceros y obradores de maldad tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre. Esta es la segunda muerte.”

Llegamos a otra celda que estaba ocupada por otro hombre. El dijo, “Señor, yo sabía que tu vendrías a soltarme. Me he arrepentido hace mucho tiempo.” Este hombre, también era un esqueleto lleno de llamas y gusanos.

“Oh hombre, estás todavía lleno de mentiras y de pecado. Yo sé que tu eras un discípulo de satanás, un mentiroso que engañaste a muchos. La verdad nunca estaba en tu boca y la muerte fue siempre tu recompensa. Tu escuchaste mis palabras muchas veces y te burlaste de mi salvación y mi Santo Espíritu. Tu mentiste toda tu vida y no me escuchaste. Tu eres de tu padre el diablo. Todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego. Tu has blasfemado contra el Espíritu Santo.”

El hombre comenzó a maldecir y a decir muchas cosas malas en contra del Señor. Seguimos hacia adelante. Esta alma estaba perdida para siempre en el infierno.

Jesús dijo, “todo el que quiera puede venir en pos de mi, y el que pierde su vida por mi causa encontrará vida, y vida en abundancia. Pero los pecadores tienen que arrepentirse mientras están vivos en la tierra; es muy tarde para arrepentirse cuando llegan aquí. Muchos pecadores quieren servirle a Dios y a satanás o se creen que tienen tiempo ilimitado para aceptar la gracia que ofrece Dios. Los verdaderamente sabios escogerán hoy a quien servir.”

Pronto llegamos a la próxima celda de donde salió un grito desesperado de dolor, miramos y vimos el esqueleto de un hombre acurrucado en el suelo. Sus huesos estaban negros del fuego y su alma por dentro era de un color gris sucio. Observé que le faltaban partes de su cuerpo a donde subían humo y llamas. Los gusanos se arrastraban dentro de él.

Jesús dijo, “Los pecados de este hombre fueron muchos. El fue un asesino y tenía odio en su corazón. El no se quería arrepentir o aún creer que yo lo perdonaría. Si solamente hubiera venido donde mi.”

Le pregunte al Señor, ” quieres decir que él pensó que tu no lo perdonarías de su homicidio u odio?”

“Si,” dijo Jesús, “Si solamente hubiera creído y venido a mí, yo le hubiera perdonado todos sus pecados, grandes y pequeños. Por el contrario, el continuó pecando y murió pecando. Por eso es que está donde está hoy. Le dieron muchas oportunidades para que me sirviera, para que creyera el evangelio, pero él rehusó. Ahora es muy tarde.

La próxima celda a la cual llegamos estaba llena de un terrible olor. Yo podía escuchar los gritos de los muertos y sus ayes de remordimiento en todo lugar. Me sentí tan triste que estaba casi enferma. Yo decidí que iba a hacer todo lo que pudiera para decirle al mundo de este lugar.

La voz de una mujer dijo, “Ayúdame.” Miré a un par de ojos reales, no las cuencas quemadas que eran señal de haberse quemado. Yo estaba tan triste que me dió escalofrío y sentí una gran pena y dolor por esta alma. Quería intensamente sacarla de la celda y correr con ella. Ella dijo, “Es tan doloroso, Señor, yo haré lo correcto ahora. Yo te conocí una vez y tu eras mi Salvador.” Sus manos apretaron las barras de la celda. ” Porqué no quieres ser mi Salvador ahora?” Grandes pedazos de carne en fuego caían de ella y solamente sus huesos apretaban las barras.

“Tu hasta me sanaste de cáncer,” dijo ella. “Tu me dijiste que me fuera y no pecara más, no sea que me viniera algo peor. Yo traté, Señor; Tu sabes que traté. Yo hasta traté de testificar en tu nombre. Pero Señor, pronto aprendí que los que predican tu palabra no son populares. Yo quería que la gente me quisiera. Lentamente regresé al mundo y la concupiscencia de la carne me devoró. Los clubs nocturnos y las bebidas alcohólicas se hicieron mas importante que tú. Perdí el contacto con mis amigos cristianos y pronto me encontré siete veces peor de lo que estaba antes.

Y aunque llegué a ser amante sexual de hombres y mujeres, no era mi intención perderme. Yo no sabía que estaba poseída por satanás. Todavía sentía tu llamamiento en mi corazón que me arrepintiera y fuera salva, pero no quise. Seguí pensando que todavía tenía tiempo. Mañana regresaré a Jesús, y El me perdonará y me libertará. Pero yo esperé demasiado tarde y ahora es demasiado tarde,” exclamó ella.

Sus ojos tristes se derramaron en fuego. Y desapareció. Yo grite y me apoyé de Jesús. Yo pensé, “Oh Señor, cuán fácil pude yo o uno de mis seres queridos, haber sido como ella! Por favor pecadores, despierten antes que sea muy tarde.

Caminamos a otra celda. En esta había otro hombre con una forma de esqueleto y un alma por dentro de color gris suelo. Gritos de dolores agudos y remordimiento salían de este hombre, que yo sabía que jamás los olvidaría.

Jesús dijo: “Mi hija, muchos de los que van a leer este libro lo van a comparar con una historla de ficción o a una película que han visto. Dirán que esto no es verdad. Pero tu sabes que estas cosas son verdaderas. Tu sabes, que el infierno es real, pues yo te he traído aquí muchas veces por mi Espíritu. Yo te he revelado la verdad para que des testimonio de ella.”

Alma perdida, si no te arrepientes y te bautizas y crees en el evangelio de Jesucristo, seguramente que éste será tu fin.

El Señor dijo, “Este hombre está aquí debido a su rebelión. El pecado de rebelión es como el pecado de hechicería. Es más, todos los que conocen mi Palabra y mis caminos y han escuchado el evangelio y todavía no se arrepienten, están en rebelión contra mi. Muchos están en el infierno hoy debido a este pecado.”

El hombre le dijo a Jesús, “Una vez pensé en hacerte el Señor de mi vida, pero, no quería caminar por tu camino angosto y derecho. Yo quería el camino ancho. Era mucho más fácil servir al pecado. Yo no quería tener que ser justo. Yo amaba mis maneras pecaminosas. Yo deseaba beber bebidas intoxicantes y hacer las cosas de este mundo más que obedecer tus mandamientos. Pero ahora quisiera haber escuchado a los que me enviaste. Al contrario, hice lo malo y no quise arrepentirme.” Grandes sollozos estremecieron su cuerpo, mientras gritaba de remordimiento. “Por años he sido atormentado en este lugar. Yo se lo que soy y se que jamás saldré de este lugar. Soy atormentado día y noche en estas llamas y estos gusanos. Yo lloro, pero nadie viene a ayudarme. Nadie se interesa por mi alma aqui -nadie se interesa por mi alma.”

Se cayó al piso en un montón y continuó llorando.

Jesús exclamó, “Mi padre, mi Padre ten misericordia.”

Caminamos hacia otra celda. Una mujer estaba sentada quitándose los gusanos de sus huesos. Ella comenzó a llorar cuando vió a Jesús “Ayúdame Señor,” dijo ella. “Yo seré buena. Por favor, déjame salir.” Ella, también se paró y apretó las barras de la celda. Yo sentí gran pena por ella. Mientras ella lloraba, sus sollozos estremecieron su cuerpo.

Ella dijo, “Señor, cuando yo estaba en la tierra, yo adoré al dios de los Hindúes y muchos ídolos. Yo no creí en el evangelio que los misioneros me predicaron, aunque lo escuché muchas veces. Un día morí, yo clamé a mis dioses para que me salvaran del infierno -pero no podían. Ahora, Señor, yo deseo arrepentirme.”

Jesús Le dijo, “Ya es muy tarde.”

Las llamas cubrían su forma, mientras nosotros seguíamos hacia adelante; todavía sus gritos se sienten en mi alma. Satanás la ha enganado.”

Con tristeza en su voz, Jesús dijo, “Ven, regresaremos mañana. Ya es hora de irnos.”
 

Capítulo 17: Guerra en Los CielosEl Espíritu del Señor estaba sobre mí y otra vez fuimos al infierno. Jesús dijo, “Yo te digo la verdad, muchas almas están aqui debido a la brujería, el ocultismo, la adoración de otros ídolos, desobediencia, incredulidad, ebriedad y la inmundicia de la carne y el Espíritu. Ven, y te enseñaré un misterio y te hablaré de cosas escondidas. Yo te voy a revelar como orar contra las fuerzas de maldad.”

Caminamos dentro de una parte del infierno que estaba cerca del corazón maligno. Jesús dijo, “Pronto vamos a entrar en la quijada del infierno, pero yo deseo revelarle a todos que el infierno se ha expandido.”

Nos paramos y Jesús dijo, “Mirad y creed.” Miré y vi una visión abierta. En la visión, Jesús y yo estábamos alto sobre la tierra, mirando dentro del espacio. Yo ví un círculo espíritual muy alto sobre la tierra. EL círculo era invisible a la vista natural, pero en el espíritu lo podía ver bien. Yo sabía que la visión estaba relacionada con nuestra lucha contra los principes y poderes de los aires.

Según continuaba mirando, yo descubrí que habían en realidad, varios círculos. En el primero habían muchos espíritus malos y sucios. Yo ví a los espíritus sucios tomar las formas de brujas que comenzaron a volar sobre los cielos y a causar mucho daño espíritual.

Escuché La voz de Jesús que dijo, “En mi nombre, le doy a mis hijos poder sobre estos malignos. Escuchen y aprendan a orar.”

Ví una forma de figura rara salir de otro círculo y comenzar a girar a los alrededores y a hechar encantos. Ví entonces que un demonio había salido y le estaba haciendo cosas malas a la tierra. El demonio tenía el espíritu de un brujo. El daba la vuelta y se reía y con una una vara que tenía sus manos, le echaba hechizos a varias personas. Yo ví a otros espíritus inmundos unirse al brujo y satanás le dió mas poder.

Jesús dijo, “He aquí, lo que amarren en la tierra, yo lo amarraré en el cielo. Satanás tiene que ser atado para que las oraciones de los santos sean efectivas en estos últimos días.”

Ví salir a otro hechicero de otro círculo el que comenzó a dar órdenes. Mientras él hablaba cayo una lluvia y fuego del cielo. El habló muchas cosas malas y engañó a la gente en la tierra. Mientras observaba, ví dos espíritus malos más unirse al hechicero en lo alto sobre la tierra. Todos estos eran príncipes inmundos y poderes de los aires.

Estos le dieron su poder a las brujas que estaban reunidas en cierto lugar para hacer el mal. Obreros de las tinieblas se reunieron alrededor de las brujas. Los espíritus venían y salían según lo deseaban.

“Observa con cuidado,” dijo Jesús, “pues el Espíritu Santo te está revelando una gran verdad.”

En la visión ví cosas terribles que estaban aconteciendo en la tierra. La maldad se multiplicaba y el pecado abundaba. Las fuerzas malignas causaban que los hombres robaran, mintieran, estafaran, y se hirieran el uno al otro, había maldad y el hombre se rendia a las codicias de la carne. Todo tipo de maldad fue soltada sobre la tierra.

Yo dije, “Jesús, es terrible ver esto.” Jesús dijo, “Hija, en mi nombre la maldad tiene que huír. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes en los días malos, y habiéndolo hecho todo, estad firmes.”

Todos los espíritus malos escupieron su maldad y difamación sobre la tierra y ví al pueblo de Dios comenzar a orar. Oraron en el nombre de Jesús y con mucha fe. Mientras oraban, La Palabra de Dios vino en contra de los espíritus malos y éstos comenzaron a perder terreno. Mientras los santos oraban las fuerzas de maldad perdieron su control. Hechizos fueron quitados y los que habían sido debilitados por las fuerzas del infierno fueron fortalecidos.

Y cuando oraban como en una sola voz, los angeles del cielo se unían al alboroto. Yo ví a los ángeles santos peleando con los príncipes del mal y poderes de los aires y los angeles de Dios destruían los poderes de maldad.

Yo miré, y he aqui que habían líneas, tras líneas de fuerzas de ángeles como unos 600 en cada línea. Mientras el pueblo le creía a Dios, los ángeles avanzaban. Dios dió las órdenes y su poder era grande. El le dió gran fortaleza a su pueblo y a los ángeles para destruir las obras de satanás. Dios estaba peleando en contra de la maldad en el cielo.

Cuando la gente oraba y le creía a Dios, las fuerzas del mal eran destruídas; pero cuando había incredulidad, los poderes del mal comenzaban a vencer.

Dice el Señor, mi pueblo tiene que creer, y tienen que estar de acuerdo los unos con los otros y conmigo, si todas las cosas van a ser puestas bajo los pies del Padre.” El cielo y la tierra tienen que estar de acuerdo, si es que vamos a destruir a nuestros enemigos.

Cuando las alabanzas del pueblo de Dios comenzaron a subir desde la tierra, las fuerzas de la maldad se retiraban.

Y ví los santos de Dios orando con todos sus corazónes en contra de las mañas del diablo. Mientras lo hacían, los hechizos y maldiciones eran quebradas, y los santos ganaban la victoria.

Esto fue lo que sucedió: mientras los ángeles del Señor peleaban con los demonios y las fuerzas del infierno, muchos santos eran liberados por las oraciones. Según la gente iba siendo liberada se entonaban muchas alabanzas a Dios, y las alabanzas trajeron mas victorias. Solo cuando los resultados de la oración no se veían de momento, fue que cesaron las alabanzas y el mal comenzó a ganar la batalla.

Escuché a un ángel con voz alta decir, “Oh Señor, la fe de tu pueblo es débil. Ellos tienen que tener fe si tu los vas a liberar de los ejércitos de satanás. Señor, ten misericordia de los herederos de la salvación.”

La voz del altísimo respondió, “sin fe es imposible agradar a Dios. Pero el ‘Señor es fiel’, y El te asentará.

Otra vez en la visión ví a Dios derramar su Espíritu sobre toda carne, y el pueblo de Dios creía que El haría todo lo que ellos pedían, porque eran de El y sinceramente lo amaban. Ellos tenían fe en Dios y creían en su Palabra y Dios los libertó. Y La Palabra de Dios creció sobre la tierra.

El Señor dijo, “Todo es posible para el que cree. Yo guardo mi Palabra para que se cumpla. Hagan vuestra parte y estén seguros que yo hare la mía. Si mi pueblo se afirma en la verdad y pelea la buena batalla, cosas maravillosas como en el Día de Pentecostés sucederán. Clamen a mi y yo escucharé. Yo seré vuestro Dios y ustedes serán mi pueblo. Yo te estableceré en justicia, verdad y sinceridad.”

En la visión, ví cristianos que nacían como pequeños bebés. Yo ví a los ángeles situándose sobre ellos, para protegerlos del mal. Yo ví al Dios de los ejércitos peleando sus batallas y ganando la victoria para ellos. Entonces ví a los bebés crecer y cosechar los campos del Señor de la Gloria -haciendo la obra del Señor con corazónes alegres- amando a Dios, confiando en Dios y sirviendo a Dios. Yo ví a los ángeles y la Palabra de Dios unirse para destruir la maldad de la faz de la tierra. Yo ví paz sobre la tierra, pues todas las cosas eventualmente se pusieron bajo los pies de Dios.
 

Capítulo 18: Visiones abiertas del infiernoEl Señor dijo, “Esta visión es para el futuro, y se va a cumplir. Pero yo regresaré para redimir a mi esposa, mi iglesia y ellos no verán esas cosas. Despertad, oh pueblo mio! Tocad la alarma hasta todas las esquinas de la tierra, pues yo regresaré como dice mi Palabra.”

Ví la serpiente de fuego que estaba en la pierna izquierda del infierno.

Jesús dijo, “Ven y ye, lo que el Espíritu le está diciendo al mundo.”

Yo ví los cuernos de la serpiente de fuego entrar en los cuerpos de la gente en la tierra. Muchos estaban completamente poseídos por la serpiente. Mientras observaba, ví una bestia grandísima levantarse en un lugar grande y convertirse en un hombre. Los habitantes de la tierra corrieron de él, algunos a los desiertos, otros dentro de cuevas, y otros dentro de estaciones de trenes subterráneos y refugios de las bombas -buscaron cualquier refugio que los escondiera de la vista de la bestia. Nadie alababa a Dios, o hablaba de Jesús.

Una voz me dijo, ” Donde está mi pueblo?”

Yo miré de cerca y ví gente caminando como muertos. Había una tristeza desesperante en el aire, y nadie miraba a la izquierda o a La derecha. Pude ver que la gente estaba siendo llevada por una fuerza invisible. De vez en cuando, una voz les habó desde el aire y ellos obedecieron la voz. No se hablaban los unos a los otros. También ví, que el número 666 estaba escrito sobre sus frentes y sobre las manos. Ví soldados a caballo pastoreando la gente como si fueran ganados de vacas.

La bandera americana, sucia y desgarrada, estaba tirada abierta sobre la tierra. No había gozo, risas o felicidad. Ví muerte y maldad por doquier.

La gente caminaba en fila hacia el departamento de una tienda grande. Se mantenían al paso como soldados desanimados y estaban vestidos idénticamente con una ropa parecida a la de las prisiones. Una cerca grande rodeaba la tienda donde habían guardias estacionados en diferentes lugares. En todos los lugares donde miré ví soldados vestidos con uniformes de guerra. Yo ví gente que parecían muertos vivos, empujados dentro de la tienda, donde solamente podían comprar las necesidades más mínimas. Cuando cada persona terminaba de comprar, era montado en un camión grande y verde del ejército. El camión que era bien vigilado y era conducido hacia otra área. Aquí, en un tipo de clínica, eran examinados para averiguar si tenían enfermedades infecciosas o desabilidades físicas. Un pequeño número de ellos fueron puestos a un lado como siendo rechazados.

De pronto, aquellos que no pasaban el exámen médico, eran llevados a otro cuarto. En ese cuarto, había una impresionante exibición de palancas, botones, y agujas de medir que cubrían toda una pared. Una puerta se abrió y varios técnicos entraron. Uno de ellos comenzó a llamar los nombres de la gente en el cuarto. Cuando su nombre era llamado se levantaron sin ofrecer resistencia y marcharon adentro de una caja grande. Cuando estaban adentro, otro técnico cerró la puerta y jaló una palanca de un panel en la pared.

Unos minutos después el abrió la puerta, tomó una escoba y una palita y barrió del suelo lo que sobró de ellos. De lo que había sido un cuarto lleno de gente quedó solamente un poco de polvo!

Ví a las personas que habían pasado el examen médico ser regresados al mismo camión, y transportadas a un tren. Nadie habló o se volvió para mirar a los demás.

En otro edificio, a cada persona se le asignó un trabajo. Todos se pusieron a trabajar sin quejarse. Yo observaba mientras ellos trabajaban muy fuerte en sus tareas asignadas, y después, at final del día, fueron llevados a una casa de apartamentos con una cerca alta a su alrededor. Cada uno se quitó la ropa y se acostó en su cama. Mañana trabajarían duro otra vez.

Escuché una voz fuerte que llenó el aire de la noche.

Ví una gran bestia que estaba sentada en un trono grande. Toda la gente obedecía la bestia. Yo ví cuernos espírituales que crecian de su cabeza que alcanzaron adentro y afuera de todos los lugares de la tierra. La bestia tomó sobre sí muchas posiciones de autoridad y llego a ser grande en poder.

La bestia se colocó en muchos lugares y engañó a mucha gente. Los ricos y los famosos fueron engañados, como lo fueron los pobres y los desamparados. Grandes y pequeños le dieron homenaje a la bestia.

Una máquina grande fue traída a una oficina. La bestia puso su marca sobre ésta, y su voz salió de ella. Había, también, una máquina de “Tu hermano mayor,” que podía ver adentro de los hogares y los negocios. Solamente existía una de estas máquinas y pertenecia a la bestia. La parte de la maquina que estaba localizada en los hogares era invisible a la vista, pero podía ver y reportaba a la bestia todos los movimientos que la gente hacia. Yo observe cuando la bestia le dio vuelta a su trono y se enfrentaba hacia mi. Sobre su frente estaba el número 666.

Mientras miraba, ví a otro hombre en otro cuarto enojarse mucho con la bestia. El demandó habíar con él. Estaba gritando en voz alta. La bestia apareció y parecía muy cortés cuando le decia, “Ven, yo te ayudaré a arreglar todos tus problemas.”

La bestia llevo al hombre airado a un cuarto grande y le señaló que se acostara sobre una mesa. El cuarto y la mesa me recordaban una sala de emergencia de un hospital. Al hombre le pusieron anestesia y lo guiaron debajo de una maquina grande. La bestia conectó los cordones sobre La cabeza del hombre y prendió la máquina. Sobre La maquina estaban las palabras “Este borrador de mente pertenece a la bestia 666.”

Cuando el hombre fue removido de la mesa sus ojos tenían una mirada vacia, y sus movimientos eran parecidos a los de un Zombie de una película. Ví una mancha blanca grande encima de su cabeza y yo sabía que su mente había sido alterada con cirugía para que él pudiera ser controlado por la bestia.

La bestia dijo, “Ahora, Señor, no te sientes mejor? No dije que yo podía resolver todos tus problemas. Yo te he dado una mente nueva. No tendrás más preocupaciones o inquietudes.”

El hombre no habló. “Tienes que obedecer todas mis órdenes,” dijo la bestia, mientras recogía un objeto pequeño y lo prendía sobre la camisa del hombre. Le habló al hombre otra vez, y él le respondio sin mover los labios. Se movía como un muerto vivo (Zombie).

“Trabajarás sin enojarte, frustrarte y tampoco llorarás o estarás triste. Trabajarás para mi hasta que mueras. Yo controlo a muchos como tu. Algunos de ellos mienten, otros matan, otros roban, otros hacen guerra, otros tienen hijos, otros trabajan en máquinas y otros hacen otras cosas.

“Si, yo lo controlo todo.” Una carcajada maligna salió de él. Al hombre le dieron unos papeles para que los firmara. El gustosamente le dio todas sus posesiones a la bestia.

En mi visión ví al hombre salir de la oficina de la bestia, entrar en un auto y luego manejar hasta su casa. Cuando se acercó a su esposa, ella trató de besarlo, pero él no hizo ningún movimiento para responder. El no tenía sentimientos para su esposa o cualquiera otra persona. La bestia lo había hecho incapaz de tener emociones.

La esposa se llenó de ira y le gritó a su esposo, pero sin ningún fin. Al fin ella le dijo, muy bien, voy a llamar a la bestia, él sabrá lo que hay que hacer.”

Después de una ligera llamada telefónica, dejó el hogar, y manejó hasta el mismo lugar que su esposo acababa de dejar.

La bestia le dio la bienvenida y le dijo, “Cuéntame todos tus problemas. Yo estoy seguro que te puedo ayudar.”

Un hombre bien parecido la tomó por el brazo y la llevo a la misma mesa en que su esposo se había acostado. Después de la misma operación, ella también era una esclava despersonalizada de la bestia.

Escuché a la bestia preguntarle, “cómo te sientes?” Ella no le respondió hasta que él no le prendió un pequeño objeto sobre su blusa. Entonces ella admitió que él era el señor y maestro y comenzó a adorarlo.

“Tu serás una ‘criadora’, él le dijo, “Vas a tener hijos perfectos y ellos me adorarán y me servirán.” La mujer respondio con una voz de robot, “Si señor, yo te obedeceré.”

Ví a la mujer otra vez. Esta vez estaba en otro edificio. Habían muchas mujeres embarazadas allí. Las mujeres estaban acostadas sobre las camas inmóviles y resumbaban en un sonido monótono alabanzas a la bestia. Todas tenían el número 666 sobre sus cabezas.

Cuando sus hijos nacían, eran llevadas a otro edificio donde enfermeras con sus mentes alteradas por la bestia, tenían la tarea de criarlos. Las enfermeras también tenían escrito el número 666 sobre sus frentes.

La bestia creció en poder hasta que su imperio se extendía sobre toda la tierra. Los bebés también crecieron y durante cierto tiempo, también fueron llevados a la maquina de destruir mentes. Pero la máquina no tenía poder sobre los hijos de Dios.

Escuché la voz del Señor que dijo, “Los que adoran la bestia y su imágen perecerán. Muchos serán engañados y caerán, pero yo salvaré a mis hijos de la bestia. Estas cosas sucederán durante los últimos días. No se pongan la marca de la bestia. Arrepiéntansen hoy, antes que sea muy tarde.

La bestia se presentará como un hombre de paz. Y él traerá paz a muchas naciones durante un tiempo bien caótico. El podrá suplir al mundo con mucha mercancia barata y se asegurará que la paga de cada persona es suficiente. El hará alianzas con muchas naciones y los hombres grandes de la tierra lo seguirán con un sentido de seguridad falso.

Antes de ese tiempo yo levantaré un ejército de creyentes que estarán firmes en la verdad y en la justicia. El poderoso ejército del cual habló Joel escuchará mi voz desde que el sol amanezca hasta que se ponga.

En la media noche, también, escucharán mi voz y me responderán. Ellos trabajarán para mi y correrán como hombres poderosos de guerra. Ellos harán grandes obras para mi, pues yo estaré con ellos.”

Todas estas cosas me fueron reveladas en una visión abierta por el Señor Jesucristo. Estas son las palabras de su boca y tratan con el tiempo del fin.

Jesús y yo regresamos al hogar y yo meditaba sobre todas las cosas que él me había enseñado y me había contado. Me quede dormida orando por la salvación de toda la humanidad.

Capítulo 19: La Quijada del InfiernoLa proxima noche Jesús y yo entramos a la quijada del infierno. Jesús dijo, “Mi hija, ya estamos casi terminando el infierno. Yo no te voy a enseñar todo el infierno. Pero lo que te he enseñado quiero que se lo cuentes a todo el mundo. Diles que el infierno es real. Diles que este reporte es real.”

Según caminábamos, nos paramos sobre una colina que miraba hacia un valle pequeño. Hasta donde podía ver, habían filas de almas humanas llenando los lados de la colina. Yo podía escuchar sus gritos. Grandes gritos llenaban el lugar. Jesús dijo: “Mi hija, esta es la quijada del infierno. Cada vez que se abra la boca del infierno, vas a escuchar ese gran grito.”

Las almas estaban tratando de salir, pero no podían, pues estaban enterradas en los lados de la montaña.

Según Jesús hablaba, ví muchas figuras oscuras cayéndose y pasando delante de nosotros y aterrizando con un fuerte golpe en el fondo de la colina. Almas eran arrastradas y llevadas por demonios con cadenas grandes. Jesús dijo, “Estas son almas que acaban de morir en la tierra y están llegando al infierno. Esta actividad ocurre día y noche.”

De momento, un gran silencio llenó el lugar. Jesús dijo, “Yo te amo, mi Hija, y yo quiero que le digas a la gente de la tierra acerca del infierno.”

Miré bien abajo dentro de la quijada del infierno por unas ventanillas como de barco a los lados de la quijada. Se sentía como gritos de dolor y tormento subían de ese lugar. Cuándo terminaría esto? yo me preguntaba. Me sentiré tan contenta cuando descanse de todo esto.

De pronto me sentí perdida. Yo no se como lo sabía, pero sabía con todo mi corazón que Jesús se había ido. Me sentí muy triste. Di la vuelta hacia donde El había estado y así fue, Jesús ya no estaba allí! Exclamé, “Oh no, no otra vez.” “Oh Jesús, dónde estás?”

Lo que está a punto de leer te va a asustar. Y oro que te asuste lo suficiente como para volverte creyente. Oro que te arrepientas de tus pecados para que no vayas a ese lugar tan terrible. Oro que me pueda creer, pues yo no quiero que esto le suceda a nadie. Yo te amo, y espero que despiertes antes de que sea muy tarde.

Si tu eres cristiano y estás leyendo ésto, asegúrate de tu salvación. Estate listo para encontrarte con el Señor en cualquier momento, pues hay veces que no hay tiempo para arrepentirse. Mantenga su luz ardiendo y su lámpara llena de aceite. Estad listos, pues no sabemos cuando El regresará. Si no has nacido de nuevo, lee Juan 3:16-19, y clama al Señor. El te salvará de este lugar de tormento.

Según le clamaba a Jesús, comencé a correr hacia abajo de la colina buscándole. Un demonio grande me paró con una cadena. El se rió y dijo, “No tienes a donde correr, mujer. Jesús no está aquí para salvarte. Estás en el infierno para siempre.”

Yo exclamé, “Oh no, déjame ir.” Peleé con él con todas mis fuerzas, pero fuí amarrada con una cadena y lanzada al suelo. Mientras estaba en el suelo, una tela extraña y pegajosa comenzó a cubrir mi cuerpo con una peste tan horrible que me sentí enferma. Yo no sabía lo que iba a acontecer.

Entonces comencé a sentir que mi carne y mi pellejo se caían de mis huesos! Grité y grite con un horror terrible. Yo exclamé, “Oh Jesús, Dónde estás?”

Me miré y ví que agujeros que estaban apareciendo por toda la carne que me quedaba. Me comencé a cambiar en un color gris sucio, y una carne gris caía de mi cuerpo. Habían agujeros en mis lados, mis piernas, mis manos y brazos. Yo dije, ” no, estoy en et infierno para siempre! Oh no!”

Comencé a sentir los gusanos dentro de mí y cuando miré encontré que mis huesos estaban llenos de ellos. Aún cuando no podía ver los gusanos, yo sabía que estaban allí. Yo traté de quitármelos de encima, pero en su su lugar venían más. Yo podía sentir la putrefacción en mi cuerpo.

Si, lo recordaba todo y podía acordarme exactamente de lo que había sucedido en la tierra. Yo podía sentir, ver, oler, escuchar y probar los tormentos del infierno. Yo me podía ver por dentro. Yo era una forma sucia de esqueleto, y sin embargo, podía sentir todo lo que me estaba sucediendo. Yo ví a otros como yo, habían almas hasta donde alcanzaba mi vista.

Yo grité con gran dolor, ” Jesús! Por favor, Jesús, ayúdame.” Yo quería morir, pero no podía. Yo sentí el fuego ardiendo otra vez en mis pies. Yo grité, “Dónde estás, Jesús?” Rodé por el suelo y grité con los demás. Estábamos tirados en la quijada del infierno amontonados, como basura tirada. Un dolor insoportable rasgaba nuestras almas. Seguí gritando muchas veces, “dónde estás, Jesús? Dónde estás, Jesús?”

Yo pensaba si solo estaría soñando. Me despertaré? me pregunté. Estaba yo realmente en el infierno? He cometido algún pecado contra Dios y perdido mi salvación? Que ha sucedido? He pecado contra el Espíritu Santo? Me acordé de todas las enseñanzas de la Biblia que había escuchado. Yo sabía que mi familia estaba en algún lugar sobre mi. Con horror me di cuenta que estaba en el infierno como todas las otras almas que había visto y le había hablado.

Se sentía muy extraño el poder ver completamente por dentro de mi cuerpo. Los gusanos comenzaron a arrastrarse sobre mi otra vez. Yo los sentía arrastrarse. Yo grité con temor y dolor.

En ese momento un demonio me,dijo, “Tu Jesús te abandonó, No es asi? Si, tú eres propiedad de satanás ahora.” Carcajadas malignas salieron de él, mientras el recogía mi figura y me colocaba sobre algo. Pronto me dí cuenta que estaba sobre la espalda de una forma de muerte viviente de algún tipo de animal. El animal, como yo, era de un color gris sucio, lleno de inmundicia y carne podrida. Un olor terrible llenaba la atmósfera de aire sucio.

El animal me llevo alto sobre un borde. Yo pensé, “Oh Señor, dónde estás?”

Pasamos delante de muchas almas que pedían salvación. Escuché el fuerte sonido de la quijada del infierno abriéndose al mismo tiempo que muchas almas me pasaban. Mis manos estaban atadas atrás.

El dolor no era constante -venía y se iba de pronto. Yo gritaba cada vez que el dolor venía y esperaba con temor cuando se aliviaban.

Yo pensé, ” saldré de aqui? Qué está por pasar? Es este el fin? Que he hecho para merecer el infierno? “Oh Señor, dónde estás?” Grité con dolor.

Lloré, pero no me salían lágrimas -solamente sollozos secos estremecieron mi cuerpo. El animal se paró delante de algo. Miré y ví un salón hermoso que estaba lleno de riquezas extravagantes y joyas brillantes. En el centro del salón había una mujer hermosa vestida con ropas de una reina. Yo en mi estado desesperante pensaba en que era esto.

Yo dije, “Mujer, por favor, ayúdame.” Ella se me acercó y escupió en mi figura de cara. Ella me maldijo y me dijo muchas cosas malas. “Oh Señor, Que es lo próximo? exclamé y de ella salió una carcajada.

Delante de mis ojos de pronto la mujer se convirtió en un hombre, un gato, un caballo, una serpiente, una rata, y en un jovencito. Lo que ella deseaba ser, eso era. Ella tenía grandes poderes malignos. Sobre el techo de su salon estaba escrito, “Reina de Satanás.”

El animal siguió hacia adelante, lo que me pareció haber sido por horas y entonces de pronto se paró y fuí lanzada al suelo. Miré hacia arriba y ví un ejercito a caballo corriendo hacia mi y fui obligada a saltar a un costado mientras pasaban. Ellos también, cran esqueletos con el sucio color gris de la muerte.

Después que ellos pasaron, fui recogida del suelo y puesta en una celda. Cuando alguien cerró la puerta, miré alrededor de la celda con horror y me puse a llorar. Ore, pero sin esperanza. Lloré y me arrepentí muchas veces de mis pecados.

Si, pensé en las muchas cosas que pude haber hecho para traer a otros a Cristo y para ayudar a los que me necesitaban. Me arrepentí de las cosas que había hecho y de las que no había hecho.

“Oh Señor, sálvame,” exclamé. Una y otra vez, le pedí a Dios que me ayudara. Yo no podía verlo ni sentirlo. Yo estaba en el infierno como todos los otros que había visto. Me caí al suelo de dolor y lloré. Me sentí perdida para siempre.

Las horas pasaron, y de vez en cuando, se escuchaban los fuertes sonidos otra vez y otras almas caían al infierno. Yo seguía clamando, “Jesús, dónde estás?” pero ninguna respuesta llegó. Los gusanos comenzaron a arrastrarse otra vez dentro de mi figura de alma. Yo podía sentirlos a todos por dentro.

La muerte estaba en todos los lugares. Ya no tenía carne, Organos, sangre, cuerpo o esperanza y continuaba sacando gusanos de mi forma de esqueleto. Yo estaba consciente de todo lo que me estaba sucediendo y me quería morir, pero no podía. Mi alma estaría viva para siempre.

Comencé a cantar de la vida y el poder en la sangre de Cristo que nos puede salvar de nuestros pecados. Cuando lo hice, vinieron demonios grandes con lanzas y gritaron, “cállate.” Me hirieron con las lanzas y sentí llamas calientes de fuego cuando las puntas de las lanzas entraban en mi forma una y otra vez hiriéndome.

Ellos cantaron, “Satanás es dios aqui. Odimos a Jesús y todo lo que El representa.”

Como no dejé de cantar, me sacaron de la celda y me arrastraron a una gran salida. Ellos dijeron, “Si no te callas, tus tormentos serán peores”.

Cesé de cantar, y al fin me pusieron otra vez en la celda. Me acordé de un versículo sobre los angeles caídos que estaban encadenados hasta el juicio final. Yo pensé si ese sería mi juicio. “Señor salva a la gente de la tierra,” exclamé. “Despiértalos antes que sea muy tarde.”

Muchas escrituras me vinieron a la mente, pero como le temía a los demonios no los pronuncié. Ayes y gritos Llenaban el aire sucio. Una rata se me acercó y la patié. Pensé en mi esposo y mis hijos. Yo exclamé, “Oh Dios, no los de venir aquí,” pues estaba segura que estaba en el infierno.

Dios no me podía escuchar. Los oídos del Todopoderoso están cerrados a los gritos del infierno, yo pensé, si por los menos alguien escuchara.

Una rata grande corrió por mis piernas y me mordió, yo grité y la arranqué. Tuve un dolor agudo. Un fuego, que no sé de donde salió, comenzó a quemarse Segundos, minutos y horas pasaron. Yo era un pecador que se fue al infierno. “Oh muerte, ven, por favor,” grite. Mis gritos parecían llenar toda la quijada del infierno. Otros se unieron a mis gritos -perdidos para siempre- no hay salida. Quería morir, pero no podía.

Me caí al suelo sintiendo todos estos tormentos. Escuché la quijada abrirse otra vez y más almas entraron. Las llamas me quemaron ahora y sentí un nuevo dolor. Yo sabía todo lo que estaba sucediendo. Yo tenía una mente clara y conciente. Yo conocía todas estas cosas, y sabía que cuando las almas morían en la tierra, y no eran salvas de sus pecados eran traídas aquí.

Grité, “Oh mi Dios, sálvame. Por favor, sálvanos a todos.”

Me acordé de toda mi vida y de todos los que me habían hablado de Jesús. Me acordé haber orado por los enfermos y como Jesús los había sanado. Me acordé de las palabras de amor, consuelo y fidelidad de Jesús.

Si solamente fuera, o hubiera sido, como Jesús, yo no estaría aquí, pensé. Me acordé también de todas las cosas buenas que Dios me había dado -como me había dado el aire que respiro, comida, hogar, hijos y cosas buenas para gozar. Pero, si El es un Dios bueno, qué es lo que hago aquí?

Ya no tenía fuerzas para levantarme, pero mi alma seguía gritando, “Déjenme salir de aquí.”

Yo sabía que sobre mí la vida continuaba y en algún lugar mis amigos y mi familia estaban viviendo su vida normal. Yo sabía que en algun lugar allá arriba habían sonrisas, amor y bondad. Pero aún todo eso comenzó a desaparecer debido a mi tremendo dolor.

Esta parte del infierno estaba llena de media oscuridad, y una neblina opaca y sucia. En todas partes había una luz amarilla opaca y el olor a carne podrida y corrupción era casi imposible de soportar. Los minutos parecían horas y las horas se hacian eternas. Oh, cuándo terminará esto? No dormía ni tenía descanso, comida o agua, tenía mucha hambre y sed como jamás la había experimentado antes. Estaba tan cansada y soñolienta, pero el dolor seguía y seguía.

Cada vez que se abría la quijada, tiraban otra carga de almas en el infierno y yo pensaba si algún conocido se encontraba entre ellas. Traerían a mi esposo aqui?

Muchas horas habían pasado desde que llegué a la quijada del infierno. Entonces observé que una luz comenzaba a alumbrar el cuarto. De pronto el fuego cesó, la rata se fue corriendo y el dolor de mi cuerpo desapareció. Busqué un lugar de salida, pero no encontré ninguno.

Me pregunté sobre lo que estaría pasando. Miré por las ventanillas del infierno, sabiendo que esto era algo terrible. Entonces el infierno comenzó a estremecerse y el fuego ardiente regresó. Otra vez, las serpientes, las ratas y los gusanos! Un dolor insoportable llenó mi alma, cuando los tormentos comenzaron otra vez.

Grité, “Oh Dios déjame morir,” y comencé a golpear el suelo de tierra de mi celda con mis manos delgadas. Grité y lloré, pero a nadie le importaba.

De pronto, fui levantada de mi celda, por una fuerza invisible. Cuando recobré el conocimiento, Jesús y yo estábamos parados delante de mi casa. Yo exclamé, “Porqué Señor, por qué?” y me caí a sus pies en desesperación. Jesús dijo, “Sea la paz.” Enseguida estaba en paz. El me levantó con ternura y me quedé dormida en sus brazos.

El próximo día, cuando desperté, estaba muy enferma. Por muchos días reviví los horrores del infierno y sus tormentos. De noche me despertaba gritando y diciendo que gusanos estaban arrastrándose sobre mi. Le tenía mucho miedo al infierno.

Capítulo 20: El cieloEstuve enferma por muchos días después de haber sido dejada en la quijada del infierno y dejaba la luz prendida cuando me iba a dormir. Necesitaba tener la Biblia conmigo todo el tiempo y la leía constantemente. Mi alma se encontraba en un choque profundo. Yo sabía ahora lo que padecerían los perdidos cuando iban a quedarse al infierno. Jesús decía “Paz estad quieta” y la paz fluiría por mi alma. Pero unos minutos después me despertaría con miedo gritando en forma histérica.

Durante este tiempo, yo sabía que nunca estaba sola, Jesús siempre estaba conmigo. Pero aún así, algunas veces no podía sentir su presencia. Yo estaba tan asustada de tener que regresar al infierno y hasta algunas veces me entraba miedo cuando Jesús estaba cerca mío.

Traté de contarles a otros acerca de mi experiencia en el infierno, pero no me escuchaban. Yo les rogaba “Por favor arrepiéntanse de sus pecados antes que sea demasiado tarde”. Era difícil para cualquiera el creer lo que les decía así como todo por lo que había pasado y como Jesús me había dicho que escribiera sobre el infierno.

El Señor me aseguró que El fué el Señor que me había curado y aunque yo pensaba que nunca me iba a recuperar, sí me curé.

Y entonces sucedió de nuevo. Nuevamente estuve en el espíritu con Jesús y salímos hacia lo alto en el cielo. Jesús dijo: “Quiero enseñarte el amor y bondad de Dios así como algunas partes del cielo. Quiero que veas los trabajos milagrosos de Dios que son tan maravillosos.

Delante mío ví dos planetas gigantes, bellos y gloriosos en todo su esplendor. Dios mismo era la luz allí.

De pronto un ángel, se acercó y me dijo: “Mirad el poder, y la omnipotencia y la majestád del Señor tu Dios. Su misericordia es perpetua. El habló con un intenso amor y ternura que ya casi me iba a poner a llorar, cuando dijo: “Mira la fuerza y gloria y majestad de Dios, déjame enseñarte el lugar que El ha creado para los niños.”

De pronto se acercó a nosotros un planeta grande y voluminoso, un planeta tan grande como la tierra y escuché la voz del Padre que decía: ” El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son todos uno. Yo envié a mi Hijo a morir en una cruz para que nadie tenga necesidad de perderse.” “Pero,” dijo Dios con una sonrisa, “yo estoy por enseñarte el lugar que hice para mis niños. A mí me importan mucho todos los niños y siento cuando una madre pierde un niño -aún cuando el fruto de tu vientre, mi hija, fue abortado antes de su tiempo. Tu ves, yo conozco todas las cosas y me importa.

“Desde el momento que existe vida en la matriz, yo lo sé. Yo se de los bebés que son asesinados mientras están todavía en el cuerpo de su madre -las vidas abortadas que son cortadas e indeseadas-. Yo se de los que nacen muertos y de los niños que nacen con defectos que los dejan aislados. Desde el momento de concepción ya existe el alma.

Mis angeles bajan y traen a los niños a mi cuando mueren. Yo tengo un lugar donde pueden crecer, aprender y ser amados. Yo les doy cuerpos completos y restauro cualquier parte del cuerpo que les falte. Yo les doy cuerpos glorificados.”

En todo el planeta había un sensación de ser amado, una sensación de que todo es perfección. Todo era perfecto. En todas partes la yerba verde y los estanques de aguas cristalinas. Habían parques de niños con asientos de marmol y bancos de madera bien pulidos para sentarse.

Allí habían niños por todas partes. Dondequiera que miraba habían niños haciendo toda clase de actividades. Cada niño vestía con una bata blanca sin mancha y sandalias. Las túnicas blancas eran tan brillantes que se veían luminosas ante la luz magnificente del planeta. Una diversidad de colores por doquiera acentuaba lo blanco de las túnicas de los niños. Angeles cuidaban las rejas y los nombres de los niños estaban escritos en un libro.

Ví niños aprendiendo la Palabra de Dios y se les enseñaban música de un libro dorado. Me sorprendí al ver toda clase de animales acercarse a los niños o sentarse a su lado mientras estaban en esta escuela angelical.

No habían lágrimas ni llantos. Todo era supremamente hermoso, y había gozo y felicidad en todos los lugares.

Entonces el angel me enseñó otro planeta que brillaba como una gran luz delante de mi. La luz brillaba con el fulgor de un millón de estrellas, y todo en el planeta era hermoso y viviente.

A la distancia ví dos montañas hechas de oro puro. Mientras que cerca de mí habían dos puertas de oro, adornada con diamantes y otras piedras preciosas. Yo sabía que ésta era la nueva tierra y que la ciudad que estaba esplendorosa delante mio era la nueva Jerusalén – La ciudad de Dios que bajará a la tierra.

Y después estaba de regreso en la vieja tierra – la tierra como estaba antes del fuego final que la purificará y la limpiará para el propósito glorioso de Dios. Y aquí también, estaba una nueva Jerusalén -la ciudad. capital del Milenio. Y ví gente saliendo de cuevas y de las montañas y caminando hacia esta ciudad.

Aquí Jesús era Rey y todas las naciones de la tierra le trajeron regalos y le ofrecieron homenaje.

Jesús me dió la interpretación de La visión. El dijo, “Pronto regresaré y me llevaré al cielo, primero, los muertos justos y después de ellos los que están vivos y perceberan serán arrebatados para estar conmigo en el aire. Después de eso, el Anticristo reinará en la tierra por un tiempo designado y habrán tribulaciones como jamás han habido antes o volveran haber otra vez.”

“Entonces regresaré con mis santos y satanás será lanzado en el abismo sin fondo, donde permanecerá por mil años. Durante esos mil años yo reinaré sobre la tierra de Jerusalén. Cuando pase el milenio, satanás sera soltado por un tiempo y yo lo derrotaré con el esplendor de mi venida. La vieja tierra terminará.”

“He aqui, habrá una nueva tierra y una nueva Jerusalén vendrá sobre ella -y yo reinaré para siempre y por siempre.”
 

Capítulo 21: La Religion falsaDios dijo: “Si la gente de la tierra me escucha,” “y se arrepienten de sus pecados, yo detendré las obras del anticristo y la bestia hasta que llegue un tiempo renovador. No se arrepintió la gente de Nínive cuando Jonas les predicó? Yo soy el mismo, ayer, hoy y por los siglos. Arrepiéntanse y yo enviaré un tiempo de bendición.”

Entonces escuché a Jesús que dijo, “Mi pueblo se debe de amar los unos a los otros y ayudarse los unos a los otros. Debe de odiar el pecado y amar al pecador. Así todos sabrán que ustedes son mis discípulos.”

Según Jesús hablaba, la tierra se abrió y estábamos de regreso en el infierno. Ví una colina llena de troncos de árboles muertos y en todo su alrededor había una tierra gris. Yo también ví pequeñas fosas en los lados de la colina, y las figuras grises de gente caminando y hablando.

Yo seguí a Jesús por cada camino y vereda sucia que llevaban al lado de la colina gris. Cuando nos acercamos, ví que la gente estaba completa, pero muerta. Estaban compuesta de carne gris muerta, y estaban amarradas juntas con una soga de esclavitud, un tipo de cuerda de materia gris que se amarraba alrededor de toda la gente en La colina.

Aunque no se veía fuego, yo sabía que esto era parte del infierno, pues carne muerta caía de los huesos de la gente allí y después volvía a crecer rápidamente. La muerte estaba por doquier, pero parecía que la gente no se daba cuenta , estaba ofuscada profundamente en su conversación.

Jesús dijo, “Escuchemos lo que ellos están diciendo.”

Un hombre le dijo al otro, ” Has escuchado del hombre llamado Jesús, que vino a quitar los pecados del mundo? Otro respondió, “Yo conozco a Jesús. El lavó mis pecados. Es más, yo no sé lo que estoy haciendo aquí.”

“Ni yo,” dijo el primer hombre.

Otro dijo, “Yo traté de testificarle a mi vecino de Jesús, pero él no me quiso escuchar. Cuando su esposa murió, él vino donde mi a pedirme dinero prestado para su entierro, pero me acordé que Jesús dijo que seamos sabios como serpientes y mansos como palomas. Así fue que no se lo presté. Yo sabía que él iba a gastar el dinero en otra cosa. Sabes, tenemos que ser buenos mayordormos de nuestro dinero.”

El hombre que había hablado primeramente, volvió a hablar. El dijo, “Si, hermano, un muchacho en nuestra iglesia necesitaba ropa y zapatos, pero su padre se emborracha, así es, que rehusé comprar algo para su hijo -verdaderamente que le enseñamos a ese hombre una lección.”

“Bueno,” dijo otro hombre, mientras aguantaba la soga de esclavitud en sus manos y la torcia sobre sí muy nervioso, “siempre tenemos que enseñar a otros a vivir como Jesús. Ese hombre no tenía derecho a beber. Déjenlo que sufra.”

Jesús dijo, “Oh gente necia y de corazón lento, despierten a la verdad, y ámense los unos a los otros con amor ferviente. Ayúden a los indefensos. Denle a los necesitados sin pensar que van a recibir algo en retorno.

Si ustedes se arrepienten, Oh tierra, yo los bendeciré y no los maldeeciré. Despertad de vuestro sueño y venid hacia mí. Humillensen e inclinen sus corazónes hacia mi y yo vendré y moraré con ustedes. Ustedes serán mi pueblo y yo seré vuestro Dios.”

Capítulo 22: La marca de la bestiaEscuché al Señor que dijo, “Mi Espíritu no siempre contenderá con el hombre. Ven a ver a la bestia. Durante los últimos días una bestia maligna se levantará y engañará a muchos de todas las naciones de la tierra. El demandará que cada persona reciba su marca, el número 666, puesto en sus manos o sobre su frente. Todo el que reciba la marca pertenecerá a la bestia y serán lanzados con él en el lago de fuego que arde con fuego y azufre.

La bestia se levantará bajo la aclamación del mundo, pues él traerá paz y prosperidad como nadie podría acordarse que hubo antes. Cuando halla alcanzado dominar el mundo, aquéllos sin su marca sobre sus frentes o manos, no podrán comprar ni alimentos, ropa, autos, casas o cualquier cosa que se tenga que comprar. Tampoco podrán vender lo que es de ellos a otra persona a menos que tengan la marca.

El Señor expresamente declara que los que reciban la marca han afirmado su lealtad a la bestia y serán cortados para siempre del Señor Dios. Ellos tendrán su lugar con los incrédulos y obradores de iniquidad. La marca simplemente declara que aquellos que la poseen han rechazado a Dios y se han volteado hacia la bestia para su sostén.

La bestia y sus seguidores perseguirán a los que rehusan ponerse la marca y matarán a muchos de ellos. Cualquier presión que ellos puedan traer será usada para obligar a los creyentes del Dios verdadero a ser marcados. Niños e infantes serán asesinados delante de los ojos de los padres que rehusen tomar la marca. Habrá un tiempo de grande luto.

Los que poseen la marca serán obligados a entregar sus poseciones a la bestia a cambio de las promesa que la bestia suplirá todas las necesidades de sus seguidores.

Algunos de ustedes se debilitarán y se rendirán a la bestia y recibirán su marca en vuestras manos o frentes. Ustedes dirán, ‘Dios me perdonará. Dios comprenderá.’ Pero yo no me arrepentiré de mi Palabra. Yo os he amonestado repetidamente por la boca de mis profetas y ministros del evangelio. Arrepiéntansen hoy, mientras es de día, pues la noche viene cuando el juicio será establecido para siempre.

Si ustedes no obedecen a la bestia y rehusan recibir su marca, yo cuidaré de ustedes. Yo no digo que muchos tendrán que morir por su fé en esos tiempos, porque muchos serán degollados por confiar en Dios el Señor. Pero benditos son aquellos que mueren en el Señor, porque grande será su recompensa.

Es verdad, que habrá un tiempo de paz y prosperidad cuando la bestia ganará popularidad y grande estima. El hará aparecer los problemas del mundo como si no fuesen nada -pero la paz terminará con derramamiento de sangre y la prosperidad en una hambruna por toda la tierra.

No teman lo que el hombre les pueda hacer, pero teman a aquel que puede lanzar vuestra alma y cuerpo en el infierno. Pues viene una gran persecución y aunque las tribulaciones sean multiplicadas, yo los libraré de todas ellas.

Pero antes de ese día maligno yo levantaré un ejército poderoso que me adorará en Espíritu y en verdad. Los ejércitos del Señor harán grandes proezas y cosas maravillosas para mí. Por lo tanto, vengan unidos y adórenme en Espíritu y en verdad. Traed el fruto de la justicia, y demen lo que justamente me pertenece y yo os guardare de la hora mala. Arrepiéntanse hoy y sean salvos de las cosas terribles que le caerá a los rebeldes y a los que no son salvos.

La paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna. Clama a mi mientras puedas y yo te aceptare y te perdonaré. Yo te amo y no deseo que te pierdas.

Cree en este reporte y vivirás. Escogeos hoy a quien servir.”

Capítulo 23: El Retorno de CristoYo ví la venida del Señor. Yo escuché su llamado como el sonido de una trompeta y la voz de un arcángel. Y toda la tierra se estremeció y de los sepulcros salieron los muertos justos para encontrarse con el Señor en el aire. Durante horas, parecía escucharse las cornetas tocando y la tierra y el mar dieron sus muertos. El Señor Jesucristo se paró sobre las nubes con vestiduras de fuego y contempló la gloriosa escena.

Escuché el sonido de trompetas otra vez y mientras miraba, los que estaban vivos y permanecian en la tierra ascendieron para encontrarse con ellos. Yo ví a los redimidos como millones de puntos de luz encontrándose en un lugar de reunión en el cielo. Allí los ángeles les dieron batas del blanco más puro. Había un gran regocijo.

A los ángeles se les dió el mantener orden y parecían estar en todo lugar dándole atención especial a los resucitados. A los redimidos les fué dado un cuerpo nuevo, y fueron transformados según pasaban por los aires. Gran gozo y felicidad llenaban los cielos y los angeles cantaron, “Gloria al Rey de los Reyes.”

Muy alto en los cielos contemplé un cuerpo Espíritual grande -este era el cuerpo de Cristo. Y el cuerpo estaba acostado de espalda sobre una cama y sangre goteaba hacia la tierra. Yo sabía que este era el cuerpo inmolado de nuestro Señor. Y entonces el cuerpo creció mas y más grande hasta que llenó los cielos. Entrando y saliendo del cuerpo estaban millones de los redimidos.

Yo miré pasmada cuando millones subieron por las escaleras al cuerpo y lo llenaron, comenzando por los pies y continuando por las piernas, los brazos, el estómago, el corazón y la cabeza. Y cuando estaba lleno, observé que estaba lleno de hombres y mujeres de muchas naciones, gente y lenguas de la tierra.

Millones fueron sentados delante de un trono y ví angeles que traían los libros de los cuales el juicio fue leído. Estaba el asiento de la misericordia y a muchos les fueron dadas recompensas.

Entonces, mientras miraba, una oscuridad cubrió la faz de la tierra, y fuerzas de demonios estaban por doquier. Incontables números de espíritus malos habían sido soltados de sus prisiones y lanzados sobre la tierra. Escuché al Señor decir, “Hay de los habitantes de la tierra, porque satanás ha venido a morar entre ellos.”

Yo ví una bestia airada que derramó su veneno sobre toda la tierra. El infierno se estremeció en su furia y desde un abismo sin fondo salieron ejércitos en multitudes de espíritus malos para ennegrecer la tierra con su gran número. Hombres y mujeres corrieron llorando hacia las montañas, las cuevas y las colinas. Y hubieron guerras sobre la tierra, hambre y muerte.

Al fín ví caballos de fuegos y carrozas en los cielos. La tierra tembló y el sol se volvió rojo como la sangre. Y el ángel dijo, “Jesús escucha, Oh tierra, el Rey ya viene!”

Y apareció en los cielos el Rey de Reyes y Señor de Señores, y con El estaban los santos de todas las edades, vestidos en el blanco más puro. Y me acordé que todo ojo lo vera y que cada rodilla se doblará delante de El.

Entonces los ángeles metieron su hoz y cosecharon el grano maduro -que es el fin del mundo.

Jesús dijo, “Arrepentíos y sed salvos, porque el Reino de Dios está cerca. Mi voluntad y mi Palabra se cumplirán. Preparad el camino del Señor.”

Y yo pensé, “Nos tenemos que amar los unos a los otros. Tenemos que estar firmes en la verdad y corregir a nuestros hijos a la luz de la pronta venida de Cristo. Pues es seguro que, El Rey ya viene!”
 

Capítulo 24: La llamada final de DiosJesús dijo, “Encarga a los que están en el mundo que no sean altaneros, ni confíen en falsas riquezas, sino que pongan su confianza en el Dios vivo, quien nos da realmente todas las cosas para nuestro placer. Caminen en el Espíritu y no caerán en la codicia de la carne.

No os engañéis, Dios no puede ser burlado. Porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Siembra para la carne y cosecharás corrupción. Siembra para el Espíritu y cosecharás vida eterna. Las obras de la carne son adulterio, fornicación, impiedad, idolatría, hechicería, íra, envidia, borracheras, orgías y tales cosas. Los que hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios.

Estos son los frutos del Espíritu, amor, gozo, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, mansedumbre y auto control. Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus deseos.

Cuando se cumpla la Palabra de Dios, entonces vendrá el fin. Nadie sabe el día, ni la hora, cuando el Hijo de Dios regresará a la tierra. Ni aún el Hijo, pues eso lo sabe solamente el Padre. La Palabra se está cumpliendo rápidamente. Vengan como un niño pequeno y déjenme limpiarles de las obras de la carne. Diganme, ‘Señor Jesús, ven a mi corazón y perdóname mis pecados. Yo se que soy pecador y me arrepiento de mis pecados. Lávame en tu sangre y hazme limpio. He pecado contra el cielo y contra ti y no soy digno de ser llamado tu hijo. Yo te recibo por la fe como mi Salvador.’

Yo os dare pastores según mi corazón y yo seré vuestro Pastor. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré vuestro Dios. Lean la Palabra y no dejen vuestras congregaciones.

Denme toda vuestra vida y yo os guardaré. Yo no los dejaré ni los desampararé.”

Pueblo, por el mismo Espíritu, tenemos acceso al Padre.

Es mi oración que todos ustedes vengan y entreguen sus corazónes al Señor.

Capítulo 25: Visiónes del CieloAlgunas de las siguientes visiónes me fueron dadas antes de que Jesús me llevara al infierno. Algunas me llegaron cerca del fin de mi jornada por el infierno.

Semejanza de DiosYo recibí esta visión celestial mientras estaba en profunda oración, meditación y adoración.

La gloria del Señor descendió sobre el lugar donde estaba orando. Grandes olas de fuego, luces brillantes, y un poder majestuoso vinieron delante de mis ojos. En el centro del fuego y las luces, estaba el trono de Dios. En el trono había una semejanza de Dios y del Dios todo poderoso fluía gozo, paz y amor.

El espacio alrededor del trono estaba lleno de querubines, bebés, cantando y besando al Señor sobre su rostro, sus manos y sus pies. El cántico que entonaban era, “Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios Todopoderoso.” Los querubines tenían lenguas como de fuego sobre sus cabezas y fuego en las puntas de cada una de las alas pequeñitas. El movimiento de sus alas parecía estar sincronizado con el movimiento del poder y la gloria del Señor.

Un querubín voló hacia mi y tocó mis ojos.

Montañas de oroEn una visión miré muy lejos sobre la tierra. Yo podía ver que por muchas millas la tierra estaba sedienta de lluvia. La tierra estaba agrietada, seca, y vacía. No se veían árboles, o vegetación de ninguna clase.

Entonces se me permitió ver más allá de la tierra seca, hasta el cielo. Allí, lado a lado, y tocando en sus bases, habían dos montañas gigantes. Yo no conozco su altura, pero eran muy altas. Me acerqué a las montañas y descubrí que estaban hechas de oro sólido -oro tan puro que era transparente.

Por dentro y más allá de las montañas ví una luz blanca brillante y la luz se extendía para llenar el universo. Yo sentí en mi corazón que esta era la base sobre la cual se sienta el cielo. Los hombres pelean por una pequeña sortija de oro, pero Dios es dueño de todo el oro.

La edificación de una MansiónMientras oraba recibí esta visión. Ví ángeles leyendo los registros de las obras que hacemos en la tierra. Algunos de los ángeles tenían alas, mientras que otros no. Algunos eran grandes y otros eran pequeños, pero todos sus rostros eran diferentes. Como la gente de la tierra, los ángeles podían ser identificados por sus rostros.

Yo ví a los ángeles ocupados cortando diamantes extremamente grandes y poniéndolos en los fundamentos de hermosas mansiones. Los diamantes eran de un pie de ancho, y dos pies de largo y muy hermosos, cada vez que se ganaba un alma para Dios, un diamante era añadido a la mansión del ganador de almas. Ningún trabajo es en vano, cuando éste se hace para el Señor.

Las Puertas del cieloEn otra ocasión cuando oraba ví esta visión celestial. Yo estaba en el Espíritu y un ángel vino donde mi y me llevó a los cielos. Otra vez, habían magníficas escenas de ondas de luz y esplendorosa gloria, tales como las que había visto detrás de las montañas de oro sólido. Era una inspiración asombrosa ver el poder de Dios demostrado.

Cuando el ángel y yo nos acercamos a dos puertas gigantes, sobre una pared grandísirna, vimos a dos ángeles excepcionalmente grandes con espadas. Eran como de 50 pies de altura y sus cabellos color oro. Las puertas eran tan altas que yo no podía ver su parte alta. Eran la obra de arte más hermosa que jamás yo había visto.

Eran talladas a mano con enrollados, drapeados, cortinas, con moldes, llenas de perlas, diamantes, rubíes, zafiros y otras gemas. Todo lo que estaba sobre las puertas, estaba en un balance perfecto y las puertas se abrían hacia afuera. Un ángel con un libro en las manos, salió de atrás de las puertas. Después de buscar en el libro, el ángel afirmó con su cabeza, confirmando que yo podía entrar.

Lectores, no podrán entrar al cielo si sus nombres no están escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

El cuarto de los registrosEn una visión, un ángel me llevó al cielo y me enseñó un cuarto muy grande con paredes de oro sólido. Letras del alfabeto estaban imprimidas en diferentes lugares de la pared. La escena era como la de una biblioteca grande, pero los libros estaban incrustados en la pared en vez de puestos en estantes.

Angeles con batas largas estaban sacando libros de las paredes y estudiándolos muy de cerca. Parecía haber un orden rígido en la manera como leían los libros. Pude notar que los libros tenían gruesos forros de oro y algunas de la páginas eran rojas. Los libros eran muy bellos.

El ángel que estaba conmigo me dijo que estos libros contenían el registro de la vida de cada persona que había nacido en la tierra. Se me dijo que habían más cuartos en otros lugares con más registros.

De vez en cuando los arcángeles le llevaban los registros a Dios para su aprobación o desaprobación. Los libros contenían peticiones, profecías, actitudes, crecimiento en el Señor, almas ganadas para Cristo, el fruto del Espíritu y muchas cosas más. Todo lo que nosotros hacemos en la tierra es registrado en uno de los libros por los ángeles.

De vez en cuando, un ángel cogía un libro y lavaba las páginas con un paño de tela suave. La página después de lavada se volvía roja.
 

Una Escalera CelestialEl espíritu del Señor me trajo la siguiente visión. Yo vi una escalera grande Espíritual que descendía del cielo hasta la tierra. Por un lado de la escalera bajaban ángeles a la tierra, mientras que por el otro lado subían.

Los ángeles en la escalera no tenían alas, pero cada ángel tenía un libro con un nombre escrito en el forro del frente. Algunos de los ángeles parecían que estaban dando instrucciones y contestando preguntas que le presentaban los otros ángeles. Luego de que las instrucciones eran recibidas y sus preguntas contestadas, los ángeles desaparecían.

Yo también ví otras escaleras en otras partes de la tierra. Angeles estaban en una moción constante, ascendiendo y descendiendo. Los ángeles se movían con audacia y autoridad, ya que eran mensajeros con órdenes dadas por Dios.
 

Una Profecia de JesúsCuando Jesús se me apareció por primera vez, el dijo, “Kathryn, tu has sido escogida por Mi Padre para acompañarme por las profundidades del infierno. Yo te voy a enseñar muchas cosas que yo deseo que el mundo conozca acerca del infierno y del cielo. Yo te diré lo que tienes que escribir para que este libro sea un registro verdadero de como son en realidad estos lugares desconocidos. Mi Espíritu revelará secretos de la eternidad, el jucio, el amor, la muerte y la vida después de la muerte.” El mensaje del Señor a un mundo perdido: “Yo no deseo que vayas al infierno. Yo te hice para mi propio placer y para comunión eterna. Tu eres mi creación y te amo. Clama a mi mientras estoy cerca y yo te escucharé y te responderé. Yo deseo perdonarte y bendecirte.”

A aquellos que han nacido de nuevo, el Señor les dice, “Reúnanse y oren y estudien mi Palabra. Adórenme en el Espíritu de santidad.”

El Señor le dice a las iglesias y a las naciones, “Mis ángeles pelean siempre por los herederos de la salvación y por aquellos que llegaran a ser herederos. Yo no cambio. Yo soy el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Buscadme y derramaré mi espíritu sobre vosotros. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Yo haré grandes cosas entre vosotros.”

Si no estás salvo, por favor toma el tiempo ahora mismo para arrodillarte delante del Señor y para pedirle que te perdone de tus pecados y te haga su hijo. Cualquiera que fuese el costo, debes de determinar que vas a hacer el cielo tu hogar eterno. El infierno es horrible, y el infierno es real.

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2 enero 2008 2 comentarios

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El Reino de Dios

2 enero 2008 Deja un comentario

cielo reino de los cielosEl reino de Dios en contraposición al reino de este mundo, es la condición óptima en la cual el ser humano puede habitar disfrutando de toda clase de bendición espiritual y bajo la protección efectiva de Dios. Si nosotros encontramos el reino de Dios, en donde El es el Rey por supuesto, entonces tenemos todas las cosas que deseamos.

Mateo 6:33 dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” El reino de los cielos es una condición espiritual en el hombre, pero el reino de Dios es nuestra relación con Dios en base a la fe. Entiendase “reino” como el dominio, ejemplo: el reino de este mundo, el reino de los cielos, el reino de Dios. Primero es el reino de este mundo, luego el reino de los cielos y después es el reino de Dios. No podemos entrar al reino de Dios sin estar en el reino de los cielos.

El reino de este mundo es equivalente al atrio en el tabernáculo o templo, el reino celestial es el lugar santo y el reino de Dios es el lugar santísimo. El reino de Dios está expuesto en el Libro de Génesis como “El Jardín del Edén”. Dios puso un manto de separación entre el lugar santo y el lugar santísimo, conocido en Génesis como una espada de fuego revolvente, algo similar a lo que hoy podríamos denominar “una cortina de fuego” impenetrable. Esa cortina no permitió a Adán y Eva que regresaran al reino de Dios debido a su pecado, a causa del pecado el hombre perdió la vida eterna y por eso fue expulsado del reino de Dios. El alimento que Adán debió haber consumido era proveniente del Árbol de Vida pero desafortunadamente consumió fruto de muerte del árbol prohibido, por eso el hombre tiene asignado un limite de años en su vida y perdió lo mas valioso que Dios le había otorgado, la posibilidad de tener la vida eterna.

Dios mantiene vigente una ley que dice “La paga del pecado es la muerte” Romanos 6:23

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Aquel árbol de vida en el Edén, o sea en el reino de Dios, es Jesucristo mismo. Dios siendo amor, amó al mundo a pesar del pecado y para hacerlo acepto en el amado, entregó su hijo para que muriera y el mundo fuese salvo. (Juan 3:23) Hoy en día, por medio de la muerte de Jesucristo, esa división o pared divisoria ya no existe, el manto fue roto en el mismo instante que Jesús murió en la cruz y ahora todos somos invitados a entrar al cielo de Dios. Pasar del atrio al lugar santo solo es por medio de la puerta que es Jesús. La muralla de separación entre el mundo y el cielo siempre existe pero ahora hay una puerta de entrada abierta la cual es Jesucristo quien nos invita a entrar y disfrutar de las maravillosas riquezas del Señor.

Al entrar al cielo debemos ir vestidos de Cristo (haber sido bautizados en su nombre) y haber dejado atrás las vestiduras carnales del hombre viejo. Juan 10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo;

Un arrepentimiento previo, creer en el Evangelio y ser bautizado.
Marcos 1:15:El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” Este arrepentimiento es a consecuencia de haberse saciado del pecado, de estar cansado y cargado de las cosas de este mundo, de estar herido a causa de las inclemencias que representan mantenerse en el mundo de pecado, de haber reconocido el erróneo camino que seguíamos y considerar que allá al otro lado, a la inversa, esta el reino de Dios esperándonos y en donde habrá fiesta por nuestro arrepentimiento. Esto es haber creído en el Evangelio, o sea las buenas nuevas de salvación. Marcos 16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Para entrar al reino de Dios primero debemos entrar al reino de los cielos

El Apóstol Pedro recibió las instrucciones y el permiso de “abrir” el reino de los cielos, así que él fue el primero en ingresar. (Ver Mateo 16:19) “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” dándole a entender que lo que haga en su vida terrenal será hecho en su vida espiritual o celestial y viceversa, no hay separación, es una misma vida, una misma relación, esta unido lo carnal con lo espiritual. Esta en Cristo. Ha abandonado Egipto, ha pasado por el desierto y está en la ribera del río esperando ser trasladado a la tierra prometida. No hay manera de pasar del atrio al lugar santísimo sino es por el lugar santo, primero debemos santificarnos en Cristo, la línea divisoria del atrio al lugar santo es la cruz (altar) del sacrificio.

La mejor manera de comprobar si estamos en el reino de Dios es echando fuera demonios
En el reino de Dios no hay cabida a los demonios, no hay lugar al pecado ni a Satanás. Mateo 12:28 “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” Los demonios deben quedar en Egipto, en el atrio, en la carne, y nosotros debemos entrar por la puerta que es Jesucristo, ser muertos en el pecado por el bautismo y entrar al lugar santo que es el alma para ser llevados por nuestro Sumo Sacerdote que es Jesucristo al cielo, al lugar santísimo, a la tierra prometida.

Jesucristo es el árbol de la vida en el Jardín del Edén, El es la vida eterna. El nos invita a entrar al reino de Dios comiendo de El esa vida eterna, el hombre en su estado natural no puede entrar a causa del pecado pero Cristo por la muerte en la cruz nos hace candidatos a entrar si le comemos a el y bebemos su sangre.

La entrada nuestra al reino de Dios es en base espiritual únicamente y por eso no podemos entrar si existen obstáculos, reacuérdese el camino recorrido, hemos pasado de muerte a vida, de las tinieblas a la luz, de lo carnal a lo espiritual. Todos los aspectos carnales permanecen en Egipto o en la carne, y ellos serán un obstáculo para entrar al reino de Dios. He aquí la descripción de algunos obstáculos:

Mateo 19:24 “Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” No es que los ricos no puedan ingresar, es su liga a las riquezas que les impide entrar. Jesús calificaba de difícil, no imposible pero si difícil para los ricos entrar al reino. “No os hagáis tesoros en la tierra donde la polilla y el orín corrompen y en donde ladrones minan y hurtan. Sino haceos tesoros en el cielo. Mateo 6:19

Y es que las riquezas vuelven duro el corazón de los hombres. Por eso Jesús decía que el reino de Dios era para los pobres, no dijo para los que no tienen sino para los que no están confiando en las riquezas. Lucas 6:20 “Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Así como es tan difícil que los ricos abandonen las riquezas, así es de difícil que entren al reino de Dios.”

Creer en la Palabra es más importante que sentirse libre de pecados
Jesús explica que los publícanos y las rameras si creyeron en la predica de Juan y no así los fariseos y los escribas y les dice lo siguiente: “De cierto os digo, que los publícanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.” Mateo 21:31

Perderemos el privilegio de estar en el reino de Dios si no damos frutos
No podemos disfrutar del reino a larga distancia ni heredarlo. Las riquezas del reino están reservadas para los que moran en el reino y no para los extraños. “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.” Mateo 21:43

Nuestra misión en el reino es dar frutos. Juan 15 nos explica este asunto de dar frutos, Jesús es la Vid verdadera y nosotros somos las ramas que debemos dar frutos, las ramas que no den fruto serán cortadas y echadas al fuego. Pero ¿Cuál es ese fruto que debemos dar? Adán recibió un mandato: “Fructificad y multiplicaos” y “Llenad la tierra”.

La Tierra prometida que es el cielo, debe ser llena de seres espirituales, nosotros debemos engendrar hijos no solo en el plano carnal sino en el espiritual para que no seamos cortados y echados al fuego. No necesariamente debemos tener hijos carnales, es mas importante tenerlos en el espíritu. El Señor Jesús no tuvo hijos carnales y tampoco el Apóstol Pablo sin embargo ellos engendraron hijos en el espíritu.

Los misterios del reino solo deben conocerlos los que creen, los que están adentro, santificados en Cristo Jesús “Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo vean y no perciban. Y oyendo oigan y no entiendan, para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados”. Marcos 4:11

El Evangelio es poder de Dios

Decía además: “Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; Al igual que una semilla en la tierra comienza a germinar y a formar un tallo que luego crece y llega a dar fruto, así es la palabra en el corazón de un creyente con fe que sin darse cuenta esa palabra crece, se fortalece y da fruto” Marcos 4:26.

El reino de Dios es el lugar santísimo, no hay cabida para la contaminación ni la inmundicia, ningún miembro que no sea del cuerpo de Cristo y ningún miembro de nuestro cuerpo humano que sea pecaminoso pueden entrar en el.
 

Marcos 9:43-47 “Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno.

Nuestra actitud tiene que ser totalmente infantil para entrar al reino.

Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. Marcos 10:14

Tomemos el termino niño no como un menor de edad sino a las personas actuando como si fueran niños, con un corazón inocente, libres de perjuicios y de temores, libres de soberbia y de odio, confiando y dependiendo siempre de un padre (celestial).

De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Marcos 10:15

Cumpliendo los mandamientos de Dios que se resumen en dos: Amaras a Dios sobre todas las cosas y amaras a tu prójimo como a ti mismo, se esta cerca del reino de Dios.

Marcos 12: 28 Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? 29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. 31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. 32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; 33 y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. 34 Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios.

Dos cosas encomendó Jesús a los discípulos
Lucas 9:2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. Lucas 9:11Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados. Lucas 10:9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.
No nos ocupemos de cosas materiales que no tienen importancia y que han pasado
Lucas 9:60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Lucas 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

A qué es semejante el reino de Dios y con que lo podemos comparar?
Lucas 13: 6 Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. 7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? 8 Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. 9 Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

Explicando esta parábola, podemos entender que en el reino de Dios estamos para producir frutos tal como lo vimos en Juan 15 con la Vid verdadera. El que no da frutos es cortado y echado al fuego. Este es el Evangelio de Dios, la palabra es la semilla que debemos sembrar y los frutos son los hijos que vamos a engendrar.

No perdamos la oportunidad de entrar, después será ya tarde
Nuestra misión es para cumplirla aquí y ahora, no hay tiempo para perder, comencemos a actuar, primero salgamos del pecado, santifiquémonos en Cristo, entremos al reino de Dios, el reino de Dios esta aquí ahora y en este lugar. Lucas 13:28″ Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos”. Nuestra comida en el reino de Dios. Dios había puesto frente a Adán el árbol de la vida para que comiese de el y viviera eternamente, nosotros ahora que estamos en el reino de Dios comemos el pan del cielo, el pan verdadero, a Cristo Jesús Lucas 14:15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

La sombra en el Judaísmo
Todo lo que hemos visto y oído en el pasado terminó con la prédica y el bautismo de Juan, todo lo demás es cosa nueva. Lucas 16:16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

Cuando vendrá el Reino de Dios?
Muchos predicadores y escritores de temas bíblicos han insistido en que el Reino de Dios vendrá cuando Jesús venga por segunda vez y en esa forma le han quitado el gozo de la gente y no los han dejado entrar y disfrutar del reino de Dios. Jesús al ser interrogado con ese tema les dijo lo siguiente: Lucas 17:20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

Conociendo sus misterios
No os preocupéis por vuestras pertenencias, luego las tendrás y mejores Lucas 18:28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

Como nos damos cuenta que esta cerca?
Cuando la palabra de Dios sembrada en tu corazón y comienza a dar frutos, es que el reino de Dios esta cerca. Lucas 21:29-33 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán..

Es necesario nacer de nuevo
No es en nuestra vida carnal que veremos el reino de Dios sino en nuestra vida espiritual, se hace necesario que volvamos a nacer pero esta vez como Hijos de Dios. Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Este nuevo nacimiento es por medio de hacer morir nuestra vida en la carne por medio del bautismo (agua y Espíritu) Juan 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Predicando el Reino de Dios
Al igual que Felipe nosotros estamos llamados a predicar el Evangelio del Reino de Dios y entonces veremos a la gente bautizándose Hechos 8:12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

En nuestras reuniones con gentiles debemos hablarles del reino de Dios Hechos 19:8 Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.
Debemos estar preparados con ánimo sabiendo que vamos a pasar por muchas tribulaciones y persuadiéndoles acerca del reino.

Hechos 14:22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hechos 28:23 dice: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.” Hechos 28:31 dice; “predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.”

El Reino de Dios no es cosa de fiestas, sino gozo, paz y sobre todo Poder
Romanos 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 1 Corintios 4:20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.

Advertencia
No estéis tan confiados, las cosas de Dios son santas, por lo tanto hay ciertas condiciones que debemos observar.
1 Corintios 6:8-11 “Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos. ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Siempre hay una oportunidad en Cristo, veamos este otro aviso: Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”

Nuestra naturaleza pecaminosa, nuestra carne, no pueden heredar el reino de Dios, por eso dijimos que desde el atrio tenemos un camino que es el sacrificio de nuestra carne pecadora que nos conduce a la santificación en Cristo Jesús. 1 Corintios 15:50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. El libro de Gálatas 5 nos amplia este aviso: “Manifiestas son las obras de la carne: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

El carácter del cristiano es producido por el espíritu y no por obras del creyente

Galatas 5: 22-26 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros”

Victor Castro Chinchilla. Enero 2003

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