QUIERO ENTREGARME A DIOS
PREGUNTA:
Siento un deseo en el fondo de mi alma
un… no sé cómo decirlo,
una ilusión, un deseo, un temor,
o todo junto,
de entregarme a Dios.
Pienso, a veces , que Dios me lo está pidiendo.
Otras veces, me olvido.
Pero el gusanillo sigue ahí. Siempre ahí.
Y me pregunto: vale, pero:
¿dónde, cómo, cuándo?:
¿Tendré que ser santo en medio del mundo?, ¿en mi trabajo de cada día?
¿Sacerdote?
¿Religios@? ¿de clausura o de vida activa?
¿Misioner@?
¿En alguno de los nuevos Movimientos?
¿¿¿…??? ¡¡¡…!!!
Ya sé qué todos, comenzando por la Virgen,
han tenido que superar estas incertidumbres
de la llamada de Dios.
Que nadie va a responder por mí:
es mi respuesta.
De todos modos,
me gustaría hablar con alguien
que me pudiera orientar…
Pero yo quiero ir al grano:
no me hace falta que me lo repitan más:
· Ya sé que soy libre.
· Ya sé que es una decisión de mi responsabilidad, total y plenamente mía.
· Ya sé que Él me lo dirá en mi oración.
· Ya sé que, si no rezo, no avanzaré nada.
· Ya sé que eso de la llamada no es fruto de una emoción pasajera.
· Ya sé que no es Jauja: es acompañar al Señor en la Cruz.
· No me gustan las novelas rosas: sé que es algo fuerte.
· Soy suficientemente madur@ para no esperar a un angelito que venga y me diga: “por aquí. Por aquí”.
· Ya sé que esto no es irse de marcha; ni cosa de un finde, que se pasa y se olvida, sino algo para toda la vida.
Ya sé todo eso, no me lo repitas, por favor.
Dios quiere algo de mí.
Busco a alguien que sepa de lo hablo…
No tengo ni idea de cual es mi camino.
¿Qué hago?

Sin pretender ser un experto, creo que la respuesta la encontraras tu mismo, independientemente de lo que te digan. Mira en tu interior lo que sientes y ya está