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Sobre la demonización de los cristianos (8va Parte)

Las Prácticas Ocultistas

Hay dos grandes clases de ocultismo con las que estamos en guerra: el ocultismo no cristiano y el cristiano. Un amplio sumario del ocultismo no cristiano demandaría muchas páginas de material, no obstante sólo mencionaré determinadas áreas que constituyen los puntos focales para la batalla de los creyentes, en particular en el mundo occidental:

1. El horóscopo y demás prácticas astrológicas.

2. El uso del tablero ouija y otros métodos semejantes para entrar en contacto directo con el mundo espiritual y utilizar su poder.

3. Los juegos de roles fantásticos que implican al mundo espiritual, tales como «Mazmorras y Dragones».

4. La aceptación y el uso de cualquier poder síquico obtenido antes de la conversión.

5. Cualquier intento de conseguir sanidades síquicas o espirituales.

6. Toda práctica de percepción extrasensorial, clarividencia, levitación, telequinesia, proyección astral, escritura automática y cosas similares. Aunque algunas de ellas pueden ser puro fraude, muchas inducen la actuación de espíritus malos.

7. Cualquier participación en sectas, sesiones de espiritismo, creencia en la reencarnación o intentos de comunicarse con los muertos.

8. Todas las religiones orientales y místicas, además de cualquier otra que no sea cristiana.

9. La música o los grupos de rock duro, ácido, punk u otras clases inmorales y destructivas. Muchos de estos grupos y estilos musicales son demoníacos y ocultistas.

10. El movimiento de la Nueva Era. Dedico un capítulo posterior del presente libro a este avivamiento moderno del paganismo y las religiones orientales.

A continuación está lo que llamo la actividad ocultista «cristiana», que comprende la búsqueda o la aceptación de experiencias espirituales en un contexto «cristiano» sin examinar, desde la perspectiva de la Escritura (1 Juan 4.1), su verdadero origen y los motivos que inducen a buscarlas.

En un principio mencionaremos la base triple mínima para examinar las experiencias espirituales. Primero, el contenido doctrinal implicado, especialmente en lo relativo a la persona del Señor Jesucristo, debe soportar el escrutinio de la Palabra de Dios (1 Juan 4.1-11; 1 Corintios 12.3; Romanos 10.9). En segundo lugar, las verdaderas experiencias con el Espíritu Santo producen humildad en vez de orgullo. El creyente se ve atraído más cerca del Señor, aumentando la santidad de su vida y desarrollando obediencia a la Palabra (Gálatas 5.22, 23) así como amor y tolerancia hacia todos los cristianos (1 Juan 2-5). En tercer lugar, el cuerpo de Cristo es edificado (1 Corintios 12-14). Uno no busca «arrastrar tras sí a los discípulos» (Hechos 20.30), sino hacer discípulos del Señor Jesús.

A este respecto son útiles algunos ejemplos de creyentes engañados espiritualmente y de espíritus engañadores (2 Corintios 11.3, 4; 12-15; Gálatas 1.8; 1 Timoteo 4.1; 2 Timoteo 3.13; 1 Juan 4.1-6). A continuación relato un ejemplo de mi propia experiencia.

En cierta ocasión me telefoneó una airada mujer llamada Audrey. Se había criado en un hogar piadoso y ahora estaba vinculada a una poderosa secta cristiana, que la había ganado mediante experiencias de poder con el mundo espiritual. Su piadosa tía le había rogado que me llamara y para complacerla así lo hizo. Habló sin interrupción durante media hora, sin darme ocasión de decir nada. Hasta que por fin expresé: «Por favor, Audrey, cállese. La he escuchado durante media hora y ahora quiero que me escuche usted. Le voy a dar algunos pasajes de la Escritura para que los lea. Prométame que los estudiará cada día y orará. Pídale al Espíritu Santo que le ayude a abrirse a la verdad que contienen. Luego llámeme de nuevo y volveremos a hablar».

Ella estuvo de acuerdo y pocos días después volvió a llamarme. La Palabra de Dios había sacudido su confianza en cuanto a la fuente de su experiencia espiritual y estaba intentando romper con la secta, pero le costaba mucho hacerlo. Unas voces interiores la amenazaban. La mujer tenía miedo y pedía ayuda.

Puesto que Audrey vivía en otra ciudad a cierta distancia, un amigo mío y yo pensamos que era mejor aconsejarla en su propia casa. Aquélla estaba llena de objetos y libros de ocultismo. Había tantas pinturas hindúes y de otras religiones orientales revistiendo las paredes de su piso que llenaron por completo la parte trasera de mi furgoneta cuando las transportamos hasta el basurero. Audrey, una mujer soltera de cuarenta y tantos años de edad había quedado atrapada en la filosofía de la Nueva Era y estaba ligada a una secta poderosa y extraña de personalidad religiosa.

Lo primero que hicimos fue explicarle el plan bíblico de salvación. Siendo creyente, Audrey se mostró muy dispuesta a colaborar y confirmó su fe en Jesús como Señor y Salvador, aunque estaba sufriendo mucho a manos de los espíritus que la atormentaban. Éstos la violaban casi a diario (se trataba de los terribles íncubos ya mencionados), mientras que otros perturbaban su sueño, la ponían nerviosa y la llenaban de miedo y ansiedad. De algunos de ellos temía que la mataran.

Comenzamos a ministrarle liberación y tuvimos bastante éxito. Sin embargo su caso era tan grave y complicado que sabíamos que habría de necesitar más consejo, por lo tanto le enseñamos acerca de la autoliberación.

Debido a mi ministerio itinerante pronto perdí el contacto personal con Audrey, aunque ella me escribía de vez en cuando. Casi un año después empecé a sentir de nuevo una profunda preocupación por ella. Me inquietaban sus últimas cartas y las cintas de casete que me había enviado. Se mostraba todavía confusa en cuanto a su caminar con Dios y me temía que su misticismo estuviera atrayendo otra vez a su vida a espíritus mentirosos.

Cuando OC International programó una conferencia misionera en el norte de California, decidí llevarme todas las cartas y cintas recientes de Audrey para poder discernir lo que estaba sucediendo en su vida. Cierta noche, en la conferencia, una señora pidió hablar conmigo y la coincidencia me asombró: ¡Era la tía de Audrey!

-He estado tanto tiempo fuera durante los meses pasado -le expliqué -que he perdido el contacto con Audrey. Aunque ella me ha escrito sin fallar, no he podido contestarla. Voy a volver a leer sus cartas, escuchar de nuevo las cintas y contestarla esta misma semana. Estoy convencido de que todavía hay algunos espíritus engañadores obrando en su vida».

-No tiene necesidad de hacerlo – dijo tristemente -Audrey ha muerto».

Aquello me dejó sin habla.

-¿Y como ha sucedido? -le pregunté.

-Ayunó hasta la muerte. Tiene usted razón, Audrey todavía estaba luchando por liberarse del todo de los demonios. Hace algunos meses me telefoneó y me dijo que el Señor le había mostrado que si ayunaba durante cuarenta días quedaría libre por completo de ellos.

»Le dije que no creía que aquello fuera de Dios y al fin abandonó la idea.

»No volví a saber de Audrey durante varias semanas. La llamaba pero no obtenía respuesta. La telefoneé al trabajo y me dijeron que no había ido por allí desde hacía algún tiempo. De manera que llamé a la policía y cuando forzaron la entrada de su apartamento la encontraron muerta. Había dejado una nota explicando que se trataba de una muerte autoinfligida mediante el ayuno. Deseaba morir para poder estar con el Señor y ser libre de sus sufrimientos».

¡Qué experiencia tan triste!

Para terminar este capítulo debo dar una palabra de advertencia sobre la participación en cualquier forma de actividad relacionada con el mundo espiritual que implique el uso de amuletos, e incluso la posesión de objetos físicos asociados con el mundo de los espíritus. Puesto que tales objetos fueron dedicados a ese mundo cuando se hicieron, a menudo hay espíritus malos asociados con ellos del mismo modo que los hay también vinculados con lugares y edificios que se dedicaron a su uso. Esto incluye pinturas, objetos de «arte», esculturas, imágenes, amuletos, fetiches, libros e incluso ciertas formas extremas de rock u otro tipo de música asociada con el mundo de los espíritus.

Un ejemplo de esto será suficiente. Se llama el «Regalo especial de Ding».

Los blaanes son por tradición animistas y adoran a los espíritus que viven en los árboles, los ríos y las montañas. Su sistema de creencias incluye el uso de amuletos para protegerse de dichos espíritus. Simplemente uno de esos pequeños objetos escondido entre sus ropas o en sus hogares puede alcanzar el precio de un carabao o un revólver. El llegar a conocer a Cristo no libera necesariamente a los nuevos creyentes blaanes de su creencia tan arraigada en dichos amuletos, sino que más bien tratan de combinar ambas cosas produciéndose una lucha continua entre los dos mundos espirituales en vez de una victoriosa vida cristiana.

Hace dos años, Ding Rogue comprendió este problema y comenzó a confrontar a los creyentes que todavía se aferraban a su antigua forma de vida. Rogue, a veces, detiene un culto para decir: «Hay un mal espíritu aquí, hacia este lado. No tenéis derecho a traer amuletos a esta iglesia. Deberíais deshaceros de ellos». En otras ocasiones, puede señalar a la persona misma. «Es como si el Espíritu Santo me estuviese susurrando al oído: “Ese es”», expresa.

Como consecuencia de esto, los creyentes a menudo entregan sus amuletos para que sean quemados. Este gran acto de sacrificio y fe abre el camino para que el Espíritu de Dios obre en formas aun mayores en las vidas de los blaanes.

Lo mismo sucede en el mundo occidental. No podemos servir a dos señores y puesto que sólo el Señor es Dios, sigámoslo a Él. No necesitamos objetos de buena suerte, mágicos o espirituales para nuestra protección o provisión. Teniendo a Dios por Padre no precisamos de dioses ajenos.[1]

Sobre la demonización de los cristianos (1ra Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (2da Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (3ra Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (4ta Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (5ta Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (6ta Parte)
Sobre la demonización de los cristianos (7ma Parte)


[1]Murphy, Dr. Ed, Manual de Guerra Espiritual, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, © 1994.

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