Inicio > Sin categoría > Las Epístolas Pastorales / Guerra Espiritual

Las Epístolas Pastorales / Guerra Espiritual

Se han llamado «epístolas pastorales», desde el siglo dieciocho a 1 y 2 Timoteo, al igual que Tito. Está claro que se les dio ese título porque fueron escritas a dos pastores y tratan de la vida de las iglesias locales desde una perspectiva ministerial. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que sea apropiado para los libros en cuestión.

Kenneth S. Wuest señala que «sus contenidos giran en torno a tres temas principales: la enseñanza falsa, directrices para el gobierno de la comunidad cristiana y la fidelidad a las doctrinas tradicionales de la iglesia». Luego, Wuest comenta que «son tan autorizadas y útiles para la iglesia local del siglo veinte, y tan adecuadas para resolver sus problemas, como lo fueron para la iglesia del primer siglo[ … ] Estas epístolas deberían constituir el manual de cada pastor en la administración de los asuntos de la iglesia local».

1 Timoteo 1

En dos de las tres epístolas pastorales Pablo habla de las actividades del mundo de los espíritus mientras instruye al líder Timoteo en las cuestiones de la vida de la iglesia.

Pablo menciona el mundo espiritual en 1 Timoteo 1.18-20; versículos que constituyen el clímax del primer capítulo, un pasaje dedicado al problema de los falsos maestros dentro de la iglesia de Éfeso (v. 3s). Es probable que el apóstol escribía de Macedonia, tal vez desde Filipos, aproximadamente en el año 65 d.C. La carta se redactó entre el primer y el segundo encarcelamiento de Pablo (después de la epístola a los Efesios). Es obvio que había estado hacía poco en Éfeso con Timoteo.

Dada la confusa naturaleza espiritual de aquella gran ciudad, no es extraño que surgieran en la iglesia maestros que enseñaran errores. Pablo había advertido a los ancianos hacía poco tiempo de que esto sucedería después de su partida (Hechos 20.29-35). Les dijo que tales maestros problemáticos vendrían de fuera de la iglesia («Entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño», v. 29) y también de dentro («Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos», v. 30).

Tanto la primera como la segunda epístola revelan que las previsiones de Pablo se habían cumplido. Las dos cartas hacen continuas referencias a los maestros engañados y engañadores. Estuvieran o no endemoniados, el caso es que dichos maestros eran instrumentos de Satanás en su guerra contra la iglesia de Éfeso.

El capítulo 1 de 1 Timoteo muestra un contexto de intensa guerra espiritual. Después de sus acostumbrados saludos (vv. 1 y 2), Pablo pasa directamente al problema de los falsos maestros y a la necesidad de instruir a los que imparten doctrina para que enseñen la verdad (vv. 3-11); luego continúa con su testimonio personal de la gracia de Dios en su vida (vv. 12-16) y termina con un espléndido estallido de alabanza a Dios (v.17).

Acto seguido el apóstol se dirige al pastor Timoteo (v. 18s). En primer lugar, cariñoso pero con firmeza, Pablo habla a su hijo como a un guerrero espiritual y le anima a que milite «la buena milicia». Guthrie destaca el lenguaje militar del encargo que le hace el apóstol. «Trasmite», dice, «un sentido de obligación urgente. Se le recuerda solemnemente a Timoteo que el ministerio no es ningún juego, sino una orden del comandante en jefe».

En palabras de Guthrie, Pablo continúa con su «lenguaje militar. “Milita la buena milicia”, le dice, mientras asegura a su joven teniente que las diversas profecías que han sido dadas confirmando su llamamiento le proporcionarán inspiración para el conflicto que le aguarda». Luego el apóstol dice a Timoteo que mantenga la fe y una buena conciencia (v. 19a). Y Guthrie comenta al respecto:

En esta epístola aparecen tres veces juntas la fe y la buena conciencia (cf. 1.5 y 3.9), mostrando la inseparable relación que existe entre fe y ética. No tenemos por qué limitar aquí la fe a la «creencia correcta»; más bien parece representar el lado espiritual de la armadura del guerrero cristiano.

En el mismo versículo, Pablo habla de hombres que «desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe» (v. 19b). Guthrie expresa que aquí «la principal preocupación del apóstol es advertir contra el peligro de una conciencia descuidada. El verbo[ … ] apotheô [desechar] implica un rechazo violento y deliberado».

Aunque Pablo empieza su enseñanza en el capítulo 1 utilizando los conceptos de esperanza, fe y amor, la fe pronto se convierte en la idea dominante. Esto es porque el apóstol comienza enseguida con su enfoque didáctico y de corrección acerca de los falsos maestros. Luego pone de relieve a los dos más peligrosos: Himeneo y Alejandro (v. 20).

En cierta ocasión traté con un joven sincero, lleno de amor al Señor y a la verdad, como él la entendía, el cual se llamaba Bill y pertenecía a una iglesia donde se ponía mucho énfasis en ciertas experiencias espirituales para obtener poder en la vida y el ministerio. Bill había «caído bajo el poder», según me contó, y recibido poderosos dones de Dios.

Me explicó que tenía poderes de precognición. Podía leer la mente de las personas y a menudo predecía sucesos que les acontecían luego en sus vidas. Aunque en cierto modo turbado por este don, eso fue lo que le llevó a hablar conmigo, creía que procedía de Dios. También me contó que era uno de los maestros de la Palabra más solicitados en su grupo de creyentes.

Hablando con él me di cuenta de que sus dones no procedían de Dios. Aunque el Señor da a su pueblo una percepción directa de las necesidades de la gente y en ocasiones conocimiento de posibles sucesos futuros, tales percepciones no son para otorgar poder y control a una persona sobre la vida de los demás, como los estaba utilizando aquel joven.

La primera sesión de consejo que tuve con él es algo que jamás olvidaré. Como sucede con frecuencia, procedía de una familia disfuncional. Sus padres se habían separado siendo adolescente y tuvo que vivir con sus abuelos. Estos no sabían de qué manera afirmarse o soportarse el uno al otro, ni tampoco a su nieto; por lo que Bill creció sintiendo que no era aceptado ni amado, sino más bien rechazado. También se sentía culpable por la ruptura de su familia, aunque no había tenido nada que ver con ella.

El formar parte de un grupo de creyentes que ponía gran énfasis en el poder y los dones, junto a las espectaculares experiencias que había tenido con el Espíritu se convirtieron en el camino para aceptarse a sí mismo y ser aceptado por otros. Sus «dones» también le daban poder sobre los demás, aunque no estaba del todo consciente de ello.

Después de escuchar su historia le sugerí que orásemos juntos.

No tardó mucho en verse perturbado en su oración. Estaba bloqueado por palabras inaudibles en su mente que le decían: «Esto es un disparate. Es estúpido. No escuches a este tipo. Está chalado. Quiere quitarte tu poder. Sal de aquí».

Bill dejó de orar y me dijo lo que estaba escuchando. Entonces comencé a guiarle en una oración de compromiso total con el señorío de Cristoen su vida espiritual, sus dones y su ministerio presente y futuro.

El joven empezó a orar, pero de repente se detuvo. No podía seguir. Cuando le miré la cara vi que estaba retorcida por una lucha interna. Algo le sujetaba y él estaba tratando de sacudírselo. De repente, habló una voz, al principio muy baja y queda: «No … le … dejaré … que … lo … diga … »

Acto seguido la voz se expresó más alto: «No … le … dejaré … que … lo … diga … »

Y luego todavía más alto y en tono furioso: «No le dejaré que lo diga. Nos pertenece. Le damos poder. Eso es lo que él quiere. Déjanos en paz. Te odiamos. No lo tendrás. ¡Es mío! ¡Es mío! ¡Es mío! ¡Vete al infierno!»

Hice callar al enojado demonio y después de unas cuantas sesiones de consejo, Bill quedó totalmente libre de aquellos espíritus de engaño.

¿Es a eso a lo que se enfrenta Pablo en el caso de Himeneo y Alejandro? Sin embargo, el problema con ellos es que, a diferencia de Bill, eran demasiado tercos y engañadores, o estaban demasiado engañados, para permitir que Pablo u otros tratasen con ellos. Rechazaban la corrección doctrinal. No querían que la fuente espiritual de sus dones y ministerio de enseñanza fuera comprobada. De modo que el apóstol tuvo que tomar la drástica acción que describe en 1 Timoteo 1.20a: los entregó a Satanás.

Con frecuencia se da por sentado que estos dos hombres eran apóstatas, lo que no parece ser el caso. Pablo los entregó a Satanás del mismo modo que había hecho con el incestuoso de Corinto: no para enviarlos al infierno, sino con fines correctivos (v. 20). ¿Qué quiere decir el apóstol cuando afirma que había entregado al diablo a Himeneo y Alejandro «para que aprendan a no blasfemar»?

La mayoría de los comentarios relacionan esta expresión con la de 1 Corintios 5.5, y hacen bien. Lo que Pablo quiso dar a entender allí es quizás lo que tiene en mente en este pasaje (véase el capítulo 49). Guthrie nos dice algo importante al respecto:

La frase final, «para que aprendan a no blasfemar», muestra claramente que el propósito era correctivo y no punitivo. Por severo que pueda parecer el proceso, el motivo era de misericordia. Siempre que la disciplina eclesiástica se ha apartado de este propósito de restauración, su dureza ha demostrado ser una barrera para el progreso. No obstante, esta no es razón para prescindir por completo de la disciplina, un defecto que caracteriza con frecuencia a nuestras iglesias modernas.

1 Timoteo 3

La siguiente referencia importante que hace Pablo al mundo espiritual se encuentra en 1 Timoteo 3, uno de los tratamientos más sorprendentes e inquietantes, y al mismo tiempo serios, de toda la Escritura acerca del poder potencial que tiene el mundo de los espíritus sobre los líderes cristianos. Aquí Pablo escribe sobre la personalidad, los requisitos y la conducta de los obispos (vv. 1-7), supervisores, pastores, ancianos (todos esos términos se utilizan indistintamente en el Nuevo Testamento); así como de los diáconos (vv. 8-10, 12, 13; véase el mensaje del apóstol a los pastores de Éfeso en Hechos 20.17-35).

Con ese fin, el apóstol pronuncia trece aseveraciones acerca de cómo debe ser o no un pastor y qué debe o no hacer. Entre las expresiones negativas el apóstol menciona al mundo de los espíritus:

[ … ] no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo (v. 6).

En este caso, los «no» en cuestión son de madurez y de carácter y conducta. El «no de madurez» se refiere a la decisión de poner a un cristiano joven e inmaduro en el liderazgo pastoral.

Acabo de contar la historia de Bill. Era lo que Pablo llama un «neófito», del griego neóphytos. Vine dice que significa «recién plantado[ … ] recién convertido, neófito, novicio, 1 Timoteo 3.6, de alguien que por su inexperiencia es inadecuado para actuar como obispo o supervisor en una iglesia».

Seguidamente consideramos el «no» de carácter y conducta, centrado en el «orgullo» o «envanecimiento» (v. 6).

Aquí «envanecerse» es typhóo en el griego, que significa, según explica Wuest, «levantar humo, humear». Se trata de una buena metáfora de alguien que habla mucho pero dice poco. Esta actitud puede atraer a los espíritus malos como el estiércol a las moscas. Tarde o temprano, expresa el apóstol, esta clase de pastor caerá.

Pablo continúa con una declaración asombrosa: advierte que los pastores pueden caer en la misma condenación del diablo a causa del orgullo. Esto es casi demasiado terrible para comprenderse del todo. Cada lector puede utilizar su propia imaginación e intentar entender qué es lo que implica esta advertencia.

El siguiente aviso de Pablo es todavía más fuerte: dice que el pastor no debe ser alguien con mala reputación entre los de afuera de la iglesia. Newport J. D. White, escribiendo en el Expositor’s Greek New Testament dice que las palabras del apóstol son «una de tantas pruebas de la sensatez de su juicio». Y continúa expresando que aun los de «afuera de la iglesia tienen la ley de Dios escrita en sus corazones, y hasta cierto punto sus instintos morales son sanos y sus juicios éticos dignos de respeto».

White observa que hay:

[ … ] algo censurable en el carácter de un hombre si el consenso de la opinión externa es desfavorable a él, por muy admirado y respetado que sea por los suyos … Así que, desafiar a la opinión pública con un espíritu de superioridad no sólo puede traer descrédito sobre uno mismo y sobre la iglesia, sino también hacernos caer en el lazo del diablo.

Otra vez Pablo nos advierte que Satanás está por completo implicado en la vida de los pastores e iglesias. El diablo asiste fielmente a los cultos y mantiene entrevistas continuas a puerta cerrada en el despacho y el hogar del pastor. Sabe todo lo que está sucediendo tanto en la vida pública como privada de los ministros.

En la advertencia que nos ocupa, el apóstol expresa: «¡Y lo mismo sucede con la gente en general!» Ven los fallos en el carácter del pastor, especialmente si se trata de un líder cristiano muy conocido. El público prodiga menosprecio a los cristianos e iglesias que toleran a dirigentes cuya vida no es irreprochable, y empiezan a criticar a los creyentes y a los líderes cristianos en general.

¡Qué acertada descripción de la iglesia actual! Cuando observo y escucho a muchos de esos actores de plataforma tan conocidos y a sus esposas, que se presentan como la voz profética de la iglesia de mi Señor en estos tiempos, me ruborizo de vergüenza. Quisiera salir corriendo y esconderme. El público nos toma a broma porque ve a través de la simulación y la hipocresía. Al diablo eso le deleita. Es precisamente la trampa que ha puesto delante del líder que cae en ella. Así nos encontramos con un dirigente cristiano más atrapado por Satanás y esclavizado a él en ese punto.

Ningún pastor está protegido de los «diablos novatos» por el mero hecho de tener al Espíritu Santo en su vida. Él no es una especie de aspiradora espiritual que absorbe y expulsa automáticamente todo el mal y a los espíritus malos que puedan estar cohabitando en el templo del cuerpo de una persona cuando hace en ésta su morada. El Espíritu Santo vive en nosotros con toda la basura del mal natural y sobrenatural que tenemos dentro y empieza el proceso de limpieza de nuestra vida. Esto es lo que la Biblia llama santificación o santidad. Aunque al Espíritu no le gusta lo que encuentra, no escapa y se esconde por ello.

Cierto líder cristiano que vino a verme en busca de ayuda estaba luchando con la lujuria. Cuando en un principio mencioné que a veces en casos como el suyo había demonios de lascivia implicados, el hombre se quedó estupefacto. Sin embargo, aunque su teología no permitía que eso fuera verdad, la experiencia le decía lo contrario.

Había intentado todo lo demás. ¿Por qué no conceder la posibilidad de que su teología no estuviera basada ni en una correcta interpretación de la Escritura ni en una experiencia válida? De modo que me permitió que le guiara en la oración de guerra y la indagación. Pocos minutos después habíamos entrado en contacto con demonios sexuales que estaban presentes en su vida desde la niñez, dañando secretamente sus relaciones con su esposa e inflámandole de deseos fantásticos por otras mujeres. Dios lo liberó en aquella única sesión.

No estoy afirmando que todos los líderes que han caído en el «lazo del diablo» se hallen demonizados. Lo más probable es que no sea así. Todos ellos, sin embargo, están atados por Satanás en el punto de contacto directo en que fueron atrapados.

1 Timoteo 4

En 1 Timoteo 4.1, Pablo dice más cosas acerca de los maestros falsos engañados y engañadores. Escribe el apóstol: «Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y doctrinas de demonios».

En una primera lectura, este versículo parece más bien una predicción del futuro sin implicaciones para los tiempos de Pablo o la iglesia de Éfeso. Pero, aunque es cierto que el mismo apunta a una época futura, su construcción refleja que el problema ya existía. Los comentaristas ven este pasaje de dos maneras. Primero, las personas engañadas por demonios de las que se habla aquí, como aquellas otras mencionadas en 1 Timoteo 1.3 y 2 Timoteo 2.14, son maestros. La otra interpretación consiste en que se trata de las víctimas de esos maestros demonizados, las cuales han apostatado a causa de su respuesta a los espíritus que operan en tales maestros. Es probable que se tenga en mente ambas posibilidades.

Podemos hacer varios comentarios con cierto grado de seguridad. Por un lado, el origen de la apostasía que aquí se describe es directamente demoníaco; y por otro, las personas implicadas son, sin duda alguna, engañadores, aunque fueron engañadas a su vez en un principio por los demonios.

El peligro de cualquier engaño es directamente proporcional a la gravedad del asunto sobre el que uno es engañado y lo completa que sea la seducción. En este caso, el engaño tiene consecuencias eternas, no puede ser más serio, y la seducción es total, entraña el mayor riesgo. El engaño en cuestión es del tipo doctrinal, y está organizado de manera sistemática a fin de resultar atractivo para las mentes que constituyen el blanco de los espíritus mentirosos. Pablo dice que esta seducción hace desertar de la fe a los incautos. Ante la palabra fe se coloca el artículo determinado; no se trata por tanto de ningún error doctrinal sino de apostasía.

No se puede ser un apóstata de la fe cristiana a menos que uno la haya abrazado con anterioridad. La apostasía comienza cuando los incautos prestan oído a espíritus engañadores. Estos espíritus de error contrastan directamente con el Espíritu Santo (v. 1a). La enseñanza falsa procede de los demonios. No se trata de doctrinas dadas por el Espíritu, sino por los espíritus; de modo que no podría haber dos sistemas de doctrina más distintos, a pesar de la habilidad de los demonios para hacerlos parecer semejantes.

Pablo se concentra luego sólo en un aspecto de la clase de error doctrinal demoníaco de su tiempo (vv. 3-5). Tenemos aquí, explica Guthrie, «un gnosticismo incipiente con su idea dualista de la materia (el mundo físico) que llega a su clímax en los maestros heréticos del siglo dos».

Parece que estuviésemos viviendo en el comienzo del cumplimiento de esos últimos días de engaño espiritual profetizados. El movimiento seudocristiano demoníaco que crece a mayor ritmo en la actualidad es el de la Nueva Era, una forma refinada de engaño espiritual a nivel planetario que está penetrando no sólo en el mundo sino también en nuestras iglesias. El satanismo, las sectas satánicas y algunas ramas de la brujería son las manifestaciones más groseras de ese mismo engaño espiritual que está cubriendo hoy en día nuestra tierra. El hinduismo, el islamismo y el materialismo como religión se extienden rápidamente por todo el mundo. Posiblemente todo esto sea evidencia de que nos encontramos al final de los postreros tiempos.

1 Timoteo 5

La siguiente sección de Pablo trata de los posibles problemas demoníacos en la vida de las mujeres. Ellas también son dirigentes cristianas. Nuestro texto es 1 Timoteo 5.9-15.

En los versículos 3 al 8 de ese mismo capítulo, el apóstol está escribiendo acerca de las viudas cristianas en general, pero a partir del 9 empieza a hablar de las viudas líderes, un grupo selecto de mujeres ancianas sostenidas en lo económico por la iglesia.

Contrastando con las viudas ancianas de los versículos 9 y 10 tenemos a las del 11, a las que se llama «viudas más jóvenes». Wuest dice que la palabra «jóvenes», como aparece aquí, significa simplemente eso, jóvenes, no mujeres por debajo de los sesenta años de edad (v. 9). La iglesia debe ocuparse de esas mujeres jóvenes; sin embargo no han de ser puestas jamás en el orden de ministerio especial junto con las viudas más ancianas, ya que estas últimas hacen votos de celibato, los cuales las mujeres más jóvenes no deberían hacer.

La referencia al matrimonio del versículo 11 no intenta ser negativa con los deseos naturales que tiene una viuda de volver a casarse. Pablo está pensando en algo distinto. Habla de las viudas más jóvenes que quieren de veras contraer nuevo matrimonio, pero que debido a su abrumadora necesidad material desean integrarse al grupo de viudas a tiempo completo sostenidas por la iglesia. «No», dice Pablo a esto, «ya que cuando se presente el hombre adecuado abandonarán su puesto para casarse. No aceptes a ninguna mujer joven para el orden de las viudas célibes».

En los versículo 14b y 15, el apóstol vuelve de nuevo a sus advertencias del capítulo 3 acerca de una posible participación demoníaca en la vida desordenada de los obreros cristianos; en este caso de las mujeres. Pablo expresa su interés en que las viudas cristianas que toman parte en un servicio especial a la iglesia sean cuidadosas de no dar al enemigo ninguna ocasión de reproche para la comunidad cristiana. Luego dice que eso ya ha ocurrido y llega a expresar que algunas líderes «se han apartado en pos de Satanás» (v. 15).

La palabra traducida aquí por «adversario» es antíkeimai, que según Vine significa «yacer opuesto a, estar enfrentado a». Vine también comenta que «el gerundio del verbo con el artículo, que equivale a un nombre, significa “un adversario”». Este término puede referirse tanto a hombres como al adversario supremo que se cita en el siguiente versículo, Satanás, o bien a ambos. En el segundo sentido, que es quizás el que Pablo tenía, tal vez se trataría del diablo contra la iglesia. Satanás intenta causar escándalo en la iglesia, una de sus tácticas más eficaces.

El versículo 15 recobra lo que acabamos de escribir acerca del 14 y lo aplica directamente al diablo y a su control sobre las mujeres mencionadas en los versículos 11 al 13. Según lo lejos que se hayan internado en el pecado y las circunstancias pecaminosas en las que estuvieran viviendo, podían haber llegado a estar endemoniadas. Personalmente he tratado con mujeres que lo están.

Con esto concluimos las referencias de Pablo al mundo de los espíritus en 1 Timoteo; y al pasar a 2 Timoteo vemos que el tema de la guerra espiritual continúa, especialmente en relación con los maestros cristianos.

Anuncios
Categorías:Sin categoría
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: