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Sobre la demonización de los cristianos (3ra Parte)

Dos Explicaciones Para El Terrible Enigma De Los Creyentes DemonizadoS

Este enigma puede explicarse de dos maneras.

La primera de ellas es que dichos cristianos quedaron bajo la influencia de los demonios antes de su conversión y que no todos los espíritus malos abandonan de inmediato el cuerpo de los inconversos demonizados cuando se entregan a Cristo.

Aunque a muchos nos han enseñado que los demonios se van en ese momento, el Nuevo Testamento no expone en ningún lugar tal doctrina. Esto es especialmente cierto cuando los demonizados son ganados para Cristo mediante el método lógico-analítico tradicional de Occidente. Para estar seguros de que los inconversos demonizados quedarán libres de sus demonios, es posible que tenga que realizarse una evangelización de choque de poder.

Ya he dado ejemplos en los que así sucedió. En algunos casos los individuos tenían dificultad para creer en Cristo si no era mediante el choque de poder. Los demonios se manifestaron a plenitud mientras intentábamos llevarlos al Señor. Esto ocurrirá por lo general con inconversos gravemente demonizados. Aunque el choque de poder inicial fue decisivo, no resultó completo. Todos tuvieron que pasar por una liberación progresiva después de su conversión.

También sucederá así casi siempre con la demonización grave, al menos durante un período de tiempo, hasta que se pueda enseñar al recién convertido a autoliberarse mediante el choque de verdad. Para todos aquellos que toman parte en la evangelización de poder continuada persona a persona, estos casos no son tan raros como algunos quisieran hacernos creer. Y lo mismo ocurre con la evangelización en grupo (Hechos 8).

La segunda explicación es que los creyentes llegan a estar demonizados después de su conversión debido a pecados graves que cometen o son cometidos contra ellos. Satanás y sus malos espíritus, como el pecado personificado, son los peores enemigos del creyente y viven para extender el pecado entre el pueblo de Dios. Se asocian con áreas de pecado en la vida de los cristianos y se esfuerzan de continuo por aumentar su control sobre ellas (Efesios 4.7).

No obstante ese control es siempre parcial, por lo tanto los creyentes demonizados son capaces y responsables de rebelarse contra los espíritus malos ligados a sus vidas. Uno de los propósitos del consejo previo a la liberación es guiar a los creyentes a que confiesen y rechacen los pecados que hay en sus vidas, así como que renuncien a Satanás y a todos sus poderes demoníacos.

En general la afección demoníaca de los creyentes demonizados es leve y la mayoría son capaces de llevar una vida normal. Casi siempre se dan cuenta de que algo les pasa, aunque pocas veces sospechan que pueda tratarse de una demonización. Muchos son cristianos sinceros y llenos del Espíritu Santo que están atados por inexplicables temores, confusión, emociones incontrolables y demás fenómenos iperturbadores.

Con frecuencia hay ciertos pecados que dominan sus vidas, ya sea mediante una manifestación abierta de actividad pecaminosa o en el terreno de los pensamientos. Están atados por sueños perversos e impías fantasías. Aunque todos los creyentes tienen este problema de vez en cuando, para los cristianos a quienes nos referimos supone una pesadilla viviente. Luchan con lo que llamo el continuo pecado. Sus mentes son un campo de batalla contra los malos pensamientos que, como cristianos piadosos, aborrecen.

Siguiendo este continuo pecado (véase la Fig. 17.1) vemos que los malos pensamientos pueden venir de cualquiera de las tres fuentes de energía pecaminosa o de todas ellas a la vez. Los creyentes afligidos muchas veces fluctúan entre el rechazo de esos pensamientos, practicando Filipenses 4.8, y la subyugación por parte de los mismos. De cualquier forma tienen que elegir entre aceptar o rechazar esos pensamientos pecaminosos.

Si tales creyentes no aprenden a obtener la victoria en la guerra por su vida mental, comenzarán a formarse malos hábitos de imaginación y fantasía, los cuales, a su vez, conducirán a una pérdida del control sobre dicha vida mental. Después de cierto tiempo, la pérdida del control sobre el pensamiento conduce inevitablemente a la esclavitud de las malas fantasías y éstas, a corto plazo, a las malas acciones. El fin puede ser un control casi total por parte de ciertas formas compulsivas de pecado. ¡Sólo Dios sabe cuántos creyentes son esclavos de malos hábitos!

Casi la totalidad de los creyentes afligidos por demonios pelean en cuatro áreas primarias de pecado. Aunque estas áreas pueden existir sin que haya demonización, siempre implican cierto grado de actividad demoníaca: hostigamiento o asociación. Ellas son:

1. Prácticas o fantasías sexuales ilícitas fuera de control.

2. Ira, amargura, odio, rabia y rebelión muy arraigadas, que a menudo dan como resultado impulsos destructivos, autodestructivos o ambos.

3. Una sensación de rechazo, culpabilidad, falta de autoestima, indignidad y vergüenza.

4. Una extraña atracción por el ocultismo y el mundo de los espíritus, con frecuencia, pero no siempre, acompañada de un deseo de poder ilícito sobre las circunstancias o las demás personas.

Por fortuna, la mayoría de los creyentes demonizados no precisan dramáticas, espectaculares, individuales ni prolongadas sesiones de liberación con choque de poder. Por lo general sólo tienen necesidad de que se les haga pasar por lo que Neil Anderson llama correctamente un «choque de verdad» y que esboza en sus «Siete pasos para la libertad en Cristo».

Este choque de verdad puede ser ministrado por cualquier creyente lleno del Espíritu Santo y no se necesita por lo general ministros o consejeros profesionales de liberación. Es algo que forma parte de la autoridad del cristiano por su unión con Cristo.

La figura 53.1, «Los tres niveles de protección que nos rodean», ilustra cómo consiguen entrar a veces los demonios en la vida de un creyente después de su conversión por medio del pecado personal.

Este esquema sigue la visión tricótoma de la persona, que la considera compuesta por cuerpo, alma y espíritu. Si uno sustenta la visión dicótoma de la misma, el hombre constaría sólo de dos dimensiones esenciales de la realidad: su naturaleza material y su naturaleza inmaterial. La realidad es la misma.

Figura 53.1

Los tres niveles de protección que nos rodean

El cerco de Dios (Job 1-2), los ángeles de Dios (Salmos 34.7; 91.11-13; Hebreos 1.14), y el escudo de la fe (Efesios 6.16) son los tres principales niveles de protección representados por la línea ondulada.

esquema espiritu alma cuerpo

Los creyentes tenemos al menos tres niveles de protección que nos rodean: el misterioso cerco divino del cual se queja el diablo en Job 1 y 2; los maravillosos ángeles de Dios que ministran de continuo a nuestras necesidades (Salmo 34.7; 91.11-13; Hebreos 1.14); y el escudo de la fe de Efesios 6.16. Si se utiliza de manera adecuada, este último nos protegerá de «todos los dardos de fuego del maligno».

Los dardos de fuego en cuestión, que aquí limitaré a la estimulación directa o tentación al pecado, se nos lanzan continuamente y cada vez con más fuerza. Si somos creyentes saludables, en lo emocional y lo espiritual, desviaremos esas flechas. Al mismo tiempo debemos admitir que, sometidos a algunos ataques severos, casi somos derribados, especialmente si tenemos un «mal día». Por la gracia de nuestro amante Señor podemos volver a ponernos en pie y seguir luchando. Para ello esgrimimos la espada del Espíritu, practicamos «toda oración», somos restaurados y el enemigo se retira. Sin embargo, volverá más tarde y todo el proceso se repetirá.

Cuando nos atacan esas tentaciones y somos provocados por los pecados en cuestión, podemos correr peligro. Aunque al principio no haya por lo general un cambio inmediato, si seguimos comprometiéndonos no tardaremos en tener dificultades. Cuando forcejeamos con relaciones interpersonales somos arrastrados hacia unos pecados específicos; sin embargo, en un primer momento el mundo espiritual parece estar inactivo. Al principio no sentimos ninguna actividad demoníaca en nuestra vida, sino sólo contra nuestra vida y eso supone una enorme diferencia.

Si se persiste en el pecado, el muro de protección que rodea al creyente se debilitará y luego se agrietará. Cuando esto sucede, según Pablo, podemos dar al diablo una base de operaciones en nuestra vida (Efesios 4.27). A los demonios no les resulta fácil entrar en la vida de un creyente, pero a menudo consiguen acceder a ella en algún momento.

El primer demonio que logre introducirse en la vida de un cristiano trabajará para abrir la puerta a otros. Desde dentro tienen acceso a la mente, a las emociones e incluso a la voluntad de los creyentes. Su propósito es dañarlos lo suficiente como para marginarlos en cuanto a su vida y ministerio cristianos, lo cual se consigue mejor desde dentro de la persona.

Si el cristiano se arrepiente y se enfrenta a los demonios, muchos, quizás todos, serán expulsados (Santiago 4.7, 8). En caso contrario se quedarán allí, a veces escondidos durante años. Poco a poco empezarán a afectar determinadas áreas sensibles de la vida del creyente, penetrando cada vez más, hasta llegar al mismo centro de la personalidad de éste, sin que se sospeche siquiera su presencia. El cristiano necesitará ayuda para emprender el camino hacia la liberación del poder de los demonios. Esta es la clase de creyentes a los que dedico tanto tiempo.

Puesto que estas cuestiones no se tratan en detalle en la Escritura, la descripción anterior procede de la experiencia acumulada por aquellos que están dispuestos a ministrar a los creyentes afligidos por demonios, incluyendo la mía.

Ha llegado el momento de examinar las puertas de pecado más corrientes por las cuales los demonios consiguen entrar en las vidas humanas.

Sobre la demonización de los cristianos (1ra Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (2da Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (4ta Parte)

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Categorías:General
  1. Luis Martin Rosas
    2 julio 2010 en 6:11 AM

    Bueno entiendo lo del alma, cuerpo y espirirtu; ¿pero me pregunto?
    1. Como los demonios hacen para hablarle a los humanos
    2. Que canal o tipo de comunicacion usan y con que derecho lo hacen
    3. Como logran la efectividad de sus dardos en el humano
    4. Que tanto concemos de este tema

    Dios los bendiga

  2. Yirr
    13 enero 2012 en 10:41 PM

    Nesesito autoliberacion T_T

  3. 14 enero 2017 en 7:20 PM

    La Demonización De Los Cristianos (Spanish) Paperback – 2003
    by Wolfredo Mañón Rossi (Author) https://www.amazon.com/dp/B01N6R7Y2B

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